domingo, 6 de octubre de 2019

PROK - CAFÉ SOLO | VIDEOCLIP (PROD DJ KERU)

No podemos hacer nada más que hacerlo

Pongo el culo en el filo y me reclino en el borde del sofá, son las siete y treinta y dos, es domingo, ayer no salí y me quedé dormido, me he desvelado hace un rato, tengo dos discos en bucle y pocas ganas de preparar café, tampoco tengo claro si tengo leche, solo me he levantado a mear, y Canelita se me ha sentado un rato encima, le he estado acariciando diez minutos, luego ha querido que le abra la ventana para darse su vuelta pre amanecer, aún ni clarea, tengo el sueño un poco cambiado, estoy bastante jodido, todo va bastante bien pero el ánimo está por los suelos, no entiendo por qué, a veces no podemos hacer nada, y ya está, podemos escribir sobre ello, en el blog o con las canciones, lo intento con las canciones, sigo con ello, y bueno, tenemos conciertos a la vista, que está todo bien, al menos con eso, pero hay otras cosas que no, no sé exactamente el qué, el viernes fui a un karaoke y me canté una de Barry White, y me salió fatal, claro, qué esperábais, y lo mismo es por eso, todo viene de ahí, la gente en los karaokes canta bien y no les gustan los que desafinan, o desentonan, o parece que no lo toman lo bastante en serio, que eso me pasa, que doy esa impresión en todo en general, que no lo tomo nada en serio y no es así, es solo una impresión, aunque en el caso de los karaokes, sí, es cierto, no me lo tomo nada en serio, es más me parecen ridículos, es verdad que hay siempre chicas guapas en los karaokes, y gente que canta bien, feos o guapos pero buenos cantantes y van allí a dar el do de pecho, pues muy bien, no tengo nada en contra de eso, ya está, todo bien, es solo que a mí no me gustan los karaokes, ni una mierda, de hecho, no me gustan los putos karaokes, odio los karaokes y aún así cayeron dos jarras de cerveza en tiempo récord, y después salí por patas, no debería entrar nunca a karaokes porque me dejan huella en el alma, pero bueno, oye, a veces vas con más gente y ya está, no puedes hacer nada, es así, no puedes hacer nada y vas, y entras y pides, hasta canciones, porque es asi, no puedes hacer nada, es la verdad, no podemos hacer nada y eso pasa muchas más veces de lo que creemos, sería guay recordarlo, decirlo en voz alta, no puedo hacer nada y ya está, saberlo, tenerlo presente, porque creo que nos aliviaría mucho eso, llevarlo por delante, y tenerlo claro: saber cuando puedes y cuando no puedes hacer nada y no agitarse, o confundirse o venirse abajo, no pasarlo mal a cuenta de eso, porque al final, pues es la verdad, que no puedes hacer nada, y ya está, no podemos y habrá quien piense que es salida irresponsable, que lo mismo es por quitarnos culpa, en plan autocomplaciente o que es como rendirse, lo de decir no puedo cuando en realidad sí puedes, que pasa eso, claro, también con mucha frecuencia, las malas estimaciones, y sentir que no puedes, mira que no hablo de sentir que eso es otra cosa, sentirnos capaces o no, lo de sentir es más complicado que ser o no ser, joder que hamletiano todo, ya me estoy liando, no he comido ni bebido nada y estoy como desorientado, como perdido en el bosque, no sé por qué me pongo a escribir aquí en estos momentos de confusión vital, para no contar nada y ponerme un poco más de los nervios, a veces lo he escrito, creo, que no podemos hacer nada tampoco respecto a lo que escribimos, que se nos escribe encima el texto a nosotros, y a duras penas, lo aupamos, o lo sujetamos o hacemos fuerza para que no se caiga, pero poco más, que no es del todo nuestro, que pertenecemos a él, que nos viene dado y se impone lo que escribimos, viene ya hecho y manda el ritmo que tiene, estamos condicionados a lo que ya dice sin nosotros, a lo que ya estaba escrito en nuestra cabeza y solo lo trasportamos al papel, como si nada, como si fueran ruidos, y hablando de eso, si escucho un ruido y  miro para atrás porque a veces Canelita llama al cristal de la ventana con la pezuñita  para que le abra, y me gustaria tener leche, voy a echar un vistazo, con un café irá la cosa mejor.
Más puntos debería poner.


Tengo leche, yeah. Y ya he hecho una cafetera. La cosa va para delante. Venía pensando en mi peinado, Nunca te cortes el pelo.  Estoy espeluchado. También me clarea la frente que mete miedo. Siempre he sido de entradas, ahora las entradas van siendo cada vez mas yo. Que todo bien. No podemos hacer nada. Peinarnos y echarnos buenos productos. Pero poco más. Es el tiempo, amigo. Es lo que hay. Aún así, te lo cortas y ya nunca es lo mismo. No es lo mismo. Nunca te lo cortes, coño. Te queda fatal, es verdad. Nunca te cortes el pelo. Me lo debería tatuar. Odio el pelo corto tanto como los karaokes. Una pesadilla: Un karaoke lleno de calvos. Ojalá un invento que acelerase el crecimiento. Y tener una melena mañana por los hombros. Así de repente. Ojalá un crecepelo pero del ánimo. De la ilusión. Del atrevimiento. De la fantasía. Que te lo echas y se te ocurren planes muy locos para cambiar de vida. El crecepelo de la flipaera interior. Qué bueno sería. El  otro día estuve viendo fotos de 2014. Y fue lo mismo. Vaya pelazo. Y luego seis meses que me pasé a la sombría vera de la depresión con un pelito muy corto. Que no mola nada. Que me afea. Y se me notaba en las fotos. La carica de pena. Y a poco que se desbocaron los mechones, volvió a ser lo de siempre. Mi vidita sentimental con sus más y sus menos, pero sus algos. Sus algos. Que con pelo corto, es sequía total. Cero coma cero. En serio, jodido. Es un rollo como de Sansón que parece de coña pero es cien por cien cierto y son meses de hambruna quese pasa mal. Lo pienso y dices: Pues, joder, déjatelo largo. Pues eso. Eso mismo hago. Estamos en ello. Justo eso hago, pero va lento. Como todo. Ahora he acercado el ordenador y no estoy en esa postura de antes, como de ponedor de huevos. El café está en el suelo. Veremos a ver si no le doy una patada, tengo el cenicero al lado. Medio lleno. Ya más retrepado. Tengo una batería en el salón. Una batería completa. Joder, puesta. Con todos los platos. Con todos sus avíos. Que ayer lo pensaba. Joder, era mi puto sueño. Y ya que lo he cumplido ni la toco ni nada. A ver, que es de mi colega Rafa. Que no es mía. Que la tiene aquí porque ensayamos aquí desde hace un mes. Pero no tendría problema en dejarme tocar. Seguro. Así para probar un poco, vaya. Joder, en serio. Es que siempre fue mi sueño. Tener una bateria en mi casa. En serio. Es la ostia. Mola mogollón. Aunque no la toque. Toco poco. Eso es verdad. Me lo decía ella mogollón. Vamos, me lo reprochaba. El músico que menos he visto tocar en mi vida, soltaba así de repente. Que te jodan, pienso yo ahora. Con tus putos comentarios de amargada, coño. Entonces me lo tomaba casi como un cumplido. Como el que aprueba sin estudiar. Por otro lado, ni soy músico ni lo seré nunca, espero. Porque yo llamo músico a alguien a quien le pones una partitura delante y la toca, a mí ni que me la pongas delante ni detrás, no tengo idea y claro, claro que sí, que hay músicos sin partitura que hacen exactamente lo mismo sin tener ninguna referencia, lo que es todavía más imposible para mí. O sea, que todo bien.No músico. Nunca espero. Toco poco. Pues claro. Como tiene que ser. Por poner más puntos, no es que la cosa esté mas clara.


Yo tengo un grupo. Espetaba con orgullo. Un grupo de rocanrol, le soltaba. Como si fuéramos del palo Viña Rock o algo así. Como si fuera algo eso. Ay, madre. Qué tontos somos todos casi siempre, pero especialmente en las discusiones o en las cadenas de reproches, porque muchas veces no era una pelea o no es que fuera una disputa concreta, era un minado de autoestima muy chinita a chinita, muy grano a grano, y me veo ahora y pienso, macho, estás hechos mistos, estás reventaico por dentro, esa gota malaya pero bueno, no es tan por dentro porque aquí lo pongo, es por fuera también y se me nota tela, en la mirada, en la forma de andar y de hablar, que me han atropellado el corazón, debe pasarme como a mi Canelita que siempre quiere comer, que tiene esa ansiedad y está medio rechoncho, que ahora le he puesto leche y salchichas, porque se ha acabado su comida, total, ahora está ya sesteando en la entrada, a lo que iba  es que los orgullos son muy ridículos o eso pienso, con orgullo, ahora o lo escribo porque es lo que me sale, y voy contando, mientras bebo café y fumo, lo que me pasa, ya es de día, son las ocho y seis, escribir aquí es fácil o lo es a veces, cuando simplemente pongo lo que me pasa, lo que pienso en el momento, luego no tiene el más mínimo interés, pero está ahí y mira, es algo, y pensaba hace unos días en el disco que grabamos hace un año, hay canciones que no he vuelto a tocar nunca más, y dices, pues qué tontería ¿no? Para qué. Aunque pues mira, para eso mismo. Para un año después pensar eso. Por ejemplo. No es una gran respuesta pero bueno, es la verdad. Las cosas se hacen y ya está, O así pienso yo. No podemos hacer nada más que hacerlo. Yo tengo un grupo. Tocamos y hacemos canciones y discos. Y no podamos nada más que hacerlo y bueno, ir viendo, ir intentando, básicamente, cobrar más y perder menos pero bueno, es difícil todo, cuadrar los números pues imagínate. ¡Yo tengo un grupo! Hay que ver qué tontico pero es que es verdad que es muy complicado cuadrar con cuatro personas o con tres y tú, llevarse bien, que los horarios lo permitan, y los trabajos, los hijos, las mujeres, las novias y todas las movidas del mundo real que se interponen entre tú y tus sueños, pues que nos dejen eso, tocar y grabar, y ensayar antes todo lo que se pueda, que no es que seamos de mucho ensayar, pues es una movida que todo cuadre y vaya para adelante. Y a veces no lo manejas. O no lo dominas del todo. Es verdad que tú decides si vas o no vas, o tocas o no tocas aquí o allá, pero tanto por oportunidades que salen como por otras que buscas y nunca alcanzas, el camino se va haciendo solo entre pasos en falso y tropiezos, está bien no dejar de andar. Pero eso. Si me siento orgulloso es de la parte humana de convencer a tres tios para irnos por ahí a pasar miserias y tocar una hora y cuarto un repertorio que me he inventado yo. Solo por eso. Que después te paguen una miseria o que tengas que dormir en la furgo, pues es lo jodido del asunto. Y eso es tener un grupo: No es ser músico. Beber cerveza, cargar los amplificadores... Eso es lo del grupo que es lo que me gusta, tiene que ver poco con la música. Pero claro. Después de tanto tiempo pues uno va aprendiendo, casi sin querer y casi sin aprender, aún sin apercibirse uno, algo se va quedando. Nada más que de hacerlo. De ir haciendo. Que lo veo el mejor método de aprender, ir haciendo o de no aprender nunca, que es lo que siempre he puesto mi militancia. De hecho tenía una canción que se llamaba así, No aprender nunca. Era como eso pero llevado al terreno emocional o sentimental, lo de nunca aprender.  Joder. He salido descalzo ahí fuera y tengo ahora las plantas congeladas. Ya es octubre. En breve se hiela. Me da miedo por alguna de las plantas que sembré este año. Será su primer invierno. Los inviernos aquí tela, incluso el otoño es jodido. También a mí se me olvida y voy descalzo por todos lados. Mal hecho. Pero bueno. Ya son las nueve. Debería ponerme con otra cosa. Y punto.

Por lo pronto debería calzarme. Tengo por ahí unas zapatillas de casa de invierno que ya están operativas. Aqui el frio no bromea. No es mala idea ir a por leña. Hay unos pinares cercanos, que cuando podan o cuando alguno se seca, lo trocean y te puede llevar un par de buenos troncazos para la chimenea. Tengo muchas expectativas puestas en las chimeneas de este otoño, a ver cómo se da. Y tengo maderas y las cáscaras de las almendras. Que es una movida pero las he guardado para esto mismo. Sobre todo, para encenderlas. Y bueno, no tengo leña pero es un pasatiempo guapo de domingo. En esas estamos, fíjate tú. Operación invierno, lo llamo yo. Voy haciendo que es otra cosa que pensaba. Me dió un flash gordo el otro día con las fotos de 2014. Es normal, supongo. Me pasa que en unas rupturas me gusta ver la cara que tenía en rupturas anteriores. ?Me he explicado? Es como comparar dos períodos de entreguerras. A nivel careto. Y sacar conclusiones pero saco pocas. Toco poco. Saco pocas conclusiones. Y a lo que iba. Las fotos de 2014. Pues yo si veía una planta que me gustaba en un tiesto o un jardín, pues le hacía una foto. Y tenía varias. Y bueno, pues ahora algunas de esas plantas, las tengo sembradas aquí o en macetas y es como, ey, lo conseguiste. La tienes. La que te gustaba. La que fotografiaste hace cinco años, ahora crece en tu parterre. Es como lo de la bateria. Eh, lo conseguiste. Y me dio un repullo, en serio. Lo he contado como el culo pero es algo muy simbólico. Lo de las plantas, me gusta. Y tener tanta variedad en el jadín y salvar algunas matas que dieron por muertas, o recuperarlas, no sé, me da mucha alegria. Sé que es una gilipollez pero a mí me da mucha alegría, es la verdad. La verdad es que voy descalzo por todas partes, a veces por la tierra y se me clavan cosas, claro, hay pinchos y de todo, crecían ahí los cardos de metro y medio y hay mucha mala hierba pinchuda. Es de tontos ir descalzo pero me encanta el contacto con la tierra, aunque a veces sea un contacto que pinche