jueves, 5 de febrero de 2026

Fobia a los paraguas

 Pues no me han llamado. Creo que lo van a hacer. Y mira que es mi primer casting.

Lo peor es esperar.

Hago cosas mientras tanto, sobre todo,.escribir. Pero no me han llamado. No sé qué tiempo sería prudente. Han pasado doce días. Es demasiado poco. O diez no llega si solo contamos laborales. Estamos en plazo. Parecía que les gustó. Eso le dirá. A todos.. Pero creo en serio que me van a llamar. Tengo ese pálpito. Igual no. Va a ser divertido compartir esa espera. Tengo mil cosas que hacer. Ese es el truco. Acumular trabajo y eso diluye la ansiedad de que no suene el teléfono. O no llegue el correo electrónico.  Que creo que me contactarán por email. En todo caso, llevo mal esperar. También espero que escampe. No puedo con tanta lluvia. Estoy harto de agua. Rebasado.

Pinta bien la primavera 

 Estoy ilusionado y escribo un montón. Es la buena noticia de no salir a la calle. Mucho cine. Se me ocurren muchas ideas. La mayoría es una mierda. Como es normal. Pero tengo buenas sensaciones. Al final lo mejor es disfrutar y sentirte bien cuando es algo solo tuyo, cuando está en ese nivel íntimo , cuando es casi un secreto para ti mismo lo que se te ha ocurrido. Tener buenas cosas que contar. Buenas noticias. Llevarlas en el bolsillo. Tener una buena historia en la nevera. Guardar una aventura imposible en el cajón de la mesita. Una vuelta al mundo esperando en la estantería. La ilusión viaja en el polvo. Se va de un soplido. Muchas gente tiende a tirarte por los suelos. Sin querer o sin darse cuenta, se ponen en modo sabotaje. Boicot a la idea incipiente. A veces con un chorro de motivación inesperada que lo exagera todo y lo descuadra. 


Llevo unos días raro

Fatal lo de estar esperando. Mejor escribir. Aunque sea esto. Aunque no sepas muy bien ni que decir o de qué hablar. Sin historia. Con palabras. Zafarrancho de palabras. Siempre me han ayudado en el parapeto del mundo cruel. Quizá sea tan fácil como volver a la poesía. O dejar que vuelva. Someterse a ella. No negarlo. Hay mucho negacionista de la ilusión ajena. Aduciendo buen talante. Ánimo de colaborador o por ayudar, que suelen ser el origen de mucha desgracia. Lo malo viene con carrerilla.  Necesito que vuelva a salir el sol. Tanta .lluvia me deprime. No lo creía. Pero es cierto. Creía que era un cliché pero no, el sol es sanador. La lluvia me aburre.


Llamar, me llaman. Tengo esa convicción. Hecho está. Lo malo viene sin avisar. Casi de que algo sea malo que no lo tengo claro. Lo molesto. Lo tedioso. Lo doloroso. Hay cosas innegables. La puta lluvia. Pero la forma de mojarse de cada uno es muybraltica y lo digo yo que tengo fobia a los paraguas. Una fobia estúpida. Se pierden. Se rompen. No tapan. A mí no me suelen servir. No sé si por la altura. Los paraguas te dan la sensación de no mojarte pero te mojas igual o es que en mi zona llueve en todas direcciones. Le temo a la lluvia. El sótano ha bebido de más en varias ocasiones. Me quedo la fobia a la lluvia, quizá por extensión de la fobia a los paraguas. Para que te caiga una gota, que diluvie. Es un tema casi de filosofía de vida. El permitir empaparse. Defender la capucha. El paso acelerado y la solución definitiva, no salir cuando llueve. Hay días para no salir. Hay días para no vivir. Hay días para hacer todo lo pendiente. Hay días pendientes de que te llamen y ya van unos cuantos. Confío en que si. Una confianza en que escampa. Siempre llaman. Siempre escampa. Siempre podría haber sido peor. 


Pero oye estoy escribiendo y esperando. Haciendo dos cosas a la vez. Tengo cierta confianza pero por otra parte, no lo esperaba ni lo tenía planeado. Los planes van por un sitio y los días van por otro. Lo que sucede, conviene. Sobre lo no sucedido, es mejor que sea no pensado. No darle vueltas. Lo intentas y a otra cosa. No te hagas sangre. Tampoco es tan importante. Aquí escribo así y otras cosas la repito mil veces. Me estanco en el mismo sitio. Y se queda ahí. Pues no. Aparta eso y sigue adelante. Lo rematas y listo. Seguro que el tropiezo no es lo más importante. No hay nada importante. O no durante mucho tiempo. Es una forma de entrenar la intrascendencia.


Es que todo está bien. A veces está bien no hacer nada. 

O no tanto.

La fobia a los paraguas viene del aburrimiento de la lluvia. Del odio a salpicarsemba las gotas en el abrigo. Es solo agua. Me da igual. Prefiero nadar a taparme a medias.bes una forma de ser. Quizá sea la raíz de todo. Tengo que secar las toallas en el radiador. Me da angustia tanta humedad. Es imprescindible el golpe de calor eléctrico. El tendedero está en la cocina pero queda un aura húmeda chunga que es la misma muerte. Un mundo de microbios agarrados a las gotas secas. Voy secando una a una. Poco a poco. Licuando las tormentas. O me mojo entero o lo seco palmo a palmo. Ese derrotismo es muy cansado. Dudo en cada párrafo. En casa concierto. En cada borrasca. Cada día malo. Cada traspiés. Viernes en casa. Tiempo pedido que no llega a echarse a perder.

Buscando algo nuevo. Algo mejor 

No confío en los paraguas. No confío en la falda seguridad de las primeras impresiones. No me creo nada pero en especial no me creo mis boicots íntimos. No me creo la desconfianza que crece en el espejo. Repito mis mantras. Me van a llamar. Me van a dar el papel. Me van a afeitar la barba. Me voy a dejar bigote. Voy a hacerlo muy bien. Igual me gano una escena en duda. Igual me llevo unas líneas de más. Y voy a acabarlo de una vez. Lo que estoy escribiendo. Que si. Que si. Que es una nierda. Y con los mismos tropiezos en los mismos sitios pero me lo voy a sacar de encima. Es una cuestión de probabilidad. Sacarse las historias de encima. Secarlas en el radiador. Quitarle todo ápice de emoción húmeda. 


Al final voy a volver a las poesías. Las voy a dejar ganar.

Maté al poeta. Le tenía. Y crecía solo. Daba miedo a veces. De la emoción. De la práctica del verso. De encontrar el camino de la emoción por medio de las palabras y pensar en ellas. Pensar en lo que los demás no piensan y sin un fin determinado. Sin fin. Sin mucha idea de nada. Esa sensación de orfandad en lo tangible. Entrega a la sensación de la palabra libre. A la búsqueda. En el camino. Debería dejarle volver o desenterrarlo. No tener la primavera. No tener miedo de decir te quiero. Y empezar así un soneto. Sin tener ser cursi o ridículo. Sin querer ser nada que no haya sido antes. Que no haya sentido antes. Una última digestión lírica. Una última revisión a la tormenta. Una travesía entre los charcos secos. El camino de piedras. La ilusión perdida. Ya lo intenté. Ya fue. Me apunté a teatro en el colegio. Ya hice mi intento. Ya probé a ser bailarina y no sonó la música. Ya dije te quiero y al final no quise. Ya quise primero y al final no lo dije. Yo siempre quiero pero lo digo poco. Yo siempre me apoco aunque no quiera. La poesía viene aunque no la llames. La poesía es el ya te lo dije. 

Voy a volver. En lo que me llaman.

Os voy contando.


 


domingo, 18 de enero de 2026

Pues me ha ido bien

 Oye que con esto nunca se sabe pero me ha ido bien. Lo del casting.

Ayer escribí que iba a hacer un casting esta mañana y ha ido bien. Contra todo pronóstico. Y sin ninguna expectativa. Me ha ido bien. Les ha gustado. Era para hacer a un malo. Cuando he llegado me han pedido que me quitase el abrigo y las gafas. Cinco y cinco y media. Me ves, me ha preguntado una sombra de color azul con bufanda que era una mujer y se llamaba Isabel. Muy simpática por cierto y me ha ayudado mucho. Al irme me dio un sbrazo. Ha sido la que me ha dado la respuesta.

Era para el malo. Me he tenido que meter en el papel y no sonreír nerviosamente. Era como un viejo que se indigna. Podría haber conectado con mi yo conductor cuando alguien va lento y dudoso o frena mucho antes de girar. Eso me enerva. Vamos ya. Tira ya. Quita de enmedio. Pues en ese plan. Hemos estado repitiendo veinte minutos. Me ha costado pero iba saliendo. Tengo que hacer lo que me digan. Eso es algo que me relaja de ser actor. No me lo tengo que inventar yo y a la vez mirarme los dedos en la guitarra. Actuar ya actuó con frecuencia. Lo del fin de semana pasado en Orense estuvo muy bien por cierto. El primer concierto lo pasamos increíble. En el segundo sufrí un poco por el sonido del ampli y la guitarra. Pillo frío y carraspeaba. Los potenciómetros tosian de vez en cuando. Tuve que empezar con esputos sonoros alguna canción. Lo intenté llevar a mí terreno. Pero no terminaba de conectar. Ni el potenciómetro ni yo. Pero bien. Los conciertos hasta los peores son buenos a una semana vista. O son mucho mejores que no hacerlos. Pero lo de actor es solo hablar.

Di esto. Di lo otro. Dilo con más rabia. Con más enfado. Con violencia. Con más violencia. Muchas más violencia. Quiero que me mates con los ojos. Quiero una mirada violenta. Contenido. Sosteniendo la rabia. Pues algo así. Todo bien. 

Me ha encantado lo de que digan: "qué presencia". Presencia, chavales, presencia. Que eso o se tiene o no se tiene. No hay más. Lo de actor siempre me motivó. Nunca me creo muy capaz. Inseguridad y tal. No verme desde fuera. No tenerlo claro. Casi llego tarde. Aparqué a media hora caminando. Iba con el tiempo justo. Llegué cinco minutos antes pero había una cola de tres personas. Esperé veinte.minutos.  Hablé con uno de los que estaban esperando. Ya tenía más experiencia. Había hecho papeles cortos en varios proyectos en Almería. Me dijo que pagan bien. Era enfermero pero lo hacía porque le gustaba mucho el ambiente del rodaje. Le pedí algún consejo. "Ser tú mismo",.me.dijo. me quedé un poco virado. Yo mismo. Hacer de yo. A nadie le va a salir mejor ser tu que a ti.  Es curioso que todo ser reduzca a ser tu. Hacer de Resines siendo Resines. El chaval se parecía a Resines. Una cabeza rotunda. No sé si estaba calvo porque llevaba una gorra. Ser uno mismo. Que cosa curiosa la actuación. No creo que busquen a alguien como yo. Sería mucha casualidad. 


En la isla de la tentaciones, el gran hermano de ponerse los cuernos en pareja, lo dicen mucho también. He venido a ser yo. Estoy siendo yo. He sido yo. Y siempre sale el yo como coartada o motivación. Cómo destino fatal. Era yo. Fui yo y solo hice lo que sentía. Los sentimientos también son mitad coto de caza, mitad reserva protegida. Se protege el yo y los que sienta ese yo. Los cuernos son menos. O así lo pintan. La fidelidad es solo con el yo y el corazón. Lo que sienta. Lo que sentí. Me acordé de lo de ser yo en el casting pero no tiene nada que ver pero me acordé. Quién otro puedes ser que no seas tú. De quien hacías. Qué rol. Quién eras.

Bueno ya estoy.desvariando un poco. Que me ha ido bien .

Ya os contaré si me llaman.

viernes, 16 de enero de 2026

Mañana tengo un casting

 En mi defensa argumentaré que no fue idea mía. Me han dado hora. Mandé un vídeo. Ni siquiera fotos. O una. Con el móvil. Un selfie del momento. Muy poco preparado. No es el super book que uno se podría imaginar. Estoy nervioso. En la televisión está Alguien voló sobre el nido del cuco. Ahora está la fiesta en la que se emborrachan. Es solo un casting. No tengo muy claro lo que buscan. Un personaje del siglo XX. Caras de la década de los 50 o 40 me imagino algo así. Un casting de posguerra. Igual no es lo que más me pega. Tengo cara antigua. Pero quizá no la que buscan. No fue idea mia. Puede que tampoco sea la idea que ellos tienen. No me veo en castings. La selección misma me pone nervioso como concepto. Pero está bien y en parte, me libera. Eso de que me toque tangencial. Que no sea lo mio. Perfil. Frente. Otro perfil. Ok. Hablamos de tu últimas vacaciones. Adelante. Da un paso al frente. Camina de un lado al orro. Distraido. Muy bien y ahora mira a lo lejos. Como si el sol te cegase. Muy bien. Genial. Muchas gracias. Nunca está de más ser amable.


No es el primer casting. Pero hace décadas. No fue idea mía en esta ocasión pero en otras, si. Cuando era estudiante. Un joven lleno de sueños. Hice un casting hace mucho años en Madrid. Tendría menos de veinte años. Era un chavalin. Fui a la productora de Almodovar. A visitarla. A ver si me descubrían de repente. Pero el casting era de otra cosa. No sé dónde vi la convocatoria. Pero me apunté y fui. Una movida. Lo recuerdo como una odisea. Tuve que ir a las afueras. Seis o siete paradas de metro fuera de los dominios de mi ingenua mente adolescente. Un viaje en si mismo. Ni siquiera me sonaba el nombre de la estación de metro. No había móviles ni gps. Era preguntando a la gente como se llegaba a los sitios. Estaba lindando con los poligonos. Un almacén con pinta de depósito o hangar. Un sitio raro. No recuerdo el nombre. Tampoco lo que me pidieron el nombre. Frente. Perfil. El otro perfil. Y gracias. No creo que tuviera ni que hablar y la memoria me engaña pero creo que tartamudeé.

No fue una gran experiencia y me valió por las siguientes. Pensé: No es para mí. Pero fue una renuncia precoz. Un alivio previo a las futuras negativas. Los próximos ha te llamaremos que es que no te llaman nunca. Lo debí de hacer horrible. Y justo antes pensaba, quizás es el casting que cambia mi vida. Lo hizo. No volver a hacer casting. Un final muy poco épico. Poco recorrido. Lo del cine era un sueño capitalino. De una ciudad grande que escondía mi sueño en algún suburbio. En un agujero reconstruido como estudio de casting en el culo del mundo. Mañana es en un edificio del centro. Me pone nervioso lo del aparcamiento. Y que llueva que siempre lo complica todo.

No hice muchos más. Quizás otro. O ninguno. Me volví con la sensación de fracaso absoluto. No lo era tanto. Eso lo sé ahora. Era lo lógico No estar preparado y no ser el idóneo. Dejé de buscar casting. Quizá fui a otro. No lo recuerdo. Me metí en el grupo de teatro y tuve un papel en la obra Dios. Era Dios en Dios. De Woody Allen. Era el taller de teatro universitario que se montaba entre los colegios mayores masculino y femenino que estaban enfrente y los ensayos eran en el de las chicas. Se me ocurrió que Dios tuviera un acento raro. El teatro no tiene nada que ver. Una frase dicha con gracia. En el tiempo. Con una determinada afectación o un ademán te hace conseguir una carcajada. En la pantalla es distinto. El teatro está vivi. A mí me resulta mucho más facil. Estar en el papel. Que hablase entre gangoso y con voz de pito y fue un éxito. Un pequeño logro. Mi toque. Mi aporte. Pero tampoco me llevo a mucho más. Al semestre siguiente, dejé la carrera y me volví a mí ciudad a trabajar de camarero. Una cosa muy de actor. Y estuve un mes en un restaurante de tres tenedores bastante distinguido.

Luego llegó la primavera y me metieron de camarero en bodas. La cosa se alargó hasta que me corté la rodilla con una botella de agua mineral de las antiguas de Lanjarón que tenían el grosor de un dedo. Un cristal roto con muy mala idea que me libro de tener que menear la bandeja en celebración. Me parecía decadente. Mi jefe nada más verme me dijo: Tú vas a ser escritor. Pues ya ves. Eso tampoco. Por suerte lo de camarero tampoco prosperó. Al final, eterno debutante. Un intentador de primeras veces. Requisitos varios. Más poeta pero por el lado de la vagueza o de la vaguedad. Vaguedades entre variedades mal compuesto. Con empuje y entusiasmo, eso sí. Entonces me rendí en el terreno de los castings. Fue suficiente.

 Está bien lo que no te esperas. Está bien esperar. Este blog a veces es la sala de espera de ml ansiedad. Vengo aquí cuando ando revuelto. A encontrarme en los objetivos. Las ideas. De qué viene todo. Luego lo leo y me veo siempre dudando y como un flan. No siempre es así. Muchas veces no dudo y solo lo hago. Da igual pero lo hago. Con los mismo nervios. Con el mismo amor. Es siempre una búsqueda. Está bien dejarlo por un rato y luego volver. Tomar aire. Ir poco a poco. A veces tiene sentido y otras solo es cansado. Exasperante. Por momentos asoma la desesperación. Está bien dejarlo antes de que te devore. Nada es tan importante. Estoy nervioso por mañana. No tenía intención de hacerlo así que no espero nada . Es más no me viene del todo bien que me seleccionen. Estoy hasta arriba de trabajo y de proyectos. Pero estoy nervioso. No me he preparado nada. Me hubiera gustado grabarme. Siempre pienso que las gafas me distancian de los personajes que no las llevan. Distancia focal. Es importante no estar nervioso. A no ser que busquen personajes nerviosos. Quería llevar un texto de comodín. Algo resultón. Pero no. Llevo los pelos y la barba. Espero que busquen a alguien barbudo. Una cara peluda. Eso lo llevo en orden pero no sé qué querrán. No es asunto mío. Es una casualidad. Es solo una experiencia más. No es mi idea. Tengo mi idea. Mis propios planes. Viene single. Viene ep y viene gira. Hago todo. Me derrito.


Lo volvería a no hacer. Lo volvería a dejar en ese mismo punto. Abogo por la inconstancia como salvavidas de muchos marrones en los que nos metemos a lo tonto. Sin pretenderlo. Como el que no quiere la cosa. Me cansan antes ahora los suelos. Vienen a ser los mismos. Con menos escaleras. Menos saltos. Menos peldaños.. el mismo trecho. Camino de piedras. Camino cuesta arriba. Y lo mismo me sale bien. Sería una sorpresa pero me guardo esa.ilusion de alinear los astros en mi semblante. Es todo confianza. La misma para ser uno mismo. Que es un papelón muchos días por como está el mundo. Volvería a no volver y ahora volvería a apuntarme en lo de mañana aunque me salga un churro y me miren raro. Voy a hacer de mi mismo como Antonio Resines que es siempre un calvo con bigote que se parece mucho a Antonio Resines. Siempre es lo mismo. Voy a parecerme a un calvo con bigote. Estoy clareando. Y clarificando. Hacer como de hombre corriente enfadado o contrariado. Hombre corriente contrariado que es lo que más abunda en los guiones malos. Que sea un buen guión es una quimera. Y un consuelo si no me pillan. Hay que tener los pies en el suelo pero con lo que está lloviendo, es más honesto decir, tener los pies en el charco. Hay que ser el charco. Calar. Hacerle un agujero al suelo con el peso de nuestras miradas. Hay que soñar. 


La luna me acompaña. Luego me voy a ir de cervezas. A ver si con ánimo de celebrar o de olvidar. Sea como sea, cae un par. Ojalá que no llueva. Estoy durmiendo poco. Vamos a ir yo y mis ojeras. Espero que si no les gustó yo, le gusten ellas. Es lo que ellos vean. Ser yo y que me salga bien. Que hay días que soy otro. Y eso es una jodienda que les guste el otro que solo sale a veces. A ver cómo lo dominas. Cómo lo sacas a antojo. Mejor ser corriente y contrariado. Ser un interrogante con cara de esto a cuento de qué. Pero con distancia. Con mirada perdida. De no entender pero tampoco agobiarse. La mayor parte del tiempo no nos estamos enterando de lo que pasa alrededor. Brindamos los sentidos con un aire de despreocupado y eso es lo que quiero trasmitir. La memoria no me suele fallar. Los textos se me quedan rápido. El tono me cuesta más. No ser ceremonioso o exagerado. Eso es lo peor. De ahí no se vuelve. 

Lo voy a dejar aquí y volveré. Para contar qué tal. Deseadme suerte 🍀