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sábado, 20 de octubre de 2012

Tres patas

Una foto de Trespatas.
Comiendo restos de pizza, se la hice a través de una ventana. Si no, hubiera huido. Es una bola. Parece un conejo. Aún no tengo claro si estará ciego. Tienes los ojos mucho más azules de lo que se aprecia en la foto. Y mira pero parece no centrar mucho la mirada. Está desorientado. Calculo que tendrá tres semanas. Quizá menos. Anda regular con sus tres patas pero es más valiente que su hermano, la bola peluda. La madre suele estar con ellos. Hoy vi al padre. Es un peludo marrón de muy malas pulgas. La cola como un plumero. A rayas. Marrón, gris y canela. Con un ojo azul y otro negro como una piedra. Rollo Bowie. No sé si estará ciego. Ellos dos, la madre y el supuesto padre se han terminado la pizza después de que Tres Patas y Bola de pelo se hartaran. Me caen bien. Sobre todo, Tres Patas. Bola de pelo va muy a lo suyo, es cobarde y la madre le ronda siempre. Tres patas debería ser trágico pero es cómico. Anda como un conejo. Como un conejo de dos patas. Es lento. No sé como le irá en la vida, en el futuro, en el barrio con una pata menos pero bueno, no he podido resistirme a darle los restos de la cena. Mi inclinación hacia la discapacidad. Soy todo bondad, lo sé.
 


jueves, 18 de octubre de 2012

Gato de tres patas

 














 





 
 
Me he encontrado un gatito de tres patas en el jardín.
No sé cómo interpretarlo.
Es un bebé.
Tiene un hermano. El hermano es una bolilla siamesa, con manchas negras en la cara y por ahora muy redondo.
El cojo es enano. Es gracioso en lugar de trágico. No es muy rápido pero huye cuando te escucha. Hace un rato estaba en una esquina y sin darse cuenta ha ido avanzando hacia mí hasta que me he movido y ha salido corriendo. No sé que le habrá pasado en la pata. Algo le ha pasado. A lo mejor ha nacido así. Están muy asentados en mi patio. Deben tener días. Me siento mal por no ponerles leche. Pero... Reconozco que la primera sensaación al ver al gato cojo ha sido chungeta. Porque anda chungeta. No le hapillado el vicio al asunto. Y cuando apoya la pezuña única delantera, le falta la pata derecha, pues parece como si le hiciera daño. También te digo nada más verlo pensé: Este va a ser un sherriff en el barrio como se apañe con tres patas. Los va a poner a todos los otros gatos bien rectos. Hay gatos en el barrio. Hace años yo criticaba a la gente que les da de comer. En general viven de las basuras. A partir de las ocho y media o nueve los ves merodeando los cubos. Recogen a las diez y media. En ese rato, comen. Y se llevan reproduciendo varias décadas. Me sorprende tanto gato blanco. El hermano del cojo es un osito. Muy gracioso. Muy asustadizo también. EL caso es que no sé si el gato de tres patas está también ciego. Se le ve jodidillo. Son salvajes. Por supuesto no puedo tocarles. Se escapan. Para tocarlos tendría que cazarlos. No es mi idea. Me gusta que estén por ahí. Joden los setos, las plantas, llenan de pelo la ropa si la tienden y está a su alcance para rozarse, en fin, son unos pequeños cabrones. Yo confio en que me tengan limpios de ratas y ratones casa y alrededores. El cojo cazará poco el pobre. ¿Le pongo leche? ¿No es acomodarlos desde pequeños? La madre de vez en cuando ronda por ahí pero va muy a su aire. Intuyo que pasa del cojo. Pero no sé.
Por otro lado mis dos gatitos blancos siguen aquí. Ya están criados. Sigo sin saber si son macho o hembra o hermanos o mellizos o qué. He pensado que quizá los minis blancos nuevos son hijos de alguno de los blancos con la otra gata. La otra gata es blanca y negra y es de cola peluda. Tiene muy mala leche y me llevo bastante mal con ella. Bufa y no es nada simpática. En general odio los gatos porque se comen el seto con sus saltos y sus pasadizos pero en fin, veo que el gato bebé de tres patas me va a comer el corazón sin remedio.