jueves, 9 de junio de 2016

Sin orden ni concierto (II)

Apuntillos a vuelapluma, sin seguir hilo ni conducción ninguna

.- El compromiso y sus motivos
O estás o no estás. O quieres o no quieres.
No hay más. Da igual lo que sea: una persona, una causa, una asociación, lo que sea. En una pareja es de un modo y en el activismo, es de otro. No importa del todo la razón por la que ocurre, no es lo defintivo un motivo sino un compromiso. Dudo hasta donde los compromiso se establecen de forma aleatoria o por los motivos correctos. Por miedo. Por reacción. Por vete a saber qué.
Pero quiéreme aunque sea mal... Es decir, compromiso con salvar a las ballenas aunque no sepas ni nadar, ¿no?
Es otro debate pero me interesa. O sea, el change.org o las otras plataformas para movilizar firmas, cómo afectan al compromiso en el siglo XXI...¿Lo banalizan? ¿Lo potencian?
No lo tengo claro, sinceramente.
Volveremos a ello.

- Quejas y jactancias
Los que se quejan y los que se jactan son los mismos.... Solo cambia como les pille el día.
es tono cargante siempre.
Presuman o maldigan, porque viene a ser lo mismo. Son los mismos y es lo mismo. Te quejas o te recreas. Las dos cosas las veo de infinito mal gusto. Joder, la humildad es algo que no defiendo nunca porque más de dos tercios de las veces, es una careta. Humildad falsa, eso es lo peor. Una estratagema cutrona como otra. Y las quejas, pues... Por más que esten justificadas en muchos casos, deben de estar dirigidas en la dirección correcta y que sean expuestas, disfrutar de esa queja cotidiana, de la desgracia ajena, del que cuenta la multa o la jugada que le ha hecho un cliente o n proveedor, el chisme, ese rollo...
Estamos enganchados a esa mierda de las vidas de gente que nos importa una mierda... Es un voyeurismo tonto de la desdicha ajena, de conocidos... De conocidos lejanos. Y eso sí que creo que frivoliza el sufrimiento, su sobrexposición. Lo presumo. Es todo lo que veo prudente presumir.
Prudencia en las presunciones de todo tipo.... Empecemos por ahí.
Y tolerancia cero con la queja.
En general: con toda queja, tolerancia cero. Sin excepciones. Sin excusas.
No quiero quejas. Queja no. Nunca y jactancia, a poder ser, poca o nula.
Empecemos ahí.

- Haz cosas
Lo uso como forma de despedida.
En lugar de ciao. O de adiós. O hasta luego. O lo que sea.
Haz cosas.
Hacer más que pensar, en general. Como máxima de vida. Y así, más vida hecha que pensada, planeada, prevista o planificada...
Haz.
Haz y ya.


- Votad que algo queda
que si votáis para que un grupo toque en un festival, pues haced el esfuerzo también en las elecciones y no me digáis yo es que no voto porque no creo en el sistema
el sistema será lo que sea, pero tú eres tú
Es un timo, ok. la ley D´Hondt, vale, si estamos de acuerdo.... pero hay opciones: izquierda anticapitalista, los verdes, Pacma... Que me parece todo un fenómeno electoral sin precedentes al que se le dedica poco tiempo y muy poca atención en los medios, lo de Pacma, digo... A los que he votado en otras ocasiones.
Algo queda. Algo haces. Algo dices. No sé: vota.
Me jode que en mi generación siempre hemos sido muy tolerantes con la abstención.
A mí de jovencito me parecía una chorrada eso de que el voto fuera secreto. ¿Secreto? ¿Por qué? ¿Por qué no se puede hablar de ello? Crecí en ese ambiente. de no sacar esos temas... No tengo claro el por qué. Y siempre fue como aburrido hablar de política. En este blog lo he puesto mil veces: la política me aburre soberanamente. Me parece un burdel. Me parece una indecencia continua. Me parece que hay que tener dos estómagos como mínimo. Y todo eso. Pero joder, sí, es importante.
Es importante votar.
Política es todo, desde el peinado. No pienses que no te metes en política porque estás calvo. Es todo. Vivimos déficits más importantes que los que impone Europa. Déficit de escrúpulos. De ética. Una carencia grave de responsabilidad ciudadana que quizá comience en el voto, en la urna.
Vota, coño. Para quejarte luego, por lo menos.

- El cariño verdadero ni se compra ni se vende  

Lo canta Manolo y es una verdad como un templo, que el cariño se abre paso como el agua y si es puro y nace como los torrentes y no tiene sentido ser un zahorí del amor buscando aguas subterráneas en corazones que son cuevas por las que no se puede transitar. Hace un año me estaba pasando eso. De repente estoy feliz y es fácil y es loco y es una locura de horarios y se nos pasa el tiempo volando y es todo sencillo o lo parece, eso es lo que siento. Ni se compra. Ni se vende. Si se disimula, a mí desde luego no me sale.
Joder, es que es más fácil que todo eso.
Y lo pienso también como una forma de enfocarlo cuando no esté. No te rayes. Si aparece, aparece... Y nada puedes hacer. Ni comprarlo, ni venderlo. Esa afinidad. Ese magnetismo. No son cosas que estén a la venta. Se dan. Nacen. Aparecen. Y es sorprendente que aparezcan por sorpresa. Cuando menos los esperas, como dicen cursimente en las películas. Me duran dos suspiros estas cosas, pero son verdaderas o así las vivo yo, como una telenovela.
O va o no va.
Y es una cosa muy del momento. Que un mes no va y al siguiente, ya carbura. Por lo que sea. El tiempo. La sed. La soledad. Su soledad es mi aliada, decía yo de una antigua amiga más antigua que amiga. Y siempre pensé en meterlo en una canción. Ya volverá a llamar, su soledad es mi aliada.
No se compra ni se vende la soledad.
Ni el cariño verdadero.
Ni que te surga un amor poco razonable. Que no te viene del todo bien. Que sorprende. Que descoloca. Que no fácil de explicar. Que te cambia por completo los ciclos. Que te replanteas todo. Y te sientes bien. Te hace feliz.
No se puede comprar.
NO sé si feliz, pero por lo menos, estás contento.


- Prefiero estar contento que ser felizQuizá sea conformismo.
Contento estás por pequeñas sonrisas del destino, por los buenos augurios, cuando te dan noticias positivas, cuando te llaman para quedar porque tienen ganas de verte y quedas y tenéis cosas que contar, buenas cosas que contar. Y te pides la segunda ronda y te pones más contento. Y charlas más. El caso es contar cosas y estar contento con el final que crees que tendrán las historias. Que te hace infeliz luego porque no es nunca el que esperas y siempre es peor.
Pero oye, estuviste contento.
Quizá sea conformismo: Contento pero jodido. O al revés.
Nunca se sabe muy bien dónde se acabará el camino. Pero es un poco tonto esa aspiración de ser feliz como si el camino no fuera a tener un final, si no existieran las gargantas cortadas, los barrancos y saltos de agua o simplemente la vereda que se difumina hasta ser follaje cerrado. Yo me contento con menos. Con un paseo amable por la ribera y poco más. El camino es corto. El camino se acaba. A todos nos cansa el río. Una vez, dos veces...Ya nos sabemos el camino. Emociona menos volver. Hay menos de lo que hablar. Casi nada en común. Y eres infeliz entonces. Tremendamente.
No compensa.
En fin, no lo tengo elaborado del todo el aserto pero diría que mejor contento siempre que feliz al final. Pero no lo tengo del todo claro, la verdad.


- Orquesta asilo
Es una idea recurrente la de hacer una gira por asilos o hospitales o clínicas de viejitos... Algo en plan terapéutico, más para nosotros que para ellos y tocar en un par de sitios, así en plan como actividades de esparcimiento... Y buscando, buscando... He descubierto un par de iniciativas con las que ya me he puesto en contacto con, a decir verdad, pobres resultados. Sigo en la brecha, en todo caso.
La idea de la gira o el nombre del tour que se me ocurrió fue: El último concierto de nuestra vida. Pero es cierto que suena un poco triste y siniestro. La idea era hacerlo en acústico. Quizá con cuerdas. Eso se planteó. Hubiera sido toda una aventura. Claro que ante semejante oportunidad pues el repertorio propio se queda muy tristecillo y se me ocurrió buscar canciones antiguas. Coplas. Cosas populares. El camino verde que va a la ermita. Ese rollo. Los hits de los cincuenta o de antes. Antonio Machín era la ostia. Una letras que te mueres. Y analizas como la música va siempre por delante que las personas o la política o lo que sea. Por la dictadura, como se coló el son cubano. Es un tema. Es las letras. Lo que decía. A mí, y con un par de escuchas simplemente, me pareció de lo más interesante. Pero vamos, que a lo que iba, lo que lo partiría sería adaptar esas canciones, algunas están muy viejas. Y otras ya no son conocidas y ofrecerselas, por última vez aunque quizá no sea de buen gusto lo de especificar eso, a los viejitos de ochenta o noventa años. Recordar un estribillo de juventud, un sentimiento de antaño, ¿acaso no es lo que todos queremos?
Ahora que no tengo banda estoy valorando todas las alternativas.
El primer disco lo grabamos con una formación típica: dos guitarras, bajo, batería, y después, teclados y algún refuerzo aquí o allá. O algún guiño.
El segundo, lo contrario.
Guitarra, voz, batería, y después. las colaboraciones. Y en acústico.
El disco eléctrico lo presentamos en acústico y este que es acústico... pues, no sé lo que voy a hacer.... Todo pinta que va a ser con banda.
Es tedioso lo de rearmar el grupo.
La gente se va por motivos laborales, que no es por mí jaja o eso dicen... No a ver. Es trabajo. Yo también me lo tomo como un trabajo pero me apetece menos lo de dar conciertos. O por lo menos conciertos que no sean verdaderamente especiales. Como con la orquesta asilo.
La opción de seguir como dúo sigue en pie.
Quizá también con set de percusión más variado.
Pero bueno, nunca se sabe.,. Presentarlo en electrico me apetece mucho también y creo que se podría sacar un sonido chulo.

- la música no es la juventud
Me molesta que se asocie la música a la juventud, o lo que es peor, a la adolescencia.
Como fenomeno comercial, desde luego. Como potenciales compradores de productos musicales prefabricados. Y el entusiasmo. Comemos del entusiasmo teen.
Que es como penoso.
Naif. Potencial económico de la ingenuidad.
Parece que se aaga el hilo musical en la madurez, que deja de interesar y se traga con lo que echen por la radio. Sea lo que sea. Padentro. Se acepta tácitamente que ya no son nuestros tiempos. Ni nuestros cantares. Que es de otros. La juventud de otros.
Me niego por concepto y porque no es real.  Y porque me hago viejo supongo... Y me gusta quejarme por todo, cada vez más.

Y ya está, seguiremos.

- Sobre el orden
El caos sigue reinando. Me ha dado por cambiarle el color, no podré vencerlo pero será un caos morado. O burdeos. O vino tinto. O fucsia. O cómo lo llamarías.
Pintar, menuda ocurrencia tuve. Os prometí que os lo enseñaría... Ahí va...






































Os prometí fotos ....

Work in progress...


- Lo de los conciertos
Lo echo intensamente de menos. Pero estoy como retenido. Vamos ensayando. Esa es la buena noticia. Algo vamos a hacer en verano, aunque no está muy claro el que.
Seguiremos informando.


PD: Os comparto la canción que escucho compulsivamente estos días...



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