Pues no me han llamado. Creo que lo van a hacer. Y mira que es mi primer casting.
Lo peor es esperar.
Hago cosas mientras tanto, sobre todo,.escribir. Pero no me han llamado. No sé qué tiempo sería prudente. Han pasado doce días. Es demasiado poco. O diez no llega si solo contamos laborales. Estamos en plazo. Parecía que les gustó. Eso le dirá. A todos.. Pero creo en serio que me van a llamar. Tengo ese pálpito. Igual no. Va a ser divertido compartir esa espera. Tengo mil cosas que hacer. Ese es el truco. Acumular trabajo y eso diluye la ansiedad de que no suene el teléfono. O no llegue el correo electrónico. Que creo que me contactarán por email. En todo caso, llevo mal esperar. También espero que escampe. No puedo con tanta lluvia. Estoy harto de agua. Rebasado.
Pinta bien la primavera
Estoy ilusionado y escribo un montón. Es la buena noticia de no salir a la calle. Mucho cine. Se me ocurren muchas ideas. La mayoría es una mierda. Como es normal. Pero tengo buenas sensaciones. Al final lo mejor es disfrutar y sentirte bien cuando es algo solo tuyo, cuando está en ese nivel íntimo , cuando es casi un secreto para ti mismo lo que se te ha ocurrido. Tener buenas cosas que contar. Buenas noticias. Llevarlas en el bolsillo. Tener una buena historia en la nevera. Guardar una aventura imposible en el cajón de la mesita. Una vuelta al mundo esperando en la estantería. La ilusión viaja en el polvo. Se va de un soplido. Muchas gente tiende a tirarte por los suelos. Sin querer o sin darse cuenta, se ponen en modo sabotaje. Boicot a la idea incipiente. A veces con un chorro de motivación inesperada que lo exagera todo y lo descuadra.
Llevo unos días raro
Fatal lo de estar esperando. Mejor escribir. Aunque sea esto. Aunque no sepas muy bien ni que decir o de qué hablar. Sin historia. Con palabras. Zafarrancho de palabras. Siempre me han ayudado en el parapeto del mundo cruel. Quizá sea tan fácil como volver a la poesía. O dejar que vuelva. Someterse a ella. No negarlo. Hay mucho negacionista de la ilusión ajena. Aduciendo buen talante. Ánimo de colaborador o por ayudar, que suelen ser el origen de mucha desgracia. Lo malo viene con carrerilla. Necesito que vuelva a salir el sol. Tanta .lluvia me deprime. No lo creía. Pero es cierto. Creía que era un cliché pero no, el sol es sanador. La lluvia me aburre.
Llamar, me llaman. Tengo esa convicción. Hecho está. Lo malo viene sin avisar. Casi de que algo sea malo que no lo tengo claro. Lo molesto. Lo tedioso. Lo doloroso. Hay cosas innegables. La puta lluvia. Pero la forma de mojarse de cada uno es muybraltica y lo digo yo que tengo fobia a los paraguas. Una fobia estúpida. Se pierden. Se rompen. No tapan. A mí no me suelen servir. No sé si por la altura. Los paraguas te dan la sensación de no mojarte pero te mojas igual o es que en mi zona llueve en todas direcciones. Le temo a la lluvia. El sótano ha bebido de más en varias ocasiones. Me quedo la fobia a la lluvia, quizá por extensión de la fobia a los paraguas. Para que te caiga una gota, que diluvie. Es un tema casi de filosofía de vida. El permitir empaparse. Defender la capucha. El paso acelerado y la solución definitiva, no salir cuando llueve. Hay días para no salir. Hay días para no vivir. Hay días para hacer todo lo pendiente. Hay días pendientes de que te llamen y ya van unos cuantos. Confío en que si. Una confianza en que escampa. Siempre llaman. Siempre escampa. Siempre podría haber sido peor.
Pero oye estoy escribiendo y esperando. Haciendo dos cosas a la vez. Tengo cierta confianza pero por otra parte, no lo esperaba ni lo tenía planeado. Los planes van por un sitio y los días van por otro. Lo que sucede, conviene. Sobre lo no sucedido, es mejor que sea no pensado. No darle vueltas. Lo intentas y a otra cosa. No te hagas sangre. Tampoco es tan importante. Aquí escribo así y otras cosas la repito mil veces. Me estanco en el mismo sitio. Y se queda ahí. Pues no. Aparta eso y sigue adelante. Lo rematas y listo. Seguro que el tropiezo no es lo más importante. No hay nada importante. O no durante mucho tiempo. Es una forma de entrenar la intrascendencia.
Es que todo está bien. A veces está bien no hacer nada.
O no tanto.
La fobia a los paraguas viene del aburrimiento de la lluvia. Del odio a salpicarsemba las gotas en el abrigo. Es solo agua. Me da igual. Prefiero nadar a taparme a medias.bes una forma de ser. Quizá sea la raíz de todo. Tengo que secar las toallas en el radiador. Me da angustia tanta humedad. Es imprescindible el golpe de calor eléctrico. El tendedero está en la cocina pero queda un aura húmeda chunga que es la misma muerte. Un mundo de microbios agarrados a las gotas secas. Voy secando una a una. Poco a poco. Licuando las tormentas. O me mojo entero o lo seco palmo a palmo. Ese derrotismo es muy cansado. Dudo en cada párrafo. En casa concierto. En cada borrasca. Cada día malo. Cada traspiés. Viernes en casa. Tiempo pedido que no llega a echarse a perder.
Buscando algo nuevo. Algo mejor
No confío en los paraguas. No confío en la falda seguridad de las primeras impresiones. No me creo nada pero en especial no me creo mis boicots íntimos. No me creo la desconfianza que crece en el espejo. Repito mis mantras. Me van a llamar. Me van a dar el papel. Me van a afeitar la barba. Me voy a dejar bigote. Voy a hacerlo muy bien. Igual me gano una escena en duda. Igual me llevo unas líneas de más. Y voy a acabarlo de una vez. Lo que estoy escribiendo. Que si. Que si. Que es una nierda. Y con los mismos tropiezos en los mismos sitios pero me lo voy a sacar de encima. Es una cuestión de probabilidad. Sacarse las historias de encima. Secarlas en el radiador. Quitarle todo ápice de emoción húmeda.
Al final voy a volver a las poesías. Las voy a dejar ganar.
Maté al poeta. Le tenía. Y crecía solo. Daba miedo a veces. De la emoción. De la práctica del verso. De encontrar el camino de la emoción por medio de las palabras y pensar en ellas. Pensar en lo que los demás no piensan y sin un fin determinado. Sin fin. Sin mucha idea de nada. Esa sensación de orfandad en lo tangible. Entrega a la sensación de la palabra libre. A la búsqueda. En el camino. Debería dejarle volver o desenterrarlo. No tener la primavera. No tener miedo de decir te quiero. Y empezar así un soneto. Sin tener ser cursi o ridículo. Sin querer ser nada que no haya sido antes. Que no haya sentido antes. Una última digestión lírica. Una última revisión a la tormenta. Una travesía entre los charcos secos. El camino de piedras. La ilusión perdida. Ya lo intenté. Ya fue. Me apunté a teatro en el colegio. Ya hice mi intento. Ya probé a ser bailarina y no sonó la música. Ya dije te quiero y al final no quise. Ya quise primero y al final no lo dije. Yo siempre quiero pero lo digo poco. Yo siempre me apoco aunque no quiera. La poesía viene aunque no la llames. La poesía es el ya te lo dije.
Voy a volver. En lo que me llaman.
Os voy contando.
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