viernes, 12 de noviembre de 2021

Mañana vuelvo a poner música en un bar



Mañana vuelvo a poner música en un bar. Tengo muchas ganas. Es la primera vez después de años. Hay un cosquilleo. Ver a la gente bailar. Es mi primera vez en ese bar y no sé cómo va a darse. Más emocionante. Espero un público ecléctico. Tengo plan a y plan b. Voy a asegurar al principio. Lo daré todo después de medianoche. Es sabido. No hay opción. Darlo todo si o si. Cuando la gente entra por el aro, es algo guapo. Lo contrario es bajona. La música conecta o no. Es como magia. Parece un eslogan de radio de éxitos pasados de moda ero es verdad. El baile es la verdad. Si les gusta, bailan. Y tienes que ir de suave. Como el que da un masaje. Sin sobresaltos. Sin gestos abruptos ni aburrimiento. Con chispa.. No pongo lo obvio. Son canciones que, sin lugar a dudas están oyendo por primera vez y que les hacen bailar. Me explico horrible pero me leéis fabuloso.


Tengo ganas de poner música pero es que hay muchas canciones por poner. De once a tres. Prime time de baile fino. Quiero recuperar lo bailado que nos han quitado. Hay grupazos que estoy deseando pinchar. Me apetece poner la lista. Hoy he estado probando. Un par de horas. No descarto ponerme más en serio y emitir en vivo. Estoy verde como una manzana pero con muchas ganas. A ver qué pasa. Ha sido una semana completa. Me dio un latigazo en las lumbares hace una semana y me quedé tieso. El frio. El puto frío ha vuelto. A lo grande. Y me dio el relámpago encima del culo. No es que me mueva mucho en general pero llevo una semana de moverme nada 


Es curioso la perspectiva que da una semana o un par de meses. Las cosas que pasan y las que no. En meses. En poco tiempo para cómo cambia todo. Y qué bien. Que no dura para siempre nada, ni el amor ni la pena. Lo uno por lo otro. Una semana sin beber. Me veo más delgado.  Tengo buena planta. Buen aspecto. Estoy contento. La mitad es echar ganas. Estoy detrás de pinchar en más sitios. Y en más ciudades. Volver a ver a la gente bailando. A su aire. Verlos reaccionar a mis tesorillos sonoros. Lo flipo mucho pero es así como lo vivo . Tal cual.




lunes, 4 de octubre de 2021

Tampoco seguimos

 Tampoco seguimos. El caso es seguir. El caso es que haya caso. Sin eso, no es nada. Algo o un alguillo que es mi nueva palabra fetiche. Un alguillo. Varios alguillos. Algunilla vececilla algunillo alguillo cae. Poco. Poco seguimos. Tampoco seguimos. Me estoy haciendo a ello. Uno corre para desentumecer los músculos, antes se estira o es lo recomendable pues estas primeras frases son el uno, dos; uno, dos; uno, dos y se despierta el ligamento y tira del tendón, le comenta a las fibras, hacen corrillo, ponen mocho, se va moviendo el asunto. Hay meneo. Si no hay, pues nada. Hoy he salido a correr. Bien por mi. He escrito en el blog, qué más quieres Reina Mercedes.
El comienzo es lo más difícil. Arrancar a correr. Hoy he pensado en hacer turoriales sobre como hago mi entrenamiento. Lo llamo entrenamiento como si lo fuera. Lo importante que es lo de llamar las cosas por su nombre. Los nombres. EL destino está en los nombres, os lo repito siempre. Cada uno el suyo, Mari Carmen. Lo que toca, Estrella. Lo que tú digas, Elena, Lo que sea, Adela. Lo que quieras, Macarena. Ay. Pienso mucho en mierdas. Hay mil mierdas florando a mi alrededor, Flotando a mil. La poesia me cura. La poesia suspende las mierdas en otro plano que se antoja secundario. Y lo bueno de los antojos. Lo bueno de la primavera. Lo bueno de la alergia. Lo bueno de la manía. La pena buena. La que merece la pena. La pena buena. A ver si me llega que todo son llagas y pena mala que desmerece todo sentir. Desmerecimientos variados. Cada cierto tiempo, la cago. La cago fuerte. Vale que no soy cirujano pero se me mueren las plantas como al Dr Muerte los pacientes. La serie de Dr Muerte me da buena pinta. No veo series vaya que me gusten y me enganche. Mucha gente es así en el amor.
Hago mucho y mucho mal. El caso es hacer. Lo malo a veces es inevitable. La costumbre en la maldad acaba por hacer callo. Una cosa por otra. Es como funciona. No es culpa de nadie. Repartir las culpas alivia pero soluciona poco. Hay que buscar soluciones y tenerlas antes de encontrar los problemas. Que vienen solos. Tengo sueños. Y ganas de dormir. Tengo prisa porque sea mañana, como en el dia de Reyes. Cada día es un regalo y algunas noches son el lazo. 
Que complicadito todo.
Viene la mala época. A veces es mejor que todo pase cuánto antes. Y ya está. Apretar los dientes al futuro. Luchar en el alambre. Disfrutar el sudor del presente. No sé por qué no escribir solo poesía. Como el que cultiva un huerto en el infinito. Quiero volver a eso. A lo del huerto. Aún me duele lo que puse hace años. Se secó todo. El amor con el que lo hice, también. No tiene la culpa la escarola. No voy a poner ni coles ni escarolas. Me gustaria sembrar espinacas y acelgas. Sería feliz con mis propias espinacas y acelgas o lo mismo, no pero la idea me motiva. La felicidad es un pez vivo. Un pez vivo fuera del agua. Como si yo lo supera. Como si supiera lo que es.
Como si no me superase.
Tampoco voy a seguir. Lo hago o no. No pasa nada. No te gusta, pues no pasa nada. Todo bien. Siempre bien y nunca un por qué. Juego fácil. Pase al pie. Sin huecos. Sin correr. A la opción más evidente como hace siempre la gente normal. Lo que no eres, lo que no somos. Lo que no seremos. Pensar en todo eso, lo que no seremos especialmete es más que perder el tiempo. Es peor. El tiempo se encuentra a veces, de sorpresa pero casi siempre, se pierde. A chorros. En mi caso, a borbotones y palabra a palabra. Pierdo el tiempo a párrafos. Pierdo el tiempo cada vez que me acuerdo de ti. Mil veces al día. He acabado casi todo. Un día voy a acabar todo y se me va a ir la olla. La buena parte del asunto tendrá que llegar algún día, alguillo, un algunillo de estos diíllas, vamos digo yo. Que es decir por decircillos.
Un alguillo.
Unos alguillos.
Joder, un algo. Tampoco pido tanto.
Tampoco voy a seguir pidiendo. Para qué.

And By Always

viernes, 27 de agosto de 2021

Que salga y que ya está

 Soy supersticioso y ayer os dije lo del disco y hoy ya estoy jodido, porque lo mismo por hablar de ello antes de rematar o de meterle mano al asunto, pues se queda en el limbo.

Lo mismo, no.

Soy supersticioso pero no practicante o sea que en el fondo, da igual. Mola que ... Ya ni me acuerdo de lo que molaba pero algo habría. Os conté porque lo hemos grabado. Sin tener ni idea. Pero tenemos un año de ensayo grabado. Grabado como el culo pero oye. Qué si las llamo canciones, es que lo son. O eso creo yo. Hay archivos, vaya 


Mezclarán la semana que viene la cara B. Ya me podían mandar la cara A. Está acabada. La portada está acabada también. Se nos pasa septiembre como nos descuidemos. Lo de cara A o cara B es tontería. Son dos canciones. Igualdad de oportunidades. Al final, es todo lo mismo. El disco o no, pues es igual. Canciones. Una a una. Canción a canción. Partido a partido, ese rollo.


Hoy me han traído una cuba de escombro. Mi primera cuba de escombro. Espero llenarla en pocos días. No hay límite de tiempo. Tengo losetas rotas hasta el infinito y medio agujero del sótano con toda su arena, hoy me he encontrado que no tengo espuertas. Tenía dos. Han caído por el camino. Es la vida. Hay bajas. Es lo que hay. Necesito espuertas. Es un hecho. Necesito comprar espuertas. Lo tengo jodido para sacar la arena. Es más movida de lo que parece... Pero no tanto. Es el mismo rollo que lo del disco. Lo estamos rozando con los dedos. Es cuestión de tiempo. Cuestión de espacios. Mañana voy a madrugar. Montones de arena me esperan. Los trozos de loseta son cabrones. Hay muchas. Hay tarea. Cada vez más tareas y menos taras o taritas. Es lo que hay. Estoy súper cansado en realidad. He tocado un rato la guitarra. He cenado con ella.


Esto no es un diario.

Debería hacerlo o con videos, grabar mis movidas y lo que va cambiando. Querido diario. Y pum pum pum. Soltar mi rollo. En este plan. Desfogar y mis movidas. Es más bonito escrito o eso creo yo y permite otras disgresiones, yo que se. No he cenado tanto. Bocaditos de atún. A Canelita le ha caído una latita de atún en escabeche. Tan contento el gachon. Y yo 


El puente de la Hispanidad igual mola más que el puente de los muertos para grabar. A mitad de octubre. No se ha metido el frió. A ver qué pasa. Es difícil sacar tres días. Sería la bomba tener cuatro. Hay que planificar. Es más complejo de lo que parece y si cuadra, va simple y sencillo, Sale como la seda. O eso o nada. Sale y mola. No siempre pasa. Es lo que tiene que pasar con todo. Que salga y que mole. Es así. Que salga y que mole o vete olvidando de grabar en otoño. Que salga y que mole. 


O que salga y que ya está. Qué tal pues ya está. Ha salido. Con que las cosas salgan para adelante me suelo conformar. Bien o mal da igual. Que salgan. Es una odisea que las cosas salgan y hablo de todo. La colada.  El disco. El single. Limpiar el patio. Es todo lo mismo. Que salga. Qué se haga. Aunque sea una mierda. No es una gran filosofía pero es efectiva. Haz cosas y ya está. El mundo de las posibilidades cansa mucho. Las cosas hechas alivian. Aunque sean una mierda. Una mierda que alivia. Un poco como el blog.


El caso es entretenerse.

Y mira, si os entretiene leer esto, pies oye quien soy.... Pues eso. Pues ya está. Todo bien. Mañana será otro día.










jueves, 26 de agosto de 2021

Tenemos como para un disco

 tengo mucho que hacer, soy el conejo blanco, leo luego lo que escribo y pienso: cucha, qué flipao

Mejor eso que no decir nada. Pero ojo a fliparlo mucho y luego nada. Hay insondables, sobre todo en los luegos. Los mediantes o los enmedios que vayan dándose. Tenemos una canción nueva por rematar, que se llama Ya vamos viendo. Te quiero. Ya vamos viendo. Por qué ponerle nombre a lo nuestro. Algo asi dice la letra. Como se vaya dando. Como vaya surgiendo. Ya vamos viendo. Ya vamos viendo. Se repite mucho lo de ya vamos viendo. Ya vamos viendo. Y hay un asomo de estribillo, las cosas claras están sobrevaloradas. Y al final, tampoco sirven para nada


A Dani le gusta bastante, Le veo posibilidades. A veces no sé si es mejor dejarla abierta y a ver qué pasa al grabarla, o darle vueltas hasta que salga otra parte, o un puente, o un final o algo que no parece un cacho puesto a posta y que no viene a qué. Eso no me sale. O no a la primera o lo que sale, no me convence, Os cuento esto no sé porque. Y lo leeis, vaya a saber. Pero el caso es que me pasa así y estoy frito potque volvamos a grabar. Estos cabrones no dicen palabra. Tenian que mezclar la cara B. El dia que haga limpieza. Es la cara B. Estuve presente en la mezcla de la cara A. Hasta la polla de mezcla acabé. Doce horas. Pero algo se me quedó. Siempre está bien. NO resistirse a aprender ya es bastante. Dejarse impregnar

Se me va un poco la olla
Es normal. Tengo el blog un poco para eso. Para que la imaginación sea una cometa. Es importante lo que no lo parece y soltar lastre. Estar bien. Estoy bien. Estoy con ganas. Con ganas de grabar, por ejemplo. Cuatro temitas esta vez. Ya vamos viendo. La nueva apariencia. Piensas demasiado. Me conformo con respirar. Los títulos, provisionales casi todos. No suenan muy allá, es cierto. Pero son los que hay. Grabar esas 4 seria un subidón. A ver si el puente de los muertos. O el de después. Tenemos que movilizar al equipo sevillano. Estoy a un tris de acabar la sala del sótano. Eso sería pepino. Grabar abajo. Una motivación nueva. Abeto 5 está más cerca.

A veces me acuerdo de hacer fotos, para el antes y el después. Esas mierdas. Luego siempre mola pero también pienso, ponte a hacer cosas y déjate de polladas. Que esa frase sirve en multitud de situaciones. Es así. Nos preocupa lo que nos pasa. Nos agobia lo que nos imaginamos. Nos asusta lo que solo ocurre en nuestra mente. Lo siento. La mente de cada uno. O una. O las dos mentes, los o las que tengan más arrugado y dividido el cerebro. Las mentes, vaya páramo. Tampoco voy yo a sacar pecho de nada, verás. Aquí todos hacemos lo que se puede. El miedo no existe. Es a lo que iba y es el título de otra de las canciones. Confieso. Otro de los títulos provisionales. 

Y poco más hay. Grabar un disco seria lo suyo. Mucha mezcla y mucho material. Que luego nadie escucha.... Por ir una a una, no te aseguras que sean más los oyentes pero desde luego, recortas sus opciones. Ir poco a poco. Tenemos más. Hay otra. Para qué estamos vivos, es título provisional. O Recuerdame. Que la canción dice eso. Recuerdame para qué estamos vivos. Recuerdame cuál era el camino. Recuerdame.... Y así. Otro estribillo corrido... Por así decir. Luego está Amor sin compasión. Que ese título sí que me parece definitivo y todo guapo. Amor sin compasión. Olé tú y es como una jota o una cadencia andaliza que suena rara y le metemos el deje Buzzcocks o me lo creo yo. O os lo cuento. Como lo siento. Palabra.

Cuántas van. Siete u ocho, lo menos. Con las dos del single.
Tenemos como para un disco.
Luego hay más, otra que nunca llegamos a rematar que se llama Me sigo haciendo daño. Y dice. Me sigue haciendo daño. Me sigue haciendo daño. Y así todo el rato. Las canciones bucle tienen la cosa de que acaban siéndolo. 
Hay otra. La libertad. Que la saqué con el piano. Mi primer fraseillo a las teclas que cuela.
La libertad es un título un poco de mierda, pero es el que se quedo. Es un bucle. NO la tenemos rematada pero el planteamiento es claro.
Otra se llama Cosas bonitas y es un poco tipo Ramones, I wanna be your boyfriend, muy sencillita pero oye, de relleno no va ni tan mal. En plan repesca habia una que se llamaba Me tratas mal que igual la hice en 2010 y son tres acordes a lo bruto. Me gusta. La hemos ensayado y grabé una versión a mi rollo con teclados en el tercer confinamiento. Un poco rara y molaba. Mola hacer movidas raras, no todo tan cuadrado o todo tan de grupo de rock. Grabé michas mierdas en el tercer puto confinamiento. Tendría que hacer limpieza. Lo mismo alguna más se podia pescar en esa charca. Hay mucha morralla, la mayoria. NO vendria mal la limpieza. 

El día que haga limpieza. Cara b del single que vamos a sacar.
Los martes. El día que hago limpieza son los martes.
A saber cuándo sacamos el single.
Podiamos dejar a alfon y a Javi que se inventasen partes, quieren seguir en la movida o eso dicen pero los cabronazos aun no me han mandado la mezcla definitiva, no les he escrito, tampoco hay ninguna prisa pero ya va tocando. Está al caer y yo un poco de los nervios, no os voy a engañar pero contento. Contento en general, con ellos, las canciones y el rumbo que todo va tomando en general. NO he cenado pero creo que me voy a dormir ya porque son las dos y media.
Tenemos como para un disco, y si hay que decirlo, se dice y si hay que grabarlo, se graba. El caso es ir dando pasos. Y que el single tenga algo de eco. O eso me lo creo yo o eso es lo que os cuento. Me voy a dejar los huevos pero en fin, me cuelgan bastante. Ya sabéis vosotros. Hay intangibles, eso es así... Mejor aceptarlo cuánto antes. Y ya está, no es para tanto. Podría ser peor.

Tenemos como para un disco, es la buena noticia.
Lo vamos a grabar a cachos casi seguro, si se va dando todo como lo he planeado.
Hago lo que puedo, chavales. Faltaria meter un temilla o dos nuevos, de ahora. Estoy con uno que se llama Amor incondicional. Pero no acaba de salir. Ya saldrá. Me gusta que haya varios que se llaman Amor nosequé. Ya os lo conté. No me repito. El caso es darse en las dosis correctas, oye que tampoco es fácil y aquí os lo suelto todo o eso me figuro. Y digo, lo mismo vosotros me entendéis pero igual tampoco. Y oye no pasa nada.  Poco a poco. Todo llega. Si tiene que llegar. Las típicas cosas que decía mi abuela. La quiero un montón. Mucho, mucho. Y me parece de las personas más sabias que he conocido. Todo llega, si tiene que llegar.... Si tiene que llegar, llegará el disco. Si no, una pila de eps. O lo mismo el single y nos comemos la mierda o la misma mierda de siempre. Una mierda distinta cada vez. Qué menos. Tenemos como para una mierda distinta cada vez. Se dice. Se dice y punto. Si lo tenemos, pues se dice y se dice sin miedo ninguno. El miedo no existe. Remember.


Lo peor es las expectativas pero aún peor, es tener expectativas de mierdas. Que te voy a contar que no sepas. Hago lo que puedo, primorcillos. Y puedo poco pero voy pudiendo. Hay que verlo todo en perspectiva. Os voy a estar enseñando fotos de la sala de Abeto 5 antes de lo que yo mismo me pienso. Eso mola.Y me relaja. Que a veces se me aprieta el cuello. Bueno, que ya hablamos.

Ojalá grabar en el puente de los muertos.
A ver si lo monto.
En plan pim pam.
Ep que pum.

Un besi, pronti más.

domingo, 22 de agosto de 2021

Pensar está mal visto

 Hola chiquis cómo va la cosa, espero que vaya yendo y ya porque no está el panorama para flipaeras pero que no es poco el ir y que la cosa sea, ya es. Yo bien. Cansado. Me paso el día cansado. Se llama vejez. Iba a llegar. Y que cuesta dormir con el calor y sin embargo, es todo como una siesta constante. Ayer llovió.  Un blog para hablar del tiempo, mira tú para lo que hemos quedado, hoy hace bochorno. Nuboso y espeso, el aire que es como de color amarillo

Ayer me pasó una de las mías y quería compartirlo. Pongo el horno a las dos de la mañana. Fingers de pollo. La idea ya es mala en origen. Se me hizo tarde para la cena, se me hizo tarde para la vida. Se me encogió el alma cuando suena una explosión. Un boom. Un buen boom. Un super boom boom. Parece la letra de una canción de las actuales. Pensé: Se ha rajado la bandeja. Voy, miro y no. Todo en aparente orden. Apenas habia pasado un par de minutos, cuando hay un segundo boom. Esto suena a cohete. A fiesta patronal en mi cocina. Y voy y el horno está abierto y sale un chorro blanco. Me acerco. Lo apago y atisbo a ver que era un bote de quitagrasas que estaba al fondo y ha explotado.
¿En serio?
Sí, increíble pero sí.


Con todo, intento salvar los fingers de pollo. Pero ya pollas.
A ver qué como ahora. En serio. ¿De verdad ha pasado esto? Tengo que mirarlo un par de veces para hacerme a la idea. Dos y media de la mañana, explosión en la cocina. Voy a por el móvil. A quién se lo cuento. No son horas y no dejo de pensar en cómo cojones me pasan estas mierdas. Y quién coño ha dejado eso ahí. Obviamente, yo no. A quién se le ocurre. Y al fondo. Escondido, como quien dice. Miré por si habia una sarten.  No vi nada. Y miré. Está más cerca del atentado que del descuido. Pienso que todo podía haber volado por los aires. Que se podía haber incendiado. Pienso en el puto fuego devorando todo. Pienso en todo mientras abro ventanas para que se vaya el olor a quitagrasas pulverizado. Y pienso, claro, qué coño voy a cenar ahora.
Tengo hambre.


Y ya está. No hay más historia. Me hice una hamburguesa vegetal. Dos en realidad. Verdes. Sin pan. Con el mal cuerpo todavia y viendo Crímenes imperfectos, o otro del palo con otro nombre. El asesinato de Ángel, de los Club kids, una movida por ketamina que acabó mal. Una mamarrachada a investigar lo de los Vlub kids y la repercusión televisiva. Pienso en la explosión, claro, mientras mastico. Joder, podía haber salido ardiendo. Cosas que pasan. O que no pasan, afortunadamente. Andres J. Melendez, creo. Hablo de memoria. Así se llamaba la victima. Era camello. Me gustan los programas de crimenes pero reconozco que son muy deprimentes. El crimen no es tan.... No se. ¿interesante? Son bajezas. Suelen ser impulsos poco pensados de gente que piensa poco. El proceso de resolver el crimen sí me parece que es digno de contar casi siempre y por supuesto, la lucha de las victimas pero verlo de madrugada. siempre me deja un poco pocho y con mal rollo. Con la explosión de horno, incluida, pues ya ni te cuento.  Un par de yogures y al sobre.


Ayer lei Epigramas de Ernesto Cardenal. Lo lei en voz alta. Es sencillo. Pensé en leer poesía y grabar vídeos y subirlos a Youtube, un canal en plan declamador. Lo de declamar siempre me dió un poco de grima. Creo que la grima nos hace ver muchos vídeos que en realidad, nos generan rechazo y  repulsión. Que preferimos odiar. Es posible que odiar sea más fácil. Tampoco tengo datos como para teorizar pero es mi impresión. Me sorprende cómo a veces se utiliza la palabra filosofía para denostar algo. Eso son filosofias, como si fueran algo malo. No me vengas con filosofía. Eso es filosofia barata... Como si hubiera una filosofia cara.... Ahí meten el factor precio para tirarlo aún más por los suelos. Criminalizar lo gratuito o denostarlo es, sin lugar a dudas, el mayor éxito del capitalismo. Eso y cargarse cualquier argumento que se salga de su sistema de valores. Y eso es filosofia, y la filosofia no es nada. Y suele ser con un pensamiento para el que hay difícil respuesta de un paradigma convencional y dicen, ey, ya no me vengas con filosofia para no tener que responder con un argumento sólid a lo que planteo. A mí me pasa esto constantemente. Y luego pues ya se denosta más y me pueden decir que si voy de gurú, que si mi movida de mucho pensar... Y cosas así. Como si fuera malo, pensar. Otro puto logro del sistema, que ok, no quita que yo soy pesadito pero joder, que no es malo pensar, oye. Así en general. Pensar está mal visto, es así. Lo han conseguido. Pensar está mal visto. Salirse del cubo.


Tengo mucho que hacer, tengo el cubo lleno de mierdas y me pongo a mi pontificado con vosotros porque merece, lo mereceis chiquis, que sois un primor qué os voy a decir. Pero joder. Tengo que meterle mano al horno, que está explotado y lo mismito que ayer. Su poquito de jardín, si amaina la brasa de cielo amarillo, su poquito de quitar polvo, su poquito de tumbarme, su poquito de poner música y echar unos bailes... Es necesario rebrincar un poco, como un potro, a veces. Ayer volví a correr, mi ruta en paralelo al bosque. Sudando como una bestia. Sin botella de agua. Oyendo discos completos y jadeando como un perro peludo, pero orgulloso de volver a calzarme las zapatillas de correr. Antes salia a correr, rollo confinamiento, como el que huye. Ahora es más como si estuviera acercando a algo. Antes, con el toque de queda y las movidas, que tenía que hacerlo de una hora concreta a otra, pues me lo tomaba como Rocky, preparando el gran combate. Y me flipaba. Cada paso me cuesta un mundo y no soy muy constante pero en esto lo fui. El único requisito, llevar bateria suficiente como para escuchar un par de discos completos con los cascos. Salia a oir discos corriendo. Lo de los cascos era fundamental. Pensaba a veces que realmente salia a bailar, con ropa de deporte y en el ademan del trote para pasar desapercibido pero lo que estaba deseando era que se aparejara el subidon de bajar la colina y el tipico punteo que te gusta y lo flipas. Para el desfogue. Para escapar, como dije antes. No sé de qué, quizá de mis propios pensamientos. Es así. Con lo de correr, piensas. Sin querer, sin darte cuenta y con falta de resuello, el pensamiento suele ser el que él quiere. Así es la cosa. Y tiene esa cosa buena de dejar la mente ir y concentrarse en dar el sprint a la siguiente farola. Y me paro y diez flexiones. Si bajo el ritmo y ando, estiro los brazos en cruz y, con los puños cerrados, los muevo en circulos. Con mis hechuras, soy un cuadro. Sí.

Ayer volvi a mi trote de cochino, despues de 4 o 5 meses sin hacerlo. Pensé que tendría agujetas hoy pero estoy como una rosa. Lleno de espinas y pulgón, pero como una rosa. Tampoco creo que las rosas se vean tan bien a si mismas, seguro que se ponen pegas. Que si este pétalo me hace gorda, que si esto, que si lo otro. Lo tipico. Las rosas deben ser muy suyas. La belleza se lo cobra y seguro que son muy suyas. Las guapas son muy suyas que para eso son guapas y con las rosas pasará lo mismo, vamos, digo. Una rosa es una rosa es, como dijo Mecano y yo aún me pregunto que querrían decir, pero intuyo que se referían a esto último de la bonicura

En fin chiquis me voy a fregar
Besos, voy a ver si no lo pienso mucho y solo lo hago, que es a veces es mejor así.



lunes, 16 de agosto de 2021

Gente que habla, habla y habla

 Gente que habla, habla y habla... Da igual de qué. Hablan. Se desprenden de las palabras como si estuvieran calientes y les quemaran el paladar. Gente que escribe, escribe y escribe.... Pues también es verdad. A ver. Que voy a decir yo. Chapas de barco que os pego pero siempre en plan bien. No en plan odio. En plan mal. Gente que habla habla y vuelve a hablar pero con una mala ostia que les hierve dentro que es como una olla express y se va calentando. Se van gustando en el odio. Y va gustando al personal. Lo que no gusta. Lo que repele. Pues llama más que la familia en Navidad.


A la gente. Gente en general que ojo, si no te sientes parte del concepto gente, haztelo mirar. Somos la gente todos aunque al señalar cualquier comportamiento estúpido, nos creemos fuera del rebaño pero oye, gente somos. Y rebanados estamos. 


En fin. Gente que habla y habla en plan mal y para soltar mierda. Y lo hacen sentando cátedra. Encima de la mierda. Y se quedan nuevos. Lo entiendo. Están llenos de odio. Sueltas un poco. Lo escupe a la cámara y eso conecta con el chip odioso. En plan mal. Y me jode. Me puedo reír. O incluso sentirme conectado y compartir fobia pero no deja de ser una mierda de conexión.


No conecto con ese tipo de contenido. Me parece zafio y orgulloso de serlo. No me va y me lo mandan colegas como si fuera el acabose


Me da gana de poner voz de La Veneno pero tú qué pollas has hecho peaso de puta para hablar así de na ni de nadie, tarántula

Un ejemplo:

https://youtu.be/ghmxX-bFxHg

El orden de las cosas pendientes

 Tengo tanto que hacer que he pensado en ordenarlo. En escribir sobre ello. Una forma en apariencia esforzada de pensar mucho y no hacer nada o teclear mucho y pensar lo justo, con rima y ese aire de prosa poética que tanto os gusta. No. Es broma. Aclaro las bromas porque cada día hay más tontos. No es broma. Mucho que hacer en todos los frentes. En todos los flancos. 


El orden de las cosas pendientes

Primero, lo vivo. El gato si quiere mlmo. Las plantas si quieren agua. La madera si no quiere sol o está a merced de tormentas sorpresa. Pronto van a llegar. Estoy cagado que no se inunde nada. Lo segundo ya es más discutido. Lo que muere lentamente, después de atender lo vivo. Eso lo pongo segundo. Los platos del fregadero con sus manchas de salsa de tomate como hemorragias secas y rugosas. Las manchas muertas, en general. El cuarto de baño con las bolas de pelo en los sumideros como especies no descubiertas. Y bueno corto el rollo. Porque hoy pensé en el valor de la ocurrencia para saltarse órdenes. Se te viene algo, y si hago esto y lo haces antes de pensarlo dos veces. Las cosas pendientes tienen en común que penden. Y penden o suele hacerlo del esternocleidomastoideo que no se bien dónde está pero me gustó usar esa palabra pero vaya, las cosas cuelgan del cuello. Tiran de los músculos. Aprietan las vértebras. Dolores permanentes como un rosario de penas. La sensación de pendiente pesa más que la propia tarea y a veces, con buen criterio, deshechamos hacer lo que se nos ocurre en el momento por pasajero o peregrino y el peso invisible se ancla a los trapecios. Al comienzo de los brazos.  Al punto de unión de hombro y mano como a medio camino. Pesa y es mejor hacer conforme llega. Esforzarse en no pensar gilipolleces. En mi caso ese es el point number one. La tarea cero. No pensar gilipolleces. Que no es fácil. Cada día hay más tontos y el día tonto lo tenemos todos. Tampoco escribirlas. O intentarlo 

Hay órdenes íntimos. Urgencias secretas. Planes de vida y muchas ideas estúpidas que pueden dejar de serlo si se les da amor atención y cariño. Como dice la canción de Nico Roig. Adjetivada como tonta en el título. Pero ojo es que la tontería es muy importante y no lo digo yo porque tengo más tonterías que un bazar chino sino porque esos impulsos estúpidos se cuelgan del cuello como monos salvajes y se vuelven contractura que son una jodienda mires para donde mires. Lo tonto aún siéndolo, échale cuentas . Y échale ganas a lo de hacer cosas que es el único orden que nunca falla, el que marcan las ganas. Os quiero, lectores por llegar hasta aquí y sepa Dios que os trajo pero ojala ser como relajante muscular con estas líneas. Ojalá os sirvan, bebés.

Hoy tenía el día tonto de escribir sobre el orden de las tareas pendientes. Para que sigan siendolo sobre todo y no ponerme con ellas. Mañana será otro día para poder seguir trazando estrategias de dilación. Disfruten ustedes su día de fiesta.

Y las vacaciones en general.

Mañana hablaremos de por qué te pones más nervioso en vacaciones y te vuelves insoportable.

Nos vemos chiquis


jueves, 29 de julio de 2021

Amor Dramántico

 Me parece genial para título: Amor Dramántico. No sé para qué. Canción o disco o no sé. Tengo varias que son Amor algo. Amor destructivo. Amor aburrido. Tengo una que me gustaría grabar, Amor sin compasión. Que podría llamarse Amor sin piedad. Tenia una intro con un deje raro. No sé si aflamencado o suena más como una jota o una muñeira. Al ensayarla y tocarla todos le dimos un punto punk rock suave al estilo Buzzcocks más o menos, para entendemos  Amor y amor y mucho amor para lo poco que tengo. Siempre he intentado revertir el tópico pero no. No me ha salido muy bien. Lo mismo con el tono irónico que no me acaba de funcionar con la emoción. O una cosa o la otra. Amor y drama, es lo mismo. No cohabitan. No puede ser. O una cosa o la otra 

Aún no tengo melodía ni nada y tampoco letra pero podría jugar con si estamos bien pues bien, y si estamos mal pues lo dejamos y bien pero no estamos y estás mal y lo volvemos a intentar y mal. Drama siempre. Dramántico. Con la épica del sufrimiento. Como si fuera necesario. Como si fuera sello de garantía de que es amor del bueno y es justo lo contrario. Esta idea la debería meter en el estribillo.


Las canciones que salen a raíz de un título no suelen quedar redondas. Ninguna me rueda mucho pero todas las que me salen tienen alma de guijarro. Tampoco van muy pulidas. Hace tiempo que quiero cambiar las letras. Joder acaba de volcarse un tarro. Mierda. La realidad siempre aparece en forma de gravedad sorpresa y me saca de mis pesquisitillas.


Las canciones se miden en convicción. Alguna vez lo escribí por aquí y el amor es igual. Existe en la medida que crees en él, como las hadas, Dios o el destino. Y existe en función de la forma en la que crees. Si crees sin fe pues igual. Por eso el amor se hace homologable a todas las personas y nos iguala y es lo mismo para todas, la convicción por la que nos decidimos por un espécimen concreto de nuestra misma raza y creemos en ello. Con gozo o júbilo. Con el alivio de no seguir buscando. Con el drama de no ser exactamente lo que uno se imagina o fantasea o proyecta. Si crees sin fe pues pasa eso. Luego todo se rompe y uno se cae del caballo como Saulo pero pasa para mal. No en plan iluminación sino al revés, toda la oscuridad. Otras veces, eres el caballo. Se caen de ti y se dan cuenta de todo.

Es difícil saber quién o qué eres para otra persona  La idealización se topa con las realidades cotidianas y de repente hace boom. No sé hasta qué punto somos responsables en nuestra manera de sentir, no lo sé. No lo tengo nada claro. Sentimos y ya está, lo sentimos. Nada más se puede hacer. El sentir es libre, no es mi culpa lo que siento, lo siento. Pues vaya plan. La responsabilidad en el amar me parece más evidente y cristalina. Quiero creer que podemos cambiar la manera de amar y hacerlo sin drama. Y también la de sentir, no activarnos desde los malos sentimientos.


Tampoco es que lo tenga muy claro pero como digo con las canciones a los de la banda, no tiene que estar claro, tiene que estar guay.

Así lo veo 

lunes, 26 de julio de 2021

Que el aire mole

 Está el cielo raro. Me han invitado a un concierto el sábado. Estoy contento. La grabación fue bien. Un visto y no visto con los oídos

 Un día doce horas y el otro, ocho y a toda leche. Había luna rara. Conjunción de astros . Cervezas. Comer de aquella manera y grabar, grabar y grabar. Y bien. Sonando guay y con dinámica. Con buen rollo. Con un aire guapo. A veces hay intangibles.


Le habíamos puesto lo nuestro pero Javi y Alfon se lo curraron máximo. Desde sonorizar la batería a todo lo demás. Funcionó. Hay que mezclar y a ver las voces como se quedan al pasar unos días. Las últimas horas fueron para mis desafines. Y los coros de Dani. Hay que darlo por terminado en algún momento.


Se volvían a Sevilla. No es fácil cuadrar agenda y sacar dos días. Eran dos canciones. A veces no se si es más fácil hacer una docena. Poner piloto automático y una detrás de otro. Si son solo dos, hay más pulimento. Más detalles. Antes eso me daba igual. Ni me fijaba. Iba a saco y ya está. Muchas veces pienso que es importante no perder eso, el tirarse palante.


Tenia miedo al atranque. Y pánico a que quedase soso. Sin sustancia. Sin rollete. Sin gracia. No pasó eso. Al menos la grabación. El aire. Que el aire mole, lo repetía yo a cada rato. Me vuelvo un poco loro de mantras tontos. Que el aire mole. Uno de ellos. No tiene que estar claro, tiene que estar guay. Otro. Pero lo del aire es muy importante y no digo nada si cantas. Una asfixia atonal preocupante la mía. Ponen Esplendor en la hierba en televisión. No se si ponerla.


Tengo que hacer algo de cena. Hoy han florecido algunas plantas. Los dompedros, que les llamaba así mi abuela u los tenia sembrados en una bañera reciclada. En la terraza. Piden mucha agua. Se secan rápido. Y me ha costado el enraizado pero hoy han florecido. Y unos girasoles, también. Estoy contento con esas pequeñas cosas y la grabación me tiene entre esperanzado e inquieto con la mezcla. No tengo muy claro el plazo pero ojalá antes de un mes, haya algo. Son mis previsiones.


He puesto la película. El puto amor romántico. Vaya plan. Da para tanto porque pincha por todos lados. Abolición del amor romántico. Hacia un amor pleno y desposeído. Ojalá sacar esa morralla de las letras. Se hace lo que se puede. He dejado que la tarde se apague sola sin conectar ni una bombilla. Una oscuridad que me calma bastante. Estoy contento pero a la expectativa. No tengo muy claro lo que depende de mí y lo que no. Poca cosa si  hablamos en términos del universo. Mucho por hacer en la casa.


Alfon y Javi se lo han currado. Nos han sacado del hoyo. A ver si lo bordan en la mezcla. Mola que sea a 4 manos. Como Warren y Nathalie en el piano. Molo en la grabación que Javi estaba en el sonido de batería y Alfon, en las guitarras. Nos conocemos hace 20 años y es la primera vez que nos metemos en algo así. Los del grupo se lo han currado también a su manera. Me ayudaron a preparar la casa y se pegaron un buen curro hace una semana justo. El estudio va pillando forma. Más lento de lo que me gusta reconocer pero dando alguna alegría. La de ahora, por ejemplo.

Algún día todo esto será nuestro.

Os sigo contando novedades en breve. A ver qué pasa.


Nos ha ido guay la grabación


 
















domingo, 18 de julio de 2021

Plazo fijo de pena

 Grabamos la semana que viene. Es una alegría. Me tiene tenso, claro. Solo van a ser dos canciones. Un single. Un día. A ver qué pasa. Tenemos mucho material nuevo a medio rematar. La pandemia nos ha servido para algo y lo grabamos aquí, en Abeto 5, el estudio que sigo haciendo. Obvio que no iba a acabar. A tiempo, digo. Ha sido lo otro bueno de la pandemia, el año pasado por estas fechas empezamos con las maquetas. En un año no hemos sacado mucho en claro. Media docena de temillas nuevos. Con los sucesivos cierres y como estamos a 7 km de la ciudad pues hemos parado varios meses. Se ha perdido el empuje y como nos propusimos no volver a tocar en directo hasta no tener algo nuevo pues eso nos ha hecho estar más aislados. La semana que viene veremos si ha merecido la pena.


Las penas nunca convalidan por más que nos quieran convencer de ello, no se cambian. Como las pesetas. Ya pasó. Lo intenté. Tenia una botella llena de céntimos. Fui al banco. Último día y no, nada. No aceptadas. Me hizo pensar en el valor de las cosas porque llevaba monedas guardadas durante años. Y no valían nada. Al cambio. Como las penas. Que no se cambian en el banco de las emociones. Una cuenta de ahorro de pena. Un plazo fijo de pena. Mi amigo Toni me dijo una vez que si duraba más de seis meses una pena, ya era patología y había que mirarselo y tal. El plazo fijo de pena. O la fecha de caducidad para los bajones, después de seis meses ya no es una racha, es el fondo. Y con rozarlo ya debería valer, para cambiar el rumbo. Para darse media vuelta. Seis meses es una vida, si te lo dice un médico especialista. Da tiempo a casi todo. A despojarse de la vida y avanzar con paso firme hacia lo siguiente, sea lo que sea. Las penas igual te las cambian entonces, en el banco de las emociones metafísicas en el último día de plazo. Como siempre. Voy a beber agua.


Faltan arreglos aunque yo antes siempre decía que para qué arreglar lo que no está estropeado. Así que ... Molaría algún giro. Alguna sorpresa. Se me tiene que ocurrir. Me quedan días. Mi proceder es siempre serpeante. No paro pero tampoco se nota mucho el avance. Debería alegrarme si la ansiedad no acortase tanto la perspectiva. Es importante verlo en perspectiva y ver que la mierda casi siempre es más grande y con una paleta de marrones llena de matices. Lo peor que puede pasar es que no pase nada y no quede bien. No debe y no va a pasar. Pero puede joderse. O quedar feo. O flojo. O no se. Que se quede en nada, es lo peor. Iba a beber agua y no, lo dije pero no me levanté. Lo peor es tener sed. Cuando viene la sed, ya llevas tiempo jodido. A ver. El puto metrónomo. Más tensiones. Lo típico. Un poco de tensión siempre está bien. Demasiada es jodido. Para todo. Incluido el amor. Un poco de vidilla 


Vidilla o vidaza. Muertecilla o muertotal. Como si pudiéramos elegir. Una ficción que nos han metido a machamartillo. Es nuestra responsabilidad. Lo mismo no. No lo digo yo. No digo nada y te lo digo todo. Sigo adelante. Con el dolor intacto. Con toda la brasa de siempre. Esa verborrea moribunda que tan poco gusta y a colmo de males, rima. Colmo de todo. Colmo de regulinchis. Vidichis. Tengo buenas vibras con la movida de grabar. Que veremos a ver pero hoy tengo puntito bueno. En general va todo muy regulinchis pero oye, va y oye, oyes y aún me oyen con lo pesado que soy pues mira, a ver si ahora miran. He escuchado gritar a Canelita, maullido potente, bufido de guerra. A ver si no viene sangrando. Así es la vida, de repente sangras.


A mi me pinchan y no sangro la mitad de las veces. Me quedo tontico y así voy. Sorprendido de mi mala sombra. Lo raro es la sorpresa. No hacerse al infortunio y tomarlo por lo normal. Por lo que sea. Pero si. Al final tampoco. Que mucho grabar o mucho punteo o mucho quita o mucho pum o chin pum y al final, la mierda de siempre. Plazo fijo de pena. Penas de todos los colores, tamaños y formas y pena mala o pena buena o pena con rima y pena todas las maneras que luego rememoras con cierta añoranza y con pena otra vez. Pena siempre. Pena antes y después. Pena corriente o a crédito. Penuria en centimillos. Penillas de cobre y penar de cobros. La rueda de la vida. De la vidilla. Es bastante chungo todo pero bueno, haces cuatro rimillas penosas y oye, te quitas un peso. Es todo por el desahogo. 


Ayer vi un trozo de un documental sobre pioneros de la aviación. Y el inventor o casi del paracaídas que lo probó el mismo desde el primer piso de la torre Eiffel y no le salió bien. Todo o nada. O inventas el paracaídas o cabezazo en el suelo. Le quitas la épica de época y menudas gilipolleces. Pero oye, con un par. Hay imágenes. El tipo duda antes de saltar. Lo mató la duda y lo mismo con otra confianza el paracaídas se le abre y se estampa pero no se mata. Todo o nada. Habrá muchas cosas así de que tienes que tirarte o meterte para saberlo o hacerlo para equivocarte o puede que sirva de pretexto para la inconsciencia y el anhelo. No tengo ni idea. No parecía una buena idea de antemano, para qué engañarnos. Pero lo hizo y como cabezazo en el suelo, debería de estar muy alto en el ranking de la Historia. Un hito en el ámbito de lo fallido. El documental era francés y claro, le sacan con su pomada y su boato pero que la duda mata. Saltar al vacío y con dudas pues fin. 


Vi otro documental de mujeres negras que hacían música palmeando el agua. Una cosa muy curiosa. No conseguí enterarme de dónde eran. Me quedé con que actuaron en Malasia y Australia. Habían hecho sus giras. Hablaban de las letras. Del sentido y del sentimiento. Lo buscaré. Y ya lo he contado casi todo creo. Estoy nervioso. Espero que todo salga bien. Os contaré 








martes, 1 de junio de 2021

El caso es querer

 Tengo ganas de trabajar, me da miedo mi ímpetu y me apetece mucho escribir, hoy es martes y tampoco se puede pedir mucho, el panorama general no da para más ni para pedir pero el caso es querer. En queriendo, ti se puede que decía la Mala. Tengo ganas de acabar las puertas. Los dedos están pagando el pato, me he clavado varias puntillas oxidadas. Una astilla de me atravesó en la yema del índice de la derecha. Se suele caer la piel de los dedos en esta época del año.


Yo quiero. No sé el qué o el cómo o el cuándo pero querer, voy queriendo. Lo mismo no quiero como debería. No se. Pero querer, yo quiero. Y en queriendo . . Se va pudiendo. En la querencia. En el sesgo. En el desglose. Pero ir queriendo es mejor que otra cosa. Sea la que sea. Yo quiero. No siempre lo mismo. No siempre el mismo querer, pero algo siempre. Algo es algo.


Hoy tenía ganas. Que es como osmosis. Que es una brizna. Un puro espíritu. Un sentir. Lo etéreo del poema. Lo inasible. Unido a un momento concreto, un atardecer naranja y morado o un rayo de sol de mediodía con luz ocre, y una calma que te remansa y te hace sentir bien. No por ganas, se explica uno mejor pero sin ellas, se vuelve imposible. Se me hace tarde. Duermo en el sofá. Duermo regular. Tengo esperanza. No se por qué. No sé hasta cuando. Hago planes y no se para qué pero es la consecuencia de las ganas. El caso es querer. Y hacer algo mientras. Casi sin darse cuenta.

viernes, 28 de mayo de 2021

La primera puerta de mi vida

 





















Aun no he acabado pero se ve bonita en foto y bueno, quién sabe, os lo enseño y a ver qué tal. Tengo que acabar. Lo he hecho con las maderas que tenían el aislante. Las dejé fuera. En el porche de atrás y no sabía qué hacer con ellas. Llevo dos días liado. Es un sueño cumplido. Qué tontería pero si, es verdad, siempre he soñado con hacer esa puerta y que quedase más o menos así. La he hecho yo. Todo. Casi ni me lo creo. El cartel de la empresa de seguridad es de coña. Me lo puso mi vecino con su mini taladro porque tenía varios. Que aunque no haya alarma, el cartel asusta, me dijo y acto seguido, lo puso y mira, puesto está. Pero vaya que alarma no tengo.

No funciona. La puerta, quiero decir. Queda bonica pero no va. Aún no. Quiero decir que no abre. Y no cierra. Es bonita pero como puerta es inoperante. Es el coste de la belleza pero no me doy por vencido. Hoy he estado lijando como si no hubiese un mañana. La tabla al girar se choca y se desplaza dos centímetros. Me cago en mi vida que rato he echado calculando los dos puntos centímetros pero bueno, lo voy a solucionar con un taladro y tornillo rosca chapa. Hasta ahora ha sido todo a mano. A mano. Para más orgullo y porque no tengo herramientas. Las maderas son las que recogí del Memphis, un pub mítico. En fin, este fin de semana acabo y a ver cómo queda. Venga, zangolotinos, a seguir bien y venid a leerme de vez en cuando. 



jueves, 13 de mayo de 2021

Mi primera sesión

 Que estoy haciendo un estudio de grabación en mi casa, ya lo deberías de saber pero que hoy es mi primer día grabando a alguien pues es normal que no lo sepáis.

Y no, no he terminado. Me queda todo. Tengo los micrófonos en el salón. El estudio de grabación va a ocupar todo el sótano. Aún la obra no ha llegado a su ecuador pero no para. Todos los días hago algo. Me queda una vida. Ahora grabo menos pero intento seguir tocando a diario. 

Estamos con la pre maqueta de la maqueta del próximo disco. Vamos grabando por pistas. Tenemos cinco canciones y creo que esto ya lo he contado. Todo lo de la obra es muy desmotivante. Como un elefante sin rodillas que se arrastra moribundo pero la llamada del chico que quería grabar aquí, meses antes de casi ni empezar fue un subidote guapo 


Me conocía a través de su pareja y vivimos muy cerca. Me escribió en Navidad o un mes antes, va a venir hoy, a mitad de año. Así crecen los elefantes. Espero que todo funcione. Si hay algo que nunca he querido ser, es técnico y aquí estoy enchufado a todas las mierdas de cables. Y en esas estoy y un poco tenso la verdad, por eso escribo esto y os hago participes.


Mi primer cliente, me gusta decirlo así. Es folk rock. Muy elegante. En inglés. Al final es escuchar y darle al botón. Alguien tiene que hacerlo. Y decir. Está bien. Vamos a repetir y mejor. Está mejor. Vamos otra vez. Me da cagalera de pensarlo. Los vecinos están con una sierra poniendo paneles solares. Solo son las voces. Solo son dos canciones. Todo va a ir bien.

miércoles, 5 de mayo de 2021

La inspiración para mi reforma

 Algunas fotos que me dieron ideas para la reforma. De la entrada al sótano. La escalera. Las jardineras. Los peldaños con traviesas. Las dejo por aquí por si sirven de inspiración a alguien. 




















































































lunes, 26 de abril de 2021

La bonicura es el fin último

 Ayer estuvimos grabando baterías. Para las canciones nuevas de Enrique Octavo. Me encargo de poner los micros y los cascos y todo. Hicimos cuatro. Tenemos diez o doce más o menos preparadas. Hoy me levanto con el cerebro seco. Antes de volver a escuchar lo de ayer, he pensado en escribir esto. Creo que va a quedar bonito. Lo nuevo. Sea lo que sea. Y sobre todo, cuando sea.


Ayer me puse con las maderas. Quité un montón gordo. Les saco los clavos y las pongo en fila. Son para forrar el sótano. Aún tengo dos o tres montones. Mi bisabuelo era carpintero. Tengo muebles que hizo el en casa. Cuando pillo el martillo, noto un júbilo en mis genes. Se me da bien y no lo había hecho en mi vida. Voy lento, eso sí. Creo que va a quedar bonito.


Bonito tengo el fregadero. La cocina, en general. Anteayer puse dos lavadoras. Llevar para delante las cosas del hogar es lo que más me cuesta. Para el ensayo semanal, suelo pegar cuatro fregonazos antes de que vengan y más o menos lo llevo bien. Más o menos. La ropa no me sale limpia. No sé por qué. Me gustaría quejarme como las amas de casa en los anuncios: la ropa no me sale limpia. Pero bueno luego tiendo y suele caer una tormenta, el otro día volvió a pasar y las manchas pasan a ser menos molestas que la lluvia. Puse el tendedero bajo techo porque si pongo lavadora, llueve. No hay fallo. Luego me pongo cualquier trapo y me queda bonico. No es por presumir pero hasta el olor a lluvia lo neutraliza con mi fina estampa, nena. La que es guapa, aunque le llueva. Pues eso. La que es bonica, lo mismo. Perdura lo bonito más que la belleza, tomen buena nota. La bonicura es el fin último


Tenía en mente comentar algo más interesante que estás menudencias domésticas pero no me viene a la cabeza. Estoy descalzo. De repente, entra un frío afilado invernal que corta. Salgo fuera descalzo y me clavo las piedras. Voy a bajar al sótano. Seguiré con maderas. Y pico pala sacando arena. Tengo herramientas de hace un siglo. Mazo, martillo, pala. Tengo dos palas. Dos rastrillos. Son de hierro. No se si de mi abuelo o de mi padre. Una azada que compré en el bazar chino por 17 euros y que se está desintegrando lentamente. Una escardilla antigua que aguanta y es de hierro también. Son mis armas. Con eso voy haciendo. Fantaseo con un mínimo de maquinaria. Es mi coartada para ir tan lento. Hago lo que puedo, chiquis. Creo que va a quedar bonito.


A todo le busco la vuelta karmica pero a veces es solo que tienes que quitar el polvo. No hay metáfora o no es muy buena. Veo el dar cera, pulir cera y pienso, esto de sacar los clavos debe significar algo. Y me tiene que enseñar algo. Tiene más detrás. Una enseñanza. Lo único que he aprendido es a ir con cuidado para no clavarme una puntilla oxidada. Hay mil. Un colega me decía, dale martillazo y aplastas el clavo. Si alguno se resiste a salir, hago eso. Como último recurso. Y no se si es por perfeccionista o por tonto, o es mania. O solo que es una cagada que esté todo lleno de clavos oxidados. O que no hay una opción mejor que otra. Que lo que importa es lo que uno cree y lo que le hace sentir bien. O mal. En mi caso, los clavos oxidados me joden la vida y si los aplasto, siguen ahí. Y me jode. Es una tontería, pues puede ser pero es lo que hay y no se si era esto de lo que quería escribir. Grabar batería me deja tonto. Más de lo habitual. Nunca he querido ser técnico de sonido. Es una movida súper ingrata pero me ha tocado. Eso y la carpintería. 


La bonicura es el fin último. Da igual por donde llegues y da igual cuando. La bonicura que cura. Hala, sigo con mi odisea. Pasadlo bien, zangolotinos.



sábado, 24 de abril de 2021

La cuestión del sentir en la que no hay aprendizaje

 Llevo dos meses sin contaros mis aventuras. Lo siento. Es arduo el camino y no da para pararse mucho. Si pienso en qué he hecho... O en qué contar... Me deprime porque todo me parece un rollo. La primavera se escapa como una florida mariposa, imposible de fotografiar. Parpadeas y es junio. En semana Santa me propuse grabar una canción y mandársela a mi amigo Dani de Alemania para que la mezclase. Lo hice. Sobre todo bonito, se titulaba. Cambie la afinación. D A F# D A D. 

Muy divertido de tocar.

Tiene que ser sobre todo bonito. Tiene que ser como me lo imagino. Y se repite mil veces las dos frases. Y a veces meto sencillo. Tiene que ser sobre todo sencillo. Y así. En buclecito.

Y luego.... Tiene que ser como nunca ha sido Tiene que tener su propio piso. A poder ser que no tenga hijos. A poder ser con el pelo liso. Tiene que ser sobre todo, divertido.

Esa es la letra. Estribillo largo 

Me pareció muy bien esa letra. Ole yo, pensé. Pero no fue muy bien recibida por los pocos o pocas que la escucharon. Es un problema habitual. Que me pasa. Es letra crítica. En primera persona y claro, parece que es eso lo que piensas o dices. Tu alegato. Cuando es justo al revés. Una crítica. Que parece obvio que todos entienden pero que, de facto, es molesta. Molestoso. Es mi rollo de siempre y por eso, me dijo Ole yo pero igual no le gusta a nadie más. No es problema mientras le guste a mi amigo Dani y me la mezcle. No alegue objeción de conciencia a la letra.

Hizo lo que pudo pero había poca materia prima. Todo a claca. Y más o menos bien de tiempo. Que ya es.

El caso es que a mí me parece ridículo pedir en el amor. Y en todo. Decir: Quiero que sea así. O que sea asa.... Guay que quieras que sea, pero al final, es lo que es. En este particular, es una mierda el tema. Porque se va la batería. Que la grabo yo y se me da mal. Y el teclado que también tropieza bastante. Es lo que es. Dani hizo lo que pudo. Habría que empezar de nuevo y grabarlo todo otra vez. Es frustrante. Pasa exactamente igual en el amor. Empezar de nuevo y sentirlo todo otra vez. La cuestión del sentir donde no hay aprendizaje.


El puto metrónomo. Me suena en la cabeza en medio del silencio de mi casa. No sé ni si será bueno para la salud. Pero lo llevo. Con la guitarra. Y voz. Con batería y teclado, regular. Creo que el miércoles Santo tuve duda de qué narices estaba haciendo. Era imposible mantener tres minutos el mísmo ritmo. El puto ritmo.


Primero te haces al pi pi pi. Una vez que el cerebro no lo oye, vuelves a tocarlo con el gusto original. Con su swing. Con su aire primigenio. De eso va. Volver a sentirlo como la primera vez pero en su tiempo. Como el amor. Como volver a sentirlo.  O volver a tener ilusión y que se encaje bien en el tiempo. Que vayan los te quieros en su sitio. El sentir es puro ensayo error. A veces es ensayo y ensayo y ensayo. Ni llega el error. Se le echa de menos. Otras, es error, error y error. Se pone la cabeza bombo. Se me ha abierto la muñeca izquierda de la guitarra. Si duele, es que avanza. Como las heridas. Si pica la costra, es que cura. Aún no tengo ni costra. Y más que por dedicación, me duele la mano de la mala postura. De malas posturas, hablo otro día que aún no he almorzado. Qué poca gana de cocinar. Cuando echan pulso la pereza y el hambre, suele caer otra cafetera.

Las canciones esas nuevas en las que estoy grabando todo son como para un proyecto en solitario. No con mi propio nombre que lo veo aún lejano. Joselitito. Había pensado. Doble diminutivo. O lo que sea. El nombre es lo de menos. Es lo que he grabado en los confinamientos. Sobre todo el tercero. Mucho material. Mucha soledad. Casi todo una mierda. Pero en abundancia. Y baterías mal casi siempre. En fin, un drama. Drama King. Sería otro nombre, mira. Peor que Enrique Octavo, imposible. Para Enrique Octavo tengo ya una docena de canciones que preparé en el primer confinamiento y que teníamos ya empezadas unos meses antes de la pandemia. Nos pilló en ese punto y con media docena de conciertos. En fin, llevo esas dos variantes, por así decir. Las canciones en solitario son más lentas. Es la diferencia. Y pretendía que fueran bonitas. No tristes. Lo he intentado con Enrique Octavo pero siempre salen rabiosas. Y si esquivo la tristeza, aparece el existencialismo. O la filosofía barata de autoayuda. Por decir algo. Pero vaya... Que en esas ando. Más tropiezo que ando, pero ahí estoy. Espero ser capaz de terminar algo. Un ep por cada lado. Cuatro y cuatro.


En estos dos meses, he tenido un trabajo y han prescindido de mi. He plantado muchas flores en el jardín. He roto y repuesto un martillo neumático. He vaciado una piscina estancada. Y me pongo a pensar y no he hecho casi nada más. Cancioncillas pues ocho o diez. He pintado más cuadros de ml Canelita y regalado algunos. He puesto plantas en todas las ventanas. Y me he sentido bien muchas veces, a ver si aprendo de una vez el mecanismo y puedo estar así siempre. Y contarlo aquí. Con gracejo y a su ritmo a poder ser.










lunes, 8 de febrero de 2021

Una parte muy pequeña

 Llevo todo apuntado para cada día y cargo las alforjas de cada 24h demasiado, consciente de que será casi imposible hacerlo todo. La utopía tiene que serlo hasta el final. Tiene que quedarse sin hacer, pero eso que tacho o que tapo con un NO en mayúsculas bien de tinta, me pesa como una losa a pesar de la dificultad de la empresa y de ir a sabiendas. Me explico de pena. Que me jode y no debería. Tengo la cabeza como un bombo. Voy a desgranar, a ver, que lo de escribir aquí siempre es imprevisto. Va a rachas. Muy del volunto. No lo planeo y vómito lo que viene. Me vomita a mi lo que no se digiere en el día a día, de esa bilis pues estas palabras. En la regurgitación diaria pues algo asoma, un tropezón de vida que se resiste a desintegrarse. Voy para arriba y para abajo todo el puto día. La furgo no tiene radio y canto yo. Según el ánimo le tiro por Camarón o Los Panchos o me arranco por éxitos casposos de radiofórmula que me vienen a la mente como perdigonazos. De los ochenta. Un horror. Neuronas con tonadillas incrustadas que se niegan a desintegrarse. Y a qué venía todo esto. Pues eso digo yo. Hoy venía berreando All by myyyyseeelf.... A grito pelado. Estoy hecho mistos. Ay.


Estoy mirando una web de alquiler de martillos neumáticos. Aún no me han llamado del taller. Le temo a la reparación y más a que no la tengo. Estoy currando para pagar eso lo primero. El mazo llega hasta donde llega. Qué buena inversión fue. Anda que no he roto cosas. Me pongo música. Con cascos. Me aburro como una ostra y sudo como un cochino. Como un cochino con cascos y cara de ostra. Me quejo de vicio. Alquiler de maquinaria pesada. Quién te lo iba a decir. Pesadas todo lo que quieras, pero maquinaria hemos manejado poca. Todo va guay. Guay y lento. A paso de desesperación. La cosa va como la seda. Hoy he tenido una jornada intensiva de picado y sacado de arena. He buscado símiles con lo de grabar. Es el proceso. Picar piedra y configurar micros es lo mismo. Ni se parece, vale. Pero forma parte del proceso. Todo es un proceso. Desde que aparece el acorde que enlaza hasta que asoma la letra o la hacemos del tirón en el ensayo. Igual escribir. O hacer una obra. Se parece poco a primera vista pero es de eso que te metes y no sabes por dónde vas a salir. Como un bosque. Y necesitamos perspectiva. Y puntos de referencia. Y trabajo en equipo. Ahora voy tirando solo pero tiene que venir un fontanero y un electricista como mínimo y en ese orden, y unos albañiles que ayuden. Que es tela. Dar con el mazo es como seguir el metrónomo. En eso se parece. Aquí me desahogo y ya está. Es mi Querido Diario. Os podéis ir cuando queráis. Como siempre le he dicho a todas y todos. Derecho de admisión al revés. Derecho de omisión. Derecho de inmersión. Derecho al sofá a dormir de una vez y que se acabe ya hoy. Que vaya día de mierda.

Mi situación es kafkiana. A mi Kafka siempre me gustó o sea que bien. El proceso. Cómo escribir una tesis. Como una misión de vida. Como ser una cucaracha. O lo que sea. Leer mil veces los primeros párrafos. Sentir que cada frase está esculpida. Que el sustantivo se cincela con el adjetivo correcto en el primer capítulo atento al parpadeo. Repetir y repetir. Minucioso. Detallado. Con un ritmo. Un respirar. Una cadencia en la escritura. Todo al dedillo. Y luego el trazo gordo del desenlace.  El descuido en la acción cuando se desencadena. Y al final un sin Dios y párrafos deslabazados. Ideas por terminar. La sensación de no hacer nada o no acabar. Una parte muy pequeña. Es igual en una obra o un disco. Grabar. O lo que sea. Cambiar las cosas de sitio. Cambiar los sitios de cosas. Volver a empezar. Dejarte algo enchufado. Olvidar un detalle importante. Una parte muy pequeña. Que lo jode todo o al revés. El ruido blanco me despierta a veces porque me dejó puestos los altavoces y cuando cae la señal, aparece un zumbido. Un libro cerrado, un folleto si acaso. Me explico horrible. Hago lo que puedo. El zumbido acojona. Ha sido un lunes cargado y no he puesto la lavadora. Que lo tenía en mente. Pero he hecho otras mil cosas. Todas apuntadas previamente en mi compendio de garabatos. Lo de la lavadora estaba. Creo que al apuntar lo que sea, siento que ya se va haciendo. En parte es verdad. Una parte muy pequeña.





martes, 2 de febrero de 2021

Yo y ya

 Todo es el punto de referencia. Solo puedes tomar uno. No puedes cambiar a mitad. El punto correcto. Suena la televisión como un viento que azota. La noche se filtra por las rendijas de las ventanas. No hay referencia y punto. Muchas veces no la hay. Hoy fue un día duro. He llegado tarde y las calles estaban vacías. Qué malestar.  Me cuesta seguir adelante. 


Todo depende del punto de referencia que tomes. A veces te toman a ti. Ser el punto y la i. Ser que ya es, lo que te toque. A mi por ejemplo hay días que me toca reparto. Y tengo que salir marcha atrás y en curva. Si pillo mal la trazada, me como el muro. Pasa que los muros de algunos barrios de Granada pues no son rectos. Hablo de tapias del Albaicin por ejemplo. Están torcidas. Y si pillas un punto de referencia torcido, se obra la fuerza centrípeta y te vas contra la cal con toda la chapa. Tengo el corazón roto. Me lo podía tatuar en la frente pero tengo dudas de tener corazón. Lo debo haber perdido. Vete a saber dónde pero noto el hueco y lo noto roto. En mí reina el caos y manda la poesía y acata órdenes de la música, que es un poder divino porque no lo entiendo. No he cenado. No me he tomado ni una cerveza y venía sediento. Quizá esto sea la certificación de que no le importo a nadie, y el que está conmigo, Canelita, no me entiende. Es un gato. Tampoco me suelen comprender los humanos allegados. Una pertinaz incomprensión que es como una vecina. Una cara que te suena. Desde siempre. Nunca le he dado importancia.


Para ir marcha atrás en cuestas por el Albaicin en furgoneta, el punto de referencia lo es todo y no se puede cambiar a media maniobra, pero en otros empeños es distinto el dibujo. Hay proyectos que crecen o se reconfiguran y el punto cambia o hay que encardinar varios, o irse adaptando. Aceptar el bandazo. Me explico como el culo. Quizá me falta un punto de referencia. Hoy tengo el cerebro frito pero cuándo no es fiesta. Me gustaría un descanso. Apenas probé bocado. Siento el hueco roto del corazón y el hueco vacío del estómago. Lo de cambiar el punto de referencia me ha pasado con el estudio de grabación. No lo debería llamar estudio de grabación, según mi amigo Alfonso si no tengo una mesa de sonido y no, no la tengo. Coste cero. Mi epitafio. Es un estudio de grabación con o sin mesa, y Alfon lo sabe pero lo dice para picarme. Soy un picón de primera. Eso cambia mucho los puntos de referencia. En general los cambios sin explicación aparente son una constante. El bando crítico con mi estudio de grabación o mi estudio sin mesa es mayoritario. Los que me apoyan somos minoría, yo y ya. Somos uno solo pero rebatimos argumentos y damos guerra como un batallón. Yo y ya. Me cuesta asumir está cabezona soledad. Yo y ya. Somos poco y soy pocos para todo lo que hay que hacer. Necesito ayuda pero no me gusta pedirla y tampoco se donde. Al bando de los criticones, no. Los del grupo pensé que me iban a ayudar, por propio interés y por simpatía y tal pero me he comido un mojón . Lo he dicho y tampoco he implorado. Pero no. Igual en algo me echan una mano pero por ahora han sido más de insistir en que limpie y pase la aspiradora, que me olvide del sótano y me concentre en tener mejor el salón que es donde ensayamos. Ensayar, ensayamos y ya es bastante. Ensayo y ya. No les pido más. Las canciones nuevas van saliendo. Un parto de burra. Para el estudio, yo y ya. Más solo que un perro perdido. Un punto de referencia perdido. Que es a lo que iba y he aprovechado para lloriquear un poco, que cambia todo en un proyecto grande y las referencias y los puntos en los que apoyarse pues también. Y a veces hay que empezar desde principio. Tabla rasa. Enebrar bien el hilo desde la primera puntada. Leer más me vendría bien y lo mismo una leche con galletas. Me he tomado un café a las once de la noche. Mala idea. Estoy muy harto de estar solo tanto tiempo. Yo y ya. 


La referencia eran las tuberías porque no se podían cambiar. Al picar paredes cambiaron los puntos. El doble de espacio. El último año se ha inundado ocho veces. Desde octubre, cuatro. Ya he dado con la tubería rota. Progreso patente. Ahora saco arena que huele a agua podrida. Tengo una mini mina de la que sacar millones de espuertas. Yo y ya. Yo y mi espuerta. Tengo dos. Yo y mis dos espuerta. Las espuertas del cielo. Necesito un líquido para el tratamiento de la madera. Tengo que darle una mano. Me cansa la de cosas pendientes. Dos mil mierdas. Dos mil millones. Estoy sacando una montaña de ahí abajo. Yo y ya. Y la contractura del homoplato derecho que es el verdadero narrador omnisciente de todo esto. Eso y ya.


El punto de referencia de mucha gente son ellos mismos, error clarísimo. Porque uno cambia. Se cansa o se aburre y desdibuja la trazada. La gente que me parece feliz a simple vista se ve que tienen muy bien escogidos sus asideros. Una tristeza genuina siempre acarrea un aire de desorientación. Tenerte de referencia es meterle un imán a la brújula y es inevitable a veces echar mano de la intuición para escoger un camino pero el tiempo te enseña que eres tú el camino escogido. Yo y ya. Tú y ya. Y caminos en la mar.

lunes, 1 de febrero de 2021

Espuerta a espuerta

 Dos mil doscientas entradas llevo, unas pocas en borrador y otras tantas publicadas y la sensación de no haber dicho apenas nada que interese. Es como una escombrera de obra. Se supone que aquí solo hay cascotes. Que lo definitivo es en otro sitio. No se dónde. Habla el cansancio a veces. Se complica el juego de voces. A qué venía todo esto, se pregunta mientras sigue tecleando como narrador. Es como picar. La tierra que sale va llenando el primer hueco. Luego vuelve a salir. Espuerta a espuerta. 


La espuerta como medida universal. De amor. Te quiero a espuertas. Te puto quiero a espuertas. Ayer leí en algún sitio lo de te puto quiero y me puto mató. Vaya expresión fea. Mi rutina es un poco cansina. Va lento. Es un proceso. Pienso en las próximas vacaciones. Trato de recuperar la esperanza. Estamos todos flaqueando. Habrá gente feliz, pienso a veces y me jode. Los que no lo estén sufriendo. Busco recompensa en cosas sencillas. Una cena rica. Una buena película. Todo me parece una mierda, sinceramente. Como la canción de Astrud. Incluido lo vuestro. Todo mierdoso. La palabra mierdoso o mierdosa es potente. No me he contagiado. Oye, es algo. Oye, no te has muerto. Qué más quieres.


Llevo tres cafés y estoy despierto desde las diez. Hoy me toca llenar la furgo de maderas. Van a reformar un pub. Es una madera con horas de vuelo. Vigas. De todo. Tiene buena pinta. A ver. Cargar y descargar. Lleva años cerrado. Es un tute. El hombro derecho me está jodiendo. Tengo un nudo permanente en la chepa. Salgo a correr en parte por eso, por aburrimiento y hastío también pero sobre todo por ponerme más en forma. Y por un sueño recurrente. Igual lo cuento en el siguiente párrafo. Nunca me acuerdo de los sueños. Casi nunca, de las pesadillas y sobre todo, de las que me despiertan sobresaltado sí que me acuerdo. Las vivo y las sufro. En una de las últimas aparecía mi Canelo desollado. Salí al patio y lo vi entero y sin heridas, me alegré mucho. Solo escribo sobre mis mierdas. Dos mil mierdas. Ya lo siento. Es lo que hago. Sentir y sentirlo. Es lo que hay. 


Mientras hay sol, estoy activado. Medio jardín se congeló. Muchas ramas se han pochado. No se cuántas plantas han muerto definitivamente o reverdeceran. Eso espero. Me voy ya a las maderas. Luego sigo.


Ya he vuelto. La ostia. Furgoneta hasta arriba de tablas más sucias que el culo de un mono. Más peligroso que una tabla llena de clavos. Me pinché mil veces. Dos mil entradas, mil pinchazos. Cargar y luego, al sótano. Y hoy tengo la otra mitad. Me cansa solo pensarlo. Hoy lo mismo llevo un carro de supermercado. Estoy jodido. Tengo las manos magulladas como si hubiera volado por el asfalto. Se pinta un martes de mierda. Luego me han llamado para trabajar. Guay por el dinero. Me viene genial pero me apetece menos tres. Menos mil y tengo que darme prisa con la madera. Cuando acabe, vuelta al lío y echar diesel. Este tipo de días me cansan desde por la mañana. Mi idea es forrar el sótano de maderas. No se cómo quedará. Luego hay que darles un repaso, por supuesto quitar las puntillas y todos los restos. Me dormiría de nuevo y hasta el miércoles, de la semana que viene. Espuerta a espuerta. Tabla con clavos a tabla con clavos. Puntilla oxidada a puntilla oxidada. No hay que tener cuidado en general, no qué va. Ayer casi me empotra el coche de un idiota que me adelantó por la izquierda. Sin lógica ninguna. Vi mi vida pasar en tres segundos. Qué tontería si me hubiera dado y un rato antes, una tabla con clavos se escurrió y me pasó a centímetros del cuello. Parece que le pongo épica al asunto, pero no. Así fue. 


Me tengo que poner en marcha ya y dejarme de contar. Luego sigo si eso. 


viernes, 29 de enero de 2021

Seguir ya es bastante

 Sin embargo, sigo escribiendo y no es tan terrible. Es lo que siempre quise. Esperaba algo más, la verdad pero seguir es bastante. Conformist a, pues puede ser. Seguir ya es bastante. Lo creo de verdad. En el amor. Con el grupo. Seguir, ya me lo decía el Juanito. Tienes que seguir. Tienes que seguir. Supongo que porque llevo pegado el abandono en la frente. Que se me ve. Y por eso que me insistan. Digo yo. Seguir ya es bastante, siempre lo he pensado. Sobre todo, en el amor. Y sin embargo aquí estamos. Con frío. Sin Canelita. Sabrá Dios donde anda mi angelito naranja. Hoy madrugué. Llegué tarde. Al final, todo salió bien. 


Hoy no he picado. Tampoco he hecho mi ejercicio. Aún estoy a tiempo pero tengo pocas ganas. Estoy cansado. El hueco crece. Es como un coño de arena. Que no deja de dilatar. Dilata y dilata. Se me va la olla picando. Sudo como un cerdo. Luego me pilló una cena de recompensa. Me hago la fiesta del perrito caliente o la noche de la hamburguesa. Semi premio. Sobre todo me aburre todo y mucho. Es una jodienda. Lo de ir a correr al barranco ya es como último recurso antes de que se me vaya la cabeza. No grabo. No he estrenado mi micro nuevo. Mal. Tengo que hacer mil cosas. Me pone nervioso pensarlo. Picar el coño de arena es lo peor. No deja de crecer. No se acaba nunca. Hay más metáfora. Una mina. Una cueva. Y ahora con los terremotos. Lo que falta. Qué desastre.


Hay veces en las que me siento bien pero son las menos. Intento combatir el mal humor con juegos de palabras. Hablo solo demasiado tiempo, mejor escribir. Mucho mejor. El mazo me llama desde la distancia. Pego cuatro mochazos y me doy por satisfecho. Ayer eché unas horas. Se pone la cabeza loca. Va el hueco de cinco bañeras. La reforma interminable parece ir llegando a su fin. Me gustaría dar más vueltas a las metáforas del picado. Al decir coño pues.... Es una lucha. No es amor, es una pasión loca contra la piedra. Me ayuda contarlo. O eso me creo. Va a quedar bonito. Eso seguro. Voy a recoger el lunes unas maderas de un pub. Las van a levantar. Vigas del techo, barra, paredes... Todo. Lo pondrán todo nuevo. Tengo que cargarlo en la furgo. Las maderas parecen que están en buen estado. Llevaba años cerrado. Tiene un curro pero creo que les puedo dar un lavado de cara y que queden muy bien en el sótano. O bien. Ya me hice con otras maderas, de la reforma del portal. Tenían un estilo setentero. No se cómo quedarán juntas pero creo que bien. Forrar de madera a gasto cero el estudio me motiva mucho. Esos detalles dan igual si no queda bonico. La cuestión es que encaje. Como todo. Seguir ya es bastante.

martes, 26 de enero de 2021

Quizá mañana lo encuentre

 Hoy me he encontrado por la calle con  el dueño del martillo neumático que me lo prestó hace dos semanas para picar el sótano y no me he atrevido a confesarle que ayer se quebró misteriosamente la punta. Me he callado como una puta. Vendrá la semana que viene, eso me ha dicho. Hoy han salido diez espuertas. Mañana hay ITV. Se me está haciendo larga la semana. Ahora no tengo martillo, solo el mazo. Va fino. Cae el hormigón como terrón de azúcar. Es como una mina en miniatura. No deja de salir arena. Me seca el cerebro. Debo estar poniéndome fuerte. Me veo igual de redondo. Me canso mucho. Por la noche pillo la guitarra un rato pero no grabo. Tampoco toco la batería. Antes lo hacía a diario. Iba progresando. Es todo muy lento. Todo progreso parece inapreciable y me frustra pero sigo con ello. Soy un pesado, ya sabes. Escucho mucha música. Discos antiguos. Y recuerdo sensaciones de entonces. Es curioso.


Tengo una agenda para no olvidarme de hacer garabatos y apuntar anhelos. Es curioso que tachar lo que haces nunca es tan placentero como sufrido me resulta remarcar lo que se queda sin hacer. Tengo un bolígrafo rojo para esa tarea. Tengo tres agendas en realidad, la diaria, la de proyectos que la llamo así y la del grupo. Canelita hoy ha comido filete. Duerme como un angelito. A mi me cuesta conciliar el sueño. La agenda del grupo tiene pocos tachones. Poco hecho. Como el filete. Parece que nada tiene sentido y luego encaja. Llevo unas semanas regulares, no me lo tengáis en cuenta. Ni eso ni nada. Me pitan los oídos.... Mi abuela decía.... A veces pienso que Canelita es el espíritu de mi abuela. Otras, creo que es mi abuelo. Y casi todo el tiempo pienso que me pasan muchas tonterías por la cabeza. Tengo la cabeza bomba. Me dan las cuatro de la mañana y no me doy ni cuenta. La agenda de proyectos tiene apuntes muy variados: ideas, calendario... Y unas páginas dedicadas a la parte emocional. Las emociones pesan. Sin ellas en la ecuación, se pierde gran parte de la esencia. Está desordenada, claro. Lo está todo. El desorden manda. Yo acato y me recuesto en el sofá que me retuerce el cuello. La tensión hace lo suyo. Como réplicas de un terremoto. Uno detrás de otro. Como está pasando ahora. Vaya trago lo de los temblores. Y me pilló sentado en el suelo.


Más de trescientos terremotos en un mes. Viene fuerte el nuevo año. Estoy harto de estar instalado en el desastre. Que sea todo un susto. Se está alargando la mierda ésta y mira que no paro y no dejo de hacer cosas. Me cuesta pensar en términos de normalidad pero me pasa desde siempre. Qué es normal. Y sobre todo, por qué. Habría que medirlo todo en términos de presupuesto. Sería lo justo. No sé por qué algunos títulos ponen el coste y la recaudación en Wikipedia por ejemplo. Me acerco mucho a la estufa y me quemo. Me alejo y me da el frío polar. Así con todo. En extremos y con rasca casi siempre. Sería mejor no perder el calor de uno. El que nos quede. Sin estufa estoy jodido. Con ella, también. Es perfecta para resfriarse. El frío es psicológico. Lo repito siempre que puedo. Eres un termostato. Nadie sabe nada. Los idiotas salen a la calle a que les aplaste una cornisa. Tuve una novia chilena. Dos meses o tres. Novia es mucho decir. Nos pillamos con ganas. De la época en la que tenía de ambas, novias y ganas. Ahora estoy jodido de soledad y tedio. Parece que no pero decirlo aquí, alivia en parte. Una parte pequeña pero parte. Parte a parte. Nadie sabe cómo se va uno administrando las partes y de eso se trata. Como El Padrino. Las disgresiones temporales.


Recuerdo cuando era niño. La misma azada. La misma tierra. Un caño de agua y un surco. Juego con la tierra y hago un río. Soy feliz. Ese olor. El barro. Soy feliz en el barro y con la tierra mientras veo que el agua avanza y abre surco. Mi padre está trabajando en una esquina y nos habla de vez en cuando. Es un río para regar. Había un huerto. Solo jugaba con la arena. A veces siento que es lo mismo. Que me mira incluso. Y cuando sudo, quiero creer que estoy jugando igual. Soy feliz como con cinco años aunque me cansa.  Una alegría primigenia. Pienso en tonterías. Mi abuela se pone a maullar. Algo me devuelve a la tierra. Me llevo diez minutos en la luna. En los ríos de la luna. Jugar a hacer ríos era apasionante y luego poner clicks de Playmobil en las orillas. Eso era lo máximo. Poblar el cauce. Soy feliz durante cinco segundos como con cinco años. Me siento capaz de todo. En un breve lapso. Todo es posible porque lo es pero no suele ser para bien. Todo lo malo es posible y lo peor, probable. A pesar de que lo más corriente es que nunca pase nada. Las cosas cambian. A veces sin darnos cuenta. Hace tres meses me puse de albañil por primera vez y ahora estoy de peón, recordando juegos de infancia con las montañas de tierra. Sentir la tierra. Igual todo tenía un sentido. Quizá mañana lo encuentre.


Se me perdió una llave. Salgo a correr. Hago cuatro kilómetros y medio. Ida y vuelta. Siempre la misma ruta. Ya lo he contado, no lo sé. Voló el mechero con el llavero que, por ser preciso, llevaba dos llaves. Las del sótano. Que se cayó en un tramo de casi cinco kilómetros y las encontré al día siguiente. No podía fallar. Siempre veo los mismos botes aplastados, la misma basura. Sin solución de continuidad. Voy bordeando un parque natural para que sea aún más penoso. El tema de la limpieza no es el asunto pero cuando uno se fija, pues deprime un poco. Pensé en irme agachando pero no es gran idea. El caso es que lo encontré. Lo encontré! Llaves y mechero. Increíble. No fue de suerte, no me rendí y busqué, miré, no lo dejé pasar. Me da miedo cuando me pasan esas mierdas porque me obsesiona y no me rindo. No siempre sale bien pero casi siempre lo consigo. Eso me hacer sentir orgulloso, la virtud de la obsesión, lo único. Igual mi abuelo no es el gato, lo admito pero tiene un gesto que me recuerda. Está todo en el cerebro y en el cenicero.


Quizá mañana lo encuentre. Quizá mañana ocurra. La fe es una jodienda. Siempre te tima. Es un truco. Es como la magia. Cuando era más joven y más ingenuo, me sorprendía con todo y tenía la fe menos vareada. No ha cambiado tanto la cosa. La vara es la misma. Pensaba que me podía enamorar en el autobús, por ejemplo y luego ya me saqué el carnet de conducir. Lo inesperado que podía ocurrir en una noche. Antes de la pandemia. Sin toque de queda. Sin ningún toque. Nos han robado lo inesperado. Hice una canción repitiendo esa frase a saco. Era una caca. Canelita se ha despertado. Mi abuelo era muy suyo. Tenía un par de cojones y era un hombre bueno. Todos los relatos orbitan en los ancestros. Mi abuela era pura ternura. Canelita es más amoroso pero tiene un despertar regular. Le gusta aprovechar un poco la madrugada. Se pega un par de panzazos y para la calle. A mi las noches se me hacen eternas. Debería leer. Lo que sea. Leer y que me de sueño. Irlo dejando el libro mientras ya no lo sujetan los párpados. Se pone a maullar o viene y me da con la pata. Hace lo que le da la gana. Es un gato genial. Tiene su propio espíritu. Me cansa escribir pero no me duerme. Estoy harto de confinamiento, soledad y tertulias de mierda. De datos chungos y de malos ratos. Me gustaría tener en mente una fecha que me ilusionase un poquito. Tener los ojos en la primavera. Quizá mañana la encuentre.