miércoles, 27 de abril de 2011

Una seguidora menos

Voy a contar un poco de historia de este blog. Es decir, voy a hablar de cosas poco interesantes. Después de que me retuitera el cineasta maltratado por el chiste sobre el Holocausto en twitter, ya sabéis el nombre, este blog pasó ser público y visitado por desconocidos y a mí me pilló del todo por sorpresa.
No lo escribía yo para que me leyeran, decía en los comentarios, y alguien me aconsejaba que escribiera en word. me hacia ilusión pensar que los mencionados quizá se encontrasen en mi blog mientras buscaban información sobre sí mismos pero nada más. Era como hacer alusiones desde la distancia pero nunca me imaginé que una de esas alusiones iba a llevar a este humilde blog a tener miles de visitas de repente. Siete mil en un día para ser exactos.
Desde entonces, han cambiado cosas.
Miro las estadísticas, cada dos por tres. Me pienso más las entradas. Muchas se quedan en Borrador. Publico solo cuando siento la necesidad, la urgencia por opinar, y no creo que eso haga el blog más atractivo. Es cierto que a veces es duro de leer. Lo hago a propósito. No lo pongo fácil supongo. No quiero hacerlo, tampoco. Está claro y soy consciente de que las entradas largas son difíciles de leer y aburridas. Vale. Quiero que sea así. Largo y aburrido, como la vida misma. Real.


Antes tenía el ánimo de escribir cosas que siguieran siendo interesantes meses después de haberlas escrito. Cosas importantes. Libros leídos. No quería recomendar música porque era abrir una puerta por la que podían entrar un montón de entradas que no le interesarían a nadie. Pues bien, ya recomiendo música y hago todo lo que me habñia propuesto no hacer. Es una buena forma de aprender, lo de hacer las cosas que nunca harías porque suele ponerte en situaciones en las que nunca has estado. No interactúo con el blog, no lo hago porque tampoco me interesa. A veces me siento culpable de escribir demasiado aquí y atender a tonterias. A detalles. Comentar estupideces te vuelve más estupido, de eso estoy convencido. No queda nada de mi visión atemporal de un blog, más bien al contrario, comento a tiempo real temas que probablemente no tendrá el menor interés el año que viene.

También me gustaban las erratas o ser libre de tener erratas. No corregir o no tener que corregir nada. eEscribir y punto. Hacerlo tal y como lo siento. Tochazos que matan a ovejas de letal aburrimiento, pues así. Sin atender al exterior. Esos eran mis planteamientos, en eso estaba y lo defendía porque así lo sentía y lo notaba. Creo que al final un blog siempre termina siendo un compendio de cosas, de pensamientos volátiles, de apuntes rápidos, de música que escuchas, de libros que lees. En fin, todo eso. Yo quería que fuera algo más abstracto. Artículos. Opiniones. Puntos de vista. Todo eso. Al final, se ha convertido en otra cosa como pasa con todo en la vida. Las cosas adquieren vida propia y este blog ha decidido ser así, sin tenerme a mí mismo muy en cuenta. Dicho todo esto, sólo quería añadir que tengo una seguidora menos. Tenía tres y ahora sólo me quedan dos. He perdido un 33% y me gustaría decir que me da igual pero no sería cierto, me ha fastidiado. Tampoco muchísimo pero sí, me ha fastidiado. A mí me gustaba más cuando este blog era casi anónimo y no estaba enlazado en ningún sitio. Ahora intento alentar ese anonimato llevándolo casi en secreto y sin enlazarlo en mis perfiles de las redes sociales. O sea, sin promocionarlo. No creo que haya que promocionarlo, no creo que merezca la pena siendo sinceros y ya está. Ya lo he dicho.

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