miércoles, 4 de mayo de 2011

Los periódicos están hechos para no ser leídos

Es un hecho. por eso existen los titulares, los antetítulos, los sumarios, los destacados y el resto de recursos tipográficos: Los periódicos están hechos para no ser leídos.
Es su aportación. te deshuesas el asuento. Te lo dan loncheado. para hacerte una componenda del estado universal del mundo y acabar mirando que dan esta noche en la televisión. Es así. Sirven para eso o servían. ¿Debo utilizar los verbos en pasado?
¿Ha cambiado algo?
Sí. Definitivamente, sí.


En El País no sé que día, ayer o anteayer, un artículo sobre peatonalización, en la edición Andalucía. Mi chica no pudo llegar más allá de la primera columna. Le interesaba el tema, de hecho le interesa. Pero no podía leerlo, no pudo. No llegó a la segunda columna y tenía cuatro o cinco. Era una página entera.
En el mismo periódico, un artículo sobre Valores morales del capitalismo.
Escribo por un filósofo o estudiante de filosofía que no recuerdo el nombre, podría buscarlo pero da igual. Me pasó lo mismo. No llegué más allá de la segunda columna. Vale que era un lenguaje como que más árido pero es que después de un rato, la atención se va. La mía, la nuestra. No quiero teorizar para todo el mundo sino compartir mis sensaciones. Es muy difícil leer el periódico, incluso cuando te interesa el tema. No digamos los artículos que no son interesantes, en los que sobrevuela la mirada, haciendo bueno el título de esta entrada: Los periódicos están para no leerlos. Lo malo es que los que escriben los periódicos se tomen a pecho esta máxima. Lo he oido muchas veces en las redacciones en las que he trabajado, que dicho así parecen muchas y solo son un par pero creo que es significativo que se diga o que se escuche: Si eso no se lo lee nadie. Es cierto. Lo he oido mil veces. Y a lo mejor, los periodistas se lo acaban creyendo. O no reparan simplemente en que tendrá la atención de alguien en lo que dura un café con leche. O quizá en lo que dura una tostada pero no más. En otros casos, por supuesto, la lectura del periódico es un acto reposado al final del día en los que se rebusca entre las columnas y los artículos de opinión y se gastan un par de horas en los ejercicios con palabras de los señores con firma. Nada tiene que ver eso con la información, claro. Las columnas tampoco se leen del todo. Se otea el tema de turno y la primera frase, según por donde se vea el avance se llega hasta el final o no. Yo trato de leerlas en diagonal, lo cual no deja de ser una estupidez pero bueno, las rastreo mayormente, y a veces te quedas con ganas de darle otro repaso. Por ejemplo al artículo en Babelia de Josele Santiago, que entendí regular. Cuando los columnistas u opinadores cuentan su vida me suele cansar. El otro día a Manuel Vicent se ve que le hicieron un TAC y en un alarde de ingenio armo una columna sobre la introspección física y mental del TAC y el TAO. Vale, me la acabé leyendo, al igual que la crónica de hospital de Diego Manrique, hablando de la música más idonea para un paciente o los libros apropiados para los convalecientes. Paparruchadas pero que me leo enteras, aunque en cualquier caso, no gusta que ante la diversidad de temas, ideas, mundos y situaciones, uno se quede en el ámbito doméstico o en las intrigas de la salud. Todos nos morimos al fin y al cabo.

Bien, ahora mi anécdota. Como no puedo leerme esos artículos con el café y la tostada de tomate con aceite, pequeño lujo de desayuno que me concedo a veces, suelo sustraer del establecimiento donde hago el gasto la página del periódico en cuestión para tener tiempo o lugar de una segunda lectura. No es un acto tan vil como pueda parecer si se tiene en cuenta que no es que madruge precisamente y que cuando me llevo la página, o el par de páginas, del periódico de la cafetería ya es casi por la tarde y todos los parroquianos habituales ya han hecho uso de la información. Es más, el periódico suele estar manchado o aceitoso, devaluado, en cierto modo pero no quiero, con esta argumentación, quitarle importancia a mis hurtos. Podría comprarme el periódico, es cierto pero ese euro y poco se va en el café o en la tostada. Podría renunciar a uno de ellos pero el desayuno es la comida más importante del día. Es una cleptomanía ocasional con la que disfruto, ¿para qué negarlo? Otras veces simplemente pido el períodico del día anterior, que si lo tienen y no lo han usado para el suelo (una práctica mucho más habitual de lo que pensamos) pues me lo dan sin problema e incluso diría que me lo dan con satisfacción de que se los quite de enmedio. En un día, o en unas horas a veces, el periódico pierde toda su validez y gran parte de su valor porque sigue sirviendo como alfombra a modo de serrín o para empapelar una pared antes de pintarla, por ejemplo, pero la información y la opinión no valen casi nada. Me gustan los periódicos atrasados. Hay una canción de los Rolling Stones, que se llama Yesterday papers. Dice así: Who wants yesterday papers? who wants yesterday girls? who wants yertesday papers? Nobody in the wolrd. Ohhh. Ohhh. Un coro muy chulo. No recuerdo el disco. Aftermath, puede ser. Between the buttons. No lo sé. Es de mis preferidos también. Bueno, pues no es cierto que nadie quiera los periódicos de ayer. Yo los quiero. Son interesantes. Es interesante rastrear las páginas más gastadas, las más leídas, las más manchadas. El crucigrama suele estar resuelto. Quiero decir, es como si tuviera vida. Vale, es un poco místico el planteamiento pero es como si acumulase algo de las anteriores lecturas de los otros clientes de la cafetería. Bueno, quizá solo se acumulen las manchas de aceite y de café pero no deja de ser un índice de lo más leído, como en internet. El otro día cometí un exceso, esto pasa de anécdota a confesión y me lleve un periódico entero y además, a media mañana. Imperdonable. Hurto en toda regla. Salía en portada Bin Laden. Liquidado y tal. Rollo coleccionismo. Una estupidez. En fin. ¿Quién quiere los periódicos de ayer? Pues yo. ¿Quién quiere comprarlos? Ejem, ejem. No era esto lo que quería contar pero bueno, ya está escrito. Y es una pena ver las poquitas páginas de entresemana y el exceso de morralla de los domingos que es abrumador, a veces. Me leí a fondo también todos los casos de la crisis, ejemplos de familias con todos sus miembros en paro o ni eso, con nombres y apellidos. Eso era más fácil de leer y por momentos un poco aterrador, los números, lo que pagan, lo que ingresan, lo que gastan, lo que les queda. Eso no es dificil de leer. Se lee a la primera. No hace falta hurtar páginas de periódico para llegar al fondo de esas informaciones. Los casos impactan y sin embargo tienen esa distancia prudente del periódico humano que a mi no me convence, no me termina de conmover del todo. Lo leo como periodismo de datos, más que con ánimo compasivo. En fin. Da miedo. Saldrán adelante, seguro. ¿Qué se puede hacer al respecto? Pensaba yo. Como si quisiera hacerme mi propio cohete para ir a la luna, una carrera espacial íntima, por decir. ¿Cuánto dura una idea? ¿cuánto debe durar? ¿Hasta donde llega? ¿Cuando sale de la imaginación y se convierte en otro tipo de realidad? Dando paseos cuento las casas vacías. Hay muchas. En todas las ciudades. En cualquier pueblo. Por diversos motivos. Muchos serán especulativos o estarán relacionados con negocio, o habrá ánimo de lucro en su abandono pero estoy seguro que en otros muchos, no será así. ¿No se podría hacer de otra forma? ¿Que los propietarios de inmuebles vacíos por el motivo que sea (abandono, ruina, necesidad de reformas, antiguedad...) llegaran a un acuerdo con posibles inquilinos que los rehabilitaran de forma gratutita o lo que viene a ser una ocupación en positivo en la que las dos partes salgan ganando? Pero eso no mueve dinero, no hay porcentaje ahí. Es necesario que salga un amrgen de algún sitio. Darle una vuelta de tuerca. La cantidad de pisos invendibles que están construidos y vacíos en España, ¿qué harán con ellos? Es mejor que de alguna forma le saquen partido, que les rinda de algún modo, aunque sea a través de un tipo de cesión que redunde en su imagen, que sea una publicidad o suponga un ahorro un publicidad, no lo sé, una estrategia de comunicación diferente. Cuando veo que Coca Cola se anuncia en televisión celebrando su 125 cumpleaños, pienso que no está todo tan sentado como creemos y que el factor precio influye. Cómo que influye, está escribiendo esto alguien que roba periodicos o que los mendiga al día siguiente en las cafeterías, claro que influye el factor precio y a Coca Cola, un emblema del imperio o mejor decir del sistema, quizá le influya mucho eso y la gente se decida por refrescos de cola mucho más baratos. Cuando yo era joven no estaba tan mal visto beber un refresco low cost pero luego cuando me hice adolescente se marcaron las fronteras claramente y no beber Coca Cola era implanteable. Quizá ahora las familias ahorren con otros refrescos y les digan lo que me decía mi madre o mi abuela: "Pero si son lo mismo". Incluso yo lo habré dicho alguna vez. Me sueno viejuno escribiendo esto pero bueno, ¿dónde quiero ir a parar? Pues que no habría que dar nada por sentado en el futuro y el sistema cambia o bueno, en cualquier caso, tampoco es tan inamovible. Coca Cola solo tiene 125 años, la mayoría de periódicos que leo no llegan a esa edad. Diario Sur, de Málaga, el que robé creo que en portada pone que fue fundado en el 37 o, ¿era el 31? Podría mirarlo pero da igual, lo que quiero decir, es que el modelo informativo va cambiando y los productos informativos también. El País de este fin de semana tenía páginas maquetadas que parecían del siglo XIX, en serio. Una cosa acojonante. Y es un periódico mucho más joven que la mayoría de cabeceras de Vocento, entre las que está Sur o Ideal, de Granada, que hace no mucho cumplió 75 palotes. Hace poco estuvo ojeando hemeroteca. Busqué periódicos antiguos de mi ciudad: el Patria, El Defensor de Granada.... Vi portadas modernas de finales de los 70, de periódicos que no estaban tan antiguos en cuanto a maquetación. La página de la que habló de El País era mucho más viejuna. una cosa exagerada, vamos. La buscaré y diré el número de página. Por no dejar ese dato en el aire. En fin, los periódicos están hechos para no leerlos, o para leerlos rápido, está claro pero los que escriben en ellos deberían recordar que los guardan para siempre en las hemerotecas y ser a la vez, didácticos pero amenos, sagaces pero directos, con contenido y sin florituras, con fondo pero sin mensaje. No sé. Tampoco soy nadie para dar consejos pero le temo a eso, le temo a los periodistas que usan el verbo "llenar" al referirse a su propio trabajo o aún peor, "rellenar". No radica en los formatos. No es tema de diseñadores, es un planteamiento personal a la hora de enfocar tu trabajo o eso creo yo. En fin, ya está bien. por ejemplo yo soy consciente que las entradas de mi blog son dificiles de leer o aburridas o erráticas o divagadoras y bueno, quiero que sea así, me lo propongo en cierto modo. No quiero dar titulares, ni escribir noticias, sino hacer reflexiones, contar cosas, no sé, a mi ritmo, a mi rollo. Pero bueno, también mi careto en la esquina dificulta la lectura y estoy pensado en poner otra cosa o una foto de algo que no tenga que ver conmigo, no sé. Pero es mi blog y es un blog personal y pongo lo que quiero y si la foto está bien ahí, pues bien está. No sé. Demasiados no sés, ese es el peligro de tanta divagación y perder la atención de los lectores que me trae Google. Bueno, da igual, mi propósito es lanzar mis ideas a tiempo real y ya está. Ideas estúpidas muchas veces pero siempre con el aliciente del tiempo real, que le da entidad, la efímera entidad que deben tener los pensamientos o ideas por definición, ¿no? Lo que quiero decir es que igual las entradas de mi blog también están hechas para no ser leídas, como los periódicos de hoy. Fin. 

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