viernes, 29 de enero de 2021

Seguir ya es bastante

 Sin embargo, sigo escribiendo y no es tan terrible. Es lo que siempre quise. Esperaba algo más, la verdad pero seguir es bastante. Conformist a, pues puede ser. Seguir ya es bastante. Lo creo de verdad. En el amor. Con el grupo. Seguir, ya me lo decía el Juanito. Tienes que seguir. Tienes que seguir. Supongo que porque llevo pegado el abandono en la frente. Que se me ve. Y por eso que me insistan. Digo yo. Seguir ya es bastante, siempre lo he pensado. Sobre todo, en el amor. Y sin embargo aquí estamos. Con frío. Sin Canelita. Sabrá Dios donde anda mi angelito naranja. Hoy madrugué. Llegué tarde. Al final, todo salió bien. 


Hoy no he picado. Tampoco he hecho mi ejercicio. Aún estoy a tiempo pero tengo pocas ganas. Estoy cansado. El hueco crece. Es como un coño de arena. Que no deja de dilatar. Dilata y dilata. Se me va la olla picando. Sudo como un cerdo. Luego me pilló una cena de recompensa. Me hago la fiesta del perrito caliente o la noche de la hamburguesa. Semi premio. Sobre todo me aburre todo y mucho. Es una jodienda. Lo de ir a correr al barranco ya es como último recurso antes de que se me vaya la cabeza. No grabo. No he estrenado mi micro nuevo. Mal. Tengo que hacer mil cosas. Me pone nervioso pensarlo. Picar el coño de arena es lo peor. No deja de crecer. No se acaba nunca. Hay más metáfora. Una mina. Una cueva. Y ahora con los terremotos. Lo que falta. Qué desastre.


Hay veces en las que me siento bien pero son las menos. Intento combatir el mal humor con juegos de palabras. Hablo solo demasiado tiempo, mejor escribir. Mucho mejor. El mazo me llama desde la distancia. Pego cuatro mochazos y me doy por satisfecho. Ayer eché unas horas. Se pone la cabeza loca. Va el hueco de cinco bañeras. La reforma interminable parece ir llegando a su fin. Me gustaría dar más vueltas a las metáforas del picado. Al decir coño pues.... Es una lucha. No es amor, es una pasión loca contra la piedra. Me ayuda contarlo. O eso me creo. Va a quedar bonito. Eso seguro. Voy a recoger el lunes unas maderas de un pub. Las van a levantar. Vigas del techo, barra, paredes... Todo. Lo pondrán todo nuevo. Tengo que cargarlo en la furgo. Las maderas parecen que están en buen estado. Llevaba años cerrado. Tiene un curro pero creo que les puedo dar un lavado de cara y que queden muy bien en el sótano. O bien. Ya me hice con otras maderas, de la reforma del portal. Tenían un estilo setentero. No se cómo quedarán juntas pero creo que bien. Forrar de madera a gasto cero el estudio me motiva mucho. Esos detalles dan igual si no queda bonico. La cuestión es que encaje. Como todo. Seguir ya es bastante.

martes, 26 de enero de 2021

Quizá mañana lo encuentre

 Hoy me he encontrado por la calle con  el dueño del martillo neumático que me lo prestó hace dos semanas para picar el sótano y no me he atrevido a confesarle que ayer se quebró misteriosamente la punta. Me he callado como una puta. Vendrá la semana que viene, eso me ha dicho. Hoy han salido diez espuertas. Mañana hay ITV. Se me está haciendo larga la semana. Ahora no tengo martillo, solo el mazo. Va fino. Cae el hormigón como terrón de azúcar. Es como una mina en miniatura. No deja de salir arena. Me seca el cerebro. Debo estar poniéndome fuerte. Me veo igual de redondo. Me canso mucho. Por la noche pillo la guitarra un rato pero no grabo. Tampoco toco la batería. Antes lo hacía a diario. Iba progresando. Es todo muy lento. Todo progreso parece inapreciable y me frustra pero sigo con ello. Soy un pesado, ya sabes. Escucho mucha música. Discos antiguos. Y recuerdo sensaciones de entonces. Es curioso.


Tengo una agenda para no olvidarme de hacer garabatos y apuntar anhelos. Es curioso que tachar lo que haces nunca es tan placentero como sufrido me resulta remarcar lo que se queda sin hacer. Tengo un bolígrafo rojo para esa tarea. Tengo tres agendas en realidad, la diaria, la de proyectos que la llamo así y la del grupo. Canelita hoy ha comido filete. Duerme como un angelito. A mi me cuesta conciliar el sueño. La agenda del grupo tiene pocos tachones. Poco hecho. Como el filete. Parece que nada tiene sentido y luego encaja. Llevo unas semanas regulares, no me lo tengáis en cuenta. Ni eso ni nada. Me pitan los oídos.... Mi abuela decía.... A veces pienso que Canelita es el espíritu de mi abuela. Otras, creo que es mi abuelo. Y casi todo el tiempo pienso que me pasan muchas tonterías por la cabeza. Tengo la cabeza bomba. Me dan las cuatro de la mañana y no me doy ni cuenta. La agenda de proyectos tiene apuntes muy variados: ideas, calendario... Y unas páginas dedicadas a la parte emocional. Las emociones pesan. Sin ellas en la ecuación, se pierde gran parte de la esencia. Está desordenada, claro. Lo está todo. El desorden manda. Yo acato y me recuesto en el sofá que me retuerce el cuello. La tensión hace lo suyo. Como réplicas de un terremoto. Uno detrás de otro. Como está pasando ahora. Vaya trago lo de los temblores. Y me pilló sentado en el suelo.


Más de trescientos terremotos en un mes. Viene fuerte el nuevo año. Estoy harto de estar instalado en el desastre. Que sea todo un susto. Se está alargando la mierda ésta y mira que no paro y no dejo de hacer cosas. Me cuesta pensar en términos de normalidad pero me pasa desde siempre. Qué es normal. Y sobre todo, por qué. Habría que medirlo todo en términos de presupuesto. Sería lo justo. No sé por qué algunos títulos ponen el coste y la recaudación en Wikipedia por ejemplo. Me acerco mucho a la estufa y me quemo. Me alejo y me da el frío polar. Así con todo. En extremos y con rasca casi siempre. Sería mejor no perder el calor de uno. El que nos quede. Sin estufa estoy jodido. Con ella, también. Es perfecta para resfriarse. El frío es psicológico. Lo repito siempre que puedo. Eres un termostato. Nadie sabe nada. Los idiotas salen a la calle a que les aplaste una cornisa. Tuve una novia chilena. Dos meses o tres. Novia es mucho decir. Nos pillamos con ganas. De la época en la que tenía de ambas, novias y ganas. Ahora estoy jodido de soledad y tedio. Parece que no pero decirlo aquí, alivia en parte. Una parte pequeña pero parte. Parte a parte. Nadie sabe cómo se va uno administrando las partes y de eso se trata. Como El Padrino. Las disgresiones temporales.


Recuerdo cuando era niño. La misma azada. La misma tierra. Un caño de agua y un surco. Juego con la tierra y hago un río. Soy feliz. Ese olor. El barro. Soy feliz en el barro y con la tierra mientras veo que el agua avanza y abre surco. Mi padre está trabajando en una esquina y nos habla de vez en cuando. Es un río para regar. Había un huerto. Solo jugaba con la arena. A veces siento que es lo mismo. Que me mira incluso. Y cuando sudo, quiero creer que estoy jugando igual. Soy feliz como con cinco años aunque me cansa.  Una alegría primigenia. Pienso en tonterías. Mi abuela se pone a maullar. Algo me devuelve a la tierra. Me llevo diez minutos en la luna. En los ríos de la luna. Jugar a hacer ríos era apasionante y luego poner clicks de Playmobil en las orillas. Eso era lo máximo. Poblar el cauce. Soy feliz durante cinco segundos como con cinco años. Me siento capaz de todo. En un breve lapso. Todo es posible porque lo es pero no suele ser para bien. Todo lo malo es posible y lo peor, probable. A pesar de que lo más corriente es que nunca pase nada. Las cosas cambian. A veces sin darnos cuenta. Hace tres meses me puse de albañil por primera vez y ahora estoy de peón, recordando juegos de infancia con las montañas de tierra. Sentir la tierra. Igual todo tenía un sentido. Quizá mañana lo encuentre.


Se me perdió una llave. Salgo a correr. Hago cuatro kilómetros y medio. Ida y vuelta. Siempre la misma ruta. Ya lo he contado, no lo sé. Voló el mechero con el llavero que, por ser preciso, llevaba dos llaves. Las del sótano. Que se cayó en un tramo de casi cinco kilómetros y las encontré al día siguiente. No podía fallar. Siempre veo los mismos botes aplastados, la misma basura. Sin solución de continuidad. Voy bordeando un parque natural para que sea aún más penoso. El tema de la limpieza no es el asunto pero cuando uno se fija, pues deprime un poco. Pensé en irme agachando pero no es gran idea. El caso es que lo encontré. Lo encontré! Llaves y mechero. Increíble. No fue de suerte, no me rendí y busqué, miré, no lo dejé pasar. Me da miedo cuando me pasan esas mierdas porque me obsesiona y no me rindo. No siempre sale bien pero casi siempre lo consigo. Eso me hacer sentir orgulloso, la virtud de la obsesión, lo único. Igual mi abuelo no es el gato, lo admito pero tiene un gesto que me recuerda. Está todo en el cerebro y en el cenicero.


Quizá mañana lo encuentre. Quizá mañana ocurra. La fe es una jodienda. Siempre te tima. Es un truco. Es como la magia. Cuando era más joven y más ingenuo, me sorprendía con todo y tenía la fe menos vareada. No ha cambiado tanto la cosa. La vara es la misma. Pensaba que me podía enamorar en el autobús, por ejemplo y luego ya me saqué el carnet de conducir. Lo inesperado que podía ocurrir en una noche. Antes de la pandemia. Sin toque de queda. Sin ningún toque. Nos han robado lo inesperado. Hice una canción repitiendo esa frase a saco. Era una caca. Canelita se ha despertado. Mi abuelo era muy suyo. Tenía un par de cojones y era un hombre bueno. Todos los relatos orbitan en los ancestros. Mi abuela era pura ternura. Canelita es más amoroso pero tiene un despertar regular. Le gusta aprovechar un poco la madrugada. Se pega un par de panzazos y para la calle. A mi las noches se me hacen eternas. Debería leer. Lo que sea. Leer y que me de sueño. Irlo dejando el libro mientras ya no lo sujetan los párpados. Se pone a maullar o viene y me da con la pata. Hace lo que le da la gana. Es un gato genial. Tiene su propio espíritu. Me cansa escribir pero no me duerme. Estoy harto de confinamiento, soledad y tertulias de mierda. De datos chungos y de malos ratos. Me gustaría tener en mente una fecha que me ilusionase un poquito. Tener los ojos en la primavera. Quizá mañana la encuentre.

lunes, 25 de enero de 2021

Hacer nada es mejor que no hacerlo

 En los ratos de descanso, me pongo a escribir o a leer. Estaba con Fernan Caballero. Vaya vida. Tengo al lado a Canelita durmiendo. Ha pasado un celo complicado. Llegó un día con la oreja izquierda todo arañada. Ahora llueve. Tengo la reforma a medias. Siempre está todo por acabar. Picando piedra. Sacando espuertas. Como un autómata. Leo o escribo mientras me pego a la estufa y al gatito. Me canso mogollón pero no me detengo. Tengo mis movidas. Se ha roto el martillo neumático. Una historia porque me lo habían prestado. Tendré que comprar uno nuevo. Igual no se ha roto. Es mi movida de mierda de hoy. Vaya mal rollo.  A veces el gato estornuda. Le da un golpe de tos y se queda encasquillado. Esta bien de salud pero cuando quiere dormir fuera, siempre vuelve magullado, mojado o tiritando de frío. El invierno le gusta pasarlo al raso al gachon. El verano se vuelve más casero. Aquí lo tengo. Con sus ronquidos con mocarrera. Que se haga de noche a las seis y media me da todo el bajón. Se me hace corto. Y luego me da el frío. Se ha pasado una semana de picos pardos mi tigre. Me alegra oírle roncar a mi lado. Tengo bastante hecho el cuerpo a que es libre y un día no vuelve. Pues como todos. Acaso no lo somos. 



Que le cortes los huevos, me dicen. Es verdad que luego aparecen camadas y más camadas. No es mi culpa. No soy Dios y no creo que exista pero la comuna de gatos es culpa suya o del ayuntamiento. Hay uno blanco y negro que tiene una mancha cuadrada en el bigote y le llamo Hitler. Hitler es de los peligrosos. Canelita no es manco pero está medio cojo y ve poco pero suelta buenos zarpazos. Bolita de nieve que era un amor de pequeño, ahora es otro potente enemigo. Luego está la siamesa flaca que creo que es hembra. No lo sé seguro. Tienen sus movidas. Intento que no peleen pero todo es en vano. Intento que mi Canelita no acabe sangrando. Solo eso. La naturaleza es como es y no es mi culpa. Cortale los huevos, me dicen y de regalo se atreven a pronosticar que será muy feliz sin sus instintos. Siempre respondo lo mismo. Me los podría cortar yo. También estaría más tranquilo. El puto martillo neumático me ha dado el dia, la verdad. A ver qué le digo al dueño. Vaya papeleta. Y ahora, a marro. Quiero sacar enseñanza de lo del picado, pero solo saco espuertas de arena. Hoy siete. Ayer cinco. Son pocas. Un aperitivo. Sudo como un cerdo. Estoy hasta los huevos. La verdad. Aún los tengo como mi Baby y para algo deberían servirme. 


Sobre el celo quería escribir. Ahora no sé muy bien el qué. Cómo va el celo ahora en la pandemia. Celo complicado la verdad. Siempre lo ha sido pero ahora más. El aislamiento. La soledad. Estoy bastante harto. No he hecho la cuenta de los días que llevo solo. Más de cien. Más de doscientos. Puede ser. Voy a por el tercer confinamiento en solitario. Bueno, con mi Canelo y sus dos huevos. Lo guay es que si no tiene celo, no se separa de mi. El frío. La lluvia. El hambre, sobre todo. Pero comido, bebido y tal, igualmente me busca y se viene al sofá. Es amor verdadero. Además de hambre verdadera y frío verdadero. Siempre me he rayado mucho con eso. Si me quería de verdad o solo era para comer.... Si aprecia la compañía.... Qué pensará. Por que viene o va. Y a veces creo que tiene afecto.  A las albóndigas en salsa pero a mí también. No siempre duerme conmigo pero es libre. El tema de la libertad. Es recurrente. Más en esta época de restricción. Vivo en la frontera. Entre tres municipios. Piso los tres. Voy acojonado siempre y con una factura de luz porque no estoy empadronado. Mi vida y mis movidas. A eso estamos. Me gusta ser como soy. Me gusta como estoy. Me gustaría enamorarme. De verdad. Fuerte. Con ganas. Esto es el diario de una adolescente pero es la verdad. En la tapa de mi agenda nueva he dibujado corazones porque me quiero enamorar. Es teenager y la verdad. Boli rojo. Boli azul. Y negro. Algún que otro corazón negro y para las sombras. Muchas sombras de corazón. Pues es lo que hay. En foto no quedan muy allá.






Somos gatos libres. Gatos en celo debajo de la mascarilla y el hartazgo. Estoy harto de estar solo. Quiero una manada más grande. Voy a por ello. Últimamente me pongo y llevo a cabo lo que me propongo. No siempre ha sido así. Canelita se duerme y sueña, le dan espasmos y se contrae. Pierde peso con el celo. Se queda en el chasis. Luego se pone fondon en mes y medio. Es un angelito. A veces me fijo en si se le mueve el vientre porque parece que está fiambre. Es mi amigo. Ojalá hablase. Igual me mandaba a la mierda. Seguramente. Dibujar corazones es mejor que no hacer nada. Me paso horas muertas dibujando sin ningún propósito. Me puse con los acrílicos. Retratos de Canelo. A saco. Fondo azul neutro. Voy mejorando. Me encontré un lápiz de ojos de ella en el coche y lo uso para retintar los bordes. Me gusta el borde negro y gordo. Lo veo poético usar su lápiz de ojos aunque dudé de si tirarlo a la basura. Al menos le doy uso. Algo sirvió para algo. Esa manía de que todo sea útil y sirva para algo. Qué bobada. 




Mientras tecleo y Canelita ronca, se va la tarde. Los días me duran poco. Les saco partido pero me cuesta. He perdido peso. Los malos ratos. Los disgustos. Aún no se de qué quería escribir y se van los párrafos a ningún sitio. La percepción de lo que hacemos. Y lo de ir haciendo. Dejar hecho. Escribir de nada para sacar la nada de encima. El otro día vi varios documentales. El del anarquista Lucio. El de la dinastía de los Kennedy. Vi uno que me impactó mucho. Sobre un buscador de tesoros. Me propuse leer y lo voy llevando a cabo. Tengo muchas cosas que hacer y estoy aquí dando vueltas a nada. El buscador de tesoros encontró unas joyas y se las puso a su mujer y la fotografió. Salió en la prensa. Fue un escándalo. Buscas el tesoro de Troya y al final es solo para vacilar con tu chavala, pues claro. Lo de siempre desde el siglo XXI. Para qué te quieran. Para qué te veas bonita. Para ser feliz. Todo es para lo mismo. Hacer nada está mejor que no hacerlo.  


viernes, 22 de enero de 2021

La isla de la cobardía

 Ayer vi una de Casavetes que me dejó todo el mal cuerpo. La muerte de un corredor de apuestas chino. Muchas tetas. Y un poco pesada a decir la verdad pero atrapante y la alternaba, aunque no cambié ni una vez, con la nueva edición de la Isla de las tentaciones.


Vaya reality de mierda. La isla de las tentaciones. No me gusta nada. A mi ex le entusiasmaba y a su hermana. Me enganché un poco a la anterior edición de este bodrio pero me aburre. Hay mucha más perversión y retorcimiento en un plano de Casavetes que en mil minutos de tiradas de trastos de pretendientes mazadps y repletos de tatuajes. Es la puta generación de Mujeres Hombres y viceversa. Qué quieres. Qué esperas. Y una vez escribí que nada tenía q ver con el amor en el programa que ha creado una generación y un modo de relacionarse. Es sobre el rechazo. Nueve pretendientes o pretendientas. Ocho veces que hay que decir que no, si no nueve si no vale ninguno o ninguna. Se trata de rechazar de todas las formas posibles. Hacerlo con decoro. Una nueva escenificación del rechazo. Un proceso sutil de negación. De eliminación. De ir quitando lastre y poner excusas. Explicar el rechazo, que es lo peor. Darle coartada al no. Que son segundos, en mi opinión. El si o el no es como encender un interruptor y se ve en los ojos. Eso se ve. Lo ve hasta la lerda audiencia de reality que lee con dificultad pero el brillo no tiene lenguaje sino música.


De la Isla de las tentaciones escribí una vez que si se dieran libertad podría ser la isla de las sensaciones y luego, dos semanas después, pues armisticio y todo olvidado y perdonado. A disfrutar la vida. De verdad a disfrutar y con total libertad. Pero no va así. Se disfruta de la posesión. Su argumento es otro. Si MHYV iba sobre el rechazo con la excusa del amor pues la Isla tira del mismo recurso, del supuesto amor que se tienen los concursantes aunque no sea un concurso o lo único que ganen sea quedarse como estaban, para en realidad hablar de cobardía. Cobardía. Esa cobardía. 


Dentro video de Chiquetete.


Cobardía de no abandonar una relación que no quieres y llevarla al límite. Qué buscan los que van. Afianzar su amor, dicen. Recuperar la confianza, es lo que pretenden pero se expone con casi total probabilidad a perderla del todo. Es lógico. Qué necesidad de llevarlo al límite. Pues porque son unos cobardes. No se atreven a sentarse y decir, ey, ya no es lo mismo y estamos hasta arriba de rencores, reproches y mierda en general, así que por qué no lo dejamos y ya. Pues no. Vamos a una isla a que nos tienten chulazos y jamelgas que eso seguro que nos alegra la vista y nos despeja la cabeza. En serio, es por miedo y ya sabéis que el miedo no existe pero estas parejitas viven un mundo de terror cuando no es el aburrimiento el que les carcome. Y son mierdas super ridículas. Ciertas o no porque son sospechas, mensajes de periquitos o pajarracas que fueron perdonados pero no olvidados y que no demostraron arrimes pero claro, nunca se sabe. La crítica televisiva es mi pasión secreta, una de ellas. Lo de leer lo llevo mal

 Solo veo bodrios y a Ben Gazzara hundiéndose y por ahí me libro. Y esa decencia y serenidad con la que rompe con su novia negra. Qué clase. De eso se trata. De estar cómodo. Joder que buena es la reflexión final y qué razón tiene. Cómodo y con buenos números en el escenario. Y cuando el Señor Sofisticación habla del cariño que le pone y cómo eso lo nota el público. Algo así. Tampoco lo memorice. Pero bien. De eso se trata

 Estar cómodo. Los de la Isla son justo lo contrario. Y además cobardes por no atreverse a afrontarlo. La isla de la cobardía. Hay más miedos para ti. El miedo no existe . Recordar eso al menos. Y bueno, espero no engancharme a esta edición. No soporto a Sandra Barneda. Va como de sobrada y de pro. Y se le ve la poca comodidad

 Lo poco real

Es solo mi opinión sobre algunas intrascendencias

Otro día sigo.



martes, 19 de enero de 2021

Desamor de referencia

 Ayer me pasó un milagro. Se cayó el móvil a la bañera y estaba llena. Golpeó el fondo y no se apagó. Dos segundos o tres, no lo sé. Lo que tardé en reaccionar y sacarlo envuelto en una toalla. No le pasó absolutamente nada. No me lo explico. Y fui corriendo a salvar los archivos antes de que se apagase y se ahogara. Pero no. No le pasó nada. Un milagro. No me lo explico. El Alcatel más barato del mercado. Bien por ellos. La cámara del móvil está nublada y las fotos salen borrosas pero oye. Sabe nadar 

Y bucea. Salta de cabeza desde mi bolsillo del abrigo. Salto del ángel. Hay que contar la historia como es. Cayó al abismo. Se saltó el borde. Trepó por la solapa y algo salió mal.

Los abismos no tienen borde. La pobreza no conoce umbrales. No tiene puerta porque no se entra ni se sale. Estamos más envueltos de lo que creemos. No tengo nada claro. Hoy dormí fatal. No recuerdo los sueños. No he comido. He estado picando. Piedra. Es una guerra contra la piedra. Siempre en guerra y siempre generando. Hoy le dije a una amiga que era su "desamor de referencia" y era dentro de una conversación, pero viene al caso. Pillar referencia. Molde

 Para todo y en especial, lo malo. Tristeza. Desamor. Desengaño. Es mi molde. Es mi patrón. Es mi senda. Es lo que se despelleja de hierba de sucesivos pasos y acaba en camino de barro. Eras mi camino de barro. Cada uno elije sus atajos. Estoy en forma pero no muy despierto. Odio los martes y aún así, estoy contento. Todo es la referencia. El molde del martes. Vivir en paz. Ya es

 Me conformo con vivir en paz y que no me mate el aburrimiento. Con zumo de naranja, leche, café y cerveza. No es mucho pedir. Me conformo con flores y plantas que crezcan. Lo quiero todo perenne

 Que dure está contentura en lo que llegan los motivos para sostenerla

Debería volver a las poesías

Ayer grabé cancioncita nueva. No me da para todo. Voy a salir antes de que oscurezca. Lo del móvil y su zambullida era una metáfora. Guardar antes lo que más temes perder

 Las canciones. Por ejemplo. Algunas fotos que conservo como tesoros. Lo único que me queda. Fotos y flashes de la vida sin paz. Siempre en guerra. Siempre echando de menos el silbido de los besos y su onda expansiva. Las ondas se calculan regular. Aún se expande. Como el universo. Rompiendo el molde. Entonces veremos que queda y que se ha perdido. Qué queríamos guardar. Qué era lo más preciado. Tengo que salir antes de que se vaya el sol. Hace frío. Esta todo bien. Lo he explicado fatal. Sois listos y me entenderéis perfecto. Gracias por ser bonitos. Y por venir a leerme de tanto en tanto, disimulo como si me diera igual y para hacerme el duro pero me encanta que asistáis a mi confusión verborreica en vivo.

Un besito y mañana más. Y mejor. Espero.




domingo, 17 de enero de 2021

Bufanda piano nueva


 


Mi madre, una artista con la lana 

La idea era mía y le regalé los ovillos.

Le echo morro, creo que va a quedar corta pero graciosa pero veremos.


Gracias mamá :)

sábado, 16 de enero de 2021

Leer con sinceridad

 Estoy picando piedra. Literal. Con un martillo neumático. Se lo recomiendo a todo el mundo para ganar perspectiva. Picar piedra o lo que toque: bloque de cemento, loseta, bordillo... Te da una noción de lo duro que es todo. A mi me tiene malo. Le echo una hora al día y sudo la gota gorda. Gotas de todos los tamaños. Goterones. Picar es una rutina como otras y me recuerda a lo de hace un año. Estaba abriendo un agujero para sacar un rosal de dos metros y veinte años o más. Te da perspectiva por cojones. Y es una cuestión de agallas la mayor parte del tiempo. Tengo heridas en las manos. En la derecha, la más molesta. Me jode bastante. He tenido que googlear la palabra estigma. No me acordaba. Es eso, en mi diestra, tal cual y en la misma palma, cambiando las líneas de la mano, cambiando el destino... De mano no voy a cambiar. Siempre que hago movida lo primero que se me jode es la mano. Normal supongo. Me la abrase con el cemento. Soy un poco tonto, de acuerdo y que voy sin guantes. A las bravas. Y así todo. A la buena de Dios. Luego usé calcetines gordos a modo de guantes. Rollo Gilda. Un cuadro. Los errores son el camino. El error es el destino. La lógica de todo esto se sustenta en equivocaciones, como no podía ser de otro modo. 


Picar destino. El destino son las piedras del camino o con las que tropiezas. Y las que pueden contigo o las que haces cascote. Pasa con todo. Picar piedra está siendo mi condena del nuevo año. Al pasar de los cuarenta minutos, se me va la cabeza. Tampoco es que la lleve muy bien de antemano pero el temblor se traslada al cerebro. Tengo grandes planes con el pico. Voy a aplanar medio suelo y ampliar el sótano. Casi el doble de espacio. Es cosa seria. Me lo propongo y con mucha fatiga, lo consigo y lo llevo a cabo. Puedo tardar y de hecho, voy lento pero no dejo de ir. Voy yendo y voy contando. Voy y ya es. Voy cada día por un camino distinto. Los caminos importan y a veces son de piedra y no se andan, se pican. Un camino picado. Abrir ruta y así cada puto día, pues como mínimo, cansa. Y cansan todos estos empeños artísticos más que estar en una peña de fútbol, por poner un ejemplo, aún calentándose mucho en los partidillos. Paso malos ratos por tonterías. De las que no me acuerdo a la semana siguiente. El blog son las migas de pan.


Picar piedra, sacar sacos.... Todo lo cíclico. Lo lineal. O la rutina... Es como interminable. Llevo picada la hoquedad de una bañera, más o menos con un largo de un par de metros. Como mínimo saldrá para unos escalones. Para guardar trastos. En el peor de los casos. Caso habitual por otro lado, que todo empeore. Tendencia habitual. Se jode y de la peor forma. Se ha inundado tres veces. Es increíble. Se espera lluvia para el miércoles. Estoy jodido cada vez que caen cuatro gotas. Goterones cabrones. No se acaba. No tiene fin. Un agujero que no acaba. Y no acaba y nada. Así vamos... Sin finales pero con toda la finalidad. O eso me creo yo. Pierdo el hilo igual que me pasa cuando pico. El orden de los pensamientos. Es un muro de metro y medio. No es para tanto. Qué orden de pensar es el correcto. O el idóneo o el más práctico. Y seguir. Como con todo. La música. La pintura. La escritura. Y todo viene a ser un muro que derribar y uno nuevo por construir. Enladrillar la voz en un par de estrofas que pillen aire y algo de vuelo. Un aleteo. Sin poesía, no somos nada y sin ella, una nada aún más vacía y rancia que no rima ni hace gracia.


Picar piedra. Nos enfrentamos al miedo y es siempre el mismo. La piedra es buena como metáfora. Caliza que se lleva bocados. El mareo abre camino. Un buen golpe lo desmorona todo. Tampoco tengo tan claro lo que hago y quizá por eso escribo al respecto, buscando explicación o entender algo. Mi cosa es siempre lo de entenderlo. Y luego una vez me lo explico a mi mismo y ya va a menos. Como con la ansiedad.  El miedo no existe. La ansiedad existe. La tristeza a veces es bonita y sonríe. Una sonrisa triste que voy cargando desde que no te veo. Ojalá sacármelo de encima. Arrancarme la boca antigua y todos sus gestos, sus besos antiguos y sus labios mordidos.  Darle una patada al pasado y sentirla en mi culo. 


Picar piedra. Picar ansiedad. Hacerte picadillo. Llevo una temporada jodida. Y larga. No es por quejarse que es como decir que las piedras son duras. Picar lo que no te gusta. Roerlo. Hacer migajas de los miedos o de las peñas que son nuestras frustraciones. Me alegro mucho por ti. Estés donde estés. Es sincero lo que escribo. Por lo menos eso. Leer con sinceridad también deber ser posible. Es un ruego encubierto.  Es un riesgo manifiesto. Hartarse de todo y para siempre. Irme lejos. Escribir de verdad y solo la verdad. Aburrir al bolígrafo y comprar otro antes de que se acabe. Seguir buscando. En el mismo margen. En la misma noche sin dormir. Y sentirse un poco mejor. Y leer. Leer más y leer lo que hay alrededor. Leer intenciones. Leer pupilas y leer los ojos de puñal antes de ver afilada las hojas. Leer poesía y memorizar algo bonito por si hay ocasión. Leer con sinceridad y vivir sin miedo y sin ansiedad. Capitulo a capítulo. Hoja a hoja. Frase q frase. Y bien, oye. Lo llevo bien. O eso creo yo. Veremos a ver.

Una foto de hoy


 

martes, 12 de enero de 2021

No te puedes fiar de las sinopsis

 No te puedes fiar de las sinopsis.  No te puedes fiar de los presupuestos. No te puedes fiar de las palabras que se dicen en la cama. No te puedes fiar del ya te aviso yo. No te puedes fiar del parte meteorológico. No te puedes fiar de la fecha de caducidad. No te puedes fiar del si me animo, te llamo. No te puedes fiar de las llamadas de vuelta. No te puedes fiar con un uno a cero fuera de casa. No te puedes fiar de los compañeros de partido. No te fíes del partido hasta que acabe. No fiarse nunca de aduladores o bienpensantes. No te puedes fiar del conversó ni del descreído. No te fíes de fe ajena ni propia. No puedes fiarte de los gatos en celo. No puedes fiarte de la crítica ni del público. No puedes fiarte del autocorrector. No te puedes fiar de los desconfiados así que procura no serlo y céntrate en lo que sí.


Te tienes que fiar del médico. Te tienes que fiar del prospecto. Te tienes que fiar de tu vista cansada. Te tienes que fiar de tus sentidos y es mejor afiliarlos. Te tienes que fiar del afilador. Te puedes fiar de un perro. De un cuchillo. De una navaja multiusos. Te tienes que fiar del gestor y del presidente de la comunidad de vecinos. Te tienes que fiar del taxista pero sobre todo del mapa. Te tienes que fiar del bote de ketchup de la hamburguesería. Del servilletero. Del espejo. Sobre todo si está sucio. Te puedes fiar de la suciedad que siempre está ahí cuando no la necesitas. Te fias de la mancha. Puedes fiarte de la soledad de los demás. Puedes fiarte de algo no confiable solo porque quieres hacerlo, como yo de mi lindo gatito. Que es un angelito peludin.


Ha venido Canelita. Con una muesca en la oreja y maullandole al mundo. Está en celo. Se ha tomado un aperitivo y ha vuelto a su batalla. Se oía a otro peludo o peluda llamándole. Es curioso su idioma. Cualquier día viene con un ojo colgando. Mi hermano me contó que a su cuñado o a un primo o a alguien le pasó, que le llegó el gato con el ojo colgando. Le temo. No puedo hacer nada. Le podría cortar los huevillos y más de una amiga metída en el mundillo gatuno me ha achacado a veces no hacerlo. Me recuerda a Desayuno con Diamantes. Todos somos gatos libres. No te puedes fiar de Truman Capote. No te puedes fiar de las guapas. Ni de las feas. No te puedes fiar de la superficialidad. No te puedes fiar de las fotos y de los videos casi tampoco. Un día se me muere Canelita y pensaré: pues haberle cortado los testículillos en su momento. Hoy hay guerra. Lo noto. Cuando se dan delante mía pues intento intervenir. Que se asusten y rechacen la contienda. Somos gatos libres. Somos gatos de la basura sobre todo cuando estamos solteros. Que difícil se pone el basurero con los bares cerrados. 


Quería ir a todas las sesiones de la Filmoteca que la primera es mañana y me ha salido trabajo a la misma hora. Me gustaría ir de bares. Hace más de un mes que no salgo. En navidad he sido una monja. Vieja, no una ingenua novicia. Soy una monja vieja y achacosa que está con mono de emborracharse como antes, sin más horarios que el amanecer. No te puedes fiar del sol, sobre todo en los mediodías de invierno. No te puedes fiar del frío. El calor tampoco pero es más confiable. Mañana me voy a perder la peli o tendré que hacer malabares para llegar a tiempo. No te puedes fiar del tiempo. Es cambiante. El otro día me comí un banco de niebla que me hizo apretar el ojete. Me asusta la puta niebla. El miedo no existe pero la niebla, si. O a veces. El otro día existió con fuerza en mi rutilla. Pero salí airoso.


No te puedes fiar de la niebla ni de las antiniebla. No te puedes fiar de las sinopsis. No las leo. Voy a la peli y ya. Me gusta no tener que hacer elección. Lo que antes se hacía en el videoclub. Mirar carátulas.... Leer sinopsis. Caer en la trampa de un buen esbozo y cagarla. Ahora es parecido en plataformas. Con el tiempo que he perdido mientras elegías película podría vivir dos vidas. Me lo trago. Lo que pongan. Lo que echen. Si ha llegado hasta la Filmoteca, tendrá su valor artístico y punto. Voy sin saber ni los títulos ni los ciclos, sin expectativas y cuando me gusta o me sorprende, se vuelve especial de verdad. No te puedes fiar de tus elecciones. No te puedes fiar de las carátulas.

Hoy voy a hacer pasta.

Me apetece boloñesa.

De mi te puedes fiar.

Me sale sabrosa.

lunes, 11 de enero de 2021

Cerca de la puerta por si es insoportable

 Mi segunda tarta. Menos vistosa puede ser. Mucho más rica, que es lo que importa y con trocitos de un mango que tenía por ahí muerto de risa. Y le da su puntito. Me queda un trozo súper pequeño. La repostería me está atrapando sutilmente como una planta carnívora a una polilla y no se me da del todo mal. Me ha pedido un poco mi madre para probar. La primera fue un desastre


Lo de las tartas es por varias cosas. Dar salida a los cartones de huevos y a la fruta. Tenía dos bolsas de manzanas y no sabía qué hacer con ellas. La inversión fue el molde. Y el papel de horno y ahora sí hago una pizza, aprovecho el calor. Es economía de resistencia. No cuento la historia completa como con casi todo, y hay detalles jugosos pero bueno, hay que guardarse algo. Esto no es un diario. Ojalá lo fuera. Todo sería más fácil. Día a día. Mi lista de cosas hechas y por hacer. Hoy no he limpiado, por ejemplo y esa frase podría abrir cada entrada del blog. Hoy tampoco.


Me impongo varias tareas diarias. Limpiar es una de ellas. Esta claro que es un temario y está sin resolver. Me siento un poco idiota fallando en algo tan básico por tenerlo tan mal resuelto. Lo poco que me cunde. Y lo nada automatizado que lo llevo. Que es de tonto. Lo pensé al cambiar de año. Y cambiar de agenda. La palabra que más se repite. Limpieza. Limpieza. Todos los días. Limpieza. Y nunca llevarlo a cabo o nunca definitiva. Ahora le echo un rato cada día pero no es suficiente. Nunca es suficiente. Haga lo que haga, la sensación es siempre la misma. Ante los tachones. Antes todas las palabra Limpieza que acaban ilegibles con dos aspas en las que se anula su efecto para ese día. Tengo que hacerlo mejor.


Trato de mirarme con ternura. No ser duro sin dejar de ser exigente. La exigencia que tienes y lo poco que te luce. La ternura es un derecho. Debería serlo como poco y los mimos también. Es el destinatario y no tanto el mensaje. Como el medio y el mensaje, pero en personas. Son siempre los otros. Es siempre lo que los demás nos guardan. Los sentimientos que nos tienen en custodia. La poesía es lo único que puedo argumentar contra el caos al que me encomiendo.


El aislamiento me afecta . Antes de la pandemia y la nevada, ya me pasaba. Mucho tiempo solo. Y luego mucho tiempo seguido con alguien. Así. Todo y nada. Así en bucle. No se dónde llegar. Mis ruinas y mis rutinas y las rimas y las palabras mal puestas que vienen a ser la vida dada. La que nos ponen por delante. Las cartas. Las que no se mandan o ni se escriben. Las de la manga. Las de remembranzas. Que es en lo que se resume todo. Un hilo de memoria que pilla hebra. Y la música que va sentado frases en este banco de iglesia que es cada párrafo. Y luego a rezar. Lo que cada uno sepa.


Me gustaría hacer comparativa de productos. He probado una picada de primera para la pasta. Se llama Bolonesa la variedad. Merece la pena. Tratar de ser útil. Me queda la sensación de que nada sirve para nada pero que aquí encima presumo de ello. Con todo lo que tengo por hacer. Limpieza sobre todo. Me he obligado a leer pero trago TV como una gárgola. Vi a Mary parir en directo en unas montañas de no se qué. Arizona. Alaska. Montana. Era la mujer del herrero. Y esperaban a la matrona pero no llegaba. El programa se llama Mountain man. Lo recomiendo. Como la picada Boloñesa. Hace unos días me emocioné y eche lagrimones como bolas de helado como una lamentable película de Queen Latifah. No se si lo he escrito bien. Ella era fisioterapeuta y se enamoraba de un jugador de la NBA. Le ayudaba a salir de la lesión y tal. Era de los Nets. Una mierda de comedia romántica pero me dejó más blando que mi segunda tarta. No la recomiendo, a no ser que te guste mucho el género de películas sobre deporte. A mi me encanta. Tiene un cliché. Pierden mucho. El líder está perdido. Se centran. Pelean duro. El líder vuelve a serlo. Juegan la final y ganan. Siempre son muy parecidas ya se centren en el entrenador o sea una camuflada comedia romántica afroamericana. El formato de blog de recomendación tampoco me convence. Ni hablar de él de críticas. Ayer escuché tres discos completos de Parquets courts. Siempre me han gustado. Ayer más. Están muy bien los discos. El tercero se me hizo más largo. Me ha gustado mucho el último de Le Almeida que salió el día 25. Pasado mañana voy a la Filmoteca, por primera vez en pandemia, veremos a ver. Deseadme suerte. Voy sin saber la película ni nada y me pongo cerca de la puerta por si es insoportable. Eso podría aplicar a todo lo de ml vida. Cerca de la puerta por si es insoportable.

No es mal método. En la vida en general. Ir a por la sorpresa y con el riesgo del bodrio. Sin expectativas y sin quitarme casi ni el abrigo. Eso es física. Lo del termostato del cuerpo y tal. Ir a ciegas a veces bien pero casi siempre es un choque. Cuesta estar hora y media sentado atento a una sola cosa. Sin mirar el móvil a hurtadillas, responder un mensaje o revisar notificaciones. Como un autómata. Así intento hacer con el resto de cosas. Me han dado las ocho de la tarde y no he hecho nada. Hay que cargar con la inutilidad del día a día. Entrada a entrada. 


De la ola de frío hablo otro día. Hala adiós muy buenas.




martes, 5 de enero de 2021

Meter el mar en un hoyo

 Me apetece ir al mar

Viajar con la furgo. Dormir en un acantilado. Pasar frio pero en un sitio bonito 

Los días se suceden veloces, la escarcha se tumba hasta mediodía y el hielo se ha comido margaritas y gazinias, muchas ramas se han desmayado sin el sol y espero que vuelvan en sí pronto. Esta tarde me han prestado un martillo neumático. Las noches duran demasiado, el frío viene con pijama y orinal y le pongo una habitación para el desde noviembre hasta abril. La luz de la tarde como de pergamino me recorta las horas. La poesía flota entre nubes con forma de campana que en su tañido de luz hacen al cielo más bondadoso. El atarcefer de este tipo parece llevar aparejado un aprendizaje que no consigo descifrar. Una enseñanza vital por medio del naranja, el púrpura, el violeta, el fucsia, el rojo, el amarillo y todos juntos, con un claro mensaje de luz. Una luz de la que aprender algo. No sé el qué.

Es una empresa harto delicada la de pormenorizar los días tontos que parecen llenos de enseñanza pero que se comportan acordes a la tontuna y torpes, con errático paso y como en una película francesa en la que no pasa nada, pero todo mínimo gesto está lleno de sentido presto a desentrañar y lo aparentemente irrelevante esconde el susurrante mantra que sirve de palabras mágicas para abrir las puertas, todas las puertas y hasta lo que no se le llama puerta pero se abre, como las flores, los plazos o las cartas, que es lo es esto, una carta fuera de plazo que quiere ser un flor y no pasa de capullo con ínfulas. Peor sería no hacer nada. He empezado a leer Los Hermanos Karamazok. Peor sería no hacer nada. Ponen Blade Runner en la TV. En fin pasan cosas medio buenas a veces y hoy fue un buen dia. Hice mil cosas. Pasa poco pero peor sería nada 

A esto no se le llamo ejecución.

Se le llamó retiro.

Un retiro me haría falta. Estoy harto de estar harto. Quiero irme con la furgo a dormir frente a la playa y cagar entre las cañas o a toda prisa en la primera cafetería que encuentre. O entre las rocas. Un retiro entre las rocas . Luego apenas me fui con la furgo cuando se pudo. Es un momento raro para hacer cualquier cosa. Peor es no hacer nada. Y estoy animado. Sin motivo, la verdad porque me va como el culo pero es un culo bonito. Estoy cumpliendo mis nuevos propósitos. Bien por mi. Me cansa un poco y cuánto más lo digo, más me cansa. Hay que afrontarlo y meterse de lleno. Se van los días y los años y no haces lo que quieres, o lo que querías o lo que quisiste o ya no sabes porque solo quieres descansar y te cansa la idea de alterar el orden de las cosas, cambiar lo que sea, interrumpir el ritmo y no lo haces, o no dejas de pensar en hacerlo pero no lo llevas a cabo por mil motivos, porque no es como querías, como quisiste o bla bla bla y la intolerancia a la frustración hace el resto y ese es el camino que sigue negando lo que amas porque no te atreves a plantar al jefe o vender el piso o liquidar lo que haga falta y salir corriendo, huir si es lo que quieres o lo que sea, que no es fácil tampoco saber qué quiere uno. Muchas veces no quieres nada. Y eso tienes. Nada. Y otras solo quieres descansar y eso obtienes, mucho cansancio que administrar. Mucho por hacer. Desde fuera salta a la vista lo que falla o lo que no se soporta en la vida de los das cuando te la cuentan en cuatro esbozos. Los hijos. El trabajo. La casa y las cosas que cansan. El retiro. El descanso. Que es falaz el mecanismo de buscar siempre el reposo porque la clave es no cansarse para no estar siempre en pos de parar. De pararse

  De reposar

De resoplar

Una vida para resoplar, quién quiere eso. Mide tu felicidad en la cantidad de suspiros o resoplidos. No es ninguna tontería medir el tiempo en aire. Somos bocanadas a ciencia cierta y más que ninguna otra cosa, eso debería habernos enseñado la pandemia y la crisis de los respiradores, que es importante respirar y a buen ritmo, respirar con estilo y personalidad, respirar por propia  iniciativa, respirar a tu manera pero oye medirlo en respiración todo, en aire y en aireadas, en desaires que matan en serio, un mal desaire que cae mal es un balonazo en el estómago, que es importante pero a nadie le importan los suspiros, a los que yo siempre trato de dar sentido. Más allá de la pereza. Que es el mega tema de fondo. Quieres descansar y todo da pereza

 Lo que querías,  lo que quisiste el bla bla bla pues da pereza y uno está atado a tontadas mayormente, yo lo veo en mi agenda que me pongo bien grande algo y lo retinto y lo pongo en rojo de ojo y de urgente y de no te olvides y luego lo hago y lo tacho y ya está, hecho o sin hacer, son todo tachones que es a lo que me refiero, la vida son resoplidos y tachones, y la cuestión es como el atarceder, muy bonita pero la entiendo poco. La disfruto en parte. A veces quiero entenderlo todo y me acuerdo de aquello de San Agustín de meter el mar en un agujero. Debería repasar el pasaje en cuestión. Espero que sepáis de lo que hablo. Meter el mar en un hoyo que era lo que el niño pretendía y Dios le hacía paralelismo al preguntón de San Agustín que quería entenderlo todo y por todo me refiero a Dios que hace doble papel de sumo hacedor y de mar incomprendido, la baza de la incomprensión siempre está ahí aunque da pereza.... Es un blog. Puedo dejar las frases a medias. No pasa nada. Es todo posible. Una película francesa que acaba de pronto. 




es el sentido clásico de la acción 

sábado, 2 de enero de 2021

Se me olvidó ponerle azúcar a la tarta

 Se me olvidó ponerle azúcar a la tarta. Fue un fracaso en la cena con mi familia. Sosa. Buen aspecto, eso sí. Como alguna novia. Al día siguiente le puse una capa de miel como si la barnizase y golpe de horno, oye y era otra cosa. La miel le dio el punto a la manzana medio pocha de dos días. Cocino con poca sal o ninguna y se me olvidó el azúcar, ya me vale pues vaya fiasco de tarta. Os pongo unas fotos. Me pasa a veces. Olvidar lo básico. Tenía muchas manzanas. Aún me quedan. Y yogures a punto de caducar. Debería investigar más recetas. He dejado de tomar azúcar progresivamente en el desayuno y no la tengo muy presente. Mejor sin ella. Dejar el azúcar y dejarlo lo que es malo y engancha. Malo de aburrido. Malo de maldad primigenia. De nociva. De toxicidad. De envidia. De todo lo malo. El enganche malo. Hay enganches que tienen su parte buena. La repostería engancha. En plan bien 




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De aspecto, muy bien. Luego no estaba tan mala. Aún me queda un poco. Voy a hacer otra en breve. Tengo un mango y le podría dar un puntillo a la manzana. También chirimoya pero eso lo veo menos claro cómo meterlo en el mix. El caso es gastar lo que se acumula. El concepto tarta como cajón desastre. Recetas de aprovechamiento, no me queda otra. Me gustaría intentar un bizcocho que no es del todo igual que la tarta. Me siento orgulloso de haberla hecho antes de que acabe el año. El puto 2020.  Qué harto de todo. Qué pesadez. Parece un blog 


Hemos hecho cosas. Estupideces la mayoría. Pero mira. Algo queda. El caso es seguir. Buscar. Intentar hacer algo y hacerlo. Poco a poco. No he hecho mucho. Estoy un poco harto del no hacer. Soy más de estrategia e inacción. De dejar pasar. De que sedimente. De que encaje. Que cobren su sentido último las estupideces. Como las cuentas de un rosario. Más leer vendría bien en general. Lo que sea. Tengo muchas cosas pendientes. Por leer. Por hacer. Por escribir 

He hecho jabón. He hecho una tarta. No se qué es lo siguiente por hacer. Pan. Pizza casera. Eso lo veo más lioso, la verdad. Meterse en harina. Pero es ponerse. Todo es ponerse. Me lo escribí en un post It cuando era adolescente y lo pegué en un póster. En mi habitación y sigue ahí. Todo es ponerse. Y s igue puesto. Sigue pegado. Más de 20 años ahí. La tinta se ha borrado. Le haré una foto. Pongo mucha foto. Se ha vuelto un diario de intrascendencia. No la echo de menos. Me acuerdo. No quiero nada. Pintar. Cocinar. Sentirme bien. No siempre tengo el control. Se dispara la ansiedad. Si sale mal, lo barnizas con miel. Quiero amor y amor no era. Dibujo corazones. Retorcidos. Unos dentro de otros. Dibujo mucho. La tarta es como un puto culmen a la ansiedad. No la echo de menos. Tengo propósitos y ganas de llevarlos a cabo. Tengo ganas en general. Casi siempre es bueno... Y me quedo sin palabras a veces, que está bien también. Un poco de no decir nada o no mucho. Y hacer . Y seguir. Y así. Un poco soso todo pero con solución. O algo