viernes, 11 de enero de 2013

La muerte en las redes sociales

Sobre esto tengo que escribir más largo y (a)tendido, que este apunte a traición.
Hablo de los fallecimientos.
Cuando ocurren. Con una presencia activa en Facebook o Twitter....
Cuando se te muere un amigo (de Facebook) o se te muere un seguidor...
Tema chungeras que no veas.
Soy consciente.
Será rápido.
Cosa breve.

En realidad la actitud en general no es tan distinta a la vida real.
Pésames.
Condolencias.
Mensajes de ánimo.
Corazoncitos. Y besos. Y abrazos.
Lo típico.
Viene a ser lo mismo que el velatorio, pero en lugar de cuatro paredes para el funeral, es un estado de Facebook o un tuit en el que pasan a presentar los respetos el grueso de contactos.
No participo de ello pero lo veo, claro.
Es duro.
Por poca empatía que tenga uno...En fin.
Es un esquela. No deja de serlo. Esquelas en Facebook o Twitter.
El ámbito de publicación, el soporte... Viene a ser lo de menos.
Son esquelas.
Eso es todo.


Pienso que si Facebook tiene la osadía de fijar nuestro nacimiento con un pequeño dibujito de un bebé (odioso dibujo) flotando en el aire, también debería fijar con un anagrama o representación andromórfica la muerte, el final... Ponerle principio al perfil de Facebook acarrea eso. Ponerle final.
Y bien mirado... Quizá fuera una buena forma de asumir que eso tiene que ocurrir.
Que el Facebook se dejará de actualizar y que hay que ...
No sé.
Cerrarlo, o dejarlo abierto... Pero dejar un epitafio.
La asunción del estado de Facebook no deja de ser algo parecido en un ciclo más cotidiano, un epitafio diario. Un epitafio a pequeña escala. Un epitafio de la noche del viernes de la semana pasada.

Ojala la muerte fuera tan cotidiana como realmente es.
En el fondo es una manera de desligar el duelo más allá de lo que supone en la práctica el tránsito de los que queremos, pero quitarle la dimensión social que taladra.
Es mi opinión.
De la forma en la que se afronta en nuestra sociedad no es del todo sana.
La muerte en las redes sociales refleja algo parecido.
A mi modesto entender, exceso de todo.
De panegíricos, de elegías, de pinceladas anecdóticas...
De cogérsela con papel de fumar.

No soy objetivo con el tema de la muerte.
Tengo prejuicios contra la sociedad occidental.
En fin. Mis cosas.
A ver ¿qué queréis que os diga? Como recuerdo a menudo, esto es un blog personal.

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