miércoles, 17 de octubre de 2012

Despedir periodistas es un mal negocio

Despedir periodistas es un mal negocio. Para empezar porque no son caros. Tener un periodista es algo asequible, barato incluso. Es cuestión de compararlo con otras profesiones y otros oficios. El plus de vocación. La posibilidad de trabajar hasta que se termine. Adaptarse a los horarios. No tener horario, directamente. La identificación que se produce entre trabajador y empresa no creo que tenga equivalente en ningún otro trabajo o en otro departamento de la misma empresa y con otro tipo de capacitación. Un periodista que trabaja y está feliz en su medio, hace la cabecera suya. Y aunque no esté feliz. Se convierte en "su" periódico, "su" radio o "su" televisión. ¿Ocurre eso con los directivos? ¿Ocurre con los administrativos?

Despedir periodistas es un mal negocio. Porque es caro, claro. Los periodistas tragan con todo tipo de deshonrosas excepciones y condiciones miserables a la hora de cobrar. Existen las colaboraciones. Existen los especialistas. Existen los columnistas. Existen los firmas invitadas. Hay mil fórmulas para esquivar el pago de la Seguridad Social. Y los periodistas, tragan. No solo tragan, es que después eructan. Están como cochinos en una charca. Es así. Disfrutan con su trabajo y están tan contentos con unas condiciones u otras. La mayoría. Otros si tienen más claro que algún día se jubilarán, que tienen que cotizar, que etc etc etc. Son los menos, pero los hay. En general los periodistas no exigen grandes condiciones laborales. Me refiero al periodista medio. Menos aún si están con ganas de sacar adelante un proyecto. Otra cosa es la situación actual de los periódicos.

Despedir periodistas es un mal negocio. Por más que se use el comodín ERE, puesto muy a mano por el visionario gobierno actual. Te quitas el grueso de plantilla, el grueso de nóminas, el grueso de seguros, el grueso de extras, vale y ¿qué te queda? Te quedan los que te salen más caros pagarles la indemnización que lo que se llevan por ahora al mes. Para esos, no valen los dos primeros párrafos. Punto uno, igual no es el primer ERE del que se libran. Punto dos, ya tienen planes b. Punto tres, ya son alguien en la profesión y eso siempre es un puente o un enlace en caso de que se queme el solar. Tienen el culo pelado, es otra historia. Lo de la vocación se va diluyendo conforme te meten un par de buenos sustos. Esos no son baratos. Claro, llevan años con el tecleo. Son los que nos quedan.


Despedir periodistas es un mal negocio. La dinámica es perversa porque va limpiando la redacción de savia nueva, deja a los culos pelados y de vez en cuando, se cuela un hijo de, sobrino de o nieto de, y la redacción va tomando formas extrañas. A veces ocurren milagros. Claro, un becario se queda de vez en cuando, no es imposible. Es difícil, ciertamente o mucho más difícil que lo era décadas atrás, donde parecía un camino natural. Cada vez se vuelve más difícil que alguien entre en la rueda por méritos propios o por valores netamente periodísticos. Las dinámicas de una redacción amenazada se vuelve muy psicóticas. Eso afecta a la calidad de la información, al producto final. En una redacción básicamente hay papeles, notas, dinámicas y previsiones. Si eso no se adapta, si no funciona como debería funcionar en el siglo XXI y con una correcta planificación que alcance a todo, incluido lo comercial, a los distintos jefes del periódico, o el medio que sea, a los que no trabajan con información pero deciden sobre ella.

Despedir periodistas es un mal negocio. Se pueden hacer mejores cosas con ellos. Readaptarlos. Reconducirlo. Es difícil, adaptar la maquinaria, utilizar convenientemente a los periodistas, motivar a la plantilla, maquillar ERES y recortes, seguir saliendo todos los días y mantener los números. Es difícil. Pero se equivocan en la parte a recortar. Se equivocan los gerentes. La parte a vender. Es un error. No al capital humano, no te deshagas de ellos. Despide alguno, al que menos rinda. Al que te joda la dinámica, al menos productivo. Da igual la indemnización. O al más cáncer en redacción, que esté de cafelitos y cigarritos todo el día, o el que entregue peor las páginas, aunque creo que sería interesante pensar en la información. El que tenga menos temas propios, fuera. El que tenga menos exclusivas, fuera. El peor, fuera. Igual no es tan difícil aplicando el sentido común. Y da igual lo que te cueste la indemnización. Te va a salir bien de dinero seguro. Oxigenar la redacción. Fichar a un jefe de redacción o de sección, a buen precio, que apriete las tuercas. Estas decisiones se toman en Recursos Humanos o en la oficina del gerente o del director comercial, tendría que valorarse exclusivamente con criterios informativos, o periodísticos por ampliarlo un poco.

Despedir periodistas es un mal negocio. Me recuerda a los recortes en otros ámbitos de los social. Eliges ahorrar en lo más fácil, o lo más débil. La parte que antes se rompe, pero no arreglas los problemas de tu medio de comunicación, de tu negocio. Y te has quitado un importante porcentaje de mano de obra, de corazones que tenían y llevaban y paseaban el nombre de tu cabecera y la sentían como propia y echaban todas las horas que fueran necesarias. Eso es un error estratégico que lo flipas, porque las ventas o los gastos fijos siguen ahí, mirándote fijamente. Te lo has quitado, a los periodistas pesados, a los plumillas y a los foteros, y ahora qué. El producto final, ¿cómo se maquilla? Y, ¿el desánimo de los que siguen allí? ¿Cómo se recompone? Porque por otro lado, los supervivientes, los periodistas caros, ya empezarán a echar redes y lazos, en busca del plan b por si la cosa sigue en caída libre. ¿No ven que se están cargando el negocio entre todos? ¿Por qué no antes de un ERE, cambiar de sitio tus oficinas? ¿Alquilar una nave industrial allí donde sean más baratas y una pequeña oficina, si acaso, en el centro? ¿Qué necesidad de localizar los medios en el centro de las ciudades más allá de la comodidad operativa de sus trabajadores para desplazarse a los edificios oficiales a las ruedas de prensa o allí dónde sean requeridos y por la sensación esa de estar en todo el ajo, pero con lo que cuestán, para qué? Y te quitas a los periodistas. Seguirás en el centro, pero ¿quién irá a ruedas de prensa si no te quedan marineros? En mi opinión es preferible recortar las velas o quedarse con menos barco, antes que tirar marineros por la borda para navegar más rápido. Siguiendo con el ejemplo y para concluir: los medios actuales son barcos que van a la deriva. Y quieren ir más rápido y hacen de todo: tirar marineros, remar con las manos, desmontar la proa... Y les pasan las tormentas por encima que da gusto. Pueden culpar al papel, pueden culpar a internet, pueden culpar al Dios Neptuno, pero el único hecho cierto es que hacen PRODUCTOS MUY MALOS y se nota. Y lo están haciendo muy mal, muy mal. No es por los ERES, no es por los compañeros despedidos, es porque me indigna ver cómo interponen excusas para cargarse periódicos y no argumentan sus decisiones empresariales, que son las que acaban costándole más dinero al jefe máximo, que si se trata de corporaciones o macroconjuntos de empresas, grandes grupos, pues los errores en un ámbito, afectan o tocan a los trabajadores de otra rama que se defiende dignamente. En fin. Despedir periodistas es un mal negocio. Es ir derechos al hundimiento. Que se enteren los dueños de los medios de comunicación, quedarse sin marineros es quedarse sin barco. El mar no perdona.

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