martes, 27 de marzo de 2018

qué pensará de mí mi gato

qué pensará de mí mi gato... dentro de lo que los gatos piensan... dentro del sistema más o menos complejo de pensamientos que tiene un gato... Y dentro de que no es mío, ni yo suyo...vive en mi casa, no hay relación de dueño y mascota, somos más bien compañeros de piso... Y me comunica lo que quiere, dentro del limitado sistema comunicativo que compartimos que consiste en que maulla y yo le hablo... Y maulla y le pongo comida y le abro o le cierro la puerta... Es libre o es libre de maullar hasta que la puerta se abra o el apetito se colme... Es una libertad limitada, quizá... O no tanto como será o debe ser la de una mascota más convencional... O más castrada... El tema de la castración es un muro para mí, reconozco que es necesario o que no hay muchas más opciones... Pero odio que digan gatos callejeros, no creo en eso... Callejeros con qué o en relación a qué... Gatos castrados o gatos con atributos... Hablo de gatos pero todos podemos quedarnos en la calle o perder las pelotas o las agallas o los ovarios... Va a más o a menos, pasa que cambia y que no podemos mantenernos firmes casi en ninguna aseveración y digo esto, porque la castración es un tema sobre el que prefiero no posicionarme, por ahora al menos.... Qué pensaré de la castración mañana... No lo sé y que pensaré de los seres que viven en la calle o comen de la basura... No debería de pasar o pasa porque es natural, no lo sé, hay tantas cosas que se me escapan... Imagino que a mi gato le pasará lo mismo, que se quedará no mucho más lejos de su ternera con zanahorias y de tenderse al sol cuando pega el sol o esconderse de la lluvia cuando jarrea... Qué pensaré yo de mi gato, que no es mío para empezar, eso pienso... Que me mudo y no puedo llevármelo, para seguir... Que cambio de casa y el se queda en la que es suya... Aunque yo me lleve la llave... Es complicado pensar en lo que pensamos cada uno, en nuestro respectivo sistema de pensamientos de cada especie, de esta separación forzosa que vivimos... Parece que todo está bien cuando nos volvemos a ver.... Todo puntos suspensivos y nos entendemos como el último día... No sé cómo pensará los días mi gato y no creo que se sienta de nadie, llueve o no llueva... O nieve... Pienso que se cree que es libre porque tiene un cierto tipo de dignidad el maullido que significa ábreme la puerta... Pienso en cortar sus testiculillos de lindo gatito y joder, vale que es para hacerle la vida más fácil y evitar problemas, los celos, el celo, los arranques felinos de rabia, pero no puedo dejar de pensar que es una putada, y aún peor, encerrarlo, en una cárcel y sin huevos, quizá llevármelo a un piso sea el único salvoconducto a estar vivo y jodio para siempre... Estaría seguro y jodido.... Es que ahora ha cambiado todo, y ya tiene dos o tres años, no es cachorrillo y se mete en peleas, viene con herias, y cojea, lo veo jodido y está jodido... Por eso pienso en lo que piensa... En lo que espera de mí.... Querrá que me haga cargo y lo meta en la jaula o preferirá morir matando... Matando hormigas, grillos o pajaritos... No veo mucha opción, va a sufrir y lo pasará mal las primeras semanas pero puede que sea la mejor opción...Son decisiones vitales pero parece una estupidez, por eso escribo sobre ello aquí... Como si fuéramos capaces de decidir sobre el destino o lo que va a pasar....Meterlo en un piso es matarlo pero dejarlo aquí es que se apague lentamente...Tengo un plan B y uno C y otro D.... Que se pasen a cuidarlo... Una vez a la semana....Lo echo de menos, me gustaría tenerlo conmigo y me gusta pensar que es recíproco, aparte del hambre que echa de menos los mimos.... Y sería genial tenerlo en mi regazo, y al decir esto, me veo como una madre posesiva... Y quiero protegerlo y a la vez, tenerlo bajo el ala... un piso es un sitio demasiado duro para un gato que ha vivido en un prado... Es otra vida o quizá la única.... me gustaría preguntarle directamente....vivir en casa es que quizá podamos estar juntos diez años, veterinario y revisiones mediante.... Pero no podrá perseguir pájaros, ni tenderse al sol, porque no da el sol casi nunca, no podrá subir a los árboles, ni salirse a la ventana... La libertad al final se reduce a hacer las cosas más básicas que hacen los animales.... Aúllarle a la luna, contemplar el cielo, caminar sin rumbo, subirse a los árboles, asomarse a las ventanas... Es un instinto la libertad no me cabe duda y lo compartimos... Es una misma libertad para todos o muy parecido y es un corte serio al instinto meterle la tijera al escroto de cualquiera, al mio mismo, es cierto que me quitaría el celo y muchos problemas que acarrea pero.... No soy un gato o no sé si soy libre o me subo a los árboles lo bastante, porque siempre me dio un poco de  congoja lo de trepar lo que sea, especialmente ramas altas.... Salgo de cuando en cuando a ver como está.... Está tumbado, quiere que me quede al lado y le acaricie.... Lo que queremos todos, que nos acaricien y que no nos corten las gónaas, la libertad y sus intricados aranceles.... nunca habia querido a un gato, qué tonto querer a un animal que no sabes lo que piensa.... Me quiere él a mí o soy el símbolo de la ternera con verduras o el pollo con zanahoria.... O el atún con no sé qué lleva el atún de complemento... Las latas de comida de cincuenta céntimos que le compro en el supermercado y le vuelven loco... El pienso solo lo acepta en máxima hambruna...A lo mejor es solo hambre y yo soy solo el que acaba con el hambre, o es amor, o eso es lo mismo.... Amor hambre.... no había una canción de Fernando Alfaro que era así, de alguno de los discos de Chucho...Me ha sonado....En fin, el gato de la portada del disco Inclitissimus es mi gato, es la cara de Canelita. Esta que pongo abajo....




 En la esquina superior derecha lo tenéis en Spotify el disco, podéis pinchar ahí. Voy a compartir aquí la foto sobre la que está hecha la portada que fue la primera foto que le hice. Bueno, voy a subir todas las de esa primera vez que me esquivo el objetivo con sus ojitos que se me clavan. Era una bolita mimosa.









Esa última foto es sobre la que está hecha la portada. Y hace poco me preguntó un diseñador sobre el sentido de la portada porque nos iba a hacer un cartel para los últimos conciertos, para pillar el background y me pegue un rollo vía email digno del blog, y no voy a privarme de cortarpegarlo y ponerlo aquí.


El gato es por varios motivos:

1- Es mi gato
Bueno en realidad no. Es libre y nació en el patio de mi casa. Desde siempre no me han gustado demasiado los animales porque nunca los tuve de pequeño y a los gatos del jardín siempre les tuve manía por que se cargaban el seto y pasaban de todo. Pero este desde muy bebé se vino a mis pies y empezó a rodarse y a querer entrar dentro. Es como que me eligió el a mí y empecé a ponerle comida. Y a llamarle Canelita. Porque es naranja. Y dormía conmigo y todo. Que soy cero de animales. y salia o entraba cuando queria....Y la cara de la portada está hecha a partir de un recorte de la primera foto que le hice.

2- por que esa foto? 
Porque fue la primera. Y tenía hambre y era libre. La idea de gatito hambriento pero que es libre es exactamente como yo me siento con respecto a mi grupo.

3- por que ese tratamiento de la foto?
Quería algo que fuera como una plantilla. De las que se hacen con spray. Como una mancha potente. Y los ojos del hambre. Como grupo para nosotros grabar el tercer disco en Paco Loco en 4 dias era un gran reto. Y llevábamos los ojos de hambre también y esa mezcla de miedo o ansiedad por grabar casi en directo. A toda ostia. Pues es como soltar tu brochazo de sonido. Tu mancha de ruido. Y hacerlo con colores básicos. Rojo Coca-Cola tirando a naranja y con mirada de: Dame de comer

4- Por que no poner letras en Portada? Ni nombre de grupo ni título?
Fue en la búsqueda de conseguir una especie de anagrama potente en la propia cara del gato. Y no se si lo conseguimos. El disco como te decía lo grabamos (y mezclamos en 4 dias) y a la semana siguiente lo sacamos. No especulando con sacar un primer single ni fecha salida. Lo subimos de un día para otro. Y en descarga gratuita. Y sin título ni letras en portada. Sólo la cara de un gatito libre con hambre porque no me gusta usar la palabra callejero . Por otro lado vivimos en una época en la que se personifica a las mascotas en la red y era irónico sobre eso. Aparte el gato o el perro de uno es como muy importante para uno pero para los demás es sólo un perro o un gato y con los discos pasa lo mismo. No se si conseguimos lo q nos proponiamos o simplemente la cara de un gato y nada mas, pues hizo que el disco tampoco llamase mucho la atencion. Por otro lado la mezcla de libertad y hambre me interesa. Nosotros lo hacemos todo nosotros. No tenemos ayuda ni padrinos. Somos libres en ese sentido pero nos comemos poco y un gato es algo como concepto es sencillo y humilde pero por otro lado es también orgulloso y con personalidad propia. Siempre hemos ido a nuestro aire y en general nos ignoran bastante. Esa es la parte de dedicarle el disco a la mascota.
y la paradoja de la libertad....
ahora me he mudado y se ha quedado allí. Canelita, me refiero. Tiene su vida digamos. Siempre ha hecho lo que ha querido. Como nosotros. Como grupo. A veces quería dormir fuera. A veces quería en la cama. Es libre. Siempre lo ha sido. Y volvía con heridas. Se pelea con otros pero no podía encerrarlo. Ahora era imposible traerlo a un piso a una ciudad nueva. Estará allí y espero que esté bien. Eso me da mi pellizquillo. Y bueno pasé por allí hace 2 semanas por Granada me refiero y le deje comida en cada esquina para más de un mes pero eso atrae a otros gatos y le genera peleas. En fin. La libertad es eso
Lo que acarrea y que no puedes realmente influir en el curso de las cosas






viernes, 23 de marzo de 2018

Ir a taquilla en la vida en general

ir a taquilla en la vida en general y sin enviar antes rider ni nada, y si lo mandas, lo mandas mal como está mandao y no revisar, o no adjuntado, o pones un salido en vez de un saludo o copias pegas el mensaje de un bar y se lo mandas a otro, todo eso, en general y en vivo y en directo, no hay nada que se le parezca, siempre sale mal que es el eje central del próximo disco y es tema recurrente, lo malo añorado, será posible que algo sea un caos, sea un desastre, sea una pura complicación y que pidas más, como los niños cuando los haces volar por los aires cogidos de los brazos, y se marean y quieren más y más y más vueltas, pues igual, son las ganas de jugar o de jugársela, y es un mito que pierdes pasta, quiero decir, si voy a cena con copa con amigos a gastrobar de turno te gastas más que alquilando una sala con técnico, pero claro, es ir a taquilla en el rio de la vida y mojarse y lo peor, que no venga nadie, es lo que va a pasar, si llueve ni te cuento, si es invierno porque hace frio y si es verano porque están todos en Matalascañas, a lo que replico: para qué? Pues como decía el Robe: Pa cantar con él. O tocar con él. Cómo era. NO me acuerdo pero da igual. El mensaje es que no puedes ser resultadista. Por más que pierdas siempre. No puedes apelar a la derrota como argumento porque es una derrota en sí misma. No sé si me explico. De verdad que no. Y pues tengo ganas de contaros pero poco tiempo y poca distancia para estas cosas que siempre está bien verlas con los prismáticos del mes después o la templaza del toro pasado pero pasado a dos días o tres vista, a una semana al menos y tengo el toro todavía en la chepa como el que dice, medio indultado o medio que no y le huelo el aliento al bicho. Son todo bichos que viven en nuestra mente y alimentamos con miedos mojados en leche. Aún no lo tengo claro pero me da ese punto delengua suelta que al blog tan bien le viene. Estoy medio baldado con el pequeño sobresfuerzo que hemos hecho en nuestra semana de cinco conciertos, y cuatro dobletes, sin querer ando a cuestas con todo el cansancio, en la olla más que nada y el nivel de atención se relaja, a dios gracias, aunque todavía me regurgita y me sube la acidez por el esofago de empalmar malas cenas con desayunos con cerveza y dormir con el sol ya en marcha y los calambres en las piernas, y las rodillas que las tengo de siempre bailonas, pero que ahora se notan los escalones cada vez más, que va siendo una edad más de bajar pisos que de subirlos, de cargar y descargar, que a mí me gusta ojo, pero hasta para contar ya nos queda menos ojo y tacto, es que es una edad, qué cojones, pero ahí estamos, los viejos moviendo kilos y pienso en el poco pienso que nos da a repartir yclaro cuando clarea el abrevadero de la cabeza y se queda todo en paja, pues le da a uno por pensar y a veces por escribir, que es justo lo que estoy haciendo ahora, no para hacer memoria sino para soltar los dedos, las conclusiones son siempre las mismas, las mismas desde antes de empezar para no ser resultadista, o lo haces o no lo haces y suerte que una vez hecho, siempre determinas que fue mejor intenterlo y con eso me quedo, con eso nos quedamos y vosotros, quedaros con lo que queráis, pero no hay mucho más, bueno sí, claro, hay cosas, hay cositas, hay anécdotas de las que nos acordaremos más adelante, igual no tienen gracia todavia, tenemos que dejarlas un poco y mira qué no, que nada de mala suerte ni tragedia, tan habitual en nuestro desplazamiento, ni contratiempo o desventura seria, por votación popular acordamos cancelar la última fecha, y obvio no fue mi iniciativa, pero me vi obligado a secundarla ante el desánimo de la tropa en lo que se planteaba como una seria palmada de noche de sábado, lo sentimos tela, o yo lo siento, porque soy el que peor lo pasa con eso de tener que quebrntar la palabra dada, que es al final de lo que se trata, porque todo es de palabra y a veces confusa, porque en este caso, íbamos a taquilla pero la entrada era gratuita, y sin fijo ni nada, a veces es complicado entenderse uno mismo, y bueno, es mi culpa siempre o casi siempre que hay malentendidos, que los suele haber con frecuencia si bien son siempre cosas fácilmente solucionables, casi siempre, pero aprendes a hacerlo mejor y lo aprendes solo haciéndolo mal, puede que alguien te lo enseñe sin necesidad de tropezar pero si andas lo bastante te tienes que caer y eso
Que me apagan la luz en la biblioteca.

no es darles voz, es dar tus orejas

Tres programas solo con voces femeninas, igual que el año pasado. Por el día 8 todo el mes es morado en Reactive commons y solo se escucha a mujeres cantar. O tocar. O rapear. O gritar porque pinchamos hardcore, punk, rock con toques metal... Buscando escapar del estereotipo y del prejuicio. Y partiendo de él. De lo triste que es tener que dedicar un mes a que se equilibre la presencia de género en las ondas. En lo que va de año han sonado muchos grupos de mujeres o mixtos, pero la balanza es desoladora. No hay ni siquiera cercanía. Y no atendemos, como sabéis, a nada que no sea el tipo de licencia o si están disponible en libre descarga. Y aún así, pasa. La semana del 8 de marzo es un aluvión de actos, de mareas moradas, de lazos púrpuras, de discursos y este año de modo singular, con una presencia arrolladora en la calle, lo que indica que la lucha está más viva que nunca. Partiendo como decíamos de donde partimos, brechas en todas partes. Poco respeto como cantaban Sin Lenceria en el primer especial: No quiero tus piropos. O Lo Siento, diciendo No es no. O el rapeado de Rebeca Lane en Ni una menos. Hay una música de mujeres y hay un mensaje de mujeres. Y son mensajes que están ahí y se le da una difusión muy parcial.
Bueno, pues hemos actualizado el blog, donde tenéis todos los programas. Llevamos 48 en total. Cerca del medio centenar. Tres especiales solo de voces femeninas de los que sacamos pecho porque están muy chulos los grupos y siempre en libre descarga o con licencia CC.  Y buscando en los márgenes, no en lo más habitual. En los tiempos que corren seguir apostando por las ondas, o por la difusión es casi apelar al puerta a puerta. Es tiempo de fragmentación de audiencia y empobrecimiento masivo de contenido. Pobreza y fragmentos, menudo plan. El pensamiento único deriva en programación única. Personalmente no veo salidas a corto plazo. Es todo peor, más barato en el peor sentido del término. Se ha obstaculizado la red como vehículo para compartir. Es todo una nube a la que nos asomamos para que nos cobren por usar el ventanuco. Es modos nuevos de sangrar al usuario. Que deviene en menos interesado, menos activo, menos en todo lo que se puede ser menos. Ofrecemos más. Más música, más nombres, más artistas... En marzo, más mujeres. Y el marzo anterior, más. No sabemos el marzo que viene pero si seguimos en la brecha, seguiremos dando la turra con todas las brechas que hay. Las de respeto. Las de educación. Las de consideración. No es solo el techo salarial. Son todos los techos que asfixian y ahogan. Sin perder el norte ni la posición.
Cuando saludo, intento hacerlo en femenino. Encantada de estar con todas vosotras. Intento utilizar el femenino como neutro común. Y me sale horrible. Desde luego, nada natural. Me chocaba en las asambleas cuando nos englobaban a todas con el femenino: con todas. Y nunca le di mucha importancia. A todo lo relacionado con el lenguaje. Con el tiempo me doy cuenta, de eso. Y de la importancia vital. No solo de las palabras sino de la naturaleza propia de los conjuntos. Las naturalezas femeninas. La discriminación de género sin sentido.  Como se menosprecia esa lucha. O el escarnio que genera algo tan sencilla como ponerle una a a una palabra neutra como portavoz. Esos cacareos antiguos que no son para nada consciente de los pormenores de una lucha que va mucho más allá de las palabras pero que empieza en ellas. Palabras que nos salen mal. Como es mi caso en las presentaciones en donde intento feminizar y día sí y día tambien, me tropieza. Es aceptar eso también. Que los hombres no vamos a tener mucha idea de cómo hacerlo y que, ojalá, alguna vez no hubiera que marcar líneas o vedar territorios, ojalá. Me recuerda a ese episodio de Transparent del festival solo para mujeres en el que salen las Dixie Chicks. Creo que son ese grupo, en fin. Que no es darles voz. La voz ya la tienen. No solo la voz, la letra. El mensaje es claro. No quiero que me ofendas. No quiero que me arrinconen. No quiero que piropees. No quiero que avasalles con el miedo. Quiero ir sola de noche y quiero hacer lo que quiera sin tener que temer a un hombre. Lo dicen en las canciones. No es dar voz, ni apropiarse del mensaje. Basta con que tenga el espacio que el momento pide. La necesidad de esas canciones y de esos mensajes y de esas voces es mayor que nunca. Tengan o no mensaje feminista y sean del estilo que sea, musicalmente hablando. Así que no es dar voz, no es eso lo que pretendemos en los ESPECIALES VOCES FEMENINAS del programa de radio, es dar tus orejas. Que pesan. Ofrecer las orejas pesa. Nos hacemos cargo de eso. Si uno empieza a pensar en donde pone sus orejas y se cuestiona el por qué. Qué nos lleva al trap de moda. O al vídeo ultra compartido por mil amigos. O a los temas de AC DC o de lo que sea. Qué nos lleva allí. El dinero que puso quién y para qué. Si somos críticos con ese ejercicio del gusto.... Y lo racionalizamos un poco. Nuestro poder de decisión engordara. Como socios de algo más grande. Más pura. Mas libre en la elección y en el proceso, en la misma búsqueda. Para huir de las tendencias de Youtube o delas multinacionales que nos siembran el camino de baldosas amarillas para hacernos llegar a Oz. Todos como ovejas vamos detrás de lo que se supone que se debe escuchar. Lo que está in. Lo que pega. Lo que se toma por bueno.
Si sabes del peso de tus orejas, las pondrás a buen cubierto.
En el blog están los últimos tres programas dedicados a mujeres y los 48 en total, pronto serán 50 y me escribiré otra parrafada en este plan. Da un poco de tus orejas y a ver qué tal. Pincha abajo y dale play:

https://reactivecommons.wordpress.com/

Ir con todo

Bueno pues ha ido todo bien y tranquilo. Dentro de lo que cabe. Tenemos ganas de más. Es chungo tocar por ahí y que no te conozcan y si no tocas, no hay excusas para conocerte. Es vicioso y es un círculo. A veces es un cuadrado vicioso. A veces es un polígono sin forma que igualmente conduce a un circuito viciado. Lo mío es un poco guerrillero. Antes era mas. Es de lo que se aprende, opino y pasar fatiga y que te de apuro y sonar mal. Es el mercado, amigo. Si quieres guerrilla, pues no te quejes de la humedad de la trinchera y el barro que cala. Sonar mal o sonar como se pueda, es la guerra. Bastante con que llegue la corriente. O soñar sólo. Vuelve a pasar. El autocorrector. Dónde está el autocorrector de la vida real. Pues que me cambia soñar por sonar, es ya un hit del blog y  un clásico del autocorrector del móvil. Que cambia lo por lp y tampoco le veo sentido. Y oye, me fundó los datos que da gloria y me aburro mientras salen anuncios en la tele. Y escribo. Es una tortura usar los deditos y tratar que tenga sentido. Quería hablar de la semana pasada. Que fue un atracón de los de antaño. Así se aprende. Es el mercado, amigo. A cabezazos. Después de una semana de conciertos a toda mecha quiero tener el cerebro en modo avión. La televisión y la bazofia que ponen ayuda mucho. Pero me apetece hablar de los conciertos. Te notas como un punto de lucidez después de darte la galopada. La dignidad del esfuerzo y ha sido un sueño tocar tan lejos. Los sueños no me los cambia el autocorrector. Llevaba años escribiendo a algunos sitios. A pubs míticos. Años detrás de que digan: ok, vente. Y que pueda ir. Es curioso eso de los sitios que uno mitifica de leer sobre ellos. Son como ciudades de la antiguedad por conquistar. Son terrenos de la mente. Le da uno sin querer y sin tener datos categoría de templo. Fortín de la fe. Es inevitable y casi podía decir que mola pero bueno, eso de mitificar es una gilipollez, todas las barras son barras, todos los altavoces suenan y todos los escenarios son tablas pero tocar en sitios que has oido mil veces, pues tiene su punto. Que no venga nadie es un punto pero en contra. Es el mercado, amigo. Se nos hace difícil competir en términos de igualdad con otros conciertos o eventos más sabrosones, más patrocinados o más todo. Lo nuestro es el margen. Y el margen lo petamos. No es nada malo. Sinsabor un poco lo de empezar a dar matraca y que no se persone ni lo mínimo, pero es lo habitual. Encima querrás que venga gente, me imaginaba a mi amigo Toni que siempre tiene ese tipo de salida, que es de Ubrique. Que vaya bien, encima. Además de tocar, que vayan. Tanto no pidas, hombre. Me lo imagino diciendo eso. Además de hacerlo, querrás que salga bien. Pero claro, entramos en subjetividades. Porque... No para todos significa lo mismo bien o mal. Es decir, qué es bien. Define bien. Empecemos a definir. Hay que manejar definiciones concretas de cada cosa. Si queremos entendernos, define lo que usas para categorizar algo y que usemos los mismos términos. Podemos hablar de bien de dinero, o de bien de sonido, o de bien de gente... O bien a secas.... Qué es bien.... Lo que es mal seguro que lo tenemos todo muy claro. Porque es más frecuente que todo vaya mal y porque se nos queda más en la cabeza. La memoria es super quejica y llorosa. Lo bueno, lo borra. Por eso, mola lo de las giras. Se recuerda con viveza la penuria pero en general, es bueno. Queda sabor bueno. Hablo en general, claro. Define sabor. Empecemos por ahí. Pero bueno. Bien. y ya. Bien está lo que bien acaba y bueno es lo que nos hace sentir que podemos ser mejores, más buenos o lo mismo de buenos pero más tiempo. Es jodido conquistar tierra ignota. Que no sepan de tí. O que sepan pero poco. Porque llueve y ya no es el bar el punto de encuentro.Es cierto que todavía no hay una aplicación que te ponga un birra fría a través del móvil, ni un concierto de alguien que no conoces. Al tiempo. Se retransmiten ya por redes. Pensamos en hacerlo una vez Pero bueno. No era eso de lo que quería hablar. No quería hablar de nada en concreto. De pasar un poco de todo escribiendo aquí que me gusta a veces, simplemente escribir, esperando que salga algo sin querer. Toco la guitarra igual. Esperando que salga algo sin querer. Lo asemejo al método cientifico. Ensayo error, ensayo error.... Hasta que pum. Éxito. En mi caso, ensayo lo justo. El error es mi medio natural. Luego me siento un poco culpable de no ensayar más. También me siento un poco culpable de no escribir mejor. No más, porque brasa doy. Una brasa mejor. Algo más refinado. En estos conciertos, hemos estrenado una canción: Un no mejor. La hicimos en Santiago casi a ciegas, y en O Carballiño, a lo loco. Fue la última. Nos gusta o a mí me gusta y los otros creo que se apañan con lo de improvisar cosas. Un poco a lo que sale. Sin querer. Como decía antes, hacerlo sin querer y sin haberlo hecho antes. A veces el público lo agradece y las más de las veces no hay público. Lo que también aporta un nuevo enfoque filosófico del asunto. Si no lo haces para que venga la gente, qué más te da que no venga la gente. Te lo cuestionas. Me importa, claro, si voy a taquilla y nos sale a deber. Que nunca pasa. Porque los dueños en general y en particular a lo largo de esta semana, se enrollan. Se enrollan mucho. Tampoco es fácil tener un bar con conciertos. Dios bendiga a todos los que se atreven. A lo que sea. En especial, en la música, y vencen al miedo. El miedo es el gran enemigo. Miedo absurdos que nos han metido en la cabeza. Con las putas multas, con la puta tele, con la puta crispación... Miedo a vivir... A no trabajar más y que nos vaya peor... A volver a estar jodidos como hace poco. Es un miedo serio. Yo voy apretando el volante y con los seis sentidos puestos. Es jodido. Y no está en mente de nadie un miercoles si hay Champions, irse a ver a un grupo loco de rock en acústico. O que somos unos mantas. Que algo de eso hay. De casualidad el sábado fuimos a ver a unos amigos de Granada que tocaban aquí y vivimos la historia desde fuera. Es otra cosa. Y cuando acabaron y estabamos ya un poco saturaos, nos fuimos a otro garito, eran las doce y poco, a echar una birra, a desconectar y oh no, resulta que había otro concierto. Vimos tres o cuatro temas. Segundo concierto seguido de la noche. Porque en la puerta nos dijeron. Pasad. Y bueno... Nose. Nos vimos un poco en el compromiso. No había ido mucha gente y aguantamos estoicamente. Fue como una bendición verlo desde abajo. Era un grupo de rock comercial de Madrid. Pijo, incluso. Te cuestionas cosas. Se me verá a mí así, te preguntas. Ves a otros grupos haciendo lo suyo y no puedes evitar hacerte preguntas. Y sentirte un poco fuera y dentro a la vez, un poco conectado a lo que es eso y lejos porque suenan pijos y comerciales, pero piensas,quizá yo lo sea también a mí manera o alguien desde abajo me vea a mí así. Lo he explicado fatal y con erratas y todo. Pero joder. Es un poco coñazo de contar. Fue un flash. Eso es todo. Y hay saturación a tope. Pero bueno esto no es ni un diario ni una mesa redonda.Quizá sea un diario redondo. Solo me dedico a dar vueltas sobre las mismas cuatro o cinco ideas. Y no cuento casi nada. Es jodido ir de gira. Pero no hay nada igual. Es como marcar un gol. Da igual que sea con casados contra solteros, en la liga del barrio o con los colegas en la pista que alquilan los fines de semana. Los conciertos son iguales. Son goles. A veces. Por la escuadra. Otros, de rebote. Tocas así, a las bravas, sin rider, sin manager, sin fijo y sin seguridad ninguna, y es como cuando vas a otro barrio a jugar a la pelota, cuando ibas, de chinorri y decías; ¿Puedo? Si estaban impares sobre todo. Y no te metían de punta. Eras el portero, hasta que te tocaba cambiarte y tal. Es así. Supongo que las cosas son de determinada manera, nos pongamos como nos pongamos. Todo sirve para aprender. Si quieres... O para no aprender nunca, si prefieres ser fiel a tu obstinación. Que tampoco es necesariamente malo, si lo vives con alegria. Que es como lo que te queda, el recuerdo alegre de algo. Y un gol es siempre alegre. Aunque sea una consumada derrota, y sea el tanto del honor. Aun en esas, es mejor marcarlo uno. Y seguir. Sin hacerse muchas preguntas. Creer siempre en la remontada, en la jugada casual o el rechace.... Creer en el juego. Como motor. Por si mismo. Tampoco tengo claro si todo esto es mi diesel de filosofía barata para seguir. Seguir palmando con deportividad. La nueva canción se llama Un no mejor. Como diría Antic, no hace falta decir nada más. O era Schuster. Da igual. No es el partido, no es el juego, no es ganar y obvio, no es la metáfora del fútbol porque a mí me la pela como deporte y menos como aficionado, entre otras cosas porque pienso que es de las disciplinas atléticas en las que interviene de forma más determinante la suerte, dicho esto, es un tema de sentimientos.
Darlo todo. Ir con todo.
Rematar de cabeza. Ir a todos los balones divididos.
Ser malo pero ponerle corazón. Y coraje. En fin. Qué voy a decir yo.
Con lo poquito que tenemos como para especular. Vamos con todo. Vamos y casi siempre volvemos.

lunes, 12 de marzo de 2018

el míercoles tocamos en Vigo








































Cartelazo del amigo Gabriel de Holocausto Vegetal

On the road (to ruin) again

bueno chavalotes pues volvemos a comer kilómetros y a tragar sapos y culebras por los bares musicales de este país, y es que esta semana tenemos cinco conciertos, ojo al matojo, cinco nada más y nada menos en seis días, y lo vamos a hacer con mucho gusto. Un desfase bien guapo que espero que salga a pedir de Milhouse pero que no tengo ni idea como va a responder la gente. Espero que tan mal como siempre y nos ignoren plácida y tranquilamente. Eso ayuda para quitarse presión y vuelve mucho más íntimos los recitales. Ahora es como estar en el campo base y echar la vista hacia arriba, para ver el pico escondido entre nubes blancas y plomizos cielos que aventuran amenazantes tormentas y afilados rayos. No solo por el temporal, al que temo como vare verde pero aún peor son las tormentas temperamentales. Que son seis días y cinco conciertos. Cinco conciertos seguidos. Y comer... Buscar restaurante, ponerse todos de acuerdo. Eso es casi peor que buscar aparcamiento en una ciudad desconocida, que personalmente, además de conducir con niebla, es lo que peor llevo. Y eso, que espero que mole. Al final, el que busca los sitios y contacta, escribe, llama, etc... El pesado, vamos. Lleva una presión añadida, la llevo yo en este caso, que soy el que se encarga de todo y el que da por saco a unos y otros. Y el que tiene que tener plan b y plan c y plan d, un plan con cada letra del abecedario por lo que pueda pasar. Y el que se come los marrones, el que se hace bocadillos con los marrones, soy yo y esas mierdas de última hora que son jodidas y más coñazo que yo y que me hacen perder pelos del flequillo a toda ostia. Aunque ahora me calmo y digo: Pues, a empezar de nuevo. Si se jode algo o me cancelan una fecha. Es como un rompecabezas. Pero a veces sale bien. Muy pocas veces, siendo sinceros. Luego si es que por intrigas e incógnitas del destino la cosa sale bien, nadie se acuerda de que los metí yo en todo el embolado y toda la movida, lo que es casi mejor a decir verdad porque nunca o casi nunca sale bien. Mejor que no se acuerden. Es una utopía, es decir, tiene que salir mal o razonablemente mal para que se cierre el círculo. Es loco autollevarse y organizarse como dios te da a entender en un mundo tan lleno de hijos de puta y de privilegios, en un mundillo tan jodido y tan injusto. Es el mercado, amigos. Y es la gira más larga que hemos hecho. Es kilómetros y en días. Es un hito para mi grupito. Y bueno, son muchos días, mucha penuria. Mucho beber. Poco avituallamiento. Nervios a flor de pie. Y mucho peaje. Mucho diesel. Mucha comida rápida. Mucha patata frita. Muchas grasas saturadas. Todo el pack. Y encima llueve. Y caen rayos. Ir de gira con mal tiempo es el colmo del atrevido. La gente si llueve  no va a conciertos, como es bien sabido. Como si las salas o los bares no tuvieran techo. Aunque para temporal la que vamos a soltar sobre el escenario. Personalmente voy a granizar. Estamos con ganas y rabiosos. Muy rabiosos. Somos una borrasca en formación. Y con muchas ganas de soltar los bichos. Es super difícil sacar esto adelante y por otro lado, es fácil. Es ir. Es atreverse. Es darlo todo. No podría hacerlo sin el arrojo y coraje de mis colegas y compañeros. Y sobre todo, los grupos que nos ayudan o que se atreven a venir con nosotros de gira, o a tocar juntos y que les dejemos las tablas calentitas, que no son tantos. Me gustaría contaros todos los detalles de cómo se gesta esto. Como se van sumando, o restando, fechas. Porque es curioso. Y azaroso. También es sintomático. De cómo funcionan los garitos. Y los dueños de garitos. De sus tics. De como pasan de todo. De sus movidas. De sus imposiciones. De las condiciones... Es para hablarlo a las claras. De donde te dan cena. De donde te dan un fijo. De donde no te dan ni un botellín. De donde te dan mucho por culo. De donde te cuidan como a un hijo. Y los grupos no cuentan o no suelen contar eso. Sería muy útil. Básicamente de esto no se habla porque, en general, es paupérrimo el panorama y le quita toda la épica y la magia al asunto. No hay mucho glamour en los cachés negociados a la baja por bares musicales que no suelen tener licencia o ya ni eso, no tienen escenario, ni luces, ni nada... Ni público. Es curioso que hay bares que montan conciertos para salir del bache. Para atraer a la gente. Y es justo al revés. O que no tienen ni un triste micro... Y no te dan ni un botellín. Es todo a pelo. Y bueno,no está bien o no está ni bien ni mal. Que esto no es para quejarse ni para lloriquear. Es así y ya está. Lo aceptamos. Por momentos, incluso disfrutamos. Si no fuera por esas condiciones tan extremas, no sería tan epopéyico. Pero es duro. Molón y jodido a partes iguales. En serio que sería genial contar esas cosas con detalle. Y como se cancelan o anulan a última hora o aparecen en la prórroga nuevos sitios donde tocar. Puestos a contar, habría que hablar también del público. Las faltas de respeto. Las conversaciones que se oyen más que las guitarras en limpio.:. La falta de atención. La falta de miramiento. La falta de todo o casi todo. Pero hay algo peor que la gente hable en los conciertos, y es que no vayan ni siquiera. Así que si veis por ahí un cartel de Enrique Octavo, pues ya sabéis. Venid.

martes, 6 de marzo de 2018

mi tonta lista de cosas pendientes

Pues una cosa que hago desde siempre pero últimamente más que nunca, es una lista con todo lo que tengo pendiente y meto una P mayúscula dentro de un círculito, generalmente en la esquina superior izquierda de mi cuaderno en blanco que hace las veces de agenda, y repito la operación cada mes o cada semana, lo remarco mucho, la P y el redondel, hasta que la tinta hace un surco y la P significa PENDIENTE, obvio, y en este proceso gasto mucho bolígrafo en este proceso para aliviarme de la tensión que me genera y también, para que se note que es muy importante

Hace unos día estaba tomando un café en una terraza del centro a deshoras. Me gusta pedir cafés cuando no es la hora del café, y que me miren un poco raro y me digan, sí, ahora mismo. Y estaba en lo mío, fumando distraído y haciendo tiempo, cuando se acercó a la mesa una mujer a pedir unas monedas. O eso me figuraba yo. Vendía poemas, me dijo. En hojas pequeñas de bloc cuadrículadas y arrancadas. Originales. Por la voluntad. Consentí después del lógico estupor y empecé a rebuscarme en el bolsillo tras mostrarse infructuoso mi deliberado golpe de cabeza para apartar la mirada antes de que me hablase directamente y después de varias intentonas de negarle con la cabeza, pues nada, me clavó la estudiadísima mirada de pena y no me quedó otra que aflojarle algo de calderilla.

Pero no quiero el poema, le dije. No te preocupes, ya es tuyo, respondió. No tienes que gastarte uno, argumenté ya con el euro en la mano, queriendo zanjar el asunto. Mejor para ella, pensé y con toda la razón del mundo. Lo sigo pensando, ya me había convencido de darle dinero, no hacía falta la hojita. que se ahorrase el poema. Había funcionado como estrategia. Suficente, pensé. Mejor guardarlo para el próximo incauto que pillase desprevenido. En serio, está bien así, repetí como distraido sin hacer notar mi desinterés ante su súbita oferta de lírica ambulante. Es tuyo, insistió. Este es triste pero puede tener una parte alegre también, me soltó mientras me extendía un papelito con las trazas rotas de haberlo arrancado del cuaderno y con diez o doce versos en total. Pues gracias, acabé diciendo. Y se fue. A seguir con la tarea. Poemas puerta a puerta. Poemas mesa a mesa. Poemas peatón interceptado a peatón interceptado.

Me sentí un idiota con mi poema recién comprado. Pensé después en lo digno que es vender poemas por la calle frente a pedir limosna. O vender pañuelos de papel, por poner un ejemplo. O calendarios. O estampitas de la virgen. Vender en la calle es como hacerlo a puerta fría pero sin puerta siquiera. Es frio puro. Es venderle al frio. Y me vino a la cabeza la idea de la limosna poética. Y le di un par de vueltas a la idea y a lo que quedaba de café y azúcar en la taza. Limosnas en rimas. Limosnero en verso, etc etc y lo leí, claro. El poema que había comprado. No era una rima de esas que arrebata, ni se vislumbraba un genio a la altura de la visión comercial, desde luego pero tenía algo que me llamó la atención. No recuerdo exactamente la construcción de la frase pero en alguno de sus términos ponía algo así, como la agustia por lo no hecho,o el miedo, o algo así pero lo que me llamó la atención es que la expresión lo no hecho iba entrecomillada. Y no sé en este punto si era textualmente lo no hecho o lo no conseguido o lo no algo... Era lo no algo.... Y estaba entre comillas. Algo que no sé ahora mismo si es muy correcto desde un punto de vista ortográfico, pero entendí o creí entender el alcance de las comillas. Todo tenemos entre comillas lo que no hemos hecho. Las comillas eran el espacio irreal de los que debería ser. O de lo que debería haber sido. Quizá la frase estaba construida así. Lo que debería hacer pasado. Lo que debería haber sido. Ese condicional perfecto que todos podemos llegar a entender, con o sin comillas. Era exactamente eso.

No vale un euro entender que todos tenemos esas lagunas. invertiría mucho más en allanar mis puntiagudas confusiones. Que nos falla el condicional perfecto siempre o casi siempre. Que eso nos deja un boquete. Que duele. Que dura. Que tenemos problemas para conseguir los anhelos. Que gestionar el pretérito pluscuamperfecto o el participio pasado es jodido, que se nos enquista dentro y nos hace pupa. Que se infecta con desesperanza. Que nada de esto se ve, es un proceso lento y tedioso. Y nos jode. Nos figuramos cosas horribles. Nos ahogamos en vasos de agua que vemos medio vacíos, además. Nos pesa lo no hecho. Y la perspectiva se vuelve lúgubre. Con injustas hipótesis de infelices desenlaces. Con miedo a nimiedades. Con temores que paralizan. Con imaginaciones de lo que el condicional simple nos había hecho creer que ocurriría. Y no. No ocurre. Y sí. Sí que duele. Lo que no pasa.... Lo que no haces... Pues duele como sí pasase o lo hicieses.... Duele así. Es peor. En ausencia. Por omisión como se decía en misa del pecado. Pues igual. Omisión de lo que queríamos, de lo que pensábamos, de lo íntimamente esperábamos que sucediera por más que era difícil de esperar... Los anhelos íntimos, es un tema a tocar en futuras entradas de blog.

No sé dónde estará la hojita de papel. Lo guardo todo. Si pague un euro, con más motivo. Diría que ha sido mi mejor compra del año. Y toda esta anécdota es para recordar la importancia que le damos a lo que no hacemos. Debemos ser la única especie que hace eso. Darle importancia a lo que no llega a pasar o a lo que ni siquiera era esperable que ocurriera. Darle importancia al anhelo es un buen primer paso para tropezarnos con la depresión. Y buscar luego cura en la rima. Porque, creo si me permitís, que el mundo rima. La naturaleza rima. Y nosotros, con nuestros condicionales y nuestros pretéritos, intentamos marca el ritmo o la pauta. Pero no. Pasa cuando pasa. Y pasan cuando pasan. Y nosotros pasamos muchas veces también de hacer aquello que deberíamos. Son pasos. Ni más ni menos. Pasos y tropiezos. Pero son. No debería ser. No debería pasar. Simplemente, pasa o es.

Y, a lo que iba, mi lista de cosas pendientes es precisamente para evitar esto. Y es una tonteria. Es mi tonta lista de empeños vanos. No sé si sirve para quitarme la ansiedad o la incrementa. El motivo era ese. Para reducir ese zumbido de lo que no pasa como crees o espero. Para que sea igual a cero esa molesta sensación de lo no hecho o lo que se queda para siempre por hacer. Es una lista de gilipolleces, en realidad. Quiero decir, de cosas poco importantes. No es una lista del tipo tirarme en paracaidas antes de los 30 o viajar a la India y todo eso. Es mucho más sencillito y de andar por casa. Son cosas que tienen que ver con el grupo, buscar conciertos, escribir a sitios para promo.... Cosas tontas como contestar un email por puro formalismo o con un "Muchas gracias por contestar" aún habiéndonos dicho que no. Son como presas al discurrir del universo. Contestas y el azar infinito sigue su curso. No solo son respuestas que nunca llegan a darse. Hay mil ejemplos de cómo yo creo que obstaculizamos la normal desenvoltura de nuestra destino. Lo que iba a pasar, sí o sí. Vale para muchos ejemplos. Lo que nos prestan y no devolvemos. O cuando se trata devolver un libro de la biblioteca o una peli del videoclub, que la tienes desde hace una década. Son agujeros negros del destino, en mi opinión. Lo que tienes que devolver, a veces son palabras. A veces es un abrazo. O un guiño o un cariño. Son cosas pequeñas pero que importan. Ese tipo de mierdas. Que las arrastras años, vete a saber por qué. Y que, en realidad, tienen cero importancia. Pero joden. En mi lista de tareas pendientes no hay nada especialmente importante o urgente. Son cosas eternamente atrasadas, por distintos motivos, y a veces, lógicamente, por la dificultad de enfocarlas o porque no es fácil de materializar. O depende de otros. O en algún caso en concreto, es casi mejor que no pase. Que no se haga realidad. Que se quede pastando y rumiando hasta infinito en el mundo de las ideas. A veces es solo un paso del todo el camino, en ocasiones se trata del primer paso y en otras, del primer tropiezo. Los tropiezos no es conveniente saltarselos. Aunque parezca una paradoja, es mejor caerse cuando hay que caer. Un empujón porque a veces es el empujoncito lo que falla o falta. Para caer o para ponerse de pie. Por este tipo de pormenores digo que es tonta la lista de tareas pendientes.

Y hoy quería ponerme con ella. A tachar.

Es como.... Táchalo todo... Ve una a una. Y te la vas quitando de encima. Voy a perder tres kilos si me la cepillo. Vamos. Adelante. Cuando algo sale bien o simplemente lo acabo, lo tacho de la lista. De mi tonta lista. Es un momento feliz, el de tachar. Los borrones siempre parecen tristes pero en este caso, no. Son sonrisas. Es lo contrario de lo no hecho, es lo hecho y tachado, una cosa menos. Una cosa menos de mi tonta lista de tareas pendientes. Es un placer hacerlo. Y no es que siempre se resuelvan las cosas en el sentido en el que queríamos o esperábamos, es más, esto ocurre poco o nunca.  Es más bien al revés. Simplemente se resuelven. Dejan de incordiar o de ser molesto o de ocuparnos hueco por dentro. Se trata de eso, en realidad, de que cesen. Se resume todo en eso, es aligerar el espacio de las preocupaciones o lo que llevamos dentro para guardar desilusiones, dudas y equivocaciones. Soltar lastre, vaya.

Y no. No he hecho nada en toda la tarde. Ni siquiera escribir un poema.
Que es una buena forma de defenderse de lo no hecho.
Buscaré el que me compré, le haré una foto y lo trascribiré aquí para que lo leáis.

Y ya está.

viernes, 2 de marzo de 2018

Oscurisimos