lunes, 1 de octubre de 2012

Cinco razones para apagar el frigo en invierno

Me ronda la loca idea de desconectar el frigorífico en invierno.
Albergo esa inquietud tras conocer el dato de que es el electrodoméstico que consume más electricidad de toda la casa. Se estima que el 20% del coste de la factura. Sería interesante un desglose más específico del gasto por trasto, pensando en términos de consumo responsable mucho mejor manejar datos lo más reales posibles, para racionalizar y por qué no decirlo, para menguar al máximo el consumo. Se avecina un invierno duro. Todo lo que sea un ahorro, nos interesa. Puestos en lo peor y si sabe tomárselo a risa: con la poca comida que tenemos y con lo al día que vamos, no nos hace ni falta nevera. Los pobres, obligados como a casi todo, también a tener sentido del humor. Para topar con el medio limón podrido de turno, mejor lo desenchufo. Parece razonable.

Cinco razones para apoyar mi hipótesis: No al frigorífico en invierno.
Ahorro. Hábitos. Invierno. Todos. Esquimales.
Regla nemoctécnica: A. H. I. T. E.
Acrónimo. A pronunciar como si fuera aguda, ahité.
Ahí te libras de pagar luz: A. H. I. T. E.
Ahí te ahorras un 25% al mes.
Ahí te las escribo una a una.

Razón uno: Ahorrar dinero.
Ahorrar un 20% de la factura de la luz. Probablemente, más.
Añade el congelador. Quizá un 25% menos a pagar todos los meses.
¿Cómo ahorrarse una cuarta parte de lo que se gasta cada mes en electricidad?
Un 25% ¿es mucho? ¿Por el esfuerzo que supone? ¿Por el número de meses? Puede que no parezca mucho tiempo pero el invierno es largo o siempre se hace largo y el otoño, duro. A medio año no llega pero cinco meses duros de frío hay. Depende de la zona, claro está, pero la rasca no perdona. Si pensamos en el 25% de cinco meses, la cantidad de ahorro anual. Es cuestión de echar números. Pruebe en su factura del año pasado. Los cuatro meses de noviembre a marzo. Ahorro anual, seguro que nos sorprendería.

Razón dos: Ahorro derivado de no acumular alimentos congelados (cambio de hábitos).Un argumento que apoya el consumo de alimentos congelados es el supuesto ahorro que conlleva. Apunto a que es falso o por lo menos falaz. En extensión, prácticas como congelar una comida hecha para consumir semanas después o comprar mayor cantidad de alimentos para congelarlos o comprar el pan y congelarlo, porque se supone que se ahorra, no es verdad del todo. La leyenda urbana del ahorro con congelados. Falaz. Cuesta más mantener congelada esa barra de pan un mes, que lo que costaría la barra del día el día que la necesites. Habría que echarle matemáticas. En cualquier caso, supone un cambio de hábitos. El cambio de hábitos sí supone a todas luces un ahorro más tangible: en primer lugar por el consumo de productos frescos en lugar de los precocinados/precongelados/prepreparados/etc y en segundo término, menos gasto en grandes superficies y constumbre de compra diaria, de pan por ejemplo.


Razón tres: Porque tengo frio de sobra.

No todas las casas son iguales pero en general, en invierno refresca. Según las ciudades, claro. En muchas nieva. O llueve o se levanta el viento. Que hace rasca, vaya. Con la helada y eligiendo con criterio zonas umbrías se pueden tener frescas las cervezas. Haciendo uso del rocío se puede refrescar cualquier cosa del desayuno. Por la noche, más. En un alféizar en enero se pueden tener cubitos de hielo. Es más difícil aprovechar el frío en un patio de vecinos pero igualmente se puede ingeniar artilugios sencillos en la terraza, por ejemplo, con tecnología punta como la de un cubo con agua se puede tener a punto cualquier bebida. La comida de un día para otro, aguanta bien guardada en cualquier sencillo habitáculo. Las fresqueras. Las neveras de camping. Los botijos. En fin. Hace demasiado frio como para que apetezcan cosas frías. Puede ser más difícil conservar helados por ejemplo. De acuerdo, con eso no funciona. Pero ¿comer helado en invierno?
Razón cuatro: Por el beneficio para el planetaYa tengo tres razones: ahorro, compro de otra forma y uso el frío de mi casa del que generalmente suelo protegerme con mantas. ¿Falta algo? Nada menos que La Tierra. Es un comportamiento individual. Por motivos egoistas (gastar menos dinero en todo y sobre todo) pero también para cambiar de hábitos pero ¿qué pasaría si mucha gente lo hace a la vez? Es probable que los que trabajan en las empresas electrícas lean esto y piensen, no nos gusta. Lo sentimos. Adios a los frigos. ¡Bye bye fridge! No solo el mío. Miles de frigoríficos. Quizá millones. Quitando de enmedio el dinero, la naturaleza se aliviaría. Millones de frigoríficos haciendo sus personalísimos ruidos nocturnos. Imagíneselos en un descampado. En mitad de la noche. Un descampado grande. Todos encendidos a la vez. Millones de frigoríficos. Millones de ruidos sonando. Imposible distinguir a un grillo. Y piense luego en montones de dinero. Haciendo el mismo ruido. ¡El planeta Tierra! ¿Qué pasa con nuestro astro? El efecto invernadero. El cambio climático. La educación en lo sostenible. El sentido común. El cambio de hábitos. El sentido práctico y sencillo. El beneficio para el planeta Tierra. El no beneficio para las compañías eléctricas. La típica tontería que se pone de moda y cambias el mundo.

Razón cinco: Por sentido común
¿Sabéis la expresión célebre de "venderle frigoríficos a los esquimales"? Se emplea como unidad de medida de buenos comerciales. Los mejores: Capaces de vender lo que sea.  Que te hagan comprar lo que no necesitas. Es curioso. Llama la atención que la frase toma otro sentido cuando la relacionas con el gasto en electricidad que supone tener un aparato de este tipo. Y, ¿si resulta que somos nosostros los esquimales? ¿Somos los esquimales? Y, ¿si resulta que nos han vendido los bueyes y no nos llega para la paja? ¿Vendimos el coche para comprar gasolina? ¿Nos hace falta coche? ¿Coche sí o coche no, decidir eso es lo primero de todo? ¿Para qué queremos un par de bueyes? ¿Podremos darles de comer? ¿Lo necesitamos? ¿Lo necesitas? ¿Puedes pasar esa factura de luz? Es una pregunta muy personal desde luego: ¿necesitas un frigorífico gastando dinero 365 días al año? ¿No te vale con una despensa? Piensa en ello. Nos cuesta visualizarnos sin frigorífico porque es un símbolo de progreso pero en esa falsa idea de futuro están otros tótems: el hiperconsumo, la variedad de productos del sector alimentario, la compra y sus motivos, con todas las perversiones posibles de formatos de comercialización, con todos los sobrecostes... Tiene muchas implicaciones ese aparato de hacer frío. El sentido común aconseja otra forma de comprar comida. Más razonable. Más metódica. Más diaria. Más responsable. Más barata. Simplemente, mejor.





Si os he convencido, podéis firmar aquí:
http://www.change.org/es/peticiones/a-toda-la-sociedad-para-que-apaguemos-el-frigor%C3%ADfico-en-invierno/preview

Gracias por leerlo.

Un saludo

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