domingo, 14 de octubre de 2012

Venturini

No voy a escribir sobre "Las Primas" que me ha sorprendido mucho después de leerlo. Creo que no vale de nada repasar el argumento o precisar la edad de su autora, los premios que ha recibido el libro. En fin, la nota de prensa. No tiene sentido reproducir notas de prensa y más notas de prensa. Al fin, es un eco vacío.
Prefiero ceñirme a mi experiencia. Mucho menos interesante supongo para el que no me conozca, que serán mayoría en el blog. Es una forma de despacharse. Con impresiones. Es un forma de hablarle al mundo teniendo la certeza de que es un mundo sordo pero que se fija en los gestos.
Me llama la atención que Venturini se refiera a Sartre simplemente llamándolo Jean Paul. Me gusta su cara de extrañada en las entrevistas. El contraste entre la humildad que se ve en su rostro y la fuerza con la que se reafirma, en su estilo o en la calidad de su obra.
Me parece simplemente genial que ya tenga contratados los servicios del crematorio para después de su muerte. Lo explica en una entrevista. es dificil categorizar la influencia o el personaje, porque los viejitos suelen ser modelo de virtud o un ejemplo a seguir. El misterio es de los jóvenes, que no saben bien hacia donde caminan o que tienen que impostar según qué actitudes. "Yo no sé hacer ni un café con leche", confiesa en otra entrevista, "porque estoy a otras cosas". ¿Quién podría reconocer eso sin la distancia o acaso sabiduría que da el tiempo?
Sobre la palabra "acaso" me gustaría escribir una entrada de blog aparte. Me suena tan vacía. Tan falsa en el fondo. Acaso. ¿Acaso, qué? No tiene que ver con venturini, pues no la usa pero puede que tenga relación con la importura, con la no naturalidad, que es algo que me irrita en la literatura, que me impide terminar los libros.
¿Se deben terminar los libros que no te gustan? No es como tener que ponerse de pie y salir del cine. Es simplemente dejarlo en la mesita y que se sepulte con los nuevos tomos del día a día. Venturini dice: "Ya de chiquita hablaba rimando". No debería ponerle comillas pues no es textual al cien por cien pero se entiende. Espero que se entienda esa predisposición. Uno intenta saber más de todo lo que cuenta en su biografía, pero trasmite el desorden de la juventud en su relato, no es una señora mayor, venerable anciana que conoce el por qué de lo que le pasó o lo que no llegó a ocurrirle, no. No hay esa introspección en lo que cuenta. Es como una especie de certificación del destino, lo que suena en su voz, en su hilo de voz, con el que atiende las entrevistas. Me gustaría leer más cosas de ella. La editorial tiene otro libro publicado, admeás de "Las Primas" pero no está en la Biblioteca provincial.
La naturalidad. En el desorden. En la sinrazon de la existencia. Ese punto de vista casi existencialista de alguien que sin embargo cree en Dios y sobre todo, en sí misma. Eso sorprende. Es quizá la enseñanza de su vida, si es que debe haberla, o por lo menos, en mi caso, no dejo de buscarla. La enseñanza de una mujer que escribe de un modo desgarrador y propio, y único, me atrevería a decir. es del todo inútil hacer comparaciones con otras lecturas que llevo a la misma vez porque no tienen en común nada más allá de mi hoja de préstamos en la Biblioteca. En el mismo ámbito de comparaciones sin explicación o sin motivo, estaría la resonancia de Venturini y Buscarini como dos ejemplos de una extraña trayectoria en LLiteratura. Buscarini se merece una entrada aparte en el blog. Venturini me hace pensar en algo de lo que siempre he estado intimamente convencido, solo importa el estilo. Solo estilo. Es acaso, ¡acaso!, lo único que nos permite tener esta vida más allá de solventar los papeles en el crematorio o con los que tengan la pala, para darle tierra a la existencia miseria de bípedos que llevamos, el estilo. Lo único que trasciende. Que queda. Que es copiable. Que se puede distinguir. Que aguanta las inclemencias del tiempo. Que no es susceptible de ser comido por los gusanos. Solo el estilo. Estilo. Vivir con estilo para no morir nunca. Y por supuesto, escribirlo. Sin saber muy bien en qué consiste. Eso es primordial. Ser joven siempre o mantener la desorientación, ser fiel a ella. Es lo que se antoja más complicado, no crecer nunca pero tener la mdurez necesaria para no dejar las cosas a medias.

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