Si no vuelco aquí el insomnio, no me queda otra que despertarme y desayunar en el blog, porque después se pasan las horas y ya no hago nada. Que si salir. Que si comer. Que si estoy un rato con la guitarra. Que si la televisión. Que si música. Que si todas las tareas que no hago del baño, la cocina o la ropa. Que no. Que ni me muevo. Que la inacción absoluta como camino de descubrimiento. Que si porno. Que si paso. Que si móvil. Que si teléfono. Que si nada. Que si no he comido. Que si tengo hambre. Que si como algo fuera. Que si pillo algo para beber. Que si paro en la tienda. Que si doble fila. Y así todo. En la doble fila de mi propia vida. Todo en plan rápido. Todo en plan los cuatro intermitentes puestos. Y así todos los días. Y en el blog, no parece quedar nada de interés. Me dedico a planear las próximas semanas y no hago nada. Está anotado en la agenda. Anotado en la agenda es lo más próximo a hecho, Siempre a medio terminar. Siempre a medio decir. Siempre a medio nada. Tengo una agenda que es basicamente para pintar monigotes. Y a mí mismo. Soy el monigote mayor. EL monigote más peludo. Entre lo pendiente o lo resuelto, aparecen dibujitos. Muchos dibujitos. Es para eso. Es para monigotes, yo y bichos a boli. Mucho boli. A tope de rayajos. Gastar boligrafo, me decían en mi casa de pequeño. ¡¡Deja ya de gastar los boligrafos!! Gastar tinta en nada. Como si hubiera que conservarla o los boligrafos fueran sagrados. Y asi es como puedo hacerlo, de buena mañana. Ponte con eso. Hoy escribes en el blog... Que... Que.... Nada, ponte. Esto es la tostada. Desayuna blog y hazlo. El café me lo hago en un periquete y ya. Y me pongo aquí. O entro en mí... Teclea como el que pedalea para subir una cuesta. La mañana es la pendiente. Las doce es el remanso de paz en el que pararse a releer esto. Busca algo de lo que hablar. Piensa en qué escribir. Llego aquí con unos pocos minutos libres y no tengo ni idea de lo que hacer. Puto artificio. Es todo un truco para no apartar la vista. Bla bla bla y sigue y sigue y sigue sin llegar a decir nada, solo encandenando frases y palabras como se funden los programas en televisión para que no haya pausas en la emisión. El truco no siempre funciona. Escribe. Escribe que ya es algo. Escribe ahora que puedes hacerlo. Escribe mienstras te sigan los dedos. Escribe de nada. Escribe aunque te vean no dar una a derechas. Mi proposito es siempre hacer algo divertido. No siempre se puede. Lo triste es divertido de contar a veces, desde la distancia adecuada. No siempre hay tiempo y casi nunca hay ganas. Vengo a escribir. Vale. Lo tengo claro. Pero qué.... No me pasa nada reseñable. Es una vida muy ordinaria. Aburrida hasta decir basta. Con mis apuros y mis cuitas pero todo muy de patio de vecinos de barrio muy normal. Un poco lo de siempre. Hablar de corazon o de lo que está n ebullición no siempre se puede evitar pero se intenta. Lo intento. Cierto es que ando en la edad frontera que da vértigo o a veces te da empujones o tirones como si estuviera en equilibrio en un cable invisible. Intento ahuecar las plantas para hacerme a esa incertidumbre propia de los años que tengo ahora, joder que me hago viejo, lo de todos, por eso decía de vulgar. De corrientucho. Es todo muy de provincias y poquito épico. Y me lleva a plantearme cosas un tanto grandilocuentes pero ando en cueros y de puntillas. Un día bueno. Más que suficiente. Una búsqueda de algo mejor. Encomiable. Voy perdido siempre. Pero cuando no hay nervios se vuelve medio agradable. Con la presión me pierdo. Como todos, imagino. Los propios límites. Los propios muros. Lo que uno se imagina o se impone. Sin darse cuenta. Las propias trampas que nos tendemos. A veces soy un sapo lento y con mucho eco al borde del río cantando y otras, como un rinoceronte acelerando en un aparcamiento y con esa tendencia a que me de el sol de lleno o a embestir columnas segun me apunte la luna, pues es todo un ejercicio de funambulismo mantener intactas ciertas cosas, ilusiones en su mayoría. Tendemos a romper cosas en caso de duda. Bueno, yo no tiendo ni aunque me obliguen. Se me quedan las lavadoras dentro del tambor semanas. Une co de humedad insufrible. Una cosa seria. Me vale con un rato de escritura. Me vale con un bocadillo de Nocilla que me voy a hacer ahora mismo en la sandwichera. Y voy a seguir. Determinación en seguir nunca está de más. Camino sin hacer o con el sendero ya hecho pero determinación siempre. A todo. Para todo. A tope. Para bien. A escribir de más, aunque no sea sobre nada. A masticar el sueño de anoche o lo que tengo en la cabeza dando vueltas desde siempre. Hasta que se me pierda o explote el ordenador. Seria mejor de otro modo pero es así. Estaria bien editarlo y proponerse algo más grande. O estructurado. O guiado. O con un principio y un fin. Una lista. Una puta lista. Un listado. Diez ideas de esto.... Diez consejos de lo otros.... Diez ejemplos de nosequé.... Cinco casos de nosecuantos..... O de otro modo, dialogado. Lo acabo de pensar. Algo en plan conversación. Se sentó a la mesa la autocmplacencia con la pereza y se pusieron a contarse cosas. Pues el otro día fui a la peluqueria le dice la pereza y no entré. Como una especie de cuento. Porque al final no hay historia. Es solo tripas que suenan. Un tentempie. Un alivio rápido. Pero no queda nada o casi nada. Pienso que al leerlo todo junto puede tener un sentido este caos reinante pero es muy posible que me autoengañe. Y pienso a menudo en lo de hacer entradas más chulas o con mas sentido pero no veo lo que simplemente hago. Y al final lo que permanece es lo que haces, simple o complicadamente, y me queda un vacio porque no es que esto esté muy lleno, y no me obliga a nada. Escribo con la barriga vacía o con la cabeza sin probar bocado. Son todo excusas. Pero como en un tamiz debe quedarse algo, lo contrario de los agujeros. Y tengo dos o tres cosas sobre la que me gustaría explayarme. Sobre el programa de radio. O sobre algunos grupos o discos que descubro y realmente me entusiasman. Y buscar. Cosas nuevas, en general. Voy a dar otro trago de café, siento que se agota la bateria. Mi gato me llama desde otra habitacion. Le he puesto albondigas. LLueve. Es domingo. Tengo el colchon en el suelo, el radiador a mi lado y el ordenador sobre el edredón. Un edredón de borreguillo nuevo que me regaló mi hermana este otoño. En la televisión hay una película de Cary Grant y Sofia Loren de la que no me termino de enterar. Tengo la guitarra aquí al lado, ayer casi terminé una canción. Casi. Siempre es casi. Con letra, melodía y arreglo. Cada vez lo hago de un modo más consciente. Más allá de dar solo golpes. Es dificil ser consciente. Que es un titulo de una cancioncilla penca de hace unos años que tenía por el soundcloud. Si describiese todo lo que hago, sería todo más concreto y directo. Estoy con las piernas cruzadas y los codos sobre las rodilllas, con el abrigo y el pantalón de pijama. Con ganas de este domingo de lluvia. No siempre tenemos ganas de lo que nos pasa. Ganas de lluvia si llueve. O ganas de domingo si es domingo. No es siempre así. Aunque debería serlo, porque es el único modo. La única manera. Hacerlo y ya está. Siempre no estamos cuestionando. Siempre los ojos de los otros son espejos en los que nos vemos deformados. Siempre haciendo balance o buscando motivos y razones. Siempre de vuelta al principio. Siempre con una explicación a mano o con un plan o con una idea. Trago a café y sigo. Y hay cosas que nos apetecen. A mí azucar que la he eliminado drásticamente de la dieta. Me hago mis meses sin refinada y me sientan estupendo. Es fuerte el enganche al azúcar. Con gestos como esos, un tanto banales o azarosos, contengo la mala salud galopante. La casa siempre parece caerse a cachos y veo cierta poesía en eso. Que no cogo un trapo ni para decir adiós. Me he empezado a escribir las letras en el cuaderno en el hago los garabatos y me apunto las fechas. A veces haces unas cosas y a veces haces otras y no puedes hacerlo todo. Te das cuenta más viejo. Que no hay todo. Que no hay muchas cosas. Lo mismo que no hay muchas personas. Parece un conjunto lleno de ojos. Una bandeja como de pasteles pero con pares de pupilas escrutadoras que nos hacen ser lo que otros ven. Somos lo que pensamos. Somos lo que decimos. Somos lo que pensamos y no decimos. Somos lo que decimos y no pensamos. Somos lo pesados que somos al pensar y decir pero sobre todo, somos lo que hacemos. Soy poco. Soy casi nada segun el día. Y somos, por descarte, lo que tememos. Somos el miedo que llevamos como un grilllete arrastrando. Esto es todo lo que pesa y lo que no nos deja andar o avanzar. Y eso me gustaria llevarlo a las letras con los truquitos que luego hacen que digan, pues las letras están bien. Aunque no se entienden. Siempre me dicen eso. O cosas parecidas. Vocaliza, me dicen. Y yo a mí mismo también se lo digo a mi cabeza a veces, vocaliza. Habla claro. Dime lo que quieres. Y como no habla, por eso me pongo aquí, a ver si se suelta. Voy a recargar café. Está la cocina en guerra y lo bebo en un bote de garbanzos. Conservo los botes de cristal. Por ninguna razón en particular. Y cuando no hay tazas, tiro de archivo. Eso siempre lo tengo pendiente. En pendiente con letras gigantes. PENDIENTE. Asi lo pongo en mi agenda. Y a la p de pendiente le sale un ojo y de repente, tiene una mirada y así van apareciendo los personajes, los monigotes, porque a la e le acaba creciendo un entrecejo y termina siendo una cara. Dibujo pajaros. Pajaros con cara. Que es facil. Dos ojos y un pico. Saco las alas de dos trazos y los ojos son siempre profundos y cóncavos, con otra letra tengo el pico, y las plumas de aquí o de alla... Son pajaros con cara y en reposo. A veces parecen buhos y otras, tucanes. Otras son gorriones con chepa. Gasto boligrafo con pajaros de dos trazos. Gasto el tiempo en eso. Bandadas de rayajos. Con boli azul o negro. A veces son horas y horas. Trazos gordos. Alas gordas. Contorno de ojos gordo como si llevaran gafas de pasta los pajarracos. Muchas veces me dibujo a mi mismo. La barba da juego para pintar rayas y más rayas. Y hago eso. Me tranquiliza. Aunque es una agenda. A veces he hecho lo mismo con los comics o los fanzines. Que es por echar el rato pero me gusta. Me dijo a veces. joder, pinta otro comic. Pero luego no me pongo. Los hago reusando papeles. Con los que me deja el cartero de las reuniones de la comunidad o en libros de instrucciones. Y eso tengo ganas de retomarlo. Es como el blog. O de buena mañana un dia pillo y digo, pues hoy o tiene que ser una noche que no duerma que me venza el insomnio. En la agenda lo hago sin una utilidad concreta. Para gastar tinta. Eso antes me tenia a maltraer. Ya no. Y lo uso para recordar cosas. O para tratar de olvidarlas. Y escribo muchas veces lo que tengo pendiente. Pendiente. Pendiente. Pendiente. Parece una merceria. Un puesto de bisuteria. Lo que viene a ser este blog. Y sigo. Es un mecanismo absurdo lo de aplazar lo que nos asusta o a lo que tememos. Quizá para sentir temiendo. Para mantener el dolor. Porque el miedo es lo que somos. Que nos da vidilla es lo que digo, que seguimos con eso. Que seguimos metidos. Que nos retroalimente. Es lo que viene de forma obsesiva a la cabeza. Es caldo de cultivo. Es imagen recurrente. Es la frase vacia. La muletilla. La pesadilla que vuelve. El temor visceral. De lo que tiramos cuando pensamos en algo que tememos al cerrar los ojos. Hay que ser valiente. Eso me lo digo a mi mismo mucho. A mi cabeza. Vocaliza, coño y sé valiente. Ve al grano. Con valor. Que no lo parece pero sí. Y haz lo que tienes PENDIENTE. Hazlo. Pendiente. Pendiente. Pendiente. No sé de qué pero siempre parece que estoy pendiente de algo. Luego le pongo una x a lo que está hecho con un ok o una x con un no si se ha quedado sin hacer. Cada cierto tiempo pasan cosas chungas como que se rompe una tuberia y se corta el agua o que se funde algo. Ayer el interruptor del radiador murió. Era un radiador viejo. Tengo la sospecha que gasta más que los nuevos. Tengo dos a Dios gracias. Y es, o pensaba yo, un calor mejor. Más antiguo. Y era más grande. No sé si tirará de más watios. Y bueno, pues tuve que buscarme otro a medianoche. Hace un frio terrible. Estamos a mil metros. He escrito sobre el frio aqui. El frio es una metafora cojonuda para mil cosas. La muerte. El desamor. El blog en si mismo. Este tono basureta de epitafio o de cosas importante cuando son todo mnucias. Cuando son todo minucias. Y estamos helados. El colchon en el suelo del salón es una medida desesperada. Por ses euros y media venden un saco de leña en el veinticuatro horas que tengo a cinco minutos de casa. una chimenea de emergencia para el temporal. Cuesta encenderla pero las llamas calman. Pero cuesta. Deberia poner mas chimeneas. Me gusta quemar cosas de manera simbolica. De manera literal tambien. Hay un punto de piromano en esto de escribir. Prender imagenes o recuerdos. Simplemente hacerlo. Combustionarse. Siempre es el tiempo y siempre es el hilo. In hilo tempore. Que no se o no me acuerdo qué significaba. Cuando paso la barrera del scrolling me doy por satisfecho. Es como traspasar la marca de un folio. Es como que ya he montado el bosque. Y es suficiente. Luego hay veces que me relajo y ya salen como cinco folios. Es una macha larga. Un ladrillo interminable. Es un poco la idea. Que los arboles no nos dejen ver bosques. Ser el bosque. Ser un poco de bosque. Hacer un bosque y perderse. Pero sobre todo perderse. El frio es una metáfora cojonuda y el bosque tambien. Hacerlo todos los días es lo que me gustaria. Pero no puedo amanecer con un chorizo de esta categoria a diario. Es que cansa. Se hace largo. Es pesado. Me tralla la cabeza y ya ni le digo que vocalice ni me pongo a entenderla. Se vuelve todo ruido y tintineo. Que es otro modo de búsqueda. Y me esmero en dejarlo resuelto. Sofia Loren es espia por lo que he pillado y Cary Grant está mosqueado porque no sabe si es buena o si es mala. Porque ha parecido que estaba conchabada con los villanos pero luego, no, era un truco para escapar. Cary Grant está hasta las trancas. Y las ve venir. No se qué de tratados y tal. Pero no me entero de nada de la pelicula He intentado googlear el título pero no ha habido manera. Si quito el borreguillo del radiador, el frio me abraza como si fuera un espiritu corporeo como brazos como largas vides. Y me llega a los huesos. Ya queda menos. Setenta dias de invierno. Quiza sesenta y muchos. Es nada, los dias van corriendo. Como sin direccion. Como espantados. Qué quiero hacer con mi vida, me dijo mucho a mí mismo. Vocaliza, sé valiente y qué coño quieres hacer con tu vida. Como si te quedara mucha. Como si no fuera un suspiro. Como si no cambiase todo como el viento. Como el aire. Como si tuviera certeza de algo. Con lo viejo que soy, da un poco de vergueza lo del diario de insensateces y loco propósitos. Esto de las poesias alargadas con la cotidianidad tonta y los sueñecitos o las pesadillitas o los juegos de palabras, es gastar boligrafo virtual, es gastar teclado, es gastar dedos, es gastar ganas, es gastar la mañana y no tener nada o casi nada. Voy a recargarme el café. Que tengo una cafetera llena y flamante. He estado un par de semanas sin cafè. A modo de limpieza. Como lo de la azucar refinada. Lo mismo. Me quito un tiempo. Dejo de comprarlo en el super. Lo voy aplazando. Lo dejo pendiente. PENDIENTE. Y eso que me quito. Eso que te llevas. eso que me queda. Es parte de una letra. Una enumeración, Hay letras que son enumeraciones. Es un clásico. Podía hacer una lista. Trucos para hacer letras de mierda. Consejos de mierda para hacer letras de mierda para tus canciones de mierda con tu grupo de mierda. Tiene gancho aunque parece una mierda. He rellenado cafe. Tengo el power again. El bote de garbanzos equivale a media pinta, creo. A Stanley Donen production, ha salido en la pantalla con la pelicula de Loren y tal. Se ha acabado de golpe. El otro día me tragué Los tres días del condor, tambien de Stanley Donen creo. Me sorprende estas casualidades. Hace dos domingos vi tres seguidas, en distintas cadenas, del mismo guinoista. Qué casualidad. El de Sonrisas y lagrimas. No recuerdo el nombre. Pero al verlo tres veces en los titulos de crédito de tres pelis al azar, tres pelis de domingo al azar, pues me quedé flasheado. No hablo de cine en el blog. Tampoco es que esté muy en eso. Ni de series, podría dar la vara con eso. Pero no. Me he terminado la temporada última de Black Mirror. Muy guapa pero pelín floja. Siempre hay dos o tres episodios que claramente flojean. Pero bueno, a quién le importa eso. El que la vea tendrá su opinión y el que no, ni le suena de qué hablamos. Las series son un poco timo. Si es buena, más grande es el timo. Eso opino. Pero vaya. No es que siga ninguna o casi ninguna. Estaría bien escribir sobre eso. Series. Películas. Ficción. Todo lo es. Esta semana he ido dos veces al cine. Hacia años que no iba al cine. Años. Y de repente, dos veces. En la misma semana. Y esto es a lo que me refiero con lo de diario de adolescente. Escribir sobre lo que has hecho, lo que has visto, lo que leido... Es un poco como lo que me pasa siempre. Años sin ir y dos veces en una semana. Un anuncio con musica de los Ramones. I dont anna grow up. Me encanta esa cancion. Y deberia poner otra pelicula para ignorarla. Una tumba al amanecer, con Heston. Perfecta... A veces son las voces de los dobladores clásicos lo que realmente me abstrae. O eso creo. Y eso que te llevas. Eso que te quitas. Las peliculas. Las palomitas. Eso que te quitas. Los restaurantes. Salir de cita. Eso que te quitas. Las moviditas. Las escenitas. Eso que te quitas. Las enumeraciones suelen funcionar con las letras. Sería como una enumeración doble. Eso que te quitas. Eso que te llevas. Las movidas. Las peleas. Eso que te quitas. Las salidas. Las excusitas.... En ese plan... Eso que te llevas, eso que te quitas. Como coletilla en el puente. Como saldando cada párrafo. Con uno. Y con lo otro. Como a dos bandas. Un rollo así. No sé si funcionaria. Eso que....
Me estoy esmerando en lo de escribir las letras. Lo intento. Persisto. Es lo mejor que puedo decir. Persisto. Ya me vale. Con la cantidad de mierdas que escribo aqui, como para no sentarme a escribir las letras. Lo evito. Por pesadez. Por monolítico. Por ser algo inmóvil. Sin vida. Aunque es necesario, estoy de acuerdo, tarde o temprando pero es de ese acto mismo de escritura del que desconfio. De desnaturalizarlo. Que no sea fácil. Que no sea inmediato. Desconfio de la composición. Lo que realmente funciona sale solo. No me creo lo retorcido. Huyo de lo artificial. Del engole. Del rollo super de oirse a uno mismo. De recrear lo que sientes. De repensar lo que han sentido. De racionalizarlo. De darse bombo. De darse boato. De cocinarlo de más. De que quede pasado. Lo prefiero crudo. Lo prefiero recién cogido del árbol. Lo prefiero que caiga maduro. Es el camino largo. Es un puto coñazo, estoy de acuerdo. A veces pienso que debería borrarlo todo. Un día lo haré. que coño. EL gusto de borrarlo todo. El gusto de desaparecer. Y parece que no pero condiciona el papel. O condiciona la pantalla. Condiciona el fondo blanco. Es mejor solo pensarlo. Repetirlo en la mente hasta que cuaje. Y si lo hace asi, por fuerza tiene que ser mejor que lo que sale escrito. De aprenderlo sin escribir y no parar hasta que salga de corrido y se quede en la memoria. De en plan me siento y lo escribo, nunca es igual. No es como el blog. Se parece a tirar un puñal, lanzar una espada, tensar un arco, es una tensión... Son pocas palabras. Si tengo algo dentro, lo saco a fuerzas de parrafos y la cancion es para gritarla. Con algo para contar, pues aqui tengo desierto de sobra. Me siento y lo escribo. Lo que funciona con el blog, no es igual para cantar. Ponte y hazlo, hagas lo que hagas. No lo juzgues porque lo borrarás. No te cuestionas. No lo leas o vomitas. Ponlo y punto. Dale y ya. Ponte a ti mismo en ese punto y ya. Ponte a ello, a lo pendiente de siempre. a lo PENDIENTE en mayusculas, a las pendencias y a lo penitente, a las penitencias, a las imperancias, a las impotencias, a las imperiosas necesidades, pintalo y gasta. Gasta boli. Gastate tu. Gasta tiempo. Gasta tu actitud de mierda. Gasta todo lo que tengas y vuelcalo en algo que merezca la pena. Acaba con todo lo pendiente y manda a la mierda ese nervio tonto o la ansiedad de espera. Da un paso al frente y pégale una patada al abismo siendo tú y ya está. Qué otra cosa se puede hacer. Y darlo por concluido. No hay otra. Hasta aquí hemos llegado.
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domingo, 14 de enero de 2018
jueves, 14 de diciembre de 2017
las bufandas están hechas para perderse
llevo unos días sin escribir y es que no tengo vida que es lo que siempre digo antes de empezara no decir nada, y se me ocurren cosas que es lo peor, no tengo el momento de sentarme al tecleo, eso es cierto pero es que todo me cuesta horrores, hacerme la cena mismamente, o salir al jardín o tender la lavadora, la pongo dos veces porque se queda dentro, un clásico y luego huelen a poza las camisas tengo eso como poco de ejemplo del caos doméstico, que lo uso de segunda excusa o mas bien uso el tiempo de ponerme a fregar platos y lo cambio por ponerme a fregar blog, que está también con olor a cerrado y hecho un trapo, pero es lo que hay y prefiero poner comas a puntos, y si no queda otra, pues que sean seguidos o suspensivos, pero mejor comas y eso me digo mejor que comas y antes de ponerme a escribir pues me hago la cena, lo que sea, huevo frito muchas veces, su trocillo de longaniza, su tomate cortado en tres tozos y comas siempre mejor, comas lo que comas, come y pon comas que no es un punto, que te para, que no te queda mas remedio que parar y eso es fisica y ley y tal pero parar es chungo, mejor no hacerlo si no es obligatorio, pero en ese caso, de punto obligatorio, pues juntarlos y asi con todo, en un punto y coma, comas siempre para explicar con más detalle y dejar las erratas que eso siempre le quita un poco de todo lo quitable y comas, muchas comas y una cena rica y una digestion que no sea muy pesada que es lo que pasa con los chorizos que meto aqui y los que me meto en el pan, y habia pensado algo mas ligero, mas directo, mas liviano, mas sencillo de leer y de escribir y habia pensado en usar una forma epistolar, dirigirme a mí mismo cartas al otro yo o más bien a mi ego, cartas al cabron de mi ego, Querido ego, que es lo primero que se ha ocurrido, Querido Ego, te escribo para decirte.... Ahi me quedé. No sabria muy bien que decirle pero la letra la he imaginado en tono de queja, de reproches, de lo que me jode o lo que me complica la vida, de mi puto ego y como malmete aqui tambien, en lo que pienso o en lo que escribo y presumiendo lo que me podrá achacar a mí, la respuesta del ego, su propia argumentanción, quién sabe si manteniendo un poco de diálogo que pasa a veces en la carta que se habla de párrafo a párrafo como si se escribiese a cuatro manos, como si estuviera alguien en le espejo y esto viene a ser lo mismo, pero que no se manda a nadie y tampoco tiene un fin, o sí que es el tema y todo viene a ser lo mismo aunque lo del ego es muy grande, sería más facil pormenorizar, una carta a mi miedo, una carta a mi de pequeño, una carta a mis compañeros de colegio, creo que es importante meter el factor tiempo, en lo que escribo trato de hacer esos juegos temporales, trato de buscarle un vuelo a las dos o tres ideas que me riman que no es que me pongan con la libreta pero tengo un par de hojas reservadas en la agenda, tengo una maldicion en el cerebro con una frase para la que no encuentro continuacion y eso me tiene malo
Una carta a lo que he perdido, eso parece que va bien
Lo que me tiene peor es que he perdido una bufanda que me hizo mi madre
He perdido una bufanda regalo de mi madre, ojo
Hecha a mano, tejida por ella
Es drama
Que ademas era muy bonita, con franja naranja y de color azul marino, y no, no la encuentro, llevo cinco días buscando y jodido, porque el verdadero drama es no dar por concluida la busqueda, y no querer hacerlo, además de las lagunas que me joden infinito, no recuerdo qué pudo pasar y por dónde pasé y me he esforzado, he tratado de recomponer posibles escenarios de pérdida y con las fotos del movil a falta de memoria fotográfica y salgo con ella en una foto del martes pero poco más saqué en claro o en conversaciones por ver dónde fuimos o pasando por bares en los que estuve o sitios que visité y nada, no está, me he sentido un poco ridiculo preguntando a los camareros y me he desesperado claramente en casa revolviendo ropa y armarios y no aparece y me tiene muy jodido el tema, por el componente sentimental, claro, es como inimitable aunque en cierto modo, todas las prendas lo son una vez que las hacemos nuestras pero de esta bufanda es que no habia réplica ni molde, erá única, como una persona a la que se quiere, un amor único y me encantaba, me quedaba bien, que es solo lana, un trozo de lana, ya, lo sé, que no tiene mucha importancia y que es una nada que no tiene solución además de importancia, es más, que es así, que pasa, que las bufandas estan hechas para perderse y pasa con todas, como los calcetines que se quedan viudos, hay prendas volátiles por el motivo que sea, la bufandas son volátiles lo mismo que los pañuelos, los fulares, las pashimas o como se escriba, se pierden porque todas los accesorios de cuello son pasajeros, son como ráfagas de aire pero al reves, como nubes de calor y no se conservan, se escapan, se libran, se dejan entre los cojines, se olvidan en los ganchos de debajo de las barras, se quedan en la silla de al lado debajo de la mesa y no lo devuelven los camareros, y eso hay que decirlo, no vuelven, no ayudan, las pequeñas cosas no vuelven aunque vuelas y vas al sitio y preguntas aunque vuelvas y rehagas la ruta, no das con ello, porque son como mini trofeos y gustan y se los quedan, o eso pienso ahora que estoy tope emparanoiao, que no es tan importante, lo sé, ya, ya, que sé, que es solo una bufanda, en realidad era un cuello, era cerrado, como un circulo de lana, de doble capa y el doble de ancho, era azul marina con franjas beis y naranja, y muy útil, era caliente, era un aliado contra este invierno seco y hablo en pasado porque ya he perdido la esperanza y hoy ya me han dicho: dala por perdida y ha sido como.... Pues sí, debería hacerlo. Lo contrario. Preferiria hacerlo y he pensado que era un titulo cojonudo de cancion, dalo por perdido. Me ha molado y le he dado un par de vueltas: Dalo por perdido, date por vencido, dale tu cariño a alguien vivo, dalo por perdido dalo por bien invertido, dalo por bueno todo este mal sueño (rima floja) es asi, me va saliendo un hilo de palabras y de repente salta el boton rojo, de eh, eso es flojo, eso es un mojon, eso está mas visto y es como la luz de grabando de los estudios, una señal de aviso, una luz de freno y paro, se seca el manantial y piensas, lo de antes tampoco era para tanto, no era buen comienzo y asi vas hacia atras y nada parece que merezca la pena, ni vacio ni lleno es que no tengo vaso y sale ese sentimiento trágico, esa desesperanza que se vuelve cotidiana de un segundo para otro, se seca todo el valle, esto es una retroalimetación del drama perfecta, va a mas y va a mas y oye, se te pierde una bufanda y es como el fin, de hecho he pensado ponerlo en facebook como cuando se pierde un perro o un gato, porque las bufandas a su manera están vivas, al menos las que te tejen las madres o cualquiera que te quiere, que no están hechas en cadena en un taller de costura de la India o de Bangladesh o que son especiales, o simplemente que son bonitas, o creo que hay que aceptar las cosas, dar por perdido el tiempo que hecho aqui, dar por perdidos todos los comienzos de letra, dar por perdido el tarareo que cojea, perder un poco la noción de utilidad y simplemente hacerlo, puede parecer frivolo pero es que era muy bonita en serio muy bonita, lo digo en serio y es triste porque aparte de tejerla mi madre, me gustaba por bonito porque tengo otro cuello de lana, color gris con una raya azul y otra roja, que es tambien obra de mi progenitora pero es mas feo, más largo, hay una moda en lo de las bufandas de la que era totalmente ajeno, de hecho hay nombres y detalles de los que no dispongo, y algunos parecen mantitas que cubren los hombros, pero la azul, beis y naranja tenia el tamaño perfecto para darle dos vueltas al cuello, tengo un abrigo marron que lo veo muy feo pero es muy calentito en invierno y lo suelo llevar siempre puesto, como un neopreno y es feo, me gustaba con la bufanda que lo completaba, le daba la alegria que le faltaba y era bonito, sencillo, pero elegante o eso pensaba yo y no he perdido la esperanza de que en el caos de casa, del cuarto de la lavadora, en mi coche que es un ecosistema propio o dentro de algo, una bolsa o un estuche pues aparezca y se me quite esta pena tonta, hemos hablado de perder ropa, ropa de accesorio, de este tipo, en taxis o en armarios de hoteles, en barras de bar o en mesas de cafeterias y volver y llamar y hablar con el camarero y hablar con la limpiadora y que no aparezca, quiza no sea tan importante, es solo ropa, que más da, que estaba hecha a mano y por mi madre, eso sí, madre no hay más que una y bufandas me ha hecho varias, y de hecho, se ha ofrecido a hacerme otra igual
Gracias Mama desde aqui, te quiero mucho
Pero no es esa la cuestion. Es el caos. Es perderlo. Es el coraje de no saber donde. Que paso. Cuando fue. Con dificultad he recordado lo que hice la semana pasada. Por donde pasé. A donde fui. Me ha costado. NO es que haga mucho. Pero me ha costado acordarme. Acaba depensar que no he ido a preguntar a una cafeteria en la que suelo desayunar. Es un poco loco ir preguntando por una bufanda. Como si fuera un ser vivo. Un perrito perdido. Suena frivolo pero es que era muy bonita. Espero que conserve el patrón. Si conservase el patrón. No se si se hacen con patron las bufandas. Por otro lado es tonto sentir apego por objetos. Por mucho que te los regalen tus seres queridos. El uso implica riesgos. Os los guardas en un cajón o los pierdes. Las bufandas están hechas para perderse. Los paraguas estan hechos para perderse. Hay objetos que quieren ser libres. Que huyen de sus dueños. Que se emancipan. En un perchero del que no son recogidos nunca o lanzandose al suelo de un bar lleno de cáscaras y servilletas y alguien los pisa o les da una patada y no vuelven jamas. Deberia aceptar eso. Deberia aceptar un millon de cosas. Aceptar lo que es. Lo que no es. Aceptar lo que pasa y lo que no. A veces aceptar suena a derrota. Aceptas. Es que pierdes. Es como rendirse. A eso suena. Eso parece. Otras veces aceptar es aprender. Saber algo. Darte cuenta. Caer en ello. A lo mejor aprender y perder es mas parecido de lo que parece. Como conceptos. Como partes de un todo. Como momentos de un proceso. Como varios pasos. Un poco lejanos quizá. Pero parte del mismo camino. Algo parecido. Dos hitos. Perder. Aprender. A perder. A prender. A perder la ignorancia por lo pronto. A prender alguna certeza. Es parecido. A perder bufandas que te haya hecho tu madre. A perder lo importante. Perder lo de valor sentimental. Perder lo que tiene valor solo para ti. Venga. Es casi mejor decir no. No me hagas bufandas que las voy a perder. Yo lo digo a veces. A mi no me lo des nada que lo voy a perder. No me des las llaves. NO me des el dinero del bote. Pues eso. No hace mucho perdí veinte euros y aun no lo he aceptado. Aceptar la perdida. Que suena asi como si nada. Aceptar la perdida. Darlo por perdido. Me parece poetico eso. Cuando dices, pues ya. El pues ya de todo. El pues ya del amor. El pues ya del dolor. El pues ya de tu empeño. El pues ya de todo. Porque es como la clave de todo. Aceptarlo. El trato de los demas. Los tratos con los demas. Lo que va implicito en ellos. Aceptar lo que se da por hecho o dicho. Aceptar incluso lo que no oyes o no ves o lo que no puedes tocar. Aceptar lo que crees. Aceptar lo que quieres hacer... Aceptar como pase de entrada. Aceptar como paso de aprendizaje. Aceptar como animal de compañia. Y asi con todo: la injusticia, la mentira, la cagada... El momento de aceptar la derrota. El momento de parar. El momento de aprender la derrota. Dar por perdido un pañuelo o lo que sea. Dar el brazo a torcer. Dar el cuerpo entero ya torcido. Darle la razón. Darte por vencido. Yo veo potencial de letra en lo dar y darse y darlo... En eso de dar. Hoy pase por un mural en la carretera que ponia: Solo tienes lo que diste
En la carretera que va a Pinos Puente, bueno no es mural son solo letras
"Solo tienes lo que diste"
Tendrás poco, pensé yo y no es textual pero mas o menos, va por ahi la proxima vez que pase por ahi le hare una foto y la pondre aqui, es como la pared de un instituto o un colegio o algo asi, y está en la misma travesia, y pensé que por eso todos sienten que tienen poco, porque dan poco
Lo que diste. Pues no di con ella.Llevo tres dias con la bufanda. Con la puta bufandita. La eche de menos porque era util. Por las mañanas, me hielo. Y tengo otras. Pero son menos potentes y mas feas. Tambien de mi madre que la quiero igual sea mas bonita o menos la bufanda o el cuello. Pero a esa le tenia un particular afecto. Me quedaba genial. La sacaba por las mañanas y a mediodia me asfixiaba. Era la cronica de una perdida anunciada. Deberia limitarme a aceptarlo. Y con mil cosas. Nos deberiamos limitar a aceptar cosas. Aceptar la maldad. Aceptar la incompetencia. Aceptar el egoismo. Aceptar la guerra. Aceptar los conflictos de intereses. Aceptar que se perderán cosas. Aceptar los contratiempos que te acontecen. Aceptar las pequeñas desgracias. Aceptar el final de la utopía o el punto de las quimeras, no el seguido o los suspensivos, sino el final. Aceptar eso, que es dificil. los finales. Aceptar el no. Aceptar el segundo no. Aceptar el tercero y los siguientes que ya escuecen menos. Aceptar que la toalla ya esta en el suelo. Aceptar que tú tambien estas por los suelos. Aceptar que la bufanda probablemente también acabara por los suelos.Aceptar que las cosas se pierden. Aceptar que no eres capaz de recuperarlo todo. Aceptar que no se puede siempre. Que no es siempre posible. Aceptar la rendición. NO seguir. No persistir. NO perseverar. Aceptar lo que es importante y lo que no. Aceptar que en la casa se puede o se podría perder cualquier cosa. Aceptar el caos. La he buscado en el caos. Por toda la casa. En el coche. Entre los asientos. En el maletero. Bajo el copiloto. En todas partes. En el garage. En el patio. En casa de mis padres. En los bares habituales. He ido al local de ensayo. He ido al bar donde cenamos la noche que creo que fue la última. La última noche de vida de la bufanda. Ains.
Y ha sido una tortuosa búsqueda... He ido a todos los posibles escenarios y me he sentido un poco idiota porque es solo una bufanda. Un cuello, en realidad. Da igual como se llame. Es un cuello. Pero llamemosle bufanda. El caso es que deberia darla por perdida. Lo perdido.Hablemos de todo lo que hemos perdido. Una lista larga. Deberia aceptar que se pierden las cosas. Deberia aceptar que soy un desastre. Deberia aceptar que vamos a morir. Y deberia aceptar que el amor se acaba. Deberia buscar y aceptar lo que encuentre. Consiste en eso. Aceptar lo que nos pasa y disfrutarlo. Aceptar y bailar. Aceptar que pasan jugarretas, desgracias y tonterias. Aceptar la importancia quetiene cada cosa. Aceptar, lo primero, que las bufandas viven poco pero tienen vida propia. Aceptar que las bufandas están hechas para perderse. Aceptar que estamos hechos para perdernos. Aceptar lo que nos pase. Aceptar el camino. Aceptar la derrota y aceptar las pasajeras victorias. Aceptar el mal sabor de boca. Aceptar un cigarro cuando nos lo ofrezcan y lo mismo un trago. Aceptar a los que nos rodean, con sus pasiones o sus rarezas, con sus neuras y sus verdades, con sus prisas y pesos. Que es lo que hay. Aceptar la injusticia y decir: Es que es lo que hay. Aceptar que no haya. Aceptar lo que no podemos cambiar. Aceptar lo que perdemos. Aceptar las cosas que vamos a perder. Aceptar la pérdida. Aceptar la escasa esperanza de vida de accesorios y complementos. Que las perdemos y no importa. Que las cosas son cosas. Aceptar la materia. Que quieren ser libres. Cosas que quieren ser libres. Aceptar la libertad. Aceptar el camino de cada uno. Aceptar la naturaleza de cada cosa. Aceptar el fracaso. Aceptar el camino. Aceptar las bufandas. Aceptar los regalos de mi madre. Aceptar los regalos que te hacen con cariño. Que están hechas precisamente para eso, para que se nos pierdan. Y no nos olvidemos de ellos.
Solo tendrás lo que pierdas
Puede que solo tengas lo que diste pero desde luego que solo recuerdas lo que pierdes
Lo perdido
Los perdidos
Y por desgracia seguiré buscando y por supuesto, si aparece habrá foto y lo contaré aquí, tendreis que aceptarlo cuanto antes
Una carta a lo que he perdido, eso parece que va bien
Lo que me tiene peor es que he perdido una bufanda que me hizo mi madre
He perdido una bufanda regalo de mi madre, ojo
Hecha a mano, tejida por ella
Es drama
Que ademas era muy bonita, con franja naranja y de color azul marino, y no, no la encuentro, llevo cinco días buscando y jodido, porque el verdadero drama es no dar por concluida la busqueda, y no querer hacerlo, además de las lagunas que me joden infinito, no recuerdo qué pudo pasar y por dónde pasé y me he esforzado, he tratado de recomponer posibles escenarios de pérdida y con las fotos del movil a falta de memoria fotográfica y salgo con ella en una foto del martes pero poco más saqué en claro o en conversaciones por ver dónde fuimos o pasando por bares en los que estuve o sitios que visité y nada, no está, me he sentido un poco ridiculo preguntando a los camareros y me he desesperado claramente en casa revolviendo ropa y armarios y no aparece y me tiene muy jodido el tema, por el componente sentimental, claro, es como inimitable aunque en cierto modo, todas las prendas lo son una vez que las hacemos nuestras pero de esta bufanda es que no habia réplica ni molde, erá única, como una persona a la que se quiere, un amor único y me encantaba, me quedaba bien, que es solo lana, un trozo de lana, ya, lo sé, que no tiene mucha importancia y que es una nada que no tiene solución además de importancia, es más, que es así, que pasa, que las bufandas estan hechas para perderse y pasa con todas, como los calcetines que se quedan viudos, hay prendas volátiles por el motivo que sea, la bufandas son volátiles lo mismo que los pañuelos, los fulares, las pashimas o como se escriba, se pierden porque todas los accesorios de cuello son pasajeros, son como ráfagas de aire pero al reves, como nubes de calor y no se conservan, se escapan, se libran, se dejan entre los cojines, se olvidan en los ganchos de debajo de las barras, se quedan en la silla de al lado debajo de la mesa y no lo devuelven los camareros, y eso hay que decirlo, no vuelven, no ayudan, las pequeñas cosas no vuelven aunque vuelas y vas al sitio y preguntas aunque vuelvas y rehagas la ruta, no das con ello, porque son como mini trofeos y gustan y se los quedan, o eso pienso ahora que estoy tope emparanoiao, que no es tan importante, lo sé, ya, ya, que sé, que es solo una bufanda, en realidad era un cuello, era cerrado, como un circulo de lana, de doble capa y el doble de ancho, era azul marina con franjas beis y naranja, y muy útil, era caliente, era un aliado contra este invierno seco y hablo en pasado porque ya he perdido la esperanza y hoy ya me han dicho: dala por perdida y ha sido como.... Pues sí, debería hacerlo. Lo contrario. Preferiria hacerlo y he pensado que era un titulo cojonudo de cancion, dalo por perdido. Me ha molado y le he dado un par de vueltas: Dalo por perdido, date por vencido, dale tu cariño a alguien vivo, dalo por perdido dalo por bien invertido, dalo por bueno todo este mal sueño (rima floja) es asi, me va saliendo un hilo de palabras y de repente salta el boton rojo, de eh, eso es flojo, eso es un mojon, eso está mas visto y es como la luz de grabando de los estudios, una señal de aviso, una luz de freno y paro, se seca el manantial y piensas, lo de antes tampoco era para tanto, no era buen comienzo y asi vas hacia atras y nada parece que merezca la pena, ni vacio ni lleno es que no tengo vaso y sale ese sentimiento trágico, esa desesperanza que se vuelve cotidiana de un segundo para otro, se seca todo el valle, esto es una retroalimetación del drama perfecta, va a mas y va a mas y oye, se te pierde una bufanda y es como el fin, de hecho he pensado ponerlo en facebook como cuando se pierde un perro o un gato, porque las bufandas a su manera están vivas, al menos las que te tejen las madres o cualquiera que te quiere, que no están hechas en cadena en un taller de costura de la India o de Bangladesh o que son especiales, o simplemente que son bonitas, o creo que hay que aceptar las cosas, dar por perdido el tiempo que hecho aqui, dar por perdidos todos los comienzos de letra, dar por perdido el tarareo que cojea, perder un poco la noción de utilidad y simplemente hacerlo, puede parecer frivolo pero es que era muy bonita en serio muy bonita, lo digo en serio y es triste porque aparte de tejerla mi madre, me gustaba por bonito porque tengo otro cuello de lana, color gris con una raya azul y otra roja, que es tambien obra de mi progenitora pero es mas feo, más largo, hay una moda en lo de las bufandas de la que era totalmente ajeno, de hecho hay nombres y detalles de los que no dispongo, y algunos parecen mantitas que cubren los hombros, pero la azul, beis y naranja tenia el tamaño perfecto para darle dos vueltas al cuello, tengo un abrigo marron que lo veo muy feo pero es muy calentito en invierno y lo suelo llevar siempre puesto, como un neopreno y es feo, me gustaba con la bufanda que lo completaba, le daba la alegria que le faltaba y era bonito, sencillo, pero elegante o eso pensaba yo y no he perdido la esperanza de que en el caos de casa, del cuarto de la lavadora, en mi coche que es un ecosistema propio o dentro de algo, una bolsa o un estuche pues aparezca y se me quite esta pena tonta, hemos hablado de perder ropa, ropa de accesorio, de este tipo, en taxis o en armarios de hoteles, en barras de bar o en mesas de cafeterias y volver y llamar y hablar con el camarero y hablar con la limpiadora y que no aparezca, quiza no sea tan importante, es solo ropa, que más da, que estaba hecha a mano y por mi madre, eso sí, madre no hay más que una y bufandas me ha hecho varias, y de hecho, se ha ofrecido a hacerme otra igual
Gracias Mama desde aqui, te quiero mucho
Pero no es esa la cuestion. Es el caos. Es perderlo. Es el coraje de no saber donde. Que paso. Cuando fue. Con dificultad he recordado lo que hice la semana pasada. Por donde pasé. A donde fui. Me ha costado. NO es que haga mucho. Pero me ha costado acordarme. Acaba depensar que no he ido a preguntar a una cafeteria en la que suelo desayunar. Es un poco loco ir preguntando por una bufanda. Como si fuera un ser vivo. Un perrito perdido. Suena frivolo pero es que era muy bonita. Espero que conserve el patrón. Si conservase el patrón. No se si se hacen con patron las bufandas. Por otro lado es tonto sentir apego por objetos. Por mucho que te los regalen tus seres queridos. El uso implica riesgos. Os los guardas en un cajón o los pierdes. Las bufandas están hechas para perderse. Los paraguas estan hechos para perderse. Hay objetos que quieren ser libres. Que huyen de sus dueños. Que se emancipan. En un perchero del que no son recogidos nunca o lanzandose al suelo de un bar lleno de cáscaras y servilletas y alguien los pisa o les da una patada y no vuelven jamas. Deberia aceptar eso. Deberia aceptar un millon de cosas. Aceptar lo que es. Lo que no es. Aceptar lo que pasa y lo que no. A veces aceptar suena a derrota. Aceptas. Es que pierdes. Es como rendirse. A eso suena. Eso parece. Otras veces aceptar es aprender. Saber algo. Darte cuenta. Caer en ello. A lo mejor aprender y perder es mas parecido de lo que parece. Como conceptos. Como partes de un todo. Como momentos de un proceso. Como varios pasos. Un poco lejanos quizá. Pero parte del mismo camino. Algo parecido. Dos hitos. Perder. Aprender. A perder. A prender. A perder la ignorancia por lo pronto. A prender alguna certeza. Es parecido. A perder bufandas que te haya hecho tu madre. A perder lo importante. Perder lo de valor sentimental. Perder lo que tiene valor solo para ti. Venga. Es casi mejor decir no. No me hagas bufandas que las voy a perder. Yo lo digo a veces. A mi no me lo des nada que lo voy a perder. No me des las llaves. NO me des el dinero del bote. Pues eso. No hace mucho perdí veinte euros y aun no lo he aceptado. Aceptar la perdida. Que suena asi como si nada. Aceptar la perdida. Darlo por perdido. Me parece poetico eso. Cuando dices, pues ya. El pues ya de todo. El pues ya del amor. El pues ya del dolor. El pues ya de tu empeño. El pues ya de todo. Porque es como la clave de todo. Aceptarlo. El trato de los demas. Los tratos con los demas. Lo que va implicito en ellos. Aceptar lo que se da por hecho o dicho. Aceptar incluso lo que no oyes o no ves o lo que no puedes tocar. Aceptar lo que crees. Aceptar lo que quieres hacer... Aceptar como pase de entrada. Aceptar como paso de aprendizaje. Aceptar como animal de compañia. Y asi con todo: la injusticia, la mentira, la cagada... El momento de aceptar la derrota. El momento de parar. El momento de aprender la derrota. Dar por perdido un pañuelo o lo que sea. Dar el brazo a torcer. Dar el cuerpo entero ya torcido. Darle la razón. Darte por vencido. Yo veo potencial de letra en lo dar y darse y darlo... En eso de dar. Hoy pase por un mural en la carretera que ponia: Solo tienes lo que diste
En la carretera que va a Pinos Puente, bueno no es mural son solo letras
"Solo tienes lo que diste"
Tendrás poco, pensé yo y no es textual pero mas o menos, va por ahi la proxima vez que pase por ahi le hare una foto y la pondre aqui, es como la pared de un instituto o un colegio o algo asi, y está en la misma travesia, y pensé que por eso todos sienten que tienen poco, porque dan poco
Lo que diste. Pues no di con ella.Llevo tres dias con la bufanda. Con la puta bufandita. La eche de menos porque era util. Por las mañanas, me hielo. Y tengo otras. Pero son menos potentes y mas feas. Tambien de mi madre que la quiero igual sea mas bonita o menos la bufanda o el cuello. Pero a esa le tenia un particular afecto. Me quedaba genial. La sacaba por las mañanas y a mediodia me asfixiaba. Era la cronica de una perdida anunciada. Deberia limitarme a aceptarlo. Y con mil cosas. Nos deberiamos limitar a aceptar cosas. Aceptar la maldad. Aceptar la incompetencia. Aceptar el egoismo. Aceptar la guerra. Aceptar los conflictos de intereses. Aceptar que se perderán cosas. Aceptar los contratiempos que te acontecen. Aceptar las pequeñas desgracias. Aceptar el final de la utopía o el punto de las quimeras, no el seguido o los suspensivos, sino el final. Aceptar eso, que es dificil. los finales. Aceptar el no. Aceptar el segundo no. Aceptar el tercero y los siguientes que ya escuecen menos. Aceptar que la toalla ya esta en el suelo. Aceptar que tú tambien estas por los suelos. Aceptar que la bufanda probablemente también acabara por los suelos.Aceptar que las cosas se pierden. Aceptar que no eres capaz de recuperarlo todo. Aceptar que no se puede siempre. Que no es siempre posible. Aceptar la rendición. NO seguir. No persistir. NO perseverar. Aceptar lo que es importante y lo que no. Aceptar que en la casa se puede o se podría perder cualquier cosa. Aceptar el caos. La he buscado en el caos. Por toda la casa. En el coche. Entre los asientos. En el maletero. Bajo el copiloto. En todas partes. En el garage. En el patio. En casa de mis padres. En los bares habituales. He ido al local de ensayo. He ido al bar donde cenamos la noche que creo que fue la última. La última noche de vida de la bufanda. Ains.
Y ha sido una tortuosa búsqueda... He ido a todos los posibles escenarios y me he sentido un poco idiota porque es solo una bufanda. Un cuello, en realidad. Da igual como se llame. Es un cuello. Pero llamemosle bufanda. El caso es que deberia darla por perdida. Lo perdido.Hablemos de todo lo que hemos perdido. Una lista larga. Deberia aceptar que se pierden las cosas. Deberia aceptar que soy un desastre. Deberia aceptar que vamos a morir. Y deberia aceptar que el amor se acaba. Deberia buscar y aceptar lo que encuentre. Consiste en eso. Aceptar lo que nos pasa y disfrutarlo. Aceptar y bailar. Aceptar que pasan jugarretas, desgracias y tonterias. Aceptar la importancia quetiene cada cosa. Aceptar, lo primero, que las bufandas viven poco pero tienen vida propia. Aceptar que las bufandas están hechas para perderse. Aceptar que estamos hechos para perdernos. Aceptar lo que nos pase. Aceptar el camino. Aceptar la derrota y aceptar las pasajeras victorias. Aceptar el mal sabor de boca. Aceptar un cigarro cuando nos lo ofrezcan y lo mismo un trago. Aceptar a los que nos rodean, con sus pasiones o sus rarezas, con sus neuras y sus verdades, con sus prisas y pesos. Que es lo que hay. Aceptar la injusticia y decir: Es que es lo que hay. Aceptar que no haya. Aceptar lo que no podemos cambiar. Aceptar lo que perdemos. Aceptar las cosas que vamos a perder. Aceptar la pérdida. Aceptar la escasa esperanza de vida de accesorios y complementos. Que las perdemos y no importa. Que las cosas son cosas. Aceptar la materia. Que quieren ser libres. Cosas que quieren ser libres. Aceptar la libertad. Aceptar el camino de cada uno. Aceptar la naturaleza de cada cosa. Aceptar el fracaso. Aceptar el camino. Aceptar las bufandas. Aceptar los regalos de mi madre. Aceptar los regalos que te hacen con cariño. Que están hechas precisamente para eso, para que se nos pierdan. Y no nos olvidemos de ellos.
Solo tendrás lo que pierdas
Puede que solo tengas lo que diste pero desde luego que solo recuerdas lo que pierdes
Lo perdido
Los perdidos
Y por desgracia seguiré buscando y por supuesto, si aparece habrá foto y lo contaré aquí, tendreis que aceptarlo cuanto antes
martes, 12 de julio de 2016
Me pasa todos los veranos
Me pasa todos los veranos.
Que me acuerdo de cosas. Ayer me acordé mucho y en repetidas ocasiones de la última chica que me dijo: Te quiero. Y del momento concreto en el que me lo dijo. Y a veces me parecía, en la semblanza, que su olor nos rodeaba y fue toda una experiencia: recuerdo multi sensorial. Estuve muy tentado de mandarle un whatsapp pero pensé que sería solo cosa mía y que ella lo ignoraría multi sensorialmente. Hubiera sido guay escribir: Te estoy oliendo ahora mismo. Pelín arriesgado. Pero intenso. Intensito a muerte. Un mensaje que lo mismo te corona que igual te hunde, ella se espanta, la asustas y dice, qué coño quiere ahora de mí el loco sinestésico este. Quizá redactado de otra forma entra mejor. Probemos: He pasado por una calle y me ha venido tu olor. Pero ya empieza a ser más mentira porque ayer no salí en todo el día. Calle poca. Lo real es siempre menos compuesto, más brutote. Fui a por tabaco, eso sí... Y, poco más. Segundo intento: Hoy he pensado en ti varias veces a lo largo del día, y al acostarme, me vino un olor parecido al de tu piel. Eso suena bastante mejor, pero vete a saber dónde está, con quién y haciendo qué. A saber qué piel estará oliendo. Qué cosas curiosas nos hace el cerebro, ¿no? El multi recuerdo. La fuerza del olor. Leí en algún sitio que era el más intenso de los sentidos y que la memoria olfativa tenía mucha prevalencia sobre los otros recuerdos. Lo creí a pies juntillas. El olor está poco estudiado, opino... Sus poderes. Pienso que la deriva de pensamientos debe influir de algún modo en los demás, provocar efluvios reconozco que es fantasioso y suena muy poco científico, pero me lo imagino así, una fuerza sin forma en plan ondas o rayos, y sincronías que no sé explicar con pensamientos compartidos, filtrados como por ósmosis, simultáneamente, y no sé... Sé que es muy probable que esas intuiciones sean solo el consuelo del solitario que quiere sentirse pensado, sentirse rememorado, no lo sé. Es como el tema de Dios. Es parecido, al menos. Aunque no voy a entrar en Dios por ahora. Es solo el primero párrafo. El tema es, más bien, los te quiero. El olor de los te quiero. Los Te quiero se olvidan menos y los pongo en mayúsculas porque en mi caso, no me los dicen mucho. No me queda otra que recordarlos. Rumiarlos bien. Masticarlos tres veces. Escribir en el blog sobre ello. En fin. Aprovecharlos. Hasta hacer caldo con los huesos de lo poco bonito que me dicen. No lo mereceré, digo yo. No me dicen mucho de nada de lo bonito, me regalan cero el oido. Ojo con eso, que me regalan cero el oído. Mal. Protesto. Me parece fatal. Tampoco peloteo que lo odio pero un poquito de dulzura. Aún de la que es medio falsuna, ok. Pero su poco de.... Merezco más parabienes sinceros, joder, y no es por lloriquear, pero la triste verdad es que no me dicen casi ná bonico. Ná de ná. Me muero de ganas de lloriquear en el blog, también os lo digo. Que tan pronto me lo prohibo que me lo permito un poquito. Así está la cosa.
Me pasa todos los veranos.
Que me da un bajonazo que no me veas. Súper bajón. El clásico bajón de verano, todos sabéis de lo que hablo. De tensión. De ganas. De todo. Bajón clásico de Vacaciones Santillana. Bajón de clase de recuperación. La bajona del primer día de campamento sin amigos. Ese rollo. Viene de serie. Nos pasa a todos. Es tan puntual como las imágenes de playas y tetas a finales de mayo o principios de junio. Y es como cuando acababa el colegio. El bajón post exámenes. El bajón vacaciones en el pueblo. En fin, lo típico. Me pasa siempre. Y uno medio que se hace el cuerpo. Jode que me veo todo jodido. Pero es como que viene siendo constumbre pues no te asustas. Año tras año llega el verano y me siento jodido, y me lo planteo todo de arriba a abajo. Postura vital. Y el trabajo. Y me veo estancado total. Hay que fluir, caris. Lloriquear mola pero hay cosas mejores. Lloriquear en mi blog está permitido porque es mi fiesta. No te he mandado una invitación. Es mi fiesta y lloriqueo si quiero. Pero hay cosas mejores que quejarse al azar como culpar a otros o maldecir en general a todos. Fluyendo, eso sí. Siempre fluyendo entre los y las hijas de puta que nos cruzamos. Con fluencia. Una bajona fluída. Y hay que, es muy importante esto ojo, practicar el desapego, que sois como un centro Reto, recogiendo todo los desechos emocionales que os encontráis. Desapego con lo provenzal. Con lo de conglomerado, Con todo lo antiguo sin valor o lo anticuado que nunca lo tuvo. Hay que ser más práctica, chiqui. De los te quieros es mejor no ponerse a hacer distinciones y desprenderse de todos cuánto antes. Apurarlos como el caramelillo del flan, lo máximo posible y con mano izquierda, pero para tirar de seguido la cucharilla al fregadero. Hablo de todos los te quieros. De los que hemos dicho o nos han dado y los que no, los que nos fiaron o los que guardamos para siempre y terminan por pudrirse a los tres meses, aún secados en papel con mimo como una flor entre dos páginas, todos se pierden y antes de eso, deben ir al fuego o por la borda con cierta frecuencia sana. Limpieza de entre estaciones. Limpieza general del alma. Como el que limpia el caché. O borra el historial. Por más que no ocupen espacio y les tengamos cariño. Aplanchetados como los pétalos en un libro, el recuerdo de aquel Te quiero fundacional a pie de playa, el primero que escuchamos y que va, por eso, en mayúscula o el último que, como es mi caso, del que duran los efectos como si fuera droga, los veintiocho días que duran en sangre los te quieros, o el que fue especial, el más sentío o el más intenso, el más ingenuo que no es siempre el primero, o el que es en defensa propia, el que se suelta como una bomba y será el final o el que se musita a sabiendas que no será recibido de buen grado por lo que compromete, o el esputado en el momento justo, como un flechazo o como un dardo que da en el centro, como una copa doble o un cartón completo en el bingo, como nuestra canción favorita, como una ración extra de patatas fritas de regalo... Como cuando empezásteis a hacerlo abiertamento sin condón. A sentir de verdad, vaya.
Me pasa todos los veranos.
El te quiero dura lo que una ensaladilla rusa en el frigorífico. El te quiero es un avance en una máquina tragaperras. Avance. Avance. Igual es como dos avances. El te quiero es un sigue jugando. Tiene vida de mariposa. Naturaleza coleoptera. Se corta tan fácil como la mayonesa casera y cuando liga, liga de lujo pero cuando no, la cosa se complica, se asignan roles de batalla y uno ya es el aceite o es el otro el huevo, que ha de imponerse siempre y quedar por encima, y se jode, así de simple, se jode y ya está, pues mejor tirarlo a la basura y empezar de nuevo. Como una patata mal cocida. Es lo que pasa. Putos roles de pareja romántica. No se libra nadie. Se corta. Es la educación. Una mierda de educación, por cierto. Pasa a cada minuto. Puto Disney. Y mira que estamos curados de espanto. Que algo hemos leído del tema. Y que lo hemos hablado. El género y tal. Que nos interesa, vaya. Que nos sentimos concernidos, como me dijiste el primer día que te conocí. No sé a santo de qué. Concernida. Y pensé: tiene un vocabulario que me la follaría ahora mismo.... Concernidísimo. vaya. Pero que nos pasa. Salta el chip. El gen. La tradición. Las mierdas. Que si posesivo, que si desconfiado. Tú sabes. La basurilla. El comentario con el que la cagas ya plenamente. En plan violenteo. Todo de pastel, pero bueno, tú sabes. Hacerte el machito. Tope chungo. Lo sé, caris, lo sé. La apreciación fuera de tono. El chiste tonto de guerra de sexos. En fin, esa mierda nos rodea, compis. Está por todas partes y en especial en los mensajes publicitarios. Es el estiércol mental que nos hace ser una mierda de sociedad. Y avanzar cero en cuestiones de género. Y pasa en las parejas....Es una mierda. Príncipes y princesas que se enredan en chácharas tontas, discusiones de mierda. Está pasando. En fin que con todo eso, pues dura lo que un par de chapuzones. El te quiero es una zambullida. El te quiero es un salto de trampolín. Es una canción de verano. Una de las chungas. El te quiero es una barbacoa o un rayo de sol. Es un aleteo. Se acaba con el frío, se hiela. Dura como los pensamientos o como las lilas. Todo empieza en los recuerdos. La infancia, ya sabes. No debería ser así, pero es como los olores, no podemos evitarlos. Ella era nata. Ella era jazmín. Ella era lila. Ella era galán de noche. Ella era tierra. Ella era esa humedad de coño sutil suya tan característica y sabrosa. Ella era vainilla. Ella era mousk de Margaret Arden. Ella era bálsamo del tigre en sus sienes. Ella era hierba mojada. Ella era calcetin húmedo. Ella era azúfre. Ella era coliflor hervida a veces. Hablo de distintas ellas. Aunque nadie huele siempre igual. Ni siquiera en nuestra memoria. Que pudre a su antojo. Nuestro trastero de olores guarda sorpresas que ni recuerdas, como todos los trasteros por otra parte. Por eso habría que empezar siempre de nuevo. Constante retorno al punto cero, tendríamos que llevar el cuaderno limpio de anotaciones, que vienen a ser las manías, y sin ellas, con nuestra moleskine como corazón y en su cuadrícula desnuda y con nuestra voluntad, con buena letra, con la íntacta armadura, con el corazón puro y limpio de insectos, memorias y fragancias, pues dedicarnos a amar lo mejor que nos salga. Pero no. A todo el mundo le gusta sentirse especial. A todo el mundo le gusta hablar de sus polvos de una forma más o menos críptica. A todo el mundo le gusta contar batallitas. Todos escriben un diario. O un blog. A todo el mundo le gusta ser la flor de otro. A todos nos gusta que nos riegen. Ser la preferida del jardín. Se corta. Como la mayonesa. Ser el mejor olor de otro. Y que te ponga en un vaso con agua. O no se corta. Ser el olor preferido de una nariz grande y bonita. Cada uno con sus manías. Tengo predilección por las grandes napias, picudas y poco discretas. No me corto. Se lo digo a ellas. Me gusta mucho tu nariz de bruja. Romper hielo. Ser una flor y que te huelan, que disfruten oliéndote y no te corten. Devolverte al prado como en la pesca sin muerte, dejarte crecer. Que no te corten. Nadie te corte. Ni el rollo ni las alas. Ser una flor y que te respeten como eres. Con todas tus neuras. Y tus abejas revoloteando y tu néctar y toda la historia. Y mira, que me las busco yo con neuras, ¿sabes? Y que te quieran... Así, sin condiciones... Como flor que muere y no se corta. Así sí crece el tallo, pero igual con el tiempo la flor se pocha. Esa partida está perdida, amiguis. No es difícil decir si depende de nosotros o no. Que nos quieran, quizá sí. Pero no del todo. No hay una tabla de correspondencias. No hay una correlación. De esas memorias. Del tiempo. ¿Es la naturaleza? Pues no lo sé. El cuaderno que todos llevamos con su cúmulo de borrones y tachaduras como cabezas de ajo crudas en el almirez pues, no ayuda. No ayuda, cuquis. Sentirse mayonesa. Sentirse con ella en el almirez. Darle fuerte. Ser mayonesa. Como el hit. Ella me bate como mahonesa, creo que decía la letra. Como haciendo mayonesa. Que quiere decir en el fondo, ella me bate bien porque hemos ligado bien y ahora somos salsa, somos uno.... Es cosa del alma. Somos amor. Es poesía. Es una canción de verano. Es un te quiero inasible y volátil. Somos una canción de pachanga. Cuando todo cuadra y nos va de lujo llegamos a eso. No es Bach ni una sinfonía. Somos tan horribles como una canción de discoteca tonta. Somos una letra de regeatón. Un girón de tiempo. Un descosido por el que se escapa vida. Y se huele el sexo. Un polvo rápido del que no te acuerdas y que te pone el corazón en taquicardia. Parece que fue casi nada y anda que no cuenta. Qué bajo instinto. Somos esa humedad que queda en el almirez. El agua del ajo machacado. Somos ajos machacados. Una letra fea. Un gesto innato. A ella le gusta la gasolina. Y duraremos lo mismo que su onda expansiva o su arco lírico. Un boom. Seremos un corito, esas voces de las que todo el mundo se harte. Seremos la gasolina. Seremos dale. Seremos mayonesa. Seremos Miami. Seremos Puerto Rico que me lo confirmo. Seremos luz. Sangre, Verdad. Fuego. Seremos el fulgor. Y cuando te quieras dar cuenta estamos ya metidos en octubre.
Me pasa todos los veranos.
El calor. A todos nos pasa. El de fuera y el de dentro. Fulgores a ful. Candelas a mil. Que explota la cosa y ni me doy cuenta. Implosiones y bombardeos. Que se me atragantan los días y los fulgores. Que me aparece amor donde menos lo espero y lo disfruto pero como bajo la influencia de una sedación, dicho de otro modo, que ni me entero. Ni me cosco. Ni plín. Besos como después de que te duerma el labio el dentista. Después de un pinchazo, un bocado. Llevamos tantos. Pinchazos, digo. Bocados, cada día menos. Lo disfruto sea como sea pero prefería otra cosa, otro aire... Es todo como tristón. Como mal. Como si me estuviera recuperando de algo malo. Con esa febril memoria que no permanece. Y bien, o sea, sí, está bien, me alegro de que pase algo pero lo vivo mal ese aire convaleciente. Pero me pasa siempre. Y siempre hay un pero. Uno o varios. Un pero grande, por lo menos. El perón. El peronazo. El perísimo. Varios casi siempre. Claro. Combinados. No aguanta. Con sus peros. Con sus complicaciones. Con su poco dinero. Con sus complicaciones de horarios para coincidir o hacer cosas juntos. No aguanta. Y se jode. O se gasta. Simplemente, acaba. Con su estribillo machacón del que todos se cansan. Se jode la ensaladilla rusa. Con sus pimientos rojos. Se pone amarilla, capa amarilla superficial. Con sus aceitunas. Sin hueso. Un amarillo de enfermo. Un mal amarillo. No aguanta. Se jode el fulgor. Con tres días de nevera se le jode el fulgor a cualquiera. Porque el tiempo nos pone a todos esa misma capa amarillenta que se manifiesta en muchas variantes pero que a todos nos colorea para mal y se pierde todo; textura, consistencia. sabor... No puede durar para siempre la ensaladilla rusa. Duro pero cierto. Es así. Ni nosotros tampoco, ya lo siento. Nada dura para siempre. Es un hecho. Lo siento. Nos pasa todo el tiempo. No solo en verano. Pero a mí me da la neura existencialista y de lo volatil del tiempo en verano, porque creo que porque follo demasiado poco y porque me veo cada año con menos fuerzas para menear culo y cintura conforme sumamos primaveras. Se va jodiendo el invento, ¿sabes? Se va. Se acaba. Se le ve la loza al plato, el final del libro, la palabra fin, el olvido... De ahí las prisas. Ves el fondo del vaso. Bebes de otra forma. Unos se atragantan, como yo. Otros paladean. Siempre voy con prisas para todo. Hasta para paladear. Prisas para qué, me pregunto a veces. Se nos ponen malas las cosas en la nevera, a mí me pasa y me hace sentir miserable, y medio burgués. Lo veo como una metáfora de la destrucción del tiempo pero también podría pasarle un paño a los estantes y mantener a raya el moho invisible. Lo culpo de toda putrefacción prematura. Y la nevera es de lo que está más limpio de la casa. Pero sí. Se ponen malas las cosas. En general, todo lo del universo tiende a ponerse malo y en particular, lo que guardo en mi frigorífico no frost. Haga lo que haga. lo fresco se me pone malo o dos o tres días. Para no frost, el veranito que llevo. Anda que no, primo. Tengo que estar al loro. Intenté un mes vivir sin nevera, fue un reto apasionante. Duré tres semanas creo. La dinámica del mundo moderno necesita el frio. Es interesante eso, porque quizá los te quiero también lo necesiten, una cámara frigorífica en nuestro corazón para aguantar lo máximo posible sin pocharse. Necesita frio. Como pone en las cajas de algunos productos. Necesita frio. El amor actual necesita de mucha frialdad y es triste pero es verdad. Mantenerse firme. Que van y vienen pero sobre todo, se van. Se van yendo. Lo poco que dura el fuego... Lo mucho que quema un recuerdo. Lo poco que nos queda al día siguiente. Lo mucho que disfrutamos al pensar en ello. El making of de lo que no llegamos a hacer pero lo vivimos en nuestra imaginación con todo lujo de detalles. Los polvos que nunca olvidaremos. Los polvillos para olvidar. Las polvaredas que levanta el desamor cuando se alejan de nosotros y nos abandonan. Los polvos que nos quedan. Con suerte, este mismo verano.
Nos pasa todos los veranos.
Nos pasa a todos. NO voy a singularizar. Pasa y ya está. Que cuando nos damos cuenta es Santiago y la Virgen, y de pronto, San Miguel. Nos come. Es canibal el estio. El tedio. Los mosquitos. Nos comen. Muchas metáforas. Está ahí, justo ahí. La melancolía, la soledad. El verano es muy cabrón, oiga. Vamos a decirlo. El verano es un hijo de la gran puta. De siempre. Te llevabas a donde no querías estar. Al pueblecito sin vida o a la segunda residencia sin alma. Es una cuestión interior. Del alma, amiguis. Nos comen los días sin nada que hacer y nos comemos nuestra propia vida cuando tenemos un fin de semana que medio cuadra irse a la playa. El verano te devora. Es verdad. Te gasta la piel. Te cansa. Como la playa. Como la arena. Cansa de verdad. Nos dejamos el pan fuera y las hormigas organizan una invasión por varios flancos para llevarse hasta la última miga, y aún conservado en frío, como el amor en los tiempos de Tinder, a los pocos días, el melón se queda blando y la sandía se amorata, se pican las cerezas y las cebollas se vuelven pergamino, los ajos se secan y arrugan, como nosotros.... Los limones disimulan. Como yo. En la nevera los limones disimulan su dolor. Se atrincheran en su frío contra el paso del tiempo. Son como yo. Más quisiera. Pobre. Iluso. Estoy ternico todavía. El limón está hecho de otra pasta. Se endurece. Se aferran a su corteza. Son amarillos ya de antes, no como la ensaladilla rusa, llevan de serie lo agrio de la melancolia. Se ennegrecen en el peor de los casos. Pero guardan las formas. Se contienen. Se aprietan. Se engurruñen. Soy tu limón en la nevera. Oh yeah. Suena bien: Soy tu limón de la nevera. Lo que nunca quieres. Lo que siempre queda.... Oh, sí. Podría ser una frase para una canción. Soy tu limón en la nevera, Lo que nunca quieres, lo que siempre queda, soy los sobres de ketchup y mahonesa que te sobraron del pedido de hamburguesa, los que nunca usas, lo que siempre.... Bueno, es una mierda de letra pero....lallalalala...... Soy tu limón en la nevera, soy los sobres de ketchup y mahonesa, soy el bote de conservas detrás de la mostaza francesa, soy el.... Se acaba rápido el imaginario de nevera vacía... No da para estrofa... Le daré una vuelta. En verano me pongo a hacer canciones como un loco. Es mi forma de luchar contra el tedio. Tarareo frente al tedio. Obsesión de mi la re. De do re mi. A ver. Recapitulemos; Los enemigos son el paso del tiempo, que todo lo amarillea, el tedio de los veranos que es más cruento que el de otras estaciones, por lo de sudar y los calores y el agobio y todo eso, y sobre todo, el enemigo principal es el desamor en sus múltiles formas y la más letal, el completo olvido.
Me pasa todos los veranos.
Que me pongo. Que me esfuerzo. Que planeo, que pienso, que proyecto, que me busco ligues poco serios pero lo bastante como para irme un fin de semana que luego, cuando llega el momento de buscar hostalillo o lo que sea, pues no tengo nunca nada a mano, no sé como lo hago, no me aguantan desde primavera y nada, ni playa, ni amante, ni hostal, ni nada... El desamor se ceba conmigo en verano. En invierno lo sufro. El frio es el frio. Mi gatito viene y busca calor. Se acurruca en mis piernas. En verano mi gato quiere dormir fuera. Lo entiendo. Lo sufro aunque lo entienda. De vez en cuando lo pillo por banda y me tiro media hora abrazándolo y pienso: Todo este amor lo pagaré contigo y solo le hago carantoñas y abrazos. Que lo acaricie le gusta, eso lo lleva bien. Los abrazos no le gustan a Canelita. Que es mi gato. Ayer por cierto escuché que el niño del vecino le llama Rubio. Me hizo gracia y me sorprendió. No le hago fotos porque creo que no le gustan. Y porque es libre. Por eso, me modero. Pero es como... Tengo que librarme de ese amor. Quitarme este amora de encima. Eso me pasa tambien solo en verano, tengo que librarme de este amor, joder. Que te quema el amor. Que es como andar por la plaza descalzo. Un amor que te quema las plantas. Que suena a que hierves por echar un polvo y también es eso, pero lo decía como algo más prosaico. Más étereo. El peso de no poder amar a nadie, ¿cómo lo soportamos todos los solitarios y solitarias? Con gatos. Con perros. Con peces. no porque no se pueden abrazar y pájaros tampoco. Lo abrazable. Me pasa todos los veranos que las existencias de lo abrazable me disminuyen, me van quedando escasas en mayo y en julio ya no hay nada. Nada. Joder, nada. Que es muy fuerte. En primavera siempre tengo mucho éxito con las chicas. Aparecen. No las busco ni nada. Salen. Ocurren. Será que yo mismo me lo creo y por eso, pasa. Por fe. Dogma primaveral. Bienvenida a las flores, bienvenida al amor. Bienvenidas chicas nuevas. Pero se me derriten antes de llegar a agosto. O sea, ruina. O sea, mal muy mal.
A mí me pasa todos los veranos.
Que nunca son como espero. Siempre mucho peores, claro. Cada vez pienso más que tiene que ver con el punto de referencia... Referencias, en general. Es decir, que esperas algo. Tienes una componenda mental. Y llevas un cuaderno apretado de errores. O sea, esperar pues esperas mal. Has tomado las notas mal. Mala extracción de datos, pues mal todo lo siguiente en consecuencia. Y lo que tienes en tu escapulario no sirve. Volvemos al tema de Dios pero vuelvo a esquivarlo que es mucha tela. Váyamos a lo que guardamos. Nuestra memoria. Nuestro cuaderno. Nuestro dolor. Nuestro rencor. Nuestro puto blog lleno de textos de mierda, largos e insufribles. Nuestro yo de hoy. Nuestro yo de ayer, o incluso el de mañana. Nuestras fotos de desnudos.... Todo eso. Está en el cofre de tesoros. Los mejores momentos. Las mayores salivaciones. Los golpes de corazón. Tu vídeo resumen de los mejores momentos, como en los realities. Con una música llevadera y simpaticota. Y sonrisas a cámara lenta. Golpe de mirada. Y correrías. Y siempre el amor, en los grandes éxitos: las veces que te han dicho te quiero. Todos mis te quiero caben en medio minuto. Un montaje emotivo, con una fina y elegante cámara lenta y su poquito de épica. Uno guarda en su interior confiado y feliz, muchos te quiero como si fueran un salvavidas y un día, cuando se acuerda, y mira, pues ya no están, no están donde los dejamos, porqu ya son otra cosa, son unos te quise que cuesta identificar como propios en una rueda de reconocimiento de emociones. Los Te quise no gustan. Un te quise es feo. Es malo de encajar. Es de difícil acomodo, seamos sinceros. Oirlo ya es molesto, pues imagina encontrarlo en un cajón. Guardamos unos te quieros y al tiempo nos encontramos unos te quises. Unos te quises grises. Oxidados y grises. Pensando tú que estaba medio fresco. El cajón, la memoria, el corazón... Es como un condón caducado. Es como lo amarillo de la ensaladilla rusa. Es como el tono burdeos que pilla la primera dermis de la sandía, ese color vino. Es como un cuaderno ya usado y escrito por todas sus caras. Escrito por todas sus caras, como tú estabas, escrita por todas tus caras. Los te quiero son siempre valiosos. Aunque los digan borrachas. Pero los Te quise son amor podrido que se guarda en la nevera pero acaba consumido por el moho. Dura un poco menos que los limones. Pero se parece. Es también un polvo pero en este caso, no es verde. El moho del tiempo. El moho de las voluntades. Tiene un amigo una canción muy buena.... Le letra dice... Los días pasan, la vida sigue, aunque me dejes de querer, ay, tú no me olvíes.... Es importante quitarle la d al olvido y que el ay ese tenga verdad, soltarlo con golpe. Que haya quejío flamenco. Quitarle la d al olvido: olvio. Mi amigo es que es de Cadiz y yo pensaba que esa tonada era de una agrupación, de carnavales, popular... Cuando se lo dije, me agradeció el piropo porque dice que es suya. No termino de creerle. Soy un puto desconfiado. Pero... Es buena. Que no me olvides. No me olvides, aunque no me quieras. Ojo. Que es un tema. Es el olvido, estúpidos. No es una guerra contra el desamor, o contra lo amarillo de la ensaladilla rusa, ni siquiera es, como yo presumía, una guerra contra el tiempo y su cruel paso tortuoso, pues no. Es una guerra contra el olvido. Que nos olviden es lo terrible. Es el fin de la existencia, o el fin del consuelo de la existencia. O es la derrota definitiva de la perdurabilidad. De querer trascender. El fin de la trascendencia. Una victoria de la intrascendencia. Otra más.
Nos pasa todos los veranos.
Que nos helamos un día de agosto, una noche que nos pilla desprevenidos y en manga corta, y pasamos mucho frío... Frío de verdad. El día frio del verano. La noche helada. La noches de los tiritones. A mí el calor me da más igual que el frio aunque sea más molesto pero en mi castillo del terror hace rasca de verdad, así que me molesta menos que me suden los párpados. Cuando me sudan los párpados y parece que tengo dos manantiales de lágrimas diría que hasta me gusta. Pero el calor molesta. El sol es dañino. Lo noto en la piel. Como quema. Al ir a por el pan. En horas de máxima exposición. Quema brutalmente y me veo el antebrazo achicharrao en cerocoma por asomarlo dos minutos por la ventanilla en un trayecto dentro del pueblo. La verdad es que asusta ese sol matador. A mí me asusta, desde luego. Y no sé si es una percepción propia, si es mi piel, vaya, que se vuelve frágil con los años o es más global, más calentamiento global y más rayos asesinos y capa de ozono y todo eso... Hay un par de días de calor extremo que realmente me hacen sufrir. Pero la mala de verdad es la noche helada. Pienso en el invierno y lo llevo mejor. En las chimeneas que respiran hielo y a duras penas calientan, me siento mejor así a decir verdad. Pienso en el invierno y me siento mejor. Pienso en tus defectos y me siento mejor. Esto podría ser una letra de canción. Pienso noseque y me siento mejor. Pienso en mi gatito y me siento mejor. Pienso en los amigos y me siento mejor. Pienso en el Holocausto y me siento mejor. Pienso en Magaluf y me siento mejor. Pienso en tus delirios y me siento mejor. Pienso en el jardín... No sé.... Tampoco me siento nada bien ajajaj ese debería ser el giro de la canción... Pienso tonterias que me hacen sentir mejor pero estar, estoy mal. Eso rima. Estar, estoy mal. Podría ser el título, estar, estoy mal. No suena mal. Bueno... A lo que iba.... Que el calor es una mierda pero el verano mata menos. Las olas siempre se llevan a alguien, ok. Pero es peor la nieve. La carretera. Los accidentes. Ahora se puede dormir al raso... ¿Quién supera eso? Y te comen los mosquitos, pero tú te comes las estrellas. Lo que entra por lo que sale. Al final, lo mismo ni pillas el sueño y solo te rascas. Así es la vida. Las estrellas pican.
Me pasa todos los veranos.
Que los pierdo. Que me planteo toda mi existencia en lugar de hacer actividades de ocio propias de verano, como bajar a la piscina. Baja a la piscina y no pienses. Juega a las palas y date un respiro. Baja a la piscina y no mires atrás. Súbete en un hidropedal y limitate a pedalear. Pedalea en el mar y no pienses. Comete un helado y no pienses. A ella le gustaban de chocolate. Baja a la piscina y no pienses en ella. Pidete una granizada y no pienses en nada. Baja a la piscina con el bajón a cuestas. Baja sea como sea. Bajón a la piscina, vaya. Remojale. Intenta ahogarlo. Hazle un par de largos a ese bajón. Eso que te llevas. Hazlo. Da un paseo. Toma el sol y no pienses. Baja a la piscina y déjate la cabeza en casa. Porque si bajo, lo hago con las llaves, la toalla, el tabaco, el movil y las gafas y tirando de todo lo del planteamiento global de mi existencia, que es como el amor, no hay forma de quitárselo de encima... Y con el mar, menos. La soledad es como la sal que se nos queda en la piel. No es igual. No se va con darnos una ducha. Pero es parecido. La añoranza es la piel mudada. Los mini girones de lo que nos dolío y ya no es ni nuestro. La sal somos siempre nosotros. En el dolor y en la sazón. En el sabor. En los días buenos. En los que ves con confianza el horizonte. Baja a la piscina los días en los que te sientas bien por lo menos. Baja y te bañas. Si no te bañas, no vale para nada. No nos sirve sentarse en el bordillo. Da pereza a veces. Lo entiendo. A mí me pasa. Me quedo ahí, en la orilla de mi vida.... Mirando. Mojándome los tobillos. Con la zambullida progresiva. No siempre fue así. En el verano de 2012 o quizá 2013 tardaba como media hora en meterme en el año y en otoño pensé; Joder, he perdido mucho tiempo este verano en la orilla. ¿Sabes? Un verano cobarde. UN verano sin mojarme. Un verano tirado por el bordillo, ¿entienes? O no tirado. Aún peor. Pero era así como quería hacerlo en ese momento pero no pude evitar pensar que fue una grave torpeza en octubre. Lo tiraste, tío. Tiraste el puto verano pensando en cómo no mojarte... Eres tonto, tío. Pensar en cómo no vivir. O vivirlo menos... Qué coño es eso, eh. Y desde entonces pues me tiro de cabeza y listo. El tedio. Hablo del tedio. Al tedio también hay que tirarse de cabeza, entregarse a el. Sin ambages. Es donde quiero llegar. El tedio de mirar desde la orilla y no me cierro solo al verano. La orilla de todas las cosas... Las orillas de todos los días. Y a lo largo de todo el año. Mirarlo todo desde alguna de sus orillas y limitarse a cavilar: temperatura, profundidades... Limitarse a temer. A valorar opciones. A ser prudente. A no mojarse. A no pasar frio y echar de menos una toalla. Es muy de ahora lo de contemplar un gran número de orillas y no tener ni puta idea de nada en realidad.
Ni puta idea de lo que va a pasar.
Todos los veranos, igual.
me cago en la ostia, aes
Que me acuerdo de cosas. Ayer me acordé mucho y en repetidas ocasiones de la última chica que me dijo: Te quiero. Y del momento concreto en el que me lo dijo. Y a veces me parecía, en la semblanza, que su olor nos rodeaba y fue toda una experiencia: recuerdo multi sensorial. Estuve muy tentado de mandarle un whatsapp pero pensé que sería solo cosa mía y que ella lo ignoraría multi sensorialmente. Hubiera sido guay escribir: Te estoy oliendo ahora mismo. Pelín arriesgado. Pero intenso. Intensito a muerte. Un mensaje que lo mismo te corona que igual te hunde, ella se espanta, la asustas y dice, qué coño quiere ahora de mí el loco sinestésico este. Quizá redactado de otra forma entra mejor. Probemos: He pasado por una calle y me ha venido tu olor. Pero ya empieza a ser más mentira porque ayer no salí en todo el día. Calle poca. Lo real es siempre menos compuesto, más brutote. Fui a por tabaco, eso sí... Y, poco más. Segundo intento: Hoy he pensado en ti varias veces a lo largo del día, y al acostarme, me vino un olor parecido al de tu piel. Eso suena bastante mejor, pero vete a saber dónde está, con quién y haciendo qué. A saber qué piel estará oliendo. Qué cosas curiosas nos hace el cerebro, ¿no? El multi recuerdo. La fuerza del olor. Leí en algún sitio que era el más intenso de los sentidos y que la memoria olfativa tenía mucha prevalencia sobre los otros recuerdos. Lo creí a pies juntillas. El olor está poco estudiado, opino... Sus poderes. Pienso que la deriva de pensamientos debe influir de algún modo en los demás, provocar efluvios reconozco que es fantasioso y suena muy poco científico, pero me lo imagino así, una fuerza sin forma en plan ondas o rayos, y sincronías que no sé explicar con pensamientos compartidos, filtrados como por ósmosis, simultáneamente, y no sé... Sé que es muy probable que esas intuiciones sean solo el consuelo del solitario que quiere sentirse pensado, sentirse rememorado, no lo sé. Es como el tema de Dios. Es parecido, al menos. Aunque no voy a entrar en Dios por ahora. Es solo el primero párrafo. El tema es, más bien, los te quiero. El olor de los te quiero. Los Te quiero se olvidan menos y los pongo en mayúsculas porque en mi caso, no me los dicen mucho. No me queda otra que recordarlos. Rumiarlos bien. Masticarlos tres veces. Escribir en el blog sobre ello. En fin. Aprovecharlos. Hasta hacer caldo con los huesos de lo poco bonito que me dicen. No lo mereceré, digo yo. No me dicen mucho de nada de lo bonito, me regalan cero el oido. Ojo con eso, que me regalan cero el oído. Mal. Protesto. Me parece fatal. Tampoco peloteo que lo odio pero un poquito de dulzura. Aún de la que es medio falsuna, ok. Pero su poco de.... Merezco más parabienes sinceros, joder, y no es por lloriquear, pero la triste verdad es que no me dicen casi ná bonico. Ná de ná. Me muero de ganas de lloriquear en el blog, también os lo digo. Que tan pronto me lo prohibo que me lo permito un poquito. Así está la cosa.
Me pasa todos los veranos.
Que me da un bajonazo que no me veas. Súper bajón. El clásico bajón de verano, todos sabéis de lo que hablo. De tensión. De ganas. De todo. Bajón clásico de Vacaciones Santillana. Bajón de clase de recuperación. La bajona del primer día de campamento sin amigos. Ese rollo. Viene de serie. Nos pasa a todos. Es tan puntual como las imágenes de playas y tetas a finales de mayo o principios de junio. Y es como cuando acababa el colegio. El bajón post exámenes. El bajón vacaciones en el pueblo. En fin, lo típico. Me pasa siempre. Y uno medio que se hace el cuerpo. Jode que me veo todo jodido. Pero es como que viene siendo constumbre pues no te asustas. Año tras año llega el verano y me siento jodido, y me lo planteo todo de arriba a abajo. Postura vital. Y el trabajo. Y me veo estancado total. Hay que fluir, caris. Lloriquear mola pero hay cosas mejores. Lloriquear en mi blog está permitido porque es mi fiesta. No te he mandado una invitación. Es mi fiesta y lloriqueo si quiero. Pero hay cosas mejores que quejarse al azar como culpar a otros o maldecir en general a todos. Fluyendo, eso sí. Siempre fluyendo entre los y las hijas de puta que nos cruzamos. Con fluencia. Una bajona fluída. Y hay que, es muy importante esto ojo, practicar el desapego, que sois como un centro Reto, recogiendo todo los desechos emocionales que os encontráis. Desapego con lo provenzal. Con lo de conglomerado, Con todo lo antiguo sin valor o lo anticuado que nunca lo tuvo. Hay que ser más práctica, chiqui. De los te quieros es mejor no ponerse a hacer distinciones y desprenderse de todos cuánto antes. Apurarlos como el caramelillo del flan, lo máximo posible y con mano izquierda, pero para tirar de seguido la cucharilla al fregadero. Hablo de todos los te quieros. De los que hemos dicho o nos han dado y los que no, los que nos fiaron o los que guardamos para siempre y terminan por pudrirse a los tres meses, aún secados en papel con mimo como una flor entre dos páginas, todos se pierden y antes de eso, deben ir al fuego o por la borda con cierta frecuencia sana. Limpieza de entre estaciones. Limpieza general del alma. Como el que limpia el caché. O borra el historial. Por más que no ocupen espacio y les tengamos cariño. Aplanchetados como los pétalos en un libro, el recuerdo de aquel Te quiero fundacional a pie de playa, el primero que escuchamos y que va, por eso, en mayúscula o el último que, como es mi caso, del que duran los efectos como si fuera droga, los veintiocho días que duran en sangre los te quieros, o el que fue especial, el más sentío o el más intenso, el más ingenuo que no es siempre el primero, o el que es en defensa propia, el que se suelta como una bomba y será el final o el que se musita a sabiendas que no será recibido de buen grado por lo que compromete, o el esputado en el momento justo, como un flechazo o como un dardo que da en el centro, como una copa doble o un cartón completo en el bingo, como nuestra canción favorita, como una ración extra de patatas fritas de regalo... Como cuando empezásteis a hacerlo abiertamento sin condón. A sentir de verdad, vaya.
Me pasa todos los veranos.
El te quiero dura lo que una ensaladilla rusa en el frigorífico. El te quiero es un avance en una máquina tragaperras. Avance. Avance. Igual es como dos avances. El te quiero es un sigue jugando. Tiene vida de mariposa. Naturaleza coleoptera. Se corta tan fácil como la mayonesa casera y cuando liga, liga de lujo pero cuando no, la cosa se complica, se asignan roles de batalla y uno ya es el aceite o es el otro el huevo, que ha de imponerse siempre y quedar por encima, y se jode, así de simple, se jode y ya está, pues mejor tirarlo a la basura y empezar de nuevo. Como una patata mal cocida. Es lo que pasa. Putos roles de pareja romántica. No se libra nadie. Se corta. Es la educación. Una mierda de educación, por cierto. Pasa a cada minuto. Puto Disney. Y mira que estamos curados de espanto. Que algo hemos leído del tema. Y que lo hemos hablado. El género y tal. Que nos interesa, vaya. Que nos sentimos concernidos, como me dijiste el primer día que te conocí. No sé a santo de qué. Concernida. Y pensé: tiene un vocabulario que me la follaría ahora mismo.... Concernidísimo. vaya. Pero que nos pasa. Salta el chip. El gen. La tradición. Las mierdas. Que si posesivo, que si desconfiado. Tú sabes. La basurilla. El comentario con el que la cagas ya plenamente. En plan violenteo. Todo de pastel, pero bueno, tú sabes. Hacerte el machito. Tope chungo. Lo sé, caris, lo sé. La apreciación fuera de tono. El chiste tonto de guerra de sexos. En fin, esa mierda nos rodea, compis. Está por todas partes y en especial en los mensajes publicitarios. Es el estiércol mental que nos hace ser una mierda de sociedad. Y avanzar cero en cuestiones de género. Y pasa en las parejas....Es una mierda. Príncipes y princesas que se enredan en chácharas tontas, discusiones de mierda. Está pasando. En fin que con todo eso, pues dura lo que un par de chapuzones. El te quiero es una zambullida. El te quiero es un salto de trampolín. Es una canción de verano. Una de las chungas. El te quiero es una barbacoa o un rayo de sol. Es un aleteo. Se acaba con el frío, se hiela. Dura como los pensamientos o como las lilas. Todo empieza en los recuerdos. La infancia, ya sabes. No debería ser así, pero es como los olores, no podemos evitarlos. Ella era nata. Ella era jazmín. Ella era lila. Ella era galán de noche. Ella era tierra. Ella era esa humedad de coño sutil suya tan característica y sabrosa. Ella era vainilla. Ella era mousk de Margaret Arden. Ella era bálsamo del tigre en sus sienes. Ella era hierba mojada. Ella era calcetin húmedo. Ella era azúfre. Ella era coliflor hervida a veces. Hablo de distintas ellas. Aunque nadie huele siempre igual. Ni siquiera en nuestra memoria. Que pudre a su antojo. Nuestro trastero de olores guarda sorpresas que ni recuerdas, como todos los trasteros por otra parte. Por eso habría que empezar siempre de nuevo. Constante retorno al punto cero, tendríamos que llevar el cuaderno limpio de anotaciones, que vienen a ser las manías, y sin ellas, con nuestra moleskine como corazón y en su cuadrícula desnuda y con nuestra voluntad, con buena letra, con la íntacta armadura, con el corazón puro y limpio de insectos, memorias y fragancias, pues dedicarnos a amar lo mejor que nos salga. Pero no. A todo el mundo le gusta sentirse especial. A todo el mundo le gusta hablar de sus polvos de una forma más o menos críptica. A todo el mundo le gusta contar batallitas. Todos escriben un diario. O un blog. A todo el mundo le gusta ser la flor de otro. A todos nos gusta que nos riegen. Ser la preferida del jardín. Se corta. Como la mayonesa. Ser el mejor olor de otro. Y que te ponga en un vaso con agua. O no se corta. Ser el olor preferido de una nariz grande y bonita. Cada uno con sus manías. Tengo predilección por las grandes napias, picudas y poco discretas. No me corto. Se lo digo a ellas. Me gusta mucho tu nariz de bruja. Romper hielo. Ser una flor y que te huelan, que disfruten oliéndote y no te corten. Devolverte al prado como en la pesca sin muerte, dejarte crecer. Que no te corten. Nadie te corte. Ni el rollo ni las alas. Ser una flor y que te respeten como eres. Con todas tus neuras. Y tus abejas revoloteando y tu néctar y toda la historia. Y mira, que me las busco yo con neuras, ¿sabes? Y que te quieran... Así, sin condiciones... Como flor que muere y no se corta. Así sí crece el tallo, pero igual con el tiempo la flor se pocha. Esa partida está perdida, amiguis. No es difícil decir si depende de nosotros o no. Que nos quieran, quizá sí. Pero no del todo. No hay una tabla de correspondencias. No hay una correlación. De esas memorias. Del tiempo. ¿Es la naturaleza? Pues no lo sé. El cuaderno que todos llevamos con su cúmulo de borrones y tachaduras como cabezas de ajo crudas en el almirez pues, no ayuda. No ayuda, cuquis. Sentirse mayonesa. Sentirse con ella en el almirez. Darle fuerte. Ser mayonesa. Como el hit. Ella me bate como mahonesa, creo que decía la letra. Como haciendo mayonesa. Que quiere decir en el fondo, ella me bate bien porque hemos ligado bien y ahora somos salsa, somos uno.... Es cosa del alma. Somos amor. Es poesía. Es una canción de verano. Es un te quiero inasible y volátil. Somos una canción de pachanga. Cuando todo cuadra y nos va de lujo llegamos a eso. No es Bach ni una sinfonía. Somos tan horribles como una canción de discoteca tonta. Somos una letra de regeatón. Un girón de tiempo. Un descosido por el que se escapa vida. Y se huele el sexo. Un polvo rápido del que no te acuerdas y que te pone el corazón en taquicardia. Parece que fue casi nada y anda que no cuenta. Qué bajo instinto. Somos esa humedad que queda en el almirez. El agua del ajo machacado. Somos ajos machacados. Una letra fea. Un gesto innato. A ella le gusta la gasolina. Y duraremos lo mismo que su onda expansiva o su arco lírico. Un boom. Seremos un corito, esas voces de las que todo el mundo se harte. Seremos la gasolina. Seremos dale. Seremos mayonesa. Seremos Miami. Seremos Puerto Rico que me lo confirmo. Seremos luz. Sangre, Verdad. Fuego. Seremos el fulgor. Y cuando te quieras dar cuenta estamos ya metidos en octubre.
Me pasa todos los veranos.
El calor. A todos nos pasa. El de fuera y el de dentro. Fulgores a ful. Candelas a mil. Que explota la cosa y ni me doy cuenta. Implosiones y bombardeos. Que se me atragantan los días y los fulgores. Que me aparece amor donde menos lo espero y lo disfruto pero como bajo la influencia de una sedación, dicho de otro modo, que ni me entero. Ni me cosco. Ni plín. Besos como después de que te duerma el labio el dentista. Después de un pinchazo, un bocado. Llevamos tantos. Pinchazos, digo. Bocados, cada día menos. Lo disfruto sea como sea pero prefería otra cosa, otro aire... Es todo como tristón. Como mal. Como si me estuviera recuperando de algo malo. Con esa febril memoria que no permanece. Y bien, o sea, sí, está bien, me alegro de que pase algo pero lo vivo mal ese aire convaleciente. Pero me pasa siempre. Y siempre hay un pero. Uno o varios. Un pero grande, por lo menos. El perón. El peronazo. El perísimo. Varios casi siempre. Claro. Combinados. No aguanta. Con sus peros. Con sus complicaciones. Con su poco dinero. Con sus complicaciones de horarios para coincidir o hacer cosas juntos. No aguanta. Y se jode. O se gasta. Simplemente, acaba. Con su estribillo machacón del que todos se cansan. Se jode la ensaladilla rusa. Con sus pimientos rojos. Se pone amarilla, capa amarilla superficial. Con sus aceitunas. Sin hueso. Un amarillo de enfermo. Un mal amarillo. No aguanta. Se jode el fulgor. Con tres días de nevera se le jode el fulgor a cualquiera. Porque el tiempo nos pone a todos esa misma capa amarillenta que se manifiesta en muchas variantes pero que a todos nos colorea para mal y se pierde todo; textura, consistencia. sabor... No puede durar para siempre la ensaladilla rusa. Duro pero cierto. Es así. Ni nosotros tampoco, ya lo siento. Nada dura para siempre. Es un hecho. Lo siento. Nos pasa todo el tiempo. No solo en verano. Pero a mí me da la neura existencialista y de lo volatil del tiempo en verano, porque creo que porque follo demasiado poco y porque me veo cada año con menos fuerzas para menear culo y cintura conforme sumamos primaveras. Se va jodiendo el invento, ¿sabes? Se va. Se acaba. Se le ve la loza al plato, el final del libro, la palabra fin, el olvido... De ahí las prisas. Ves el fondo del vaso. Bebes de otra forma. Unos se atragantan, como yo. Otros paladean. Siempre voy con prisas para todo. Hasta para paladear. Prisas para qué, me pregunto a veces. Se nos ponen malas las cosas en la nevera, a mí me pasa y me hace sentir miserable, y medio burgués. Lo veo como una metáfora de la destrucción del tiempo pero también podría pasarle un paño a los estantes y mantener a raya el moho invisible. Lo culpo de toda putrefacción prematura. Y la nevera es de lo que está más limpio de la casa. Pero sí. Se ponen malas las cosas. En general, todo lo del universo tiende a ponerse malo y en particular, lo que guardo en mi frigorífico no frost. Haga lo que haga. lo fresco se me pone malo o dos o tres días. Para no frost, el veranito que llevo. Anda que no, primo. Tengo que estar al loro. Intenté un mes vivir sin nevera, fue un reto apasionante. Duré tres semanas creo. La dinámica del mundo moderno necesita el frio. Es interesante eso, porque quizá los te quiero también lo necesiten, una cámara frigorífica en nuestro corazón para aguantar lo máximo posible sin pocharse. Necesita frio. Como pone en las cajas de algunos productos. Necesita frio. El amor actual necesita de mucha frialdad y es triste pero es verdad. Mantenerse firme. Que van y vienen pero sobre todo, se van. Se van yendo. Lo poco que dura el fuego... Lo mucho que quema un recuerdo. Lo poco que nos queda al día siguiente. Lo mucho que disfrutamos al pensar en ello. El making of de lo que no llegamos a hacer pero lo vivimos en nuestra imaginación con todo lujo de detalles. Los polvos que nunca olvidaremos. Los polvillos para olvidar. Las polvaredas que levanta el desamor cuando se alejan de nosotros y nos abandonan. Los polvos que nos quedan. Con suerte, este mismo verano.
Nos pasa todos los veranos.
Nos pasa a todos. NO voy a singularizar. Pasa y ya está. Que cuando nos damos cuenta es Santiago y la Virgen, y de pronto, San Miguel. Nos come. Es canibal el estio. El tedio. Los mosquitos. Nos comen. Muchas metáforas. Está ahí, justo ahí. La melancolía, la soledad. El verano es muy cabrón, oiga. Vamos a decirlo. El verano es un hijo de la gran puta. De siempre. Te llevabas a donde no querías estar. Al pueblecito sin vida o a la segunda residencia sin alma. Es una cuestión interior. Del alma, amiguis. Nos comen los días sin nada que hacer y nos comemos nuestra propia vida cuando tenemos un fin de semana que medio cuadra irse a la playa. El verano te devora. Es verdad. Te gasta la piel. Te cansa. Como la playa. Como la arena. Cansa de verdad. Nos dejamos el pan fuera y las hormigas organizan una invasión por varios flancos para llevarse hasta la última miga, y aún conservado en frío, como el amor en los tiempos de Tinder, a los pocos días, el melón se queda blando y la sandía se amorata, se pican las cerezas y las cebollas se vuelven pergamino, los ajos se secan y arrugan, como nosotros.... Los limones disimulan. Como yo. En la nevera los limones disimulan su dolor. Se atrincheran en su frío contra el paso del tiempo. Son como yo. Más quisiera. Pobre. Iluso. Estoy ternico todavía. El limón está hecho de otra pasta. Se endurece. Se aferran a su corteza. Son amarillos ya de antes, no como la ensaladilla rusa, llevan de serie lo agrio de la melancolia. Se ennegrecen en el peor de los casos. Pero guardan las formas. Se contienen. Se aprietan. Se engurruñen. Soy tu limón en la nevera. Oh yeah. Suena bien: Soy tu limón de la nevera. Lo que nunca quieres. Lo que siempre queda.... Oh, sí. Podría ser una frase para una canción. Soy tu limón en la nevera, Lo que nunca quieres, lo que siempre queda, soy los sobres de ketchup y mahonesa que te sobraron del pedido de hamburguesa, los que nunca usas, lo que siempre.... Bueno, es una mierda de letra pero....lallalalala...... Soy tu limón en la nevera, soy los sobres de ketchup y mahonesa, soy el bote de conservas detrás de la mostaza francesa, soy el.... Se acaba rápido el imaginario de nevera vacía... No da para estrofa... Le daré una vuelta. En verano me pongo a hacer canciones como un loco. Es mi forma de luchar contra el tedio. Tarareo frente al tedio. Obsesión de mi la re. De do re mi. A ver. Recapitulemos; Los enemigos son el paso del tiempo, que todo lo amarillea, el tedio de los veranos que es más cruento que el de otras estaciones, por lo de sudar y los calores y el agobio y todo eso, y sobre todo, el enemigo principal es el desamor en sus múltiles formas y la más letal, el completo olvido.
Me pasa todos los veranos.
Que me pongo. Que me esfuerzo. Que planeo, que pienso, que proyecto, que me busco ligues poco serios pero lo bastante como para irme un fin de semana que luego, cuando llega el momento de buscar hostalillo o lo que sea, pues no tengo nunca nada a mano, no sé como lo hago, no me aguantan desde primavera y nada, ni playa, ni amante, ni hostal, ni nada... El desamor se ceba conmigo en verano. En invierno lo sufro. El frio es el frio. Mi gatito viene y busca calor. Se acurruca en mis piernas. En verano mi gato quiere dormir fuera. Lo entiendo. Lo sufro aunque lo entienda. De vez en cuando lo pillo por banda y me tiro media hora abrazándolo y pienso: Todo este amor lo pagaré contigo y solo le hago carantoñas y abrazos. Que lo acaricie le gusta, eso lo lleva bien. Los abrazos no le gustan a Canelita. Que es mi gato. Ayer por cierto escuché que el niño del vecino le llama Rubio. Me hizo gracia y me sorprendió. No le hago fotos porque creo que no le gustan. Y porque es libre. Por eso, me modero. Pero es como... Tengo que librarme de ese amor. Quitarme este amora de encima. Eso me pasa tambien solo en verano, tengo que librarme de este amor, joder. Que te quema el amor. Que es como andar por la plaza descalzo. Un amor que te quema las plantas. Que suena a que hierves por echar un polvo y también es eso, pero lo decía como algo más prosaico. Más étereo. El peso de no poder amar a nadie, ¿cómo lo soportamos todos los solitarios y solitarias? Con gatos. Con perros. Con peces. no porque no se pueden abrazar y pájaros tampoco. Lo abrazable. Me pasa todos los veranos que las existencias de lo abrazable me disminuyen, me van quedando escasas en mayo y en julio ya no hay nada. Nada. Joder, nada. Que es muy fuerte. En primavera siempre tengo mucho éxito con las chicas. Aparecen. No las busco ni nada. Salen. Ocurren. Será que yo mismo me lo creo y por eso, pasa. Por fe. Dogma primaveral. Bienvenida a las flores, bienvenida al amor. Bienvenidas chicas nuevas. Pero se me derriten antes de llegar a agosto. O sea, ruina. O sea, mal muy mal.
A mí me pasa todos los veranos.
Que nunca son como espero. Siempre mucho peores, claro. Cada vez pienso más que tiene que ver con el punto de referencia... Referencias, en general. Es decir, que esperas algo. Tienes una componenda mental. Y llevas un cuaderno apretado de errores. O sea, esperar pues esperas mal. Has tomado las notas mal. Mala extracción de datos, pues mal todo lo siguiente en consecuencia. Y lo que tienes en tu escapulario no sirve. Volvemos al tema de Dios pero vuelvo a esquivarlo que es mucha tela. Váyamos a lo que guardamos. Nuestra memoria. Nuestro cuaderno. Nuestro dolor. Nuestro rencor. Nuestro puto blog lleno de textos de mierda, largos e insufribles. Nuestro yo de hoy. Nuestro yo de ayer, o incluso el de mañana. Nuestras fotos de desnudos.... Todo eso. Está en el cofre de tesoros. Los mejores momentos. Las mayores salivaciones. Los golpes de corazón. Tu vídeo resumen de los mejores momentos, como en los realities. Con una música llevadera y simpaticota. Y sonrisas a cámara lenta. Golpe de mirada. Y correrías. Y siempre el amor, en los grandes éxitos: las veces que te han dicho te quiero. Todos mis te quiero caben en medio minuto. Un montaje emotivo, con una fina y elegante cámara lenta y su poquito de épica. Uno guarda en su interior confiado y feliz, muchos te quiero como si fueran un salvavidas y un día, cuando se acuerda, y mira, pues ya no están, no están donde los dejamos, porqu ya son otra cosa, son unos te quise que cuesta identificar como propios en una rueda de reconocimiento de emociones. Los Te quise no gustan. Un te quise es feo. Es malo de encajar. Es de difícil acomodo, seamos sinceros. Oirlo ya es molesto, pues imagina encontrarlo en un cajón. Guardamos unos te quieros y al tiempo nos encontramos unos te quises. Unos te quises grises. Oxidados y grises. Pensando tú que estaba medio fresco. El cajón, la memoria, el corazón... Es como un condón caducado. Es como lo amarillo de la ensaladilla rusa. Es como el tono burdeos que pilla la primera dermis de la sandía, ese color vino. Es como un cuaderno ya usado y escrito por todas sus caras. Escrito por todas sus caras, como tú estabas, escrita por todas tus caras. Los te quiero son siempre valiosos. Aunque los digan borrachas. Pero los Te quise son amor podrido que se guarda en la nevera pero acaba consumido por el moho. Dura un poco menos que los limones. Pero se parece. Es también un polvo pero en este caso, no es verde. El moho del tiempo. El moho de las voluntades. Tiene un amigo una canción muy buena.... Le letra dice... Los días pasan, la vida sigue, aunque me dejes de querer, ay, tú no me olvíes.... Es importante quitarle la d al olvido y que el ay ese tenga verdad, soltarlo con golpe. Que haya quejío flamenco. Quitarle la d al olvido: olvio. Mi amigo es que es de Cadiz y yo pensaba que esa tonada era de una agrupación, de carnavales, popular... Cuando se lo dije, me agradeció el piropo porque dice que es suya. No termino de creerle. Soy un puto desconfiado. Pero... Es buena. Que no me olvides. No me olvides, aunque no me quieras. Ojo. Que es un tema. Es el olvido, estúpidos. No es una guerra contra el desamor, o contra lo amarillo de la ensaladilla rusa, ni siquiera es, como yo presumía, una guerra contra el tiempo y su cruel paso tortuoso, pues no. Es una guerra contra el olvido. Que nos olviden es lo terrible. Es el fin de la existencia, o el fin del consuelo de la existencia. O es la derrota definitiva de la perdurabilidad. De querer trascender. El fin de la trascendencia. Una victoria de la intrascendencia. Otra más.
Nos pasa todos los veranos.
Que nos helamos un día de agosto, una noche que nos pilla desprevenidos y en manga corta, y pasamos mucho frío... Frío de verdad. El día frio del verano. La noche helada. La noches de los tiritones. A mí el calor me da más igual que el frio aunque sea más molesto pero en mi castillo del terror hace rasca de verdad, así que me molesta menos que me suden los párpados. Cuando me sudan los párpados y parece que tengo dos manantiales de lágrimas diría que hasta me gusta. Pero el calor molesta. El sol es dañino. Lo noto en la piel. Como quema. Al ir a por el pan. En horas de máxima exposición. Quema brutalmente y me veo el antebrazo achicharrao en cerocoma por asomarlo dos minutos por la ventanilla en un trayecto dentro del pueblo. La verdad es que asusta ese sol matador. A mí me asusta, desde luego. Y no sé si es una percepción propia, si es mi piel, vaya, que se vuelve frágil con los años o es más global, más calentamiento global y más rayos asesinos y capa de ozono y todo eso... Hay un par de días de calor extremo que realmente me hacen sufrir. Pero la mala de verdad es la noche helada. Pienso en el invierno y lo llevo mejor. En las chimeneas que respiran hielo y a duras penas calientan, me siento mejor así a decir verdad. Pienso en el invierno y me siento mejor. Pienso en tus defectos y me siento mejor. Esto podría ser una letra de canción. Pienso noseque y me siento mejor. Pienso en mi gatito y me siento mejor. Pienso en los amigos y me siento mejor. Pienso en el Holocausto y me siento mejor. Pienso en Magaluf y me siento mejor. Pienso en tus delirios y me siento mejor. Pienso en el jardín... No sé.... Tampoco me siento nada bien ajajaj ese debería ser el giro de la canción... Pienso tonterias que me hacen sentir mejor pero estar, estoy mal. Eso rima. Estar, estoy mal. Podría ser el título, estar, estoy mal. No suena mal. Bueno... A lo que iba.... Que el calor es una mierda pero el verano mata menos. Las olas siempre se llevan a alguien, ok. Pero es peor la nieve. La carretera. Los accidentes. Ahora se puede dormir al raso... ¿Quién supera eso? Y te comen los mosquitos, pero tú te comes las estrellas. Lo que entra por lo que sale. Al final, lo mismo ni pillas el sueño y solo te rascas. Así es la vida. Las estrellas pican.
Me pasa todos los veranos.
Que los pierdo. Que me planteo toda mi existencia en lugar de hacer actividades de ocio propias de verano, como bajar a la piscina. Baja a la piscina y no pienses. Juega a las palas y date un respiro. Baja a la piscina y no mires atrás. Súbete en un hidropedal y limitate a pedalear. Pedalea en el mar y no pienses. Comete un helado y no pienses. A ella le gustaban de chocolate. Baja a la piscina y no pienses en ella. Pidete una granizada y no pienses en nada. Baja a la piscina con el bajón a cuestas. Baja sea como sea. Bajón a la piscina, vaya. Remojale. Intenta ahogarlo. Hazle un par de largos a ese bajón. Eso que te llevas. Hazlo. Da un paseo. Toma el sol y no pienses. Baja a la piscina y déjate la cabeza en casa. Porque si bajo, lo hago con las llaves, la toalla, el tabaco, el movil y las gafas y tirando de todo lo del planteamiento global de mi existencia, que es como el amor, no hay forma de quitárselo de encima... Y con el mar, menos. La soledad es como la sal que se nos queda en la piel. No es igual. No se va con darnos una ducha. Pero es parecido. La añoranza es la piel mudada. Los mini girones de lo que nos dolío y ya no es ni nuestro. La sal somos siempre nosotros. En el dolor y en la sazón. En el sabor. En los días buenos. En los que ves con confianza el horizonte. Baja a la piscina los días en los que te sientas bien por lo menos. Baja y te bañas. Si no te bañas, no vale para nada. No nos sirve sentarse en el bordillo. Da pereza a veces. Lo entiendo. A mí me pasa. Me quedo ahí, en la orilla de mi vida.... Mirando. Mojándome los tobillos. Con la zambullida progresiva. No siempre fue así. En el verano de 2012 o quizá 2013 tardaba como media hora en meterme en el año y en otoño pensé; Joder, he perdido mucho tiempo este verano en la orilla. ¿Sabes? Un verano cobarde. UN verano sin mojarme. Un verano tirado por el bordillo, ¿entienes? O no tirado. Aún peor. Pero era así como quería hacerlo en ese momento pero no pude evitar pensar que fue una grave torpeza en octubre. Lo tiraste, tío. Tiraste el puto verano pensando en cómo no mojarte... Eres tonto, tío. Pensar en cómo no vivir. O vivirlo menos... Qué coño es eso, eh. Y desde entonces pues me tiro de cabeza y listo. El tedio. Hablo del tedio. Al tedio también hay que tirarse de cabeza, entregarse a el. Sin ambages. Es donde quiero llegar. El tedio de mirar desde la orilla y no me cierro solo al verano. La orilla de todas las cosas... Las orillas de todos los días. Y a lo largo de todo el año. Mirarlo todo desde alguna de sus orillas y limitarse a cavilar: temperatura, profundidades... Limitarse a temer. A valorar opciones. A ser prudente. A no mojarse. A no pasar frio y echar de menos una toalla. Es muy de ahora lo de contemplar un gran número de orillas y no tener ni puta idea de nada en realidad.
Ni puta idea de lo que va a pasar.
Todos los veranos, igual.
me cago en la ostia, aes
lunes, 27 de junio de 2016
Perder es bonito
Perder es bonito. Como lo son por su tersura algunas cicatrices. No es una belleza de las que apetece, más bien al contrario, pero nos subyuga a nuestro pesar porque es única. Es un polo magnético del que preferiríamos huir pero que no atrae inexorablemente. Porque perder es algo más que la pérdida cotidiana, el traspiés tonto o resbalón en la zanja que nos sorprende con inesperada irrupción del suelo como antagonista. Es más que eso. Más que caerse. Más que equivocarse. Más que perder. Más que un abandono. Más que el suelo. Es lo que subtace... Valen mucho ejemplos. Son bonitos. Una bonita derrota, digamos. Cuando está finamente rematada. Sentirse derrotado no es nada agradable, porque todo va íntimamente unido, es lo malo. Lo que sientes. Lo que ocurre. Darte cpmtra el techo. Engordar dentro de una botella. El gato en el frasco. El elefante en la habitación. Perder de antemano. Salir con todo perdido. Eso no nos vale. Son victorias morales y desmoralizantes derrotas pero es necesario creerse ganador o no esperar perder. No esperar nada. Perder de verdad. Creerse ganador. Tiene que ver con la utopia. Para completarse tiene que fracasar. Es el necesario final. Tiene que ocurrir así.
Hay que perder. Ya lo he dicho aquí otras veces, y más de una vez. Perder favorece. Perderse conviene a veces. Hacerse duro. Forjado ante la adversidad. Prevenido de desastres. Avizor ante la desgracia. Preparado de algun modo. De una pasta especial ante la derrota constante. Aprender de ello y actuar en consecuencia. Caminar sendas distintas a la que abre la huella en la follaje. Huella en el follaje, de eso va todo esto. Que no se pierda el rastro. Espeso follaje nos rodea, amigos. Las pérdidas. Los rastros. La pérdida de fe que es la peor. Son las ideas a las que les damos vuelta las que nos acaban por conformar a nosotros. Perder está bien si no te olvidas de que no ocurrirá siempre. Ese es el concepto. Perderlo todo, perder a lo grande, perder de forma desproporcionada, perder por vicio, perder por desgana, perder con todo lo que tenías. Y volver al punto de salida. Reforzar el dogma. Buscarse las esquirlas. Volver a levantarse. Encajar el golpe. Respirar a pesar del flato. Sentirse una puta mierda. Y después solo una mierda. Y después olvidarlo por completo. Porque es de lo que va todo esto. Lo que no esperas. Lo que no sabes. Lo que no parece que vaya a ocurrir. Eso nos destroza. Sobre todo, perder lo que no esperabas. Joder, eso es lo peor. Coño que sí. Pérdidas grandes y desgarradoras, son siempre por sorpresa, quizá intuidas en algunos casos pero siempre no esperadas. Eso es lo bonito también, no se pueden preever esas cosas. Por más que me lo propongo, todo se vuelve mucho más chungo de lo que te lo imaginas. Mucho peor. En otros aspectos la mejora es constante e impercetible. Como el crecimiento de los árboles. Y ok. Puede ser positivo verlo de ese modo. Creer en las rachas. En el lento e inhiesto orgullo del ciprés. Peinarte. Comprar ropa nueva. Confiar en lo que haces. Mirarlo todo con optimismo. Desde el ciclo economico, hasta las incipientes canas de las sienes. Echarte cremas. Ir al monte. Senderismo. Cuidarte los dientes. Leer clásicos de novelas de aventuras. Salir a correr por las mañanas. Conocer mujeres divorciadas. Puedes adelgazar. Salir a bailar. Novelas de aventuras. Adelgazar, en esta sociedad vacía, parece la única forma digna de envejecer. Perder peso pero no demasiado para no parecer enfermo. Lo enfermizo causa rechazo. Con lo moderno que es todo y lo mal que nos comunicamos. En especial, en las derrotas cuando necesitamos arrullo y arropo. Cuando nos duele. Y callamos porque somos orgullosos. Cipreses lentos. Y solo se salva eso, el orgullo. Ahí. De punta como una polla. Y ni arrullo ni arroyo. ni arrullamiento que valga. Cuando duele, duele. Cuando pierdes, pierdes. Cuando te haces viejo, eres más viejo aún de lo que te sientes. Es así. Esa batalla sí que sabemos que está perdida de antemano y aún así a veces....
No es lo mismo el dolor que la derrota y es ahí por donde quiero ir. NO sé hacia donde pero es el camino. Un camino plagado de derrotas que no duela. Es bonito el dolor decía un cura franciscano de la iglesia de mi barrio y a mí me parecía, siendo un zagal pre púber, que aquella homilia tenia un toque sado que no terminaba de encajarme. El dolor es bonito. Dios me dio ese dolor. Me lo dió para sentirme vivo. Algo así venía a decir el cura. Lo que Dios me da... Pero claro, ni siquiera entonces creía yo mucho en Dios ni en que existiera realmente. Tenía poco claro el dogma. La fe siempre la he tenido muy mal administrada pero lo que quería decir el cura es que la derrota es buena y el dolor es pertinente si es lo que nos aqueja o lo que nos ocurre porque es así como lo que quiere Dios. Y chin púm. Si se pierde, conviene. Si pasa, será por algo. Pues menuda filosofía... Que es un remiendo al dicho de si sucede, conviene. Un refrán que no he terminado de entender nunca pero lo hacemos igualmente nuestro y mira, si se pierde, conviene. Y se pierde siempre. Se pierde siempre. Lo contrario de la banca, que siempre gana. Precisamente lo contrario. Es encontrar el neuroreceptor para calibrarlo de otra forma y que nos resbale un poquito lo que pase. Que no nos hunda. Que no nos afecte mucho. Lo justo. La afectación justa. Qué difícil es eso, no?
Se pierde siempre.
Se pierde siempre.
Se pierde siempre.
Por eso es bonito porque lo que es bonito es seguir aquí.
Seguir.
Seguir.
Seguir,
Seguir siempre. No plantearse ni siquiera si seguir o no seguir. Seguir sin pensar. Es una trampa de ideas, dígamos. Seguir. Es lo que cuenta. Estar. Haberlo intentado. Parece cháchara de entrenador derrotado. Creo que me gustan las tertulias deportivas por esa necesidad de ustificar la derrota, de apostillarla y explicarla y encararla, y decir que todo va a ir bien, que todo va a cambiar, que con un poco de suerte, que con todo el corazón, todo el empeño, todo el empuje... Necesitamos todo eso para las buenas derrotas. Haberse ido a tiempo pero no haberlo hecho. No considerar la rendición. Es una cuestión de tiempo. Tiene que ver con los métodos. Es como el método científico frente a los estudios de campo. No te rindes en el laboratorio. Amplias el ratio. No te llueve en el laboratorio. La realidad es otra cosa. Está bien para tenerlo en cuenta. La realidad no es lo que imaginamos. La realidad no es lo que vemos desde nuestra ventana. Una realidad sucia en mi caso porque limpio cero los cristales. Una realidad opaca en muchos momentos y sobrexpuesta en tantos otros. Es duro perder y que se vea. Cuando pierdes diez de doce, joder, no es lo apropiado, te jode... Pierdes los papeles. No aciertas. No es como creías. Hace falta cintura. No volverse una suicida de la idea. Y morir con ella. Se compra uno un cuaderno nuevo y en la primera hoja escribe: Lo que he aprendido de esto es. Y pones dos puntos. Letra grande. Dos puntos bien grandes. Autocrítica es el eufemismo que se oye en el telediario. Se pierde siempre. Así empezaría mi autocritica. Se pierde siempre, hay que hacerlo mejor cada día. Es obligatorio perder mejor. Aspirar a la derrota perfecta.
Y no lloriquear.
En general, no lloriquear nunca.
Derrotas perfectas.
Pérdidas bonitas.
Es aspiración legítima.
Es sana expectativa.
Hay que perder. Ya lo he dicho aquí otras veces, y más de una vez. Perder favorece. Perderse conviene a veces. Hacerse duro. Forjado ante la adversidad. Prevenido de desastres. Avizor ante la desgracia. Preparado de algun modo. De una pasta especial ante la derrota constante. Aprender de ello y actuar en consecuencia. Caminar sendas distintas a la que abre la huella en la follaje. Huella en el follaje, de eso va todo esto. Que no se pierda el rastro. Espeso follaje nos rodea, amigos. Las pérdidas. Los rastros. La pérdida de fe que es la peor. Son las ideas a las que les damos vuelta las que nos acaban por conformar a nosotros. Perder está bien si no te olvidas de que no ocurrirá siempre. Ese es el concepto. Perderlo todo, perder a lo grande, perder de forma desproporcionada, perder por vicio, perder por desgana, perder con todo lo que tenías. Y volver al punto de salida. Reforzar el dogma. Buscarse las esquirlas. Volver a levantarse. Encajar el golpe. Respirar a pesar del flato. Sentirse una puta mierda. Y después solo una mierda. Y después olvidarlo por completo. Porque es de lo que va todo esto. Lo que no esperas. Lo que no sabes. Lo que no parece que vaya a ocurrir. Eso nos destroza. Sobre todo, perder lo que no esperabas. Joder, eso es lo peor. Coño que sí. Pérdidas grandes y desgarradoras, son siempre por sorpresa, quizá intuidas en algunos casos pero siempre no esperadas. Eso es lo bonito también, no se pueden preever esas cosas. Por más que me lo propongo, todo se vuelve mucho más chungo de lo que te lo imaginas. Mucho peor. En otros aspectos la mejora es constante e impercetible. Como el crecimiento de los árboles. Y ok. Puede ser positivo verlo de ese modo. Creer en las rachas. En el lento e inhiesto orgullo del ciprés. Peinarte. Comprar ropa nueva. Confiar en lo que haces. Mirarlo todo con optimismo. Desde el ciclo economico, hasta las incipientes canas de las sienes. Echarte cremas. Ir al monte. Senderismo. Cuidarte los dientes. Leer clásicos de novelas de aventuras. Salir a correr por las mañanas. Conocer mujeres divorciadas. Puedes adelgazar. Salir a bailar. Novelas de aventuras. Adelgazar, en esta sociedad vacía, parece la única forma digna de envejecer. Perder peso pero no demasiado para no parecer enfermo. Lo enfermizo causa rechazo. Con lo moderno que es todo y lo mal que nos comunicamos. En especial, en las derrotas cuando necesitamos arrullo y arropo. Cuando nos duele. Y callamos porque somos orgullosos. Cipreses lentos. Y solo se salva eso, el orgullo. Ahí. De punta como una polla. Y ni arrullo ni arroyo. ni arrullamiento que valga. Cuando duele, duele. Cuando pierdes, pierdes. Cuando te haces viejo, eres más viejo aún de lo que te sientes. Es así. Esa batalla sí que sabemos que está perdida de antemano y aún así a veces....
No es lo mismo el dolor que la derrota y es ahí por donde quiero ir. NO sé hacia donde pero es el camino. Un camino plagado de derrotas que no duela. Es bonito el dolor decía un cura franciscano de la iglesia de mi barrio y a mí me parecía, siendo un zagal pre púber, que aquella homilia tenia un toque sado que no terminaba de encajarme. El dolor es bonito. Dios me dio ese dolor. Me lo dió para sentirme vivo. Algo así venía a decir el cura. Lo que Dios me da... Pero claro, ni siquiera entonces creía yo mucho en Dios ni en que existiera realmente. Tenía poco claro el dogma. La fe siempre la he tenido muy mal administrada pero lo que quería decir el cura es que la derrota es buena y el dolor es pertinente si es lo que nos aqueja o lo que nos ocurre porque es así como lo que quiere Dios. Y chin púm. Si se pierde, conviene. Si pasa, será por algo. Pues menuda filosofía... Que es un remiendo al dicho de si sucede, conviene. Un refrán que no he terminado de entender nunca pero lo hacemos igualmente nuestro y mira, si se pierde, conviene. Y se pierde siempre. Se pierde siempre. Lo contrario de la banca, que siempre gana. Precisamente lo contrario. Es encontrar el neuroreceptor para calibrarlo de otra forma y que nos resbale un poquito lo que pase. Que no nos hunda. Que no nos afecte mucho. Lo justo. La afectación justa. Qué difícil es eso, no?
Se pierde siempre.
Se pierde siempre.
Se pierde siempre.
Por eso es bonito porque lo que es bonito es seguir aquí.
Seguir.
Seguir.
Seguir,
Seguir siempre. No plantearse ni siquiera si seguir o no seguir. Seguir sin pensar. Es una trampa de ideas, dígamos. Seguir. Es lo que cuenta. Estar. Haberlo intentado. Parece cháchara de entrenador derrotado. Creo que me gustan las tertulias deportivas por esa necesidad de ustificar la derrota, de apostillarla y explicarla y encararla, y decir que todo va a ir bien, que todo va a cambiar, que con un poco de suerte, que con todo el corazón, todo el empeño, todo el empuje... Necesitamos todo eso para las buenas derrotas. Haberse ido a tiempo pero no haberlo hecho. No considerar la rendición. Es una cuestión de tiempo. Tiene que ver con los métodos. Es como el método científico frente a los estudios de campo. No te rindes en el laboratorio. Amplias el ratio. No te llueve en el laboratorio. La realidad es otra cosa. Está bien para tenerlo en cuenta. La realidad no es lo que imaginamos. La realidad no es lo que vemos desde nuestra ventana. Una realidad sucia en mi caso porque limpio cero los cristales. Una realidad opaca en muchos momentos y sobrexpuesta en tantos otros. Es duro perder y que se vea. Cuando pierdes diez de doce, joder, no es lo apropiado, te jode... Pierdes los papeles. No aciertas. No es como creías. Hace falta cintura. No volverse una suicida de la idea. Y morir con ella. Se compra uno un cuaderno nuevo y en la primera hoja escribe: Lo que he aprendido de esto es. Y pones dos puntos. Letra grande. Dos puntos bien grandes. Autocrítica es el eufemismo que se oye en el telediario. Se pierde siempre. Así empezaría mi autocritica. Se pierde siempre, hay que hacerlo mejor cada día. Es obligatorio perder mejor. Aspirar a la derrota perfecta.
Y no lloriquear.
En general, no lloriquear nunca.
Derrotas perfectas.
Pérdidas bonitas.
Es aspiración legítima.
Es sana expectativa.
jueves, 9 de junio de 2016
Sin orden ni concierto (II)
Apuntillos a vuelapluma, sin seguir hilo ni conducción ninguna
.- El compromiso y sus motivos
O estás o no estás. O quieres o no quieres.
No hay más. Da igual lo que sea: una persona, una causa, una asociación, lo que sea. En una pareja es de un modo y en el activismo, es de otro. No importa del todo la razón por la que ocurre, no es lo defintivo un motivo sino un compromiso. Dudo hasta donde los compromiso se establecen de forma aleatoria o por los motivos correctos. Por miedo. Por reacción. Por vete a saber qué.
Pero quiéreme aunque sea mal... Es decir, compromiso con salvar a las ballenas aunque no sepas ni nadar, ¿no?
Es otro debate pero me interesa. O sea, el change.org o las otras plataformas para movilizar firmas, cómo afectan al compromiso en el siglo XXI...¿Lo banalizan? ¿Lo potencian?
No lo tengo claro, sinceramente.
Volveremos a ello.
- Quejas y jactancias
Los que se quejan y los que se jactan son los mismos.... Solo cambia como les pille el día.
es tono cargante siempre.
Presuman o maldigan, porque viene a ser lo mismo. Son los mismos y es lo mismo. Te quejas o te recreas. Las dos cosas las veo de infinito mal gusto. Joder, la humildad es algo que no defiendo nunca porque más de dos tercios de las veces, es una careta. Humildad falsa, eso es lo peor. Una estratagema cutrona como otra. Y las quejas, pues... Por más que esten justificadas en muchos casos, deben de estar dirigidas en la dirección correcta y que sean expuestas, disfrutar de esa queja cotidiana, de la desgracia ajena, del que cuenta la multa o la jugada que le ha hecho un cliente o n proveedor, el chisme, ese rollo...
Estamos enganchados a esa mierda de las vidas de gente que nos importa una mierda... Es un voyeurismo tonto de la desdicha ajena, de conocidos... De conocidos lejanos. Y eso sí que creo que frivoliza el sufrimiento, su sobrexposición. Lo presumo. Es todo lo que veo prudente presumir.
Prudencia en las presunciones de todo tipo.... Empecemos por ahí.
Y tolerancia cero con la queja.
En general: con toda queja, tolerancia cero. Sin excepciones. Sin excusas.
No quiero quejas. Queja no. Nunca y jactancia, a poder ser, poca o nula.
Empecemos ahí.
- Haz cosas
Lo uso como forma de despedida.
En lugar de ciao. O de adiós. O hasta luego. O lo que sea.
Haz cosas.
Hacer más que pensar, en general. Como máxima de vida. Y así, más vida hecha que pensada, planeada, prevista o planificada...
Haz.
Haz y ya.
- Votad que algo queda
que si votáis para que un grupo toque en un festival, pues haced el esfuerzo también en las elecciones y no me digáis yo es que no voto porque no creo en el sistema
el sistema será lo que sea, pero tú eres tú
Es un timo, ok. la ley D´Hondt, vale, si estamos de acuerdo.... pero hay opciones: izquierda anticapitalista, los verdes, Pacma... Que me parece todo un fenómeno electoral sin precedentes al que se le dedica poco tiempo y muy poca atención en los medios, lo de Pacma, digo... A los que he votado en otras ocasiones.
Algo queda. Algo haces. Algo dices. No sé: vota.
Me jode que en mi generación siempre hemos sido muy tolerantes con la abstención.
A mí de jovencito me parecía una chorrada eso de que el voto fuera secreto. ¿Secreto? ¿Por qué? ¿Por qué no se puede hablar de ello? Crecí en ese ambiente. de no sacar esos temas... No tengo claro el por qué. Y siempre fue como aburrido hablar de política. En este blog lo he puesto mil veces: la política me aburre soberanamente. Me parece un burdel. Me parece una indecencia continua. Me parece que hay que tener dos estómagos como mínimo. Y todo eso. Pero joder, sí, es importante.
Es importante votar.
Política es todo, desde el peinado. No pienses que no te metes en política porque estás calvo. Es todo. Vivimos déficits más importantes que los que impone Europa. Déficit de escrúpulos. De ética. Una carencia grave de responsabilidad ciudadana que quizá comience en el voto, en la urna.
Vota, coño. Para quejarte luego, por lo menos.
- El cariño verdadero ni se compra ni se vende
Lo canta Manolo y es una verdad como un templo, que el cariño se abre paso como el agua y si es puro y nace como los torrentes y no tiene sentido ser un zahorí del amor buscando aguas subterráneas en corazones que son cuevas por las que no se puede transitar. Hace un año me estaba pasando eso. De repente estoy feliz y es fácil y es loco y es una locura de horarios y se nos pasa el tiempo volando y es todo sencillo o lo parece, eso es lo que siento. Ni se compra. Ni se vende. Si se disimula, a mí desde luego no me sale.
Joder, es que es más fácil que todo eso.
Y lo pienso también como una forma de enfocarlo cuando no esté. No te rayes. Si aparece, aparece... Y nada puedes hacer. Ni comprarlo, ni venderlo. Esa afinidad. Ese magnetismo. No son cosas que estén a la venta. Se dan. Nacen. Aparecen. Y es sorprendente que aparezcan por sorpresa. Cuando menos los esperas, como dicen cursimente en las películas. Me duran dos suspiros estas cosas, pero son verdaderas o así las vivo yo, como una telenovela.
O va o no va.
Y es una cosa muy del momento. Que un mes no va y al siguiente, ya carbura. Por lo que sea. El tiempo. La sed. La soledad. Su soledad es mi aliada, decía yo de una antigua amiga más antigua que amiga. Y siempre pensé en meterlo en una canción. Ya volverá a llamar, su soledad es mi aliada.
No se compra ni se vende la soledad.
Ni el cariño verdadero.
Ni que te surga un amor poco razonable. Que no te viene del todo bien. Que sorprende. Que descoloca. Que no fácil de explicar. Que te cambia por completo los ciclos. Que te replanteas todo. Y te sientes bien. Te hace feliz.
No se puede comprar.
NO sé si feliz, pero por lo menos, estás contento.
- Prefiero estar contento que ser felizQuizá sea conformismo.
Contento estás por pequeñas sonrisas del destino, por los buenos augurios, cuando te dan noticias positivas, cuando te llaman para quedar porque tienen ganas de verte y quedas y tenéis cosas que contar, buenas cosas que contar. Y te pides la segunda ronda y te pones más contento. Y charlas más. El caso es contar cosas y estar contento con el final que crees que tendrán las historias. Que te hace infeliz luego porque no es nunca el que esperas y siempre es peor.
Pero oye, estuviste contento.
Quizá sea conformismo: Contento pero jodido. O al revés.
Nunca se sabe muy bien dónde se acabará el camino. Pero es un poco tonto esa aspiración de ser feliz como si el camino no fuera a tener un final, si no existieran las gargantas cortadas, los barrancos y saltos de agua o simplemente la vereda que se difumina hasta ser follaje cerrado. Yo me contento con menos. Con un paseo amable por la ribera y poco más. El camino es corto. El camino se acaba. A todos nos cansa el río. Una vez, dos veces...Ya nos sabemos el camino. Emociona menos volver. Hay menos de lo que hablar. Casi nada en común. Y eres infeliz entonces. Tremendamente.
No compensa.
En fin, no lo tengo elaborado del todo el aserto pero diría que mejor contento siempre que feliz al final. Pero no lo tengo del todo claro, la verdad.
- Orquesta asilo
Es una idea recurrente la de hacer una gira por asilos o hospitales o clínicas de viejitos... Algo en plan terapéutico, más para nosotros que para ellos y tocar en un par de sitios, así en plan como actividades de esparcimiento... Y buscando, buscando... He descubierto un par de iniciativas con las que ya me he puesto en contacto con, a decir verdad, pobres resultados. Sigo en la brecha, en todo caso.
La idea de la gira o el nombre del tour que se me ocurrió fue: El último concierto de nuestra vida. Pero es cierto que suena un poco triste y siniestro. La idea era hacerlo en acústico. Quizá con cuerdas. Eso se planteó. Hubiera sido toda una aventura. Claro que ante semejante oportunidad pues el repertorio propio se queda muy tristecillo y se me ocurrió buscar canciones antiguas. Coplas. Cosas populares. El camino verde que va a la ermita. Ese rollo. Los hits de los cincuenta o de antes. Antonio Machín era la ostia. Una letras que te mueres. Y analizas como la música va siempre por delante que las personas o la política o lo que sea. Por la dictadura, como se coló el son cubano. Es un tema. Es las letras. Lo que decía. A mí, y con un par de escuchas simplemente, me pareció de lo más interesante. Pero vamos, que a lo que iba, lo que lo partiría sería adaptar esas canciones, algunas están muy viejas. Y otras ya no son conocidas y ofrecerselas, por última vez aunque quizá no sea de buen gusto lo de especificar eso, a los viejitos de ochenta o noventa años. Recordar un estribillo de juventud, un sentimiento de antaño, ¿acaso no es lo que todos queremos?
Ahora que no tengo banda estoy valorando todas las alternativas.
El primer disco lo grabamos con una formación típica: dos guitarras, bajo, batería, y después, teclados y algún refuerzo aquí o allá. O algún guiño.
El segundo, lo contrario.
Guitarra, voz, batería, y después. las colaboraciones. Y en acústico.
El disco eléctrico lo presentamos en acústico y este que es acústico... pues, no sé lo que voy a hacer.... Todo pinta que va a ser con banda.
Es tedioso lo de rearmar el grupo.
La gente se va por motivos laborales, que no es por mí jaja o eso dicen... No a ver. Es trabajo. Yo también me lo tomo como un trabajo pero me apetece menos lo de dar conciertos. O por lo menos conciertos que no sean verdaderamente especiales. Como con la orquesta asilo.
La opción de seguir como dúo sigue en pie.
Quizá también con set de percusión más variado.
Pero bueno, nunca se sabe.,. Presentarlo en electrico me apetece mucho también y creo que se podría sacar un sonido chulo.
- la música no es la juventud
Me molesta que se asocie la música a la juventud, o lo que es peor, a la adolescencia.
Como fenomeno comercial, desde luego. Como potenciales compradores de productos musicales prefabricados. Y el entusiasmo. Comemos del entusiasmo teen.
Que es como penoso.
Naif. Potencial económico de la ingenuidad.
Parece que se aaga el hilo musical en la madurez, que deja de interesar y se traga con lo que echen por la radio. Sea lo que sea. Padentro. Se acepta tácitamente que ya no son nuestros tiempos. Ni nuestros cantares. Que es de otros. La juventud de otros.
Me niego por concepto y porque no es real. Y porque me hago viejo supongo... Y me gusta quejarme por todo, cada vez más.
Y ya está, seguiremos.
- Sobre el orden
El caos sigue reinando. Me ha dado por cambiarle el color, no podré vencerlo pero será un caos morado. O burdeos. O vino tinto. O fucsia. O cómo lo llamarías.
Pintar, menuda ocurrencia tuve. Os prometí que os lo enseñaría... Ahí va...
Os prometí fotos ....
Work in progress...
- Lo de los conciertos
Lo echo intensamente de menos. Pero estoy como retenido. Vamos ensayando. Esa es la buena noticia. Algo vamos a hacer en verano, aunque no está muy claro el que.
Seguiremos informando.
PD: Os comparto la canción que escucho compulsivamente estos días...
.- El compromiso y sus motivos
O estás o no estás. O quieres o no quieres.
No hay más. Da igual lo que sea: una persona, una causa, una asociación, lo que sea. En una pareja es de un modo y en el activismo, es de otro. No importa del todo la razón por la que ocurre, no es lo defintivo un motivo sino un compromiso. Dudo hasta donde los compromiso se establecen de forma aleatoria o por los motivos correctos. Por miedo. Por reacción. Por vete a saber qué.
Pero quiéreme aunque sea mal... Es decir, compromiso con salvar a las ballenas aunque no sepas ni nadar, ¿no?
Es otro debate pero me interesa. O sea, el change.org o las otras plataformas para movilizar firmas, cómo afectan al compromiso en el siglo XXI...¿Lo banalizan? ¿Lo potencian?
No lo tengo claro, sinceramente.
Volveremos a ello.
- Quejas y jactancias
Los que se quejan y los que se jactan son los mismos.... Solo cambia como les pille el día.
es tono cargante siempre.
Presuman o maldigan, porque viene a ser lo mismo. Son los mismos y es lo mismo. Te quejas o te recreas. Las dos cosas las veo de infinito mal gusto. Joder, la humildad es algo que no defiendo nunca porque más de dos tercios de las veces, es una careta. Humildad falsa, eso es lo peor. Una estratagema cutrona como otra. Y las quejas, pues... Por más que esten justificadas en muchos casos, deben de estar dirigidas en la dirección correcta y que sean expuestas, disfrutar de esa queja cotidiana, de la desgracia ajena, del que cuenta la multa o la jugada que le ha hecho un cliente o n proveedor, el chisme, ese rollo...
Estamos enganchados a esa mierda de las vidas de gente que nos importa una mierda... Es un voyeurismo tonto de la desdicha ajena, de conocidos... De conocidos lejanos. Y eso sí que creo que frivoliza el sufrimiento, su sobrexposición. Lo presumo. Es todo lo que veo prudente presumir.
Prudencia en las presunciones de todo tipo.... Empecemos por ahí.
Y tolerancia cero con la queja.
En general: con toda queja, tolerancia cero. Sin excepciones. Sin excusas.
No quiero quejas. Queja no. Nunca y jactancia, a poder ser, poca o nula.
Empecemos ahí.
- Haz cosas
Lo uso como forma de despedida.
En lugar de ciao. O de adiós. O hasta luego. O lo que sea.
Haz cosas.
Hacer más que pensar, en general. Como máxima de vida. Y así, más vida hecha que pensada, planeada, prevista o planificada...
Haz.
Haz y ya.
- Votad que algo queda
que si votáis para que un grupo toque en un festival, pues haced el esfuerzo también en las elecciones y no me digáis yo es que no voto porque no creo en el sistema
el sistema será lo que sea, pero tú eres tú
Es un timo, ok. la ley D´Hondt, vale, si estamos de acuerdo.... pero hay opciones: izquierda anticapitalista, los verdes, Pacma... Que me parece todo un fenómeno electoral sin precedentes al que se le dedica poco tiempo y muy poca atención en los medios, lo de Pacma, digo... A los que he votado en otras ocasiones.
Algo queda. Algo haces. Algo dices. No sé: vota.
Me jode que en mi generación siempre hemos sido muy tolerantes con la abstención.
A mí de jovencito me parecía una chorrada eso de que el voto fuera secreto. ¿Secreto? ¿Por qué? ¿Por qué no se puede hablar de ello? Crecí en ese ambiente. de no sacar esos temas... No tengo claro el por qué. Y siempre fue como aburrido hablar de política. En este blog lo he puesto mil veces: la política me aburre soberanamente. Me parece un burdel. Me parece una indecencia continua. Me parece que hay que tener dos estómagos como mínimo. Y todo eso. Pero joder, sí, es importante.
Es importante votar.
Política es todo, desde el peinado. No pienses que no te metes en política porque estás calvo. Es todo. Vivimos déficits más importantes que los que impone Europa. Déficit de escrúpulos. De ética. Una carencia grave de responsabilidad ciudadana que quizá comience en el voto, en la urna.
Vota, coño. Para quejarte luego, por lo menos.
- El cariño verdadero ni se compra ni se vende
Lo canta Manolo y es una verdad como un templo, que el cariño se abre paso como el agua y si es puro y nace como los torrentes y no tiene sentido ser un zahorí del amor buscando aguas subterráneas en corazones que son cuevas por las que no se puede transitar. Hace un año me estaba pasando eso. De repente estoy feliz y es fácil y es loco y es una locura de horarios y se nos pasa el tiempo volando y es todo sencillo o lo parece, eso es lo que siento. Ni se compra. Ni se vende. Si se disimula, a mí desde luego no me sale.
Joder, es que es más fácil que todo eso.
Y lo pienso también como una forma de enfocarlo cuando no esté. No te rayes. Si aparece, aparece... Y nada puedes hacer. Ni comprarlo, ni venderlo. Esa afinidad. Ese magnetismo. No son cosas que estén a la venta. Se dan. Nacen. Aparecen. Y es sorprendente que aparezcan por sorpresa. Cuando menos los esperas, como dicen cursimente en las películas. Me duran dos suspiros estas cosas, pero son verdaderas o así las vivo yo, como una telenovela.
O va o no va.
Y es una cosa muy del momento. Que un mes no va y al siguiente, ya carbura. Por lo que sea. El tiempo. La sed. La soledad. Su soledad es mi aliada, decía yo de una antigua amiga más antigua que amiga. Y siempre pensé en meterlo en una canción. Ya volverá a llamar, su soledad es mi aliada.
No se compra ni se vende la soledad.
Ni el cariño verdadero.
Ni que te surga un amor poco razonable. Que no te viene del todo bien. Que sorprende. Que descoloca. Que no fácil de explicar. Que te cambia por completo los ciclos. Que te replanteas todo. Y te sientes bien. Te hace feliz.
No se puede comprar.
NO sé si feliz, pero por lo menos, estás contento.
- Prefiero estar contento que ser felizQuizá sea conformismo.
Contento estás por pequeñas sonrisas del destino, por los buenos augurios, cuando te dan noticias positivas, cuando te llaman para quedar porque tienen ganas de verte y quedas y tenéis cosas que contar, buenas cosas que contar. Y te pides la segunda ronda y te pones más contento. Y charlas más. El caso es contar cosas y estar contento con el final que crees que tendrán las historias. Que te hace infeliz luego porque no es nunca el que esperas y siempre es peor.
Pero oye, estuviste contento.
Quizá sea conformismo: Contento pero jodido. O al revés.
Nunca se sabe muy bien dónde se acabará el camino. Pero es un poco tonto esa aspiración de ser feliz como si el camino no fuera a tener un final, si no existieran las gargantas cortadas, los barrancos y saltos de agua o simplemente la vereda que se difumina hasta ser follaje cerrado. Yo me contento con menos. Con un paseo amable por la ribera y poco más. El camino es corto. El camino se acaba. A todos nos cansa el río. Una vez, dos veces...Ya nos sabemos el camino. Emociona menos volver. Hay menos de lo que hablar. Casi nada en común. Y eres infeliz entonces. Tremendamente.
No compensa.
En fin, no lo tengo elaborado del todo el aserto pero diría que mejor contento siempre que feliz al final. Pero no lo tengo del todo claro, la verdad.
- Orquesta asilo
Es una idea recurrente la de hacer una gira por asilos o hospitales o clínicas de viejitos... Algo en plan terapéutico, más para nosotros que para ellos y tocar en un par de sitios, así en plan como actividades de esparcimiento... Y buscando, buscando... He descubierto un par de iniciativas con las que ya me he puesto en contacto con, a decir verdad, pobres resultados. Sigo en la brecha, en todo caso.
La idea de la gira o el nombre del tour que se me ocurrió fue: El último concierto de nuestra vida. Pero es cierto que suena un poco triste y siniestro. La idea era hacerlo en acústico. Quizá con cuerdas. Eso se planteó. Hubiera sido toda una aventura. Claro que ante semejante oportunidad pues el repertorio propio se queda muy tristecillo y se me ocurrió buscar canciones antiguas. Coplas. Cosas populares. El camino verde que va a la ermita. Ese rollo. Los hits de los cincuenta o de antes. Antonio Machín era la ostia. Una letras que te mueres. Y analizas como la música va siempre por delante que las personas o la política o lo que sea. Por la dictadura, como se coló el son cubano. Es un tema. Es las letras. Lo que decía. A mí, y con un par de escuchas simplemente, me pareció de lo más interesante. Pero vamos, que a lo que iba, lo que lo partiría sería adaptar esas canciones, algunas están muy viejas. Y otras ya no son conocidas y ofrecerselas, por última vez aunque quizá no sea de buen gusto lo de especificar eso, a los viejitos de ochenta o noventa años. Recordar un estribillo de juventud, un sentimiento de antaño, ¿acaso no es lo que todos queremos?
Ahora que no tengo banda estoy valorando todas las alternativas.
El primer disco lo grabamos con una formación típica: dos guitarras, bajo, batería, y después, teclados y algún refuerzo aquí o allá. O algún guiño.
El segundo, lo contrario.
Guitarra, voz, batería, y después. las colaboraciones. Y en acústico.
El disco eléctrico lo presentamos en acústico y este que es acústico... pues, no sé lo que voy a hacer.... Todo pinta que va a ser con banda.
Es tedioso lo de rearmar el grupo.
La gente se va por motivos laborales, que no es por mí jaja o eso dicen... No a ver. Es trabajo. Yo también me lo tomo como un trabajo pero me apetece menos lo de dar conciertos. O por lo menos conciertos que no sean verdaderamente especiales. Como con la orquesta asilo.
La opción de seguir como dúo sigue en pie.
Quizá también con set de percusión más variado.
Pero bueno, nunca se sabe.,. Presentarlo en electrico me apetece mucho también y creo que se podría sacar un sonido chulo.
- la música no es la juventud
Me molesta que se asocie la música a la juventud, o lo que es peor, a la adolescencia.
Como fenomeno comercial, desde luego. Como potenciales compradores de productos musicales prefabricados. Y el entusiasmo. Comemos del entusiasmo teen.
Que es como penoso.
Naif. Potencial económico de la ingenuidad.
Parece que se aaga el hilo musical en la madurez, que deja de interesar y se traga con lo que echen por la radio. Sea lo que sea. Padentro. Se acepta tácitamente que ya no son nuestros tiempos. Ni nuestros cantares. Que es de otros. La juventud de otros.
Me niego por concepto y porque no es real. Y porque me hago viejo supongo... Y me gusta quejarme por todo, cada vez más.
Y ya está, seguiremos.
- Sobre el orden
El caos sigue reinando. Me ha dado por cambiarle el color, no podré vencerlo pero será un caos morado. O burdeos. O vino tinto. O fucsia. O cómo lo llamarías.
Pintar, menuda ocurrencia tuve. Os prometí que os lo enseñaría... Ahí va...
Os prometí fotos ....
Work in progress...
- Lo de los conciertos
Lo echo intensamente de menos. Pero estoy como retenido. Vamos ensayando. Esa es la buena noticia. Algo vamos a hacer en verano, aunque no está muy claro el que.
Seguiremos informando.
PD: Os comparto la canción que escucho compulsivamente estos días...
lunes, 6 de junio de 2016
Sin orden ni conciertos
Unos apuntillos... Sin mucho orden y poco concierto.
- Encontrarte heridas
¿No os pasa que antes de meteros en la ducha que te echas un vistazo ya sea en el espejo o directamente a la piel que te topas en una parte concreta de tu cuerpo un picotazo o encuentras una llamativa y seria magulladura de la que no te habías apercibido y parece reciente en plan largo arañazo de escasa profundidad o cráter rojo frambuesa con forma furúncular o punto colorado aún sin explosión y no se sabe qué es o qué será, pero está ahí, la herida callada, la herida paciente, la herida agazapada que casi no es herida o a veces se queda en golpe, un llamativo choquetazo, que no es con sangre pero siempre sorprende igual, los no menos clásicos moratones que sin aparente explicación o lógica ubicación nos colorean la piel sin que nada nos ofrezca pistas o coartadas del origen del calamonazo o lo que sea que deja la huella porque cuando son redonditos y van alineados, suelen ser de apretón de dedos o sino más vagos en su forma de nebulosa, a veces de rebordes amarillentos, eh, no os pasa? Encontraros con heridas. De repente. Nos ocurre después de todo tipo de situaciones. Un descubrimiento que confronta. Por un lado es normal que asusta lo de verse sorpresivos rasguños, obvio pero en otro punto, es como que no te duele en el momento o no lo has notado, o es algo muy leve y uno se siente en parte alegre, de haberlo superado, que es más fuerte el choque como hallazgo que por dolor no sentido, y esto me parece interesante porque hoy me he visto en el muslo izquierdo dos heridas circulares que parecen dos balazos y ni noto ni he notado nada. No me han disparado, creo. Podría ser una mordedura. De un bicho raro. Y no, no sé. No sé de dónde salen ni he sabido seguir un mínimo rastro que indique como se crearon. Y he pensado: Esto nos pasa a todos. Encontrarnos heridas. Rasguños. Arañazos. Puntos sanguinolentos. Morados. Morados en círculos pequeños. Morados con aureola amarillenta. Nos pasan. Muescas. Marcas. Golpes. Etc. Me he imaginado que es siempre el mismo mecanismo. ¿De dónde sale esto? Queremos conocer el origen incluso de lo que no nos duele pero nos marca. Ojo ahí. Es una palabra que me gusta: marca. Marca en la piel. Suena a bolero. Suena a dolor hecho arte. Que yo con el dolor me entiendo más bien poco o nada identificado. No le veo la chicha. Soy de no doler y que no me duelan o poco, en general y por principio. Luego ya está la casuística. Poco poco. He pensado, como decía, en qué heridas no tendremos aún por descubrir pero a nivel emocional. Ahí lo llevas. Simples tarascadas o verdaderas carnicerias contenidas por torquinetes que se pudren en nuestro yo interior sin que nos hayamos apercibido. De un trapo que nos corta el torrente emocional por seguir el simil. Y un buen día, aparecen. Como las de la piel. Como las del espejo antes de ducharnos. La curiosidad por lo que causó el daño. El dolor no sentido. No sé si es útil o es solo por saberlo pero que da igual.
- El pozo es siempre un pozo
En el pasado Sálvame Deluxe pues no va y le dice la ínclita María Patiño a la simpar Belén Esteban, al hilo de las contiendas legales con su ex manager, Toño Sanchís: "A ver, Belén que yo no me tiro a ese pozo si no sé que hay agua..."
Patiñazo.
Que no me tiro al pozo si no sé que hay agua. Agüita.
Patiñazo para enmarcar.
Ok, lo confundió con piscina, que no se tira al agua... Quería decir: Que no me tiro a la piscina. Piscinas vacías, como la de mi casa sin ir más lejos. Porque meterse en un pozo, con agua o sin ella, es siempre meterse en un pozo, que de acuerdo, piscina y pozo, las dos son agua pero no es lo mismo y es un fallo, ay pobre Patiño, que sí, que a cualquiera le pasa, pero es curioso que le ocurra a la periodista sevillana justo cuando está presumiendo precisamente de su cautela para meterse en fangos. No viene al caso pero me jode como emplea esa mujer la jerga periodística para cubrirse las espaldas o disimular el vulgar cotilleo con términos como fuentes o datos o bla bla bla, dándole coartada a su radio patio con ínfulas de Watergate y fue a la misma facultad que yo, que es un dato tonto, estamos de acuerdo pero que hace que me moleste aún más eso, el disfraz de periodista. Que sí, que a todos los efectos compartimos el papel que te acredita, o te licencia, para usar ese lenguaje aunque sea opinando. Pero claro. En el caso de Patiño hay mucho teatro, somatiza la movida, al modo del nuevo periodismo y sus transas informativas tienen ese componente de trance, de grito, de formas, de refutar siempre en un puritanismo básico, de si es amante, de si hubo o no hubo relaciones sexuales, con una severidad absurda en el punto de juez... Sin ir más lejos, estaba sentenciando con lo del pozo, lo de Toño Sanchís y Belén Esteban, que sobre ese tema me gustaría explayarme en otra entrada, lo reconozco. Pero le pasa a menudo, que le da la vuelta al refrán o al dicho y se monta el pollo, porque cambia el sentido y medio se disculpa porque entra en trance, y en esta ocasión, ella la Patiño estaba claramente prejuzgando al díscolo manager de la de Paracuellos, que vale, que a todos los efectos y desde fuera, pues parece que muy el caso del manager súper trincón como mínimo y oscurantisímo de primer mano, pero bueno, al final es un contencioso que no es nada periodístico, de lo que la Patiño se llena la boca previo al tance, lo de montar debate en paralelo, por otro lado, creo que tiene algo de metáfora moral, en el sentido del dinero ganado honradamente, y más movidas, que ya digo, me gustaría desarrollar ampliamente cualquier día de estos, el tema Esteban vs. Sanchís. Karma Letal 3, que es un título que me sonaba muy bien para canción, o para disco o para lo que fuera. Karma letal 3. Esteban vs. Sanchís. Da para entrada propia. Pues eso. No negaré que me siento un poco ridículo comentando estas movidas, que son algo mezquinas, no cabe duda, lo de señalar los errores y tal. Pero es que, joder, le pasa mucho. La pasa a menudo. Es para plantearselo. O frena trance o se compone de otras maneras. Y es cierto que es particular fobia. Lo reconozco. Que sí. Que es cosa mía. Que me cebo con ella. Pido casi la disculpa de parejo. Que a la Patiño le tenga manía extrema, y que es válvula de escape para la fobia, que no es bonico, vale, pero que sí, es así. Que es tan poco importante que casi averguenza. Pero creo que nos atonta a todos... Escuchar esas cosas. Los refranes mal dichos. Pican en la cantera de la sabiduria popular, la de todos. Nos hace un daño a todos. Un daño para siempre. Joder, es en serio. Es para tomárselo más en serio. Nos atonta. Miradme a mí. No, es broma. En realidad, querría ir más allá. Me interesan las fronteras del género sociedad en los medios, eso es lo que digo yo pero lo que me dicen es que me gusta el marujeo.
- Renueva tus hits
Por estas cosas de la sincronía de facebook, uno está a lo suyo que le echa un ojo al móvil y date, que tienes a Radiohead copando el timeline y no pocos disidentes con Dinosaur Jr y es como....¡Dejadlo ya! Son hits que tienen veinte años... En ambos casos. Poca gente más pesada que el público del Primavera Sound. Lo de que los de Yorke toquen ahora "Creep" pues es... Bueno, no sé. Igual es precisamente lo que quieren los que no la oyeron, hasta la saciedad cabe añadir, en su momento. Pero... A ver. Dos décadas. No una, ni un lustro. 20 años. Una vida. Y ese tic de "Lo vi". Lo escuché. Estaba allí. Creep. Y tal. Y qué. Se oye horrible. No sé. La gente berreando. Creo que es importante que se menee el tema hit. En eso diría que la culpa es de la radio. No hay radio hit. No se mueven los grupos nuevos en las ondas. De un tiempo a esta parte se han colado en las emisoras comerciales algunos artistas de un corte más radicalmente callejero o menos decoroso. Me sorprende siempre esa ósmosis de lo popular en los medios, el proceso de alambicado. Era distinto cuando Radiohead en el 94. Porque Creep sonaba en todos sitios. Los grupos rock estaban en la radio, entre grupos más antiguos como u2 o no sé. En un batiburrillo bastante insoportable pero con hits dignos. Se me ocurre el Common people de Pulp, que es de la época. Había hits. Y estaba Blur... En fin, que todo un poco prefabricado, ok. No digo que no. Pero era algo. Algo mejor o mucho mejor o considerablemente mejor que lo actual. Que no hay hits de rock. No hay hits de nuevas bandas. Vale, Ty Segall lo peta pero no tiene un Song 2. Que todo el mundo pueda tararear o que sea como uno de los momentos esperados del festival. Que de repente suenan tonadillas y se crecen o se difunden via Youtube pero se ha perdido la fuerza, o eso creo yo, o el poder del pildorazo radiofónico o del clip que impacta. O son otros los géneros. El rollo latino. El rollo perreo. El rock no perrea. A su manera los Blur tenía su ... Cómo decirlo. Su rollo. No es lo de ahora, pero tenían su suaj, su jugueteo, su ambiguedad... No me gustaban en absoluto. Yo de aquella estaba más en el bando Dinosaur Jr que, a diferencia de los de Oxford, ha dado pocos virajes sonidísticos en sus discos de estas dos últimas décadas. Hacen lo mismo. Lo mismitico. A mí de Radiohead me cansa esa búsqueda estilística ad libitum. Me cansa a mí y creo que al grueso de fans. A tenor de los temas más aplaudidos del tracklist. Algunos son un verdadero coñazo. No cambiar mucho lo que haces es siempre un punto a favor en el corazón del fan. Pero los temas nuevos...bufff
Bueno, no sé... Juzgar es cosa de cada cual. Pero el panoramita es el que es....
- Los Beatles han muerto
"Lo más cerca que estarás nunca de escuchar a los Beatles" y es un anuncio de The Flaming Shakers. Efectivamente, aunque no lo había oido, lo he hecho para poder escribirlo sin lugar a dudas, son un grupo tributo. Uno. ¿Cuántos grupos tributo de los Beatles habrá en el mundo? Pues otro. Que hacen publicidad y me aparecen, por vaya usted a saber porqué, muy insistentemente pero que mucho en mi muro de Facebook. Uff. Que vaya tela lo de la publicidad de Facebook, lo comentaré en otra entrada... Los Beatles están muertos. Ya lo siento. De veras, y enterrados. Con todo respeto. Mis dos favoritos. No quiero decir que su música no esté vigente y que no le recomiende a todo el mundo escuchar sus discos, claro que sí. Cuanto más joven mejor. No entiendo a los que les tienen manía, o quizá sí, si les han obligado. Da igual. Pero los Beatles han muerto. Joder, hay que asumirlo. Esta semana fue el concierto de Paul McCartney en Madrid. Paul. Pereza que me muero. Paul. Que lleva aún más tiempo muerto que los Beatles. Rollo estadio y tal. Y ese halo de última oportunidad, de última gira, ese olor a muerte... Y el reclamo, esa cercanía con un ex Beatle... Esa cosa. Ese camelo. Pues fue como concierto must. Mega must. Me dan bastante asco y repelús ese tipo de eventos hito. Con total incoherencia también te digo si me invitan voy encantado incluso a ese tipo de saraos, a ver a Paul o lo que me echen. Fui a Shakira. Con eso está todo dicho. Es por la jarana. Y por ver. Y saber. De ver y saber no se cansa uno. No pagaría, es cierto también. Ni por Paul y menos por Shakira. No pago de buen grado más de diez euros por entrada. Rácano. Pues puede ser y no lo niego, pero de todos modos, me interesa poco y no por el hecho de estar canino, sino porque no quiero ser parte de eso. Timo must. Y pastizal. Diez euros me parece un dinero, oye. Que aparte estoy con poco para invertir en I más De más I. A ver si me entiendes. Pero que el revival, el último concierto antes de estirar la pata, la típica gira sacadineros, el coreo de los mega éxitos, la acústica de los campos de fútbol, pues me interesa cero. Es Walking Dead. Es la noche de los muertos vivientos. Es Hard days nigts de los muertos vivientes. Es la ex mujer coja de Paul cobrando de las giras. Es la mujer de ahora haciendo cuentas ene el camerino. Es más Wings que los Wings. Y no digo que no haya fans del fab bass que se hagan almibar sea el que sea el repertorio que los habrá y no les pongo enmienda alguna, solo faltaría. No me meto en el entusiaso ajeno del verdadero fan, el que se hace pedazos y se conoce los recovecos y se lee los tracklists, en fin, el que mete la pasta del boleto pero se lo prepara. Fui a Dylan a ver si me colaba, no hubo suerte y estuve en la puerta cuando salía la gente bastante indignada con el tono del repertorio, qué esperaban. ¿Sonrisas? Y bueno, me da igual. Pero si me puedo colar. Tengo pendiente escribir sobre eso. Pero lo que rodea al rollo top y a los imperdibles, y al típico sitio que tiene status, que lo acarrea, en fin, la city life que es bastante absurda, pero si te invitan, pues ira, te comes todos los argumentos y te gasta diez euros en bebida, que no es tanto porque los precios son robos en la barra de dentro pero bueno, al final, te contagias del entusiasmo, del rollo, o algo, no lo sé porque eso no siempre ocurre. Pero, lo de los Beatles. Vaya puto camelo. Y vaya engaño los grupos con dos, o tres o un componente original. El grupo es lo que ha grabado hace seis meses, o hace un año pero es eso, un grupo vivo, ¿no? Esos son los conciertos que me gustan y si cuestan 15 pavos es que ya estoy llegando yo tarde a escucharlo, porque todo lo otro me asquea y me parece un engaño. Si es caro, no debe gustarme. Es una comparación tonta, pero me parece un criterio como otro al que ajustarse. Y le he echado un ojo a la galería de celebrities del concierto en Madrid de McCartney: la hija de la Duquesa de Alba, por ejemplo. No quiero que esto suene clasista pero no quiero formar parte del mismo público que esa buena mujer. Que llevaba una trasparencia la mar de favorecedora, pero no. No es mi idea de concierto. No quisiera compartir concierto con esa mujer y con nadie de los que se hicieron foto en el photocall. Un desfile de caras conocidas nivel concierto must. Un ex beatle, casi nada. Entiendo que esto de identificarse incluso como público es algo muy antiguo para los mileniams o como se escriba y que ya no se estila. Es un poco bobada, estamos de acuerdo. Pero es lo que pienso. Si estoy en la grada, oyendo refritos. No sé. Es que para mí es otra cosa... Es cuando la canción vive. Al poco de hacerla. Cuando está fresca. Reciente. Cuando aún tiene babas encima de la placenta. Recién parida. Paul con su guitarra haciendo yesterday, pues vale, quizá justifique los sesenta o setenta euros pero es una recreación de la recreación. Recreado lo recreado, que es poco claro, pero devenimos en un permanente simulacro, cultura del simulacro, molaría ahondar en esa idea, pero es algo así, un trozo de los Beatles, no. Uno de ellos haciendo caja. Un grupo muerto. Un superviviente pagando sus divorcios. Una coja muy lista. Cierto es que soy y siempre fui más de Lennon pero diría lo mismo si el de las gafas estuviera en el siglo XXI tirando de la teta de la vaca para pagar a su ex mujer, estoy convencido que no seguiría casado con Ono. O sea, no. No. Y ser complice de este revival, de este tipo de giras super mega star y comprar las entradas, y no sé, participar de este circo creo que nos jode a todos. A ver, que si uno disfruta de ir a ver a McCartney pues vale, no? Que quién soy yo para decir o dejar de decir. Pero convertirlo en un hito musical, no. A eso es a lo que me niego. Si vas a que te estafen. Es como si quieres amor en un prostíbulo, pues lo mismo, es una casa de putas en marcha lo de las giras de dinosaurios y no creo que sean tan buen negocio como parecen. Es un pensamiento poco fundamentado, lo reconozco pero creo que ese establishment nos jode a todos los de abajo, probablemente no sea cierto, pero lo creo firmemente.
- Lo de los tributos se nos ha ido de las manos
Y parece que a nadie le indigna que sea un putiferio lo de las bandas tributo, las hay de grupos en activo que me parece el despropósito más grande imaginable. Putiferiazo.Y no es un tributo, es un saqueo de repertorios ajenos. Es un sub circuito de la baratija porque en la practica, los contratan como si fueran las Ray Ban del chino. Y da igual el grupo del que se trate, es la versión cutre o barato de ese espectáculo que en el fondo lo que busca es que el público coree las cuatro o cinco tonadillas del artista popular de turno que se conocen al dedillo. Cuando es gente que está muerta, pues se llega a entender. Por eso lo de tributo. Pero es que hacen saqueos a grupos y solistas EN ACTIVO. Joder, es un descaro ¿no? Sobre todo por parte del público, que lo deglute sin la menor protesta. Qué más da que no lo toque el artista original, son otros pero el estribillo es el mismo. Y nos lo sabemos. Qué importa. Y es como una especie de karaoke popular. Tiene otras normas. Que lo haya... Pues mira. Se debe aceptar... Pero que eso predomine... Y se cuelen esas formaciones tributeras o saqueadoras en la programación de salas de renombre... ¿Eso ha pasado siempre? Creo que no. ¿Estoy exagerando? Había unas normas. Antes había unos límites, creo. Ojo que haya cada cual... Con lo que va a ver. Con lo que toca. Con lo que hace en directo. No censuro nada. Me parece que el fenómeno visto globalmente es demencial. Ahora bien, si unos colegas se juntan para tocar por la Creedence. Joder, gloria bendita. No es nada criticable. Pero que haya dos bandas aparentemente profesionales haciendo tributo a Fito Cabrales, que sigue sacando discos nuevos, o a Loquillo, que ídem, pues es un cachondeo. Un saqueo. Un caradurismo extremo. EN ACTIVO, joder. Que sacan discos nuevos... Que ni ellos hacen karaoke de sí mismos. Y que se permita... Se fomente... Se promueva... Que se vea incluso bien.... Es, como fenómeno a nivel nacional, una muestra clara del empobrecimiento cultural de la última década, especialmente agudizado en el último lustro. Respeto a la gente que se gana el dinero honradamente en las orquestas, si es que existen los que no trapichean cachés. No conozco el ramo, a Dios gracias pero estoy convencido que tratándose de presupuestos públicos de fiestas, festivales y festejos tiene que haber todo tipo de mafias metidas en ese asunto. Así que no me voy a meter yo, que ya va a ser mucha tela. Iba a lo de los tributos, que es un desbarre. Que es obvio. Pero lo dejo aquí dicho, que quede constancia de la barbarie. Un ranking. O un listado. Una especie de listin de suplantadores. Porque a veces son copycats completos. Visten igual, etc. No sé. Me da como penilla en el fondo. Pobrecillos. Pero cobran más. Tocan más. Joder. Pobres somos el resto. Los del repertorio propio. Que nos rechaan de primeras en gran multitud de bares. Solo versiones. Joderemos a las futuras generaciones del rocanrol. Que eso quede bien claro. Las joderemos con los imitadores. Y es una estafa. Dudo de si les llegará el dinero a autores. Si será legal, vaya. O se apropiaran de repertorio y cobrarán cachés pero sin dar cuentas a nadie. Y luego está lo de la ignorancia del pueblo... Que como ni conoce ni sabe, y lo peor, ni quiere conocer ni saber... Porque el desconocimiento tiene disculpa pero la ausencia de curiosidad... El interés. Eso es lo peor. Y entonces les da igual y se la cuelan.
Me cansa el tema.
Aunque volveré a ello. Con datos. Ejemplos. NO sé.
Documentación de la barbarie que supone.
Y el compadreo y la cara dura.
Y todo eso.
- He pintado la habitación
Sabeis que cuento poco no por falta de ganas sino por un mínimo de pudorcillo que me conviene no perder del todo pero os voy a contar alguna movidilla de mi día a día, me he puesto a pintar la habitación, porque me dió la picada anteayer y me he liado, el color es raro y quedar bien, pues no. No me está quedando especialmente bien pero es bonito, no sé o no tengo muy claro el acabado pero tiene cierto rollo. Va a quedar un poco puticlub pero bueno, hacia falta un cambio. Un amigo hace unos meses le decía a otro colega que tenía que tirar todos los muebles ahora que tenía una novia nueva y compartía casa. Que tenía que pintar las paredes. De azul. Del color que fuera. Pero cambiarlas para quitar los espíritus, las energías... A mí me pareció morralla pero tenía cierto sentido, que la nueva pareja traiga nuevos espacios, que se renueven los cajones. Es una inerte dominación la del mobiliario. Es una presencia constante. Lo de las energías y tal me convence regular pero tiene cierto sentido que los papeles se acumulan y que lo nuevo siempre aporta un aire fresco. Y que hay que respirar. Que hablando de eso, me puse a pintar y me cansé mogollón, me recosté en la cama y me quedé dormido, respirando los vapores y me desperté con un colocón del quince. Es morado. Color raro. Fucsia intenso. Es un poco Podemos. Tengo tres espejos. Uno era de mi abuelo. Marcos dorados. Los tengo parados. Creo que van a combinar bien con el morado. No es morado del todo. Frambuesa. Tampoco me ha quedado del todo parejo. Tampoco he terminado, Este año he limpiado de energías ese cuarto pintándolo de morado con un color horrible. Un morado femenino. Me hace gracia que precisamente sea ese color. Aún no he terminado. De las tres paredes, en la cuarta hay un armario empotrado, he pintado solo dos. La que refleja el sol, la he dejado en blanco. Queda bien. La pared grande es la que se ve con más tonalidades de distinto rosa. Espero que cuando acabe quede mejor. No va mal. Pero fue poco planificado, de un momento a otro. Fue como una necesidad. Un, dos, tres... Bote de pintura. Tinte rojo. Bote de pigmento azul. Rodillo y adelante. Mezcla con base blanca. Círculos concéntricos magenta que van diluyendo los hilos azules. Pintar de modo espontáneo. Por necesidad. Sin mezclar bien. Hacer el tonto, vaya. Hace dos años me pasó lo mismo con la cornisa. La cornisa era de color salmón. La pinté marrón. Me salió regular. Me agencié un andamio y todo. Se me acabó la pintura. Lo reconozco, los resultados fueron poco óptimos. Dígamos que mi grado de éxito bascula del 20 al 30% en la consecución de objetivos en temas de bricolage y asuntos del hogar. Le pongo ganas. Ganas y poco más... Pero va a quedar un poco puticlub pero espero que bien, las paredes moradas y los espejos dorados enfrente de la cama. Prometería poner foto pero es un poco personal, hasta esto me parece ya impúdico. Pero lo comento por el alma de los espacios.
- El orden está sobrevalorado
Orden de vida, me encanta esa expresión: no tienes orden de vida. Llevo años oyendo esa frase. Y es totalmente cierto. No lo tengo. Sin embargo hay ciclos.
Ciclos de desorden. Es curioso que todo, incluso el caos, se ajuste a patrones.
Ya lo compartí aquí pero lo vuelvo a hacer, un documental sobre el desorden...
My Messy Life from Andrei Khabad DOP on Vimeo.
- Lo de los conciertos lo comentaré más adelante...
Básicamente que vamos a estar sin tocar una temporadita.
Ya vamos hablando.
PD: Este disco lo escuchaba, así comparto lo que voy oyendo, con el walkman en cinta en el instituto y distorsionaba un montón con el volumen al tope...
- Encontrarte heridas
¿No os pasa que antes de meteros en la ducha que te echas un vistazo ya sea en el espejo o directamente a la piel que te topas en una parte concreta de tu cuerpo un picotazo o encuentras una llamativa y seria magulladura de la que no te habías apercibido y parece reciente en plan largo arañazo de escasa profundidad o cráter rojo frambuesa con forma furúncular o punto colorado aún sin explosión y no se sabe qué es o qué será, pero está ahí, la herida callada, la herida paciente, la herida agazapada que casi no es herida o a veces se queda en golpe, un llamativo choquetazo, que no es con sangre pero siempre sorprende igual, los no menos clásicos moratones que sin aparente explicación o lógica ubicación nos colorean la piel sin que nada nos ofrezca pistas o coartadas del origen del calamonazo o lo que sea que deja la huella porque cuando son redonditos y van alineados, suelen ser de apretón de dedos o sino más vagos en su forma de nebulosa, a veces de rebordes amarillentos, eh, no os pasa? Encontraros con heridas. De repente. Nos ocurre después de todo tipo de situaciones. Un descubrimiento que confronta. Por un lado es normal que asusta lo de verse sorpresivos rasguños, obvio pero en otro punto, es como que no te duele en el momento o no lo has notado, o es algo muy leve y uno se siente en parte alegre, de haberlo superado, que es más fuerte el choque como hallazgo que por dolor no sentido, y esto me parece interesante porque hoy me he visto en el muslo izquierdo dos heridas circulares que parecen dos balazos y ni noto ni he notado nada. No me han disparado, creo. Podría ser una mordedura. De un bicho raro. Y no, no sé. No sé de dónde salen ni he sabido seguir un mínimo rastro que indique como se crearon. Y he pensado: Esto nos pasa a todos. Encontrarnos heridas. Rasguños. Arañazos. Puntos sanguinolentos. Morados. Morados en círculos pequeños. Morados con aureola amarillenta. Nos pasan. Muescas. Marcas. Golpes. Etc. Me he imaginado que es siempre el mismo mecanismo. ¿De dónde sale esto? Queremos conocer el origen incluso de lo que no nos duele pero nos marca. Ojo ahí. Es una palabra que me gusta: marca. Marca en la piel. Suena a bolero. Suena a dolor hecho arte. Que yo con el dolor me entiendo más bien poco o nada identificado. No le veo la chicha. Soy de no doler y que no me duelan o poco, en general y por principio. Luego ya está la casuística. Poco poco. He pensado, como decía, en qué heridas no tendremos aún por descubrir pero a nivel emocional. Ahí lo llevas. Simples tarascadas o verdaderas carnicerias contenidas por torquinetes que se pudren en nuestro yo interior sin que nos hayamos apercibido. De un trapo que nos corta el torrente emocional por seguir el simil. Y un buen día, aparecen. Como las de la piel. Como las del espejo antes de ducharnos. La curiosidad por lo que causó el daño. El dolor no sentido. No sé si es útil o es solo por saberlo pero que da igual.
- El pozo es siempre un pozo
En el pasado Sálvame Deluxe pues no va y le dice la ínclita María Patiño a la simpar Belén Esteban, al hilo de las contiendas legales con su ex manager, Toño Sanchís: "A ver, Belén que yo no me tiro a ese pozo si no sé que hay agua..."
Patiñazo.
Que no me tiro al pozo si no sé que hay agua. Agüita.
Patiñazo para enmarcar.
Ok, lo confundió con piscina, que no se tira al agua... Quería decir: Que no me tiro a la piscina. Piscinas vacías, como la de mi casa sin ir más lejos. Porque meterse en un pozo, con agua o sin ella, es siempre meterse en un pozo, que de acuerdo, piscina y pozo, las dos son agua pero no es lo mismo y es un fallo, ay pobre Patiño, que sí, que a cualquiera le pasa, pero es curioso que le ocurra a la periodista sevillana justo cuando está presumiendo precisamente de su cautela para meterse en fangos. No viene al caso pero me jode como emplea esa mujer la jerga periodística para cubrirse las espaldas o disimular el vulgar cotilleo con términos como fuentes o datos o bla bla bla, dándole coartada a su radio patio con ínfulas de Watergate y fue a la misma facultad que yo, que es un dato tonto, estamos de acuerdo pero que hace que me moleste aún más eso, el disfraz de periodista. Que sí, que a todos los efectos compartimos el papel que te acredita, o te licencia, para usar ese lenguaje aunque sea opinando. Pero claro. En el caso de Patiño hay mucho teatro, somatiza la movida, al modo del nuevo periodismo y sus transas informativas tienen ese componente de trance, de grito, de formas, de refutar siempre en un puritanismo básico, de si es amante, de si hubo o no hubo relaciones sexuales, con una severidad absurda en el punto de juez... Sin ir más lejos, estaba sentenciando con lo del pozo, lo de Toño Sanchís y Belén Esteban, que sobre ese tema me gustaría explayarme en otra entrada, lo reconozco. Pero le pasa a menudo, que le da la vuelta al refrán o al dicho y se monta el pollo, porque cambia el sentido y medio se disculpa porque entra en trance, y en esta ocasión, ella la Patiño estaba claramente prejuzgando al díscolo manager de la de Paracuellos, que vale, que a todos los efectos y desde fuera, pues parece que muy el caso del manager súper trincón como mínimo y oscurantisímo de primer mano, pero bueno, al final es un contencioso que no es nada periodístico, de lo que la Patiño se llena la boca previo al tance, lo de montar debate en paralelo, por otro lado, creo que tiene algo de metáfora moral, en el sentido del dinero ganado honradamente, y más movidas, que ya digo, me gustaría desarrollar ampliamente cualquier día de estos, el tema Esteban vs. Sanchís. Karma Letal 3, que es un título que me sonaba muy bien para canción, o para disco o para lo que fuera. Karma letal 3. Esteban vs. Sanchís. Da para entrada propia. Pues eso. No negaré que me siento un poco ridículo comentando estas movidas, que son algo mezquinas, no cabe duda, lo de señalar los errores y tal. Pero es que, joder, le pasa mucho. La pasa a menudo. Es para plantearselo. O frena trance o se compone de otras maneras. Y es cierto que es particular fobia. Lo reconozco. Que sí. Que es cosa mía. Que me cebo con ella. Pido casi la disculpa de parejo. Que a la Patiño le tenga manía extrema, y que es válvula de escape para la fobia, que no es bonico, vale, pero que sí, es así. Que es tan poco importante que casi averguenza. Pero creo que nos atonta a todos... Escuchar esas cosas. Los refranes mal dichos. Pican en la cantera de la sabiduria popular, la de todos. Nos hace un daño a todos. Un daño para siempre. Joder, es en serio. Es para tomárselo más en serio. Nos atonta. Miradme a mí. No, es broma. En realidad, querría ir más allá. Me interesan las fronteras del género sociedad en los medios, eso es lo que digo yo pero lo que me dicen es que me gusta el marujeo.
- Renueva tus hits
Por estas cosas de la sincronía de facebook, uno está a lo suyo que le echa un ojo al móvil y date, que tienes a Radiohead copando el timeline y no pocos disidentes con Dinosaur Jr y es como....¡Dejadlo ya! Son hits que tienen veinte años... En ambos casos. Poca gente más pesada que el público del Primavera Sound. Lo de que los de Yorke toquen ahora "Creep" pues es... Bueno, no sé. Igual es precisamente lo que quieren los que no la oyeron, hasta la saciedad cabe añadir, en su momento. Pero... A ver. Dos décadas. No una, ni un lustro. 20 años. Una vida. Y ese tic de "Lo vi". Lo escuché. Estaba allí. Creep. Y tal. Y qué. Se oye horrible. No sé. La gente berreando. Creo que es importante que se menee el tema hit. En eso diría que la culpa es de la radio. No hay radio hit. No se mueven los grupos nuevos en las ondas. De un tiempo a esta parte se han colado en las emisoras comerciales algunos artistas de un corte más radicalmente callejero o menos decoroso. Me sorprende siempre esa ósmosis de lo popular en los medios, el proceso de alambicado. Era distinto cuando Radiohead en el 94. Porque Creep sonaba en todos sitios. Los grupos rock estaban en la radio, entre grupos más antiguos como u2 o no sé. En un batiburrillo bastante insoportable pero con hits dignos. Se me ocurre el Common people de Pulp, que es de la época. Había hits. Y estaba Blur... En fin, que todo un poco prefabricado, ok. No digo que no. Pero era algo. Algo mejor o mucho mejor o considerablemente mejor que lo actual. Que no hay hits de rock. No hay hits de nuevas bandas. Vale, Ty Segall lo peta pero no tiene un Song 2. Que todo el mundo pueda tararear o que sea como uno de los momentos esperados del festival. Que de repente suenan tonadillas y se crecen o se difunden via Youtube pero se ha perdido la fuerza, o eso creo yo, o el poder del pildorazo radiofónico o del clip que impacta. O son otros los géneros. El rollo latino. El rollo perreo. El rock no perrea. A su manera los Blur tenía su ... Cómo decirlo. Su rollo. No es lo de ahora, pero tenían su suaj, su jugueteo, su ambiguedad... No me gustaban en absoluto. Yo de aquella estaba más en el bando Dinosaur Jr que, a diferencia de los de Oxford, ha dado pocos virajes sonidísticos en sus discos de estas dos últimas décadas. Hacen lo mismo. Lo mismitico. A mí de Radiohead me cansa esa búsqueda estilística ad libitum. Me cansa a mí y creo que al grueso de fans. A tenor de los temas más aplaudidos del tracklist. Algunos son un verdadero coñazo. No cambiar mucho lo que haces es siempre un punto a favor en el corazón del fan. Pero los temas nuevos...bufff
Bueno, no sé... Juzgar es cosa de cada cual. Pero el panoramita es el que es....
- Los Beatles han muerto
"Lo más cerca que estarás nunca de escuchar a los Beatles" y es un anuncio de The Flaming Shakers. Efectivamente, aunque no lo había oido, lo he hecho para poder escribirlo sin lugar a dudas, son un grupo tributo. Uno. ¿Cuántos grupos tributo de los Beatles habrá en el mundo? Pues otro. Que hacen publicidad y me aparecen, por vaya usted a saber porqué, muy insistentemente pero que mucho en mi muro de Facebook. Uff. Que vaya tela lo de la publicidad de Facebook, lo comentaré en otra entrada... Los Beatles están muertos. Ya lo siento. De veras, y enterrados. Con todo respeto. Mis dos favoritos. No quiero decir que su música no esté vigente y que no le recomiende a todo el mundo escuchar sus discos, claro que sí. Cuanto más joven mejor. No entiendo a los que les tienen manía, o quizá sí, si les han obligado. Da igual. Pero los Beatles han muerto. Joder, hay que asumirlo. Esta semana fue el concierto de Paul McCartney en Madrid. Paul. Pereza que me muero. Paul. Que lleva aún más tiempo muerto que los Beatles. Rollo estadio y tal. Y ese halo de última oportunidad, de última gira, ese olor a muerte... Y el reclamo, esa cercanía con un ex Beatle... Esa cosa. Ese camelo. Pues fue como concierto must. Mega must. Me dan bastante asco y repelús ese tipo de eventos hito. Con total incoherencia también te digo si me invitan voy encantado incluso a ese tipo de saraos, a ver a Paul o lo que me echen. Fui a Shakira. Con eso está todo dicho. Es por la jarana. Y por ver. Y saber. De ver y saber no se cansa uno. No pagaría, es cierto también. Ni por Paul y menos por Shakira. No pago de buen grado más de diez euros por entrada. Rácano. Pues puede ser y no lo niego, pero de todos modos, me interesa poco y no por el hecho de estar canino, sino porque no quiero ser parte de eso. Timo must. Y pastizal. Diez euros me parece un dinero, oye. Que aparte estoy con poco para invertir en I más De más I. A ver si me entiendes. Pero que el revival, el último concierto antes de estirar la pata, la típica gira sacadineros, el coreo de los mega éxitos, la acústica de los campos de fútbol, pues me interesa cero. Es Walking Dead. Es la noche de los muertos vivientos. Es Hard days nigts de los muertos vivientes. Es la ex mujer coja de Paul cobrando de las giras. Es la mujer de ahora haciendo cuentas ene el camerino. Es más Wings que los Wings. Y no digo que no haya fans del fab bass que se hagan almibar sea el que sea el repertorio que los habrá y no les pongo enmienda alguna, solo faltaría. No me meto en el entusiaso ajeno del verdadero fan, el que se hace pedazos y se conoce los recovecos y se lee los tracklists, en fin, el que mete la pasta del boleto pero se lo prepara. Fui a Dylan a ver si me colaba, no hubo suerte y estuve en la puerta cuando salía la gente bastante indignada con el tono del repertorio, qué esperaban. ¿Sonrisas? Y bueno, me da igual. Pero si me puedo colar. Tengo pendiente escribir sobre eso. Pero lo que rodea al rollo top y a los imperdibles, y al típico sitio que tiene status, que lo acarrea, en fin, la city life que es bastante absurda, pero si te invitan, pues ira, te comes todos los argumentos y te gasta diez euros en bebida, que no es tanto porque los precios son robos en la barra de dentro pero bueno, al final, te contagias del entusiasmo, del rollo, o algo, no lo sé porque eso no siempre ocurre. Pero, lo de los Beatles. Vaya puto camelo. Y vaya engaño los grupos con dos, o tres o un componente original. El grupo es lo que ha grabado hace seis meses, o hace un año pero es eso, un grupo vivo, ¿no? Esos son los conciertos que me gustan y si cuestan 15 pavos es que ya estoy llegando yo tarde a escucharlo, porque todo lo otro me asquea y me parece un engaño. Si es caro, no debe gustarme. Es una comparación tonta, pero me parece un criterio como otro al que ajustarse. Y le he echado un ojo a la galería de celebrities del concierto en Madrid de McCartney: la hija de la Duquesa de Alba, por ejemplo. No quiero que esto suene clasista pero no quiero formar parte del mismo público que esa buena mujer. Que llevaba una trasparencia la mar de favorecedora, pero no. No es mi idea de concierto. No quisiera compartir concierto con esa mujer y con nadie de los que se hicieron foto en el photocall. Un desfile de caras conocidas nivel concierto must. Un ex beatle, casi nada. Entiendo que esto de identificarse incluso como público es algo muy antiguo para los mileniams o como se escriba y que ya no se estila. Es un poco bobada, estamos de acuerdo. Pero es lo que pienso. Si estoy en la grada, oyendo refritos. No sé. Es que para mí es otra cosa... Es cuando la canción vive. Al poco de hacerla. Cuando está fresca. Reciente. Cuando aún tiene babas encima de la placenta. Recién parida. Paul con su guitarra haciendo yesterday, pues vale, quizá justifique los sesenta o setenta euros pero es una recreación de la recreación. Recreado lo recreado, que es poco claro, pero devenimos en un permanente simulacro, cultura del simulacro, molaría ahondar en esa idea, pero es algo así, un trozo de los Beatles, no. Uno de ellos haciendo caja. Un grupo muerto. Un superviviente pagando sus divorcios. Una coja muy lista. Cierto es que soy y siempre fui más de Lennon pero diría lo mismo si el de las gafas estuviera en el siglo XXI tirando de la teta de la vaca para pagar a su ex mujer, estoy convencido que no seguiría casado con Ono. O sea, no. No. Y ser complice de este revival, de este tipo de giras super mega star y comprar las entradas, y no sé, participar de este circo creo que nos jode a todos. A ver, que si uno disfruta de ir a ver a McCartney pues vale, no? Que quién soy yo para decir o dejar de decir. Pero convertirlo en un hito musical, no. A eso es a lo que me niego. Si vas a que te estafen. Es como si quieres amor en un prostíbulo, pues lo mismo, es una casa de putas en marcha lo de las giras de dinosaurios y no creo que sean tan buen negocio como parecen. Es un pensamiento poco fundamentado, lo reconozco pero creo que ese establishment nos jode a todos los de abajo, probablemente no sea cierto, pero lo creo firmemente.
- Lo de los tributos se nos ha ido de las manos
Y parece que a nadie le indigna que sea un putiferio lo de las bandas tributo, las hay de grupos en activo que me parece el despropósito más grande imaginable. Putiferiazo.Y no es un tributo, es un saqueo de repertorios ajenos. Es un sub circuito de la baratija porque en la practica, los contratan como si fueran las Ray Ban del chino. Y da igual el grupo del que se trate, es la versión cutre o barato de ese espectáculo que en el fondo lo que busca es que el público coree las cuatro o cinco tonadillas del artista popular de turno que se conocen al dedillo. Cuando es gente que está muerta, pues se llega a entender. Por eso lo de tributo. Pero es que hacen saqueos a grupos y solistas EN ACTIVO. Joder, es un descaro ¿no? Sobre todo por parte del público, que lo deglute sin la menor protesta. Qué más da que no lo toque el artista original, son otros pero el estribillo es el mismo. Y nos lo sabemos. Qué importa. Y es como una especie de karaoke popular. Tiene otras normas. Que lo haya... Pues mira. Se debe aceptar... Pero que eso predomine... Y se cuelen esas formaciones tributeras o saqueadoras en la programación de salas de renombre... ¿Eso ha pasado siempre? Creo que no. ¿Estoy exagerando? Había unas normas. Antes había unos límites, creo. Ojo que haya cada cual... Con lo que va a ver. Con lo que toca. Con lo que hace en directo. No censuro nada. Me parece que el fenómeno visto globalmente es demencial. Ahora bien, si unos colegas se juntan para tocar por la Creedence. Joder, gloria bendita. No es nada criticable. Pero que haya dos bandas aparentemente profesionales haciendo tributo a Fito Cabrales, que sigue sacando discos nuevos, o a Loquillo, que ídem, pues es un cachondeo. Un saqueo. Un caradurismo extremo. EN ACTIVO, joder. Que sacan discos nuevos... Que ni ellos hacen karaoke de sí mismos. Y que se permita... Se fomente... Se promueva... Que se vea incluso bien.... Es, como fenómeno a nivel nacional, una muestra clara del empobrecimiento cultural de la última década, especialmente agudizado en el último lustro. Respeto a la gente que se gana el dinero honradamente en las orquestas, si es que existen los que no trapichean cachés. No conozco el ramo, a Dios gracias pero estoy convencido que tratándose de presupuestos públicos de fiestas, festivales y festejos tiene que haber todo tipo de mafias metidas en ese asunto. Así que no me voy a meter yo, que ya va a ser mucha tela. Iba a lo de los tributos, que es un desbarre. Que es obvio. Pero lo dejo aquí dicho, que quede constancia de la barbarie. Un ranking. O un listado. Una especie de listin de suplantadores. Porque a veces son copycats completos. Visten igual, etc. No sé. Me da como penilla en el fondo. Pobrecillos. Pero cobran más. Tocan más. Joder. Pobres somos el resto. Los del repertorio propio. Que nos rechaan de primeras en gran multitud de bares. Solo versiones. Joderemos a las futuras generaciones del rocanrol. Que eso quede bien claro. Las joderemos con los imitadores. Y es una estafa. Dudo de si les llegará el dinero a autores. Si será legal, vaya. O se apropiaran de repertorio y cobrarán cachés pero sin dar cuentas a nadie. Y luego está lo de la ignorancia del pueblo... Que como ni conoce ni sabe, y lo peor, ni quiere conocer ni saber... Porque el desconocimiento tiene disculpa pero la ausencia de curiosidad... El interés. Eso es lo peor. Y entonces les da igual y se la cuelan.
Me cansa el tema.
Aunque volveré a ello. Con datos. Ejemplos. NO sé.
Documentación de la barbarie que supone.
Y el compadreo y la cara dura.
Y todo eso.
- He pintado la habitación
Sabeis que cuento poco no por falta de ganas sino por un mínimo de pudorcillo que me conviene no perder del todo pero os voy a contar alguna movidilla de mi día a día, me he puesto a pintar la habitación, porque me dió la picada anteayer y me he liado, el color es raro y quedar bien, pues no. No me está quedando especialmente bien pero es bonito, no sé o no tengo muy claro el acabado pero tiene cierto rollo. Va a quedar un poco puticlub pero bueno, hacia falta un cambio. Un amigo hace unos meses le decía a otro colega que tenía que tirar todos los muebles ahora que tenía una novia nueva y compartía casa. Que tenía que pintar las paredes. De azul. Del color que fuera. Pero cambiarlas para quitar los espíritus, las energías... A mí me pareció morralla pero tenía cierto sentido, que la nueva pareja traiga nuevos espacios, que se renueven los cajones. Es una inerte dominación la del mobiliario. Es una presencia constante. Lo de las energías y tal me convence regular pero tiene cierto sentido que los papeles se acumulan y que lo nuevo siempre aporta un aire fresco. Y que hay que respirar. Que hablando de eso, me puse a pintar y me cansé mogollón, me recosté en la cama y me quedé dormido, respirando los vapores y me desperté con un colocón del quince. Es morado. Color raro. Fucsia intenso. Es un poco Podemos. Tengo tres espejos. Uno era de mi abuelo. Marcos dorados. Los tengo parados. Creo que van a combinar bien con el morado. No es morado del todo. Frambuesa. Tampoco me ha quedado del todo parejo. Tampoco he terminado, Este año he limpiado de energías ese cuarto pintándolo de morado con un color horrible. Un morado femenino. Me hace gracia que precisamente sea ese color. Aún no he terminado. De las tres paredes, en la cuarta hay un armario empotrado, he pintado solo dos. La que refleja el sol, la he dejado en blanco. Queda bien. La pared grande es la que se ve con más tonalidades de distinto rosa. Espero que cuando acabe quede mejor. No va mal. Pero fue poco planificado, de un momento a otro. Fue como una necesidad. Un, dos, tres... Bote de pintura. Tinte rojo. Bote de pigmento azul. Rodillo y adelante. Mezcla con base blanca. Círculos concéntricos magenta que van diluyendo los hilos azules. Pintar de modo espontáneo. Por necesidad. Sin mezclar bien. Hacer el tonto, vaya. Hace dos años me pasó lo mismo con la cornisa. La cornisa era de color salmón. La pinté marrón. Me salió regular. Me agencié un andamio y todo. Se me acabó la pintura. Lo reconozco, los resultados fueron poco óptimos. Dígamos que mi grado de éxito bascula del 20 al 30% en la consecución de objetivos en temas de bricolage y asuntos del hogar. Le pongo ganas. Ganas y poco más... Pero va a quedar un poco puticlub pero espero que bien, las paredes moradas y los espejos dorados enfrente de la cama. Prometería poner foto pero es un poco personal, hasta esto me parece ya impúdico. Pero lo comento por el alma de los espacios.
- El orden está sobrevalorado
Orden de vida, me encanta esa expresión: no tienes orden de vida. Llevo años oyendo esa frase. Y es totalmente cierto. No lo tengo. Sin embargo hay ciclos.
Ciclos de desorden. Es curioso que todo, incluso el caos, se ajuste a patrones.
Ya lo compartí aquí pero lo vuelvo a hacer, un documental sobre el desorden...
My Messy Life from Andrei Khabad DOP on Vimeo.
- Lo de los conciertos lo comentaré más adelante...
Básicamente que vamos a estar sin tocar una temporadita.
Ya vamos hablando.
PD: Este disco lo escuchaba, así comparto lo que voy oyendo, con el walkman en cinta en el instituto y distorsionaba un montón con el volumen al tope...
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